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Historia 43067 — capítulo 12

Los días que siguieron a la conversación con Basilisk solo sirvieron para poner más nervioso a Tyler. Sentía como si cada minuto que pasaba era un tiempo precioso que desaprovechaba, aunque no sabía exactamente cómo. Por suerte, el ambiente sobrio de Durmstrang contribuyó a calmar parcialmente al chico, el cual, por otra parte, no estaba dispuesto a mostrar su nerviosismo- pues era una debilidad- pensaba.

Por otra parte, Tyler se sentía cada vez más solo en el castillo. La poca popularidad de la que ya gozaba entre los demás túnicas azules se había acentuado desde que se corrió la voz de que pensaban hacerle un túnica roja. Ahora lo miraban con la misma mezcla de respeto y pánico con la que observaban a Lilith, Barld o los demás.

Por fin llegó el momento. Ya era el día y el chico se encontraba esperando enfrente la majestuosa puerta cubierta de bajorrelieves de la sala Ixión. Ésta parecía estar representando una batalla entre un mago anciano con barba y otro más joven con una corona puesta. Tyler se fijó simplemente para hacer tiempo, pues la puerta estaba cerrada y no podía pasar. Ésta era muy antigua, pues aunque estaba esculpida mágicamente (las figuras se movían, batallando en su duelo interminable), sus poses ya eran torpes y desincronizadas y las fracciones de la cara estaban borrosas debido al paso del tiempo. Debajo de la representación Tyler leyó una inscripción:

El glorioso duelo de Caelus. Cuando los ideales están por encima de todo.

El moreno reconoció enseguida el nombre de Caelus, era el mismo que el del mago retratado en el despacho de Basilisk, solo que allí, el subdirector le había puesto el título de Rey.

-Veo que llega antes de hora, señor Fox- oyó el chico detrás suya, a unos pocos metros se acercaba Basilisk, pero no venía solo, sino que Lilith le acompañaba junto a un grupo de unos cinco túnicas blancas, los cuales estaban al borde del llanto.

-Entremos- dijo lentamente y con su voz grave el subdirector, que se puso enfrente de la puerta para recitar:

-Yo seré el que salve al mundo. Yo, de entre todos los magos, soy el único preparado para liderar a los que portan varita sobre el resto.

La puerta se abrió instantáneamente con un lento y pesado rugir, Basilisk avanzó e hizo un gesto para que todos los demás le siguieran.

-Es una cita- Lilith se puso al lado de Tyler, hablándole casi a susurros, pese a que evidentemente los túnicas blancas podían oírle. Tyler hizo un sonido de extrañeza, por lo que Lilith se explicó:

-Lo que Basilisk ha dicho parea abrir la puerta, es lo que dijo el rey Caelus después de vencer en el duelo contra El Maestro.- Lilith sonrió, mostrando exponencialmente todos sus encantos; su piel parecida a la fina porcelana, sus ojos que brillaban opacos y su sedoso pelo negro. Pero Tyler no se fijó en eso, sino que oportunamente tenía la túnica y la camisa de debajo demasiado abierta por la parte de arriba. Lilith se dio cuenta, pero en vez de reprimir a Tyler, se le acercó más.

-¿El Maestro?¿Que pelea?- preguntó Tyler, que dejó de mirar a Lilith a los pechos para mirarle a la cara. Ésta actuó como si no se hubiera enterado.

-Sucedió cerca de Hogwarts, pero bueno, allí omiten las partes que no consideran importantes... aquí ya sabes que es lo que creemos que importa en la Historia de la Magia.

-¿Que haces aquí?, Bueno, tu y los túnicas blancas...- dijo Tyler para intentar cambiar de tema, pues pese a que las ideas de Durmstrang sobre ello le parecían muy atrayentes e incluso idealizadas, no quería volver a hablar de ello, al menos no cuando ya se lo repetían suficientes veces en todas las clases a lo largo del día. No quería que ahora también lo único a lo que podía considerar una amiga en ese lugar empezara con lo mismo.

-Lo sabrás enseguida- se limitó a decir Lilith a la pregunta de Tyler, mientras se le seguía acercando. Éste no obstante, se apartó disimuladamente y entró en la sala Ixión.

Lo primero de lo que Tyler se dio cuenta es que era una sala enorme con forma de anfiteatro, la puerta por la que habían entrado parecía dar a lo que sería la arena, pero ésta era de un material similar al marfil, mientras que múltiples gradas vacías se levantaban alrededor de ésta. Tyler se fijó de que a ras de donde ellos estaban se levantaban decenas de estatuas enormes que tocaban con su cabeza los pies de las primeras gradas. El chico se acercó a la estatua de más a la izquierda de todas, representaba a un hombre que le resultaba familiar, era Caelus otra vez, el mismo de la puerta de la sala y el mismo que salía en el cuadro de Basilisk. Aquí salía representado de forma parecida al del retrato, con la misma cara llena de orgullo y el pelo hasta los hombros. También llevaba la inconfundible corona, adornada con dos dragones que, pese a que Tyler sabía por el retrato que se movían libremente por el objeto, aquí permanecían quietos, como el resto de la estatua.

