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Historia 43067 — capítulo 22
La habitación era circular, con unas estrechas ventanas que daban la luz suficiente al estar colocadas de forma estratégica en las gruesas paredes de piedra. Gracias a ello, rayos de sol entraban en el claroscuro de la habitación, donde una mesa ovalada ocupaba la mayor parte de la misma.
―Comencemos, pues, con la reunión de nuestra gloriosa organización― dijo un hombre encapuchado, que por la voz aparentaba ser una persona madura. Con él, en esa habitación, se encontraban sólo cuatro personas más. La palabra la tomó otro de los encapuchados de túnica blanca.
―Gracias, Leonard.― dijo quitándose su capucha de Titans. Era un hombre también mayor, pues lo delataba su barba canosa y las profundas arrugas de su cara. No obstante, parecía tener autoridad suprema sobre los demás presentes, como así señalaba la reluciente corona que portaba.
―¿No faltan Loki y Basilisk?― Preguntó el rey.
―Lo siento señor, pero parece que nuestros dos miembros más jóvenes no se han dignado a venir.― Respondió Leonard Fox, que parecía ser una especie de consejero o segundo al mando. El rey asintió vehementemente con la cabeza, para enseguida dirigirse a los tres súbditos que allí se encontraban.
―Bien, pues comenzaremos nosotros con la reunión que nos ocupa. ¿Deberíamos apoyar al Señor Tenebroso, si se alzara en Inglaterra por segunda vez?― Al decir ésto, los Titans allí presentes cuchichearon entre ellos. Después de, al parecer, meditarlo por unos segundos, Leonard habló:
―Gran rey Krons, yo creo que....― El patriarca de los Fox no pudo acabar la frase, sino que tuvo que interrumpir su discurso debido a que la puerta se había abierto bruscamente. De repente, y sin que ninguno de los presentes pudiera reaccionar, un grupo de personas, también ataviadas con las túnicas blancas, entró en la sala y desarmó en un instante a los Titans que se encontraban dentro. Ésto los pilló por sorpresa, pero pese a ello, Krons no hizo el menor gesto vacilante o nervioso.
―Vaya... vaya....― divagó el rey― Loki y Basilisk, por fin llegáis a la reunión. ¿Pero quienes son los otros que osan llevar la túnica de mi organización? No reconozco a ninguno de mis súbditos entre ellos.― Krons no obtuvo respuesta, sino que uno de los encapuchados que acababa de entrar parecía estar dando órdenes al resto.
―Céo y Iapetus, traedme las varitas que acabamos de arrebatarles. Los demás vigilad a estas viejas glorias para que no hagan nada raro. Y tu, Basilisk, quedate aquí, a mi lado.― Krons, al oír ésto, ató cabos rápidamente.
―Sviar Loki, veo que te has montado tu propia organización al margen de la legítima de los Titans. Y observo también que has reclutado, por lo que acabas de decir, a jóvenes recién salidos de Durmstrang.
―¡Callate, viejo chalado!― dijo con una voz rasposa― ¡Tus días al frente de ésta organización acabaron! Ahora yo voy a ser el rey.― Krons rió cuando acabó de oír a Loki.
―¿Que te hace tanta gracia, anciano?― replicó Loki.
―El simple hecho que un mago tan incompetente como tu crea que puede aguantar el peso de esta corona. Estás a años luz de poder siquiera soñar con ello.
―Eso ya lo veremos. Tengo la fuerza necesaria y los apoyos adecuados para ello. Ya es hora que os hagáis a un lado. ¿Porque que es lo que has hecho? Los Titans están en decadencia y no aportas nada. Yo al menos tengo un gran plan que hará que de aquí a unas décadas tengamos un poder más allá de lo imaginable.- fanfarroneó Loki.
―¿Te refieres a esa locura tuya del proyecto Sangre Nueva? Eso es irrealizable― se mofó el rey Krons.
―Eso ya lo veremos― En ese instante, Loki levantó su varita y lanzó un hechizo mortal contra Krons, que ni siquiera tuvo tiempo para reaccionar. Al ver ésto, Leonard Fox y los otros Titans leales a Krons intentaron rebelarse, pero enseguida fueron amenazados por las varitas de Basilisk, Céo o Iapetus.
―¡Hijo de una hiena. Basura infecta!― Bramó, como si fuera el rugido de un león, Leonard. Loki prefirió hacer como si no lo hubiera oído.
―Vuelve a tu tierra, viejo. Ambos sabemos que ni tú ni los otros Titans fieles a Krons tenéis porqué morir.
―¡Volveré y vengaré la muerte de mi rey!― gritó Leonard. Loki respondió con voz pausada.
―No lo harás. No al menos que quieras ver como tu familia muere. Sí, creo que tienes un hijo que se llama Chertus, ¿verdad? En éstos momentos su mujer está embarazada de su primer hijo, ¿cierto?
―¡No te atrevas!
―No lo haré si no tengo motivos para hacerlo. Y eso va por todos los aquí presentes que se lamentan de la muerte de éste viejo― mientras decía estas palabras, Loki se acercó al cuerpo del rey fallecido y recogió la corona. Un brillo de júbilo en sus ojos indicaba que había esperado largo tiempo ese momento.― Iros para siempre, considerarlo una jubilación forzosa. Pero no quiero veros nunca más, o encontraré la forma de hacéroslo pagar. Y recordad bien éste momento, porque es ahora cuando una nueva era ha comenzado. La era en la que los Titans se renuevan conmigo al frente y se instalarán cuando la nueva generación de magos entre a mi servicio.
―¡Larga vida a los Titans!― dijo uno de los seguidores del nuevo monarca. Los otros respondieron con otro grito de aprobación.
―¡Larga vida a Loki, nuestro rey!
Tyler miraba a los ojos a Asmodeus, como si así pudiera reunir el valor suficiente para asesinarlo a sangre fría. No obstante, lo único que consiguió fue justo lo contrario, no podía hacerlo.
―Señor Fox, seguimos esperando― dijo Basilisk. Tyler tragó saliva de nuevo mientras apuntaba con su varita al director. La mano le temblaba y tenía que hacer un gran esfuerzo para poder asir su varita con todas sus fuerzas.
―No puedo hacerlo― dijo finalmente. Loki gruñó mientras Lilith le miraba con algo de pena y decepción.
―En fin. Sabía que podía prescindir de uno de vosotros, pues sólo buscaba a dos nuevos miembros. Pero confiaba en que usted fuera uno de mis nuevos súbditos, señor Fox. Ha mostrado cualidades formidables para ello.
―No soy un asesino― dijo, con un temblor en la voz impropio de él.
―En ese caso......― Loki y Basilisk empezaron a caminar hacia la puerta de la sala.― Lilith y Baldr, enhorabuena, porque ahora son parte de los Titans. Su primera misión es acabar con Asmodeus y con este esquirol de nombre Tyler. El subdirector Basilisk y yo les dejamos para que completen la tarea sin molestias― al decir ésto Loki ya había alcanzado la puerta de la sala Ixión, y el primer ministro la cerró por fuera. Asmodeus parecía querer desprenderse de la mordaza que tenía en la boca, pues hacía sonidos con la garganta inentendibles.
Antes de que Tyler intentara nada. Baldr habló:
―Lilith, dejame ocuparme a mi. No te necesito para acabar con esta basura― dijo señalando a Tyler. El chico respondió.
―¿A sí? El recuerdo de nuestra última pelea no dice eso― replicó el moreno. Lilith se hizo a un lado, mostrando que estaba de acuerdo con su compañero para que fuera él el que se ocupara.
―Atlas― dijo Baldr. Tyler esquivó con facilidad el hechizo.
―¿Eso es lo mejor que tienes? No me hagas reír― El chico notaba como estaba empezando a hervirle la sangre. Quería acabar con Baldr. Era un duelo a muerte en el que no estaba dispuesto a perder.
―¡Asterios!― bramó el Titans de los pendientes y tatuajes. Ésta vez, por poco alcanza a Tyler, que contrahechizó:
―¡Bombarda!― Una gran explosión se oyó donde el Titans estaba, junto a un gemido de dolor del mismo y a un grito ahogado de Lilith a lo lejos. Cuando el humo creado se disolvió en el aire, se vio a Baldr con una gran quemadura en el pecho. En esos momentos es cuando Tyler agradecía haberse entrenado con Wotan― pensó― Ahora era un mago poderoso que podía hacer frente a cualquiera. Eso le hizo sentirse mucho mejor y le provocó una sonrisa burlona en la cara.
―¿Que te pasa, pendientitos? Te veo un poco quemado.
―Voy a matarte― dijo muy serio, mientras se ponía la mano en la herida que el Bombarda le había provocado.
―El último que me dijo eso fue unas semanas a San Murgo, para luego acabar pudriéndose en Azkaban.― Tyler no sólo quería ganarle. Iba a humillarle.
―Avada Kedavra― Baldr parecía querer acabar con ello de una vez. Tyler consiguió apartarse de la trayectoria, pero comprendió que debía acabar la pelea de una vez.
―¡Bombarda!, ¡Bombarda!,¡ Bombarda!― gritó una y otra vez, mientras veía a Baldr recibir explosiones consecutivas. Cuando, gracias al