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Historia 43067 — capítulo 14
Tocaron a la puerta con golpes tímidos y poco audibles. Pese a ello, el elfo doméstico miró al anciano, que con un movimiento vehemente con la cabeza asintió para que éste se acercara a la puerta del despacho. El elfo se aproximó a la misma y la abrió. El hombre pudo ver a dos niños de diez y seis años bastante parecidos, pero el mayor tenía el pelo mas negro y las fracciones un poco mas marcadas que el pequeño. Aunque no hizo falta, el elfo doméstico los anunció:
-Sus nietos Tyler Leonard Fox y Philip Chertus Fox, amo Leonard- El elfo reverenció a los niños cuando pasaron por su lado.
-Gracias, Rorschach- respondió éste- puedes retirarte. Al oírlo, el elfo salió de la habitación, cerrando al salir.
Los hermanos parecían un poco asustados pese que en el fondo sabía que nada malo iba a pasar. Pese a ello, esa estancia tenía algo que le hacía ponerse nervioso. Las armaduras, oxidadas todas, parecían vigilarlos pese a que habían perdido su magia hace años y nadie se había molestado en renovarla; y desde una esquina, Céfiro, la vieja lechuza del abuelo, les saludaba con un graznido. En el centro del despacho su propio abuelo les miraba desde su amplio sillón. Parecía una especie de viejo león, con sus ropas holgadas que cubrían su grueso cuerpo y su espesa barba que simulaba la melena del felino. Pese a ello, Leonard Fox todavía conservaba un vigor envidiable y el mismo orgullo característico de su familia.
-Pasad- le dijo a sus nietos pequeños. Pese a su tono amable, los chicos notaron que no era una sugerencia, sino una orden. Philip cogió con fuerza la mano de su hermano mayor. Su abuelo, pese a que no era una figura del todo amenazante, no inspiraba la ternura que un familiar debería, sino que más bien parecía aceptar en su vida la presencia de sus nietos con una gélida confianza. Tyler avanzó unos pasos sin soltar de la mano a su hermano pequeño, que arrastró resignado los pies detrás suya hasta que se pusieron frente a su abuelo. Éste les hizo una señal con sus bastas manos para que se sentaran a los pies de su silla. Los muchachos obedecieron al instante.
-Supongo que os preguntareis porqué os he dicho que vengáis- susurró Leonard, a lo que sus dos nietos asintieron. Philip de forma mucho más tímida que Tyler.
-Bien- continuó- quiero hablaros de algo muy importante para los Fox. Es algo que, por lo que veo, vuestro padre no le da mucha importancia, pero no obstante yo lo considero vital.
Leonard paró de hablar para señalar el gran tapiz que decoraba la pared de su espalda. Allí, un gran león ondulaba en un tapiz rojo. Los chicos se quedaron boquiabiertos ante la grandiosidad del animal.
-Vuestro padre Chertus, vuestra tía Denébola , yo mismo o vuestro bisabuelo Algiebus, incluso podríamos remontarnos generaciones y generaciones de la familia Fox y veríais como todos y cada uno de ellos han estado en casa Gryffindor desde sus inicios.
Los chicos se percataron en ese instante de que el tapiz no solo representaba al símbolo de la casa Gryffindor, sino que además tenía bordado un amplio árbol genealógico en el que vieron sus nombres debajo del de sus padres, casi a los pies del tapiz debido a la antigüedad de la familia Fox. Tyler se intentó fijar en la parte alta para ver los nombres de sus antepasados más lejanos, pero estaba demasiado alto para sus ojos. Su abuelo sonrió complaciente.
-Como veis, nuestra familia se puede enorgullecer de hundir sus raíces en el pasado mágico más antiguo. Estudiar a nuestra familia es sinónimo de estudiar la Historia de los magos y brujas mas importantes. Debéis estar orgullosos y sentiros honrados de que por vuestras venas corra la misma sangre que la de antepasados tan ilustres.
-¿Y eso que significa, abuelo?- preguntó inocentemente Tyler. Su abuelo le reprochó con una mirada severa. No obstante, su expresión enseguida cambió para responderle.
-Eso significa que pertenecemos a una clase algo más privilegiada que el resto de los magos, y sin hablar ya de los sangre mestiza o los simples muggles- dijo Leonard, como si fuera la más absoluta verdad.
-¡Basta!- se oyó decir desde detrás de la puerta. Al instante entró un hombre de unos cuarenta años vestido elegantemente. Se parecía mucho a los dos chicos que estaban sentados en el suelo. Pero sus fracciones también revelaban un parentesco con el anciano.
-¡Papa!- gritaron Philip y Tyler. Éste les obvió y se dirigió directamente a su propio padre.
-No pienso dejar que les metas en la cabeza ideas como ésas- Furioso, el padre de Tyler cogió de las manos a sus hijos para salir de la sala.