-Son los reyes- oyó a Basilisk, que se había dado cuenta de la atención que mostraba a las estatuas. Ese es Caelus, el primero, pero como verás, hay más.

Tyler miró a las demás estatuas mientras se paseaba alrededor de las mismas, diferentes hombres y mujeres con diferentes atuendos, caras o vestidos, pero lo único que se mantenía era la corona. Tyler podía afirmar que era la misma en todas. Parecía que esa corona era el símbolo de los reyes, lo que los identificaba como tales.

El chico llegó paseándose hasta el otro lado de la sala Ixión, allí, la estatua de más a la derecha estaba tapada con un manto gigante, al lado de otra estatua de un rey con una gran espada de piedra que parecía llamarse Krons. Lo único que pudo ver el chico de la estatua tapada fue las fechas inscritas a los pies de la misma: 1983- . Faltaba la fecha de la muerte en la misma, así que Tyler se giró hacía Basilisk, extrañado. Éste, sin que Tyler llegara a formular la pregunta, le contestó:

-Me temo que todavía no puedes conocer a nuestro actual rey- sonrió mínimamente el subdirector mientras se pasaba la mano por su rubio y osco pelo. Tyler no refunfuñó, pues había imaginado una respuesta de ése tipo. Sin mas preámbulos dijo:

-No hemos venido aquí para charlar, ¿verdad?, ¿cuando empezamos?

-Directo al grano, como siempre- musitó el subdirector. Tyler asintió y oyó el sofoco entusiasmado de Lilith detrás suya. -Muy bien- prosiguió Basilisk. Acto seguido levantó la varita y apuntó al suelo, del cual se dibujó una círculo de fuego de unos diez metros que rodeó a Tyler.

-La prueba consistirá en dos duelos, que los deberás disputar sin salir de ése circulo, ¿entendido?- dijo Basilisk, la luz del fuego le provocaban unas sombras que lo hacían más imponente y oscuro que nunca.

-¡Tunicas blancas, adentro!- bramó Lilith, mientras señalaba al lugar donde Tyler se encontraba. Los cinco adolescentes entraron al lugar. Tyler adivinó que pese a lo asustados que estaban iban a pelear como si su vida dependiese de ello.

-Escucha, Tyler- oyó el chico decir a Lilith, pero mucho más dulcemente que con el tono que había usado con el resto- recuerda las normas de este colegio ¿de acuerdo?- dijo mientras se señalaba su ropa, pero esta vez no era su pecho, sino su túnica.

-¡Empezad!- gritó Basilisk, y el fuego que los rodeaba se hizo mucho más intenso, tapando las caras de los que fuera estaban. Acto seguido cinco manchas blancas se movieron como flechas hacía él. Tyler lo había previsto y logró aturdir a dos, pero uno de los tres que quedaban en pié le pegó un puñetazo en el estómago mientras otro le lanzó un hechizo que esquivó por los pelos. El chico oía a Lilith como le gritaba algo, pero no lograba escucharla bien, solo decía -No.

*-¡Magnum!-*Otro cayó de espaldas, casi tocando el fuego con su nuca, pero Tyler no podía permitirse el lujo de preocuparse por los contrarios.

-Expelliarmus- Uno de los de la túnica blanca le desarmó a traición. No se lo podía creer.

-¡Devuélveme la varita!- gritó desesperado el moreno, sabiendo que estaba derrotado. Milagrosamente, el contrario obedeció sin poner ningún tapujo. Simplemente se acercó y se la dio, para volver a alejarse respetuosamente. En ese momento Tyler lo entendió, ellos eran túnicas blancas, y el un túnica azul. Estaba por encima de ellos, debían obedecerlo.

-Rendiros, ¡Ya!- ordenó a gritos mientras abría la palma de su mano para que dejaran sus varitas. Los dos que quedaban de pié acataron sus órdenes. Inmeditamente, el fuego que los rodeaba bajó su intensidad y Lilith y Basilisk volvieron a estar visibles.

-Muy bien- se limitó a decir Basilisk, visiblemente contento.

-¿Ya está, no?, ¿ya soy un túnica roja?- preguntó sonriendo Tyler. Pero Basilisk negó con la cabeza.

-Creo haber dicho que la prueba consistía en dos duelos- Inmediatamente, y como si fuera un jarro de agua fría, Tyler lo comprendió. Lilith entró en el circulo instantes después mientras Basilisk retiraba los cuerpos inconscientes de los que dentro quedaban.

-No seas muy duro conmigo- sonrió ella, pero tan falsamente que parecía echo a propósito.

-Permíteme decirte, señor Fox, que pese a que el anterior duelo tenía un, llamémoslo truco, éste será un duelo mágico simple y llanamente. Solo saldrán de aquí cuando uno de los dos caiga derrotado.- Tyler tragó saliva mientras el fuego que ahora rodeaba también a Lilith se volvía más furioso y amenazador. Costaba oír otra cosa que no fuera el crepitar del mismo.

-¡Empezad!- dijo Basilisk desde fuera. Esta vez Tyler estuvo mucho más atento y levantó la varita antes de que Lilith reaccionara.

-Magnum- El conjuro dio de pleno en la chica, pero pareció que apenas lo notó, pues sólo dio un paso atrás y se echó la mano a la boca del estómago. Tyler se extrañó por ello y bajó la guardia. Lilith lo aprovechó:

-Crucio- Tyler abrió los ojos sabiendo lo que se le venía encima. Ya sabía lo que era sufrir esa maldición. Hace dos años Áspid se la echó varias veces en una noche con un poder inimaginable. Pero esta vez no fue así. Donde tendría que haber un dolor agónico, solo unas cuantas punzadas de dolor intenso, pero soportable. Tyler no entendía nada.

-Me imaginaba que ocurriría algo así con Crucio- dijo ella. Acto seguido lanzó otra maldición:

-Flagrante- Lilith sonrió mientras Tyler gritaba de dolor. La maldición que le había lanzado no iba dirigida a él, sino a su ropa, que le ardía al contacto con su piel haciéndole chillar del dolor. Tyler no tuvo más remedio que quitarse la túnica, la camisa y el pantalón lo más deprisa que pudo. Lilith rió nerviosamente.

-Me pregunto si debería hechizarte los calzoncillos también.

Tyler no respondió, pero levantó su varita y volvió a apuntar:

-¡Magnum!- Por segunda vez no funcionó del todo bien. Lilith abrió los ojos, como si le hubieran dado un pequeño golpe en el estómago, pero nada más. Tyler no lo entendía. Con ese hechizo había dejado a un chico en la enfermería durante semanas y hace unos instantes había dejado a un chico inconsciente y dolorido.

-Muy bien, pues sigamos- Lilith parecía estar divirtiéndose con todo éso. Como si Tyler fuera un hermano pequeño para él al que podía hacer rabiar. La chica volvió a lanzar el mismo hechizo abrasivo, pero ésta vez, lo que a Tyler le quemó fue la varita, que con un grito de dolor soltó de la mano.

-Estas medio desnudo y sin varita no puedes defenderte. Además nadie nos ve detrás del fuego.... Me pregunto que deberíamos hacer- Lilith rió de forma cómplice y nada amenazadora. Tyler sabía que solo tenía una opción, era doloroso, pero no había otra salida. Así que mientras Lilith seguía recreándose en sus fantasías, Tyler cogió otra vez su varita y gritó:

-¡Bombarda!- Instantáneamente una explosión dio a Lilith en el hombro izquierdo, que cayó al suelo inconsciente. El fuego desapareció completamente. Tyler había ganado, pero de lo único que se preocupó fue de soltar su varita, que le había echo una quemadura con muy mal aspecto en su mano izquierda.

-Muy bien, señor Fox- oyó decir a Basilisk- Permítame felicitarle. Ya es usted un túnica roja.- Al decir ésto, el subdirector apuntó con su varita a la ropa de Tyler, que mágicamente adoptó el aspecto de la de Lilith.

-Ya puede vestirse y coger su varita- le dijo el subdirector. Cuando el chico lo hizo, notó que ya nada quemaba. Así que se vistió sin pararse a pensar en los que miraban en ese momento, pues lo único que ocupaba su mente era que había ganado.

-Por favor, Fox, llévese a esos indeseables túnicas blancas de aquí, yo me ocuparé de la señorita Valk- Tyler asintió y cuando acabó de vestirse hizo una señal con la cabeza para que los cinco chicos le siguiera, éstos temblaban de miedo pensando que Tyler iba a vengarse. En la sala se quedaron Basilisk y Lilith, que seguía tumbada.

-Ya puedes levantarte- dijo simplemente el profesor de Historia de la Magia. Lilith, cuando le oyó, se puso de pié con elegancia, pero tocándose la fea herida que el hechizo de Tyler le había echo.

-Menos mal, creía que dejarse ganar sería mucho más fácil- dijo sin el tono meloso que ponía normalmente a Tyler.

-Lo has echo bien, pero aún tienes trabajo- Lilith asintió, pues sabía a lo que se refería- Por cierto, continuó Basilisk- El chico aguanta los Crucio mejor de lo que imaginaba. Parece que sabe soportar el dolor- Lilith asintió mientras se iba de la sala Ixión, tocándose la quemadura ocasionada por la explosión. Ella sabía que no es que Tyler aguantara el dolor, sino que su Crucio no había tenido efecto sobre él.