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Historia 43067 — capítulo 2

Capítulo 1- Los novatos van andando.

-¿Pero...... qué es este bicho?- preguntó Derek con cara de asombro. Estaba a punto de subirse en los carromatos para entrar en Hogwarts y para su sorpresa, en vez de los animales invisibles de todos los años ahora una especie de caballo demoníaco llevaba atadas las riendas para tirar del transporte.

-Son thestrals. Bonitos, ¿verdad?- le respondió Galaad de forma irónica refiriéndose a los feos equinos- ¿es la primera vez que los ves, Derek?- le preguntó su amigo alto de pelo rubio.

-Claro, porque es la primera vez que tiran del carruaje- dijo el chico, como si fuera algo obvio. Al lado de Derek y Galaad, Pólux les miraba con cara rara, pues no tenía ni la más mínima idea de lo que estaban hablando.

-Siempre han estado aquí- sentenció Galaad sin perder la paciencia y de forma tranquilizadora, pero solo son visibles para quienes han visto morir a alguien y lo han aceptado- A Galaad se le hizo un nudo en la garganta.

Derek no sabía que contestar a eso, pues un único pensamiento rondaba por su cabeza... Vincent. Derek le había visto morir, pues su amigo había fallecido parando una maldición asesina que estaba dirigida a él. Su amigo Vincent se había sacrificado para salvar su vida. Pero los pensamientos de Derek no acabaron ahí. Esos malditos Titans eran unos asesinos cobardes- pensó el chico, impotente ante el dolor- se llevaron a su amigo, sacrificaron sin miramientos a uno de los suyos, Mordred, por fallar una misión, y hace poco pasó lo de Sophie. Derek notaba como los ojos se le humedecían al recordar a su novia. Hace apenas diez días la habían asesinado, las fuentes oficiales hablaban de que había sido Enif antes de suicidarse, pero Derek no sabía que creer- todo ésto huele mal- pensó nada más enterarse, y ahora lo seguía manteniendo.

-Oye Derek, ¿estás bien?- le preguntó Pólux, preocupado por su amigo, que miraba al infinito, pensativo. Galaad miró a Pólux como diciéndole mejor le dejamos en paz.

Derek parecía algo cambiado comparado con el año anterior. Había crecido un poco más que los demás y ya no era el más bajo del grupo, ahora estaba a la misma altura que Pólux y solo unos centímetros más atrás que Galaad, además, su cara no parecía tan infantil como antes, pues ahora ya se notaban sus diecisiete años, al igual que sus compañeros de curso.

Los chicos estaban a punto de subir al carruaje para ir al castillo, pero una voz hizo a Derek pararse antes de hacerlo. Alguien le llamaba.

-¡¡Derek!!- el chico se giró, y vio venir corriendo a Christie, una chica de Ravenclaw de su misma edad. Christie tenía la piel algo tostada, similar al color del café con leche, su pelo era castaño y rizado en bucles y por su cuerpo parecía tener más de diecisiete años.

Derek se paró en seco y espero a que la chica viniera, cuando lo hizo se paró unos segundos a tomar aire, cuando dejó de reponerse saludó a Pólux y Galaad, pero enseguida se centró en Derek y dejó a los otros dos de lado.

-¿Como estás, Derek?- le preguntó ella, todavía entrecortadamente por la carrera, pero poniendo su habitual sonrisa tranquilizadora.

-Bien, gracias, ¿y tu?- mintió. Lo cierto es que en ese momento no le apetecía hablar con ella, pues de las cosas que le podría hablar la chica eran temas que Derek prefería callarse en ese momento debido a las circunstancias.

-Yo muy bien- mintió también la chica- he hablado con Tyler hace media hora más o menos, y dice que está muy bien, que está de viaje al castillo de Durmstrang ahora mismo- Derek se preguntaba como demonios había conseguido hablar con su amigo, pero no quería seguir manteniendo una conversación, así que se lo calló.

-Virgil no ha venido, se ha quedado con Lancelus, su novio- dijo ella refiriéndose a su amiga pelirroja. Derek asintió con la cabeza sin mucho esfuerzo, en ese momento no le importaba demasiado que Virgil tuviera un nuevo novio, pero evidentemente para Christie era algo que el chico debía saber.

-Siento mucho lo de Sophie, en serio. Derek, si hay algo que pueda hacer por ti...- insistió Christie, Derek apretó sus puños fuertemente y chirrió con sus dientes debido a la rabia. Parecía que el destino quería recordarle constantemente que su novia estaba muerta, pese a ello no contestó a la chica.

Christie no se rindió, vale que nunca había tenido una relación de completa amistad con Derek, pero era el mejor amigo de su novio, y porque no reconocerlo, Derek le daba algo de lástima en ese momento. Durante aproximadamente un minuto se hizo un silencio muy incomodo, la chica adivinó que Derek estaba apunto de despedirse, así que rápidamente reunió fuerzas para decirle lo que desde un principio tenía previsto preguntarle.

-Oye Derek ¿crees que Tyler estará bien?, ya sabes, allí en Durmstrang con los Titans... , tu eres su mejor amigo, ¿que piensas?- Chirstie, que hace un momento tenía una sonrisa tranquilizadora en la cara,en ese momento una expresión muy angustiada cubría su cara- Yo le acabé de convencer para que fuera, ¿sabes?- prosiguió ella- pero ahora me arrepiento de haberlo hecho, ¿y si a Tyler le pasa algo allí?, ¿Y si intentan hacerle lo que le hicieron a Vinc...- La chica no acabó la frase porque las lágrimas empezaron a caer por su cara, Derek no se sentía con fuerzas para nada, pero aún así hizo el esfuerzo de abrazarla para reconfortarla aunque él tuviera incluso más ganas de llorar que Christie.

Tyler tenía frío, mucho frío. Ahora entendía porqué en Durmstrang el gran abrigo de piel que llevaba puesto era una parte obligatoria en el uniforme, lo que no acababa de entender era porqué no le habían dado la túnica reglamentaria, como en Hogwarts- pensó mientras se echaba su pelo negro por encima de las orejas para que no se le congelasen, por suerte, Tyler había dejado crecer un poco su pelo durante el verano, en principio por una cuestión estética, pero ahora mismo le encontraba más utilidades. Además, se había dejado una pequeña perilla en su barbilla. Todo ello, junto a que había crecido un poco más, le hacían aparentar más de su verdadera edad.

Lo que tampoco acababa de entender era lo que había pasado, nada más llegar a los terrenos del castillo casi todos los alumnos se habían subido a una especie de gárgolas hechizadas, pero cuando él lo había intentado, la gárgola le había respondido - Los novatos van andando- en perfecto inglés, a lo que muchos otros estudiantes le habían mirado burlonamente.

Así que allí estaba, andando rodeado de chicos de unos once años hacia el castillo de Durmstrang en mitad de la fría noche. La temperatura era demencial. Pese a estar a principios de septiembre un seco clima helado hacía tiritar incluso huesos que Tyler no sabía que tenía, además, estaban completamente rodeados de densa niebla. El chico se sentía algo estúpido, pues pensaba que a él no le tratarían como a un novato, sino como a un alumno de séptimo, al fin y al cabo ya había cursado seis años de estudios mágicos.

De repente, uno de los chicos se paró y echó a llorar, estaba realmente aterrado. Tyler, sintiéndose obligado a hacer algo debido a su mayor edad, se acercó al chico.

-Oye chaval, ¿que te pasa?- el chico, con el pelo albino y la cara llena de pecas siguió llorando.

-No entiendes el inglés, ¿verdad?, debería haber aprendido algo de sueco antes de venir aquí....- meditó , pero de repente el niño dijo unas palabras en un inglés muy rudimentario.

-Vienen.... túnicas rojas.... combate- el chico dejó de hablar debido al pánico. Y cuando Tyler se dio cuenta todos los demás niños se habían parado y estaban apiñados unos con otros , realmente engullidos por el miedo. Tyler no entendía nada, pero pronto algo pasó, pues del silencio que se había formado surgieron unos gritos; no eran chillidos de pánico, sino más bien de entusiasmo y júbilo emitidos por perturbados. Los gritos, ahora acompañados de malévolas risas estaban más cerca de ellos, pero la niebla le impedía ver mas allá de unos tres metros de sus narices. Tyler, intuyendo lo que pasaba, apretó con fuerza su varita mientra seguía tiritando de frío.

Lo siguiente pasó en segundos, alguien conjuró un hechizo y éste pasó rozando a Tyler, y fue a parar al chico del pelo rubio, se oyeron unas risas maquiavélicas de una de las figuras que se fueron acercando, ahora Tyler lo distinguía, eran cuatro magos con túnicas rojas.

-¡Jett ga et, se Lilith!- se oyó de una voz muy aguda entre las mismas risas de loca, pues la voz era femenina, hablaban un idioma extraño para Tyler, que supuso que era sueco, o noruego.

-¿Queréis pelea?- pensó Tyler- pues muy bien, la habéis cagado.