-¡Ellos tienen derecho a saber el pasado familiar!- bramó Leonard- ¡Chertus, ni tu, que eres su padre, puedes tener derecho a decidir algo así!
-¿Que importa el pasado ahora, eh? Hace apenas dos años que se acabó la guerra. Aceptalo, esas ideas ya no tienen ningún valor.
-Somos los Fox- replicó el anciano- que nuestra sangre es más pura que el noventa y nueve por ciento del resto de los magos no es una idea, es un hecho. ¿O acaso tus hijos no tienen derecho a saber que descienden por línea directa del mismísimo Go..
-¡Basta!- gritó Chertus. Ahora el famoso orgullo familiar se hacia presente en él. - No dejare que intoxiques a mis hijos con esas ideas. A mi casi me convences para que ingresara en la "causa noble", como tu le llamas. Pero no voy a dejar que mis hijos pasen por eso. Ese tal Krons ya es historia. Los días en los que te reunías con gente como tú quedaron atrás. Ahora ya no sois más que renegados que lamentan la forma en la que se acabó su sueño.
-¡Basta!- gritó Leonard mientras sacaba su varita. Chertus soltó la mano a sus hijos e hizo lo mismo., pero su padre fue más rápido e impactó un hechizo contra su propio hijo. Tyler y Philip no podían dar crédito a lo que acababa de pasar y se miraron unos segundos aterrorizados antes de echarse sobre su padre. Éste, no obstante, abrió los ojos inmediatamente y se levantó por su propio pie mientras tranquilizaba a sus hijos. Sin mirar a su propio padre se dio la vuelta y avanzó con sus hijos para irse del viejo despacho. Antes de salir, oyó la voz altanera y profunda del viejo Leonard:
-Supongo que te habrás imaginado que te desheredo. La herencia pasará directamente a tu hijo mayor, Tyler.- Chertus suspiró de forma casi irónica. Sus hijos le apretaban sus manos más fuerte.
-¿Para una lechuza vieja y un elfo doméstico?. Creo que podré pasar sin ellos, papá.
-Idiota. Céfiro y Rorschach son los símbolos vivos de nuestra sangre inmortal. Sino puedes apreciar el orgullo de nuestro apellido, éste no merece ir detrás de tu nombre.
Tyler realmente se alegraba de ser un túnica roja. Sus condiciones habían mejorado muchísimo. Antes tenía que compartir unas habitaciones desgastadas con otros chicos con los que ni siquiera se hablaba, ahora tenía a su disposición un dormitorio que era como toda la sala común de Gryffindor, más una sala de estudios y una habitación para practicar hechizos para él sólo. Además, se alegró cuando Lilith le dijo que se le permitía tener un elfo doméstico personal, tras lo cual no dudó en llamar a Rorschach para que viniera. Lilith le dijo que Durmstrang le proporcionaría uno gustoso mientras estudiaba allí, pero Tyler pensó que, ya que tenía desde los once años uno propio en su casa, porqué no iba a usarlo allí si tenía la oportunidad. Por otra parte, el chico prefirió no pensar demasiado en lo que sucedía alrededor de los túnicas rojas, con las cacerías de muggles y demás. La mejor forma que tiene una hoja de sobrevivir a un tornado es dejándose llevar- meditó Tyler para convencerse a sí mismo. Además, la mejor prueba de que estaba mejor así es que por fín se sentía apreciado por sus nuevos compañeros. La mejor prueba es que en ese mismo momento Lilith estaba presentando oficialmente a los demás túnicas rojas.
-Éste es Baldr- le dijo la morena mientras un chico más bajito que Tyler le estrechaba la mano. Llevaba multitud de pendientes en una sola oreja e incluso un tatuaje se le intuía en el torso, pues llegaba hasta el cuello, visible por encima de la ropa. Baldr sonrió, pero un poco falsamente. Tyler sospechó que tenía que ver con el beso con Lilith, o quizá con la noche de su llegada, cuando le ganó en un duelo.
-Encantado- saludó Tyler. Acto seguido Lilith señaló a una chica y la identificó como Hilda Temis. Ella sonrió mostrando una dentadura algo demacrada y Tyler respondió con una sonrisa de cortesía. Temis parecía algo más joven que los demás, los cuales tenían todos diecisiete años. Además era extremadamente delgada y escuálida. Tyler la recordaba como la chica que gritaba como una loca tanto en la pelea de iniciación como en las cacerías de muggles. Y lo cierto es que tenía una aire demencial y corrupto.
-Y por último, éste es Erik Perseus- Tyler estrechó la mano a un chico enérgico y más grande que él. Era el mismo al que aturdió en su primera noche allí y tanto le costó quitarse de encima. Tenía un semblante bastante serio y las fracciones cuadradas.
-Y yo soy Lilith- sonrió ella de forma divertida mientras besaba a Tyler. Éste no había decidido que hacer con respecto a eso. Él tenía claro que quería a Christie, pero si algo había aprendido en Durmstrang es que no debía llevar la contraria a sus superiores, y pese a tener oficialmente el mismo rango que ella, Lilith era su superior y el de otros túnicas rojas.
-¿Y ya está?, ¿no hay nadie mas?- acabó preguntando Tyler. Pese a que sabía que pocos podían llegar a ese rango, le costaba creer que hasta su llegada solo eran cuatro.
-Antes eramos más, pero hubo una purga. Basilisk pensó que los demás no eran válidos y que perdía el tiempo con ellos- contestó Temis con una expresión macabra, como si disfrutara de la idea de que sus compañeros fueran eliminados.
-Hilda, creo que no es el momento de hablar de ello- sugirió Lilith con la clara intención de no alarmar a Tyler. Pero Temis hizo caso omiso.
-Basilisk creyó que solo nosotros podríamos aspirar al siguiente nivel. Los demás no eran dignos y sabían demasiado, así que los eliminó el primer día de curso.
-También estaban Gargant y Mosag- dijo Lilith para cambiar de tema.
-Y Mordred- replicó Barld, a lo que Lilith asintió como sino se hubiera olvidado deliberadamente de él.
-Esos tres ascendieron antes de completar su estancia entre los túnicas rojas debido a que la misión lo requería. Fue un caso especial.- concluyó Lilith. Tyler asintió antes de preguntar:
-Perdonad, pero... ¿que es eso del siguiente nivel? Habláis como si en Durmstrang se pudiera ascender más todavía.
Los otros cuatro rieron, como burlandose de la ignorancia de Tyler. Pero dejaron contestar a Lilith.
-Eso es algo que no estás preparado para saber. Me encantaría decírtelo, pero no puedo. Técnicamente estamos en lo más alto de la pirámide de Durmstrang, obviando a los profesores, claro está. Pero el siguiente nivel no tiene que ver necesariamente con el colegio.- sus palabras sonaron misteriosas, pero complacientes a oídos del chico.
-¿Y eso de las misiones?- ahora el semblante de los chicos parecía algo más serio.
-Bueno.... nosotros tampoco sabemos demasiado en realidad- dijo Lilith- Pero sé que hay una especie de gran misión en marcha. La mayor de todas hasta el momento y que se elabora desde hace varias décadas. Es la misión Sangre Nueva.
-¿Y de que trata?- a Tyler la curiosidad le estaba matando.
-Eso es algo que nos encantaría saber también, la verdad- respondió Perseus sin entusiasmo.
Las preguntas sin respuesta se agolpaban en la cabeza de Tyler. Definitivamente sabía que Lilith y los demás eran de confianza y que Basilisk no estaba relacionado con lo que pasaba en Hogwarts ni con lo del año pasado en Beauxbatouns. Definitivamente no. ¿Que más daba si se divertían a costa de unos muggles?, luego su cerebro era borrado, así que no había problema. Además, era innegable la lógica de Basilisk. Los magos estaba por encima de los muggles, e, incluso aunque no se atrevía a confesarlo públicamente, él sabía que estaba por encima de incluso la gran mayoría del resto de los magos. El era Tyler Fox- sonrió.
Si, por fín había encontrado su destino. Parecía como si todo acto pasado estaba propuesto para llevarle a ese momento y ese lugar en concreto. Él era un túnica roja. Él era mejor que Áspid, que Ares y que todos los demás túnicas blancas y azules.
Por otra parte,estaba seguro de que nada malo estaba pasando en Hogwarts. Todo se aclararía por sí solo- pensaba mientras entraba en su amplia habitación. Allí Rorschach estaba esperándole con un té caliente de los que solo en Inglaterra sabían hacer encima de la mesilla. Nada más llegar, el viejo elfo le quitó los zapatos y le puso en su lugar unas mullidas zapatillas de estar por casa. Además le anunció:
-Una lechuza le ha llegado desde Hogwarts, mi amo. Rorschach cree que se trata de Boreas, la lechuza de su amigo, el señor Altae.- dijo el elfo con una voz muy grave y algo carrasposa, como si tuviera la garganta infectada. Tyler se acercó a la carta de, efectivamente, Boreas mientras se alegraba de recibir noticias de su amigo. Pero mientras leía su cara cambió radicalmente.
-Quemala- ordenó al elfo. ¿Como se atrevía Derek?- Pensó furioso. Wotan le había dicho a él y solo a él donde estaba su biblioteca privada No pensaba decírselo a absolutamente nadie, ni aunque fuera su mejor amigo. El entrenamiento con Wotan era lo que le hacía especial, y ninguna razón lo suficientemente buena le convencería para que dijera nada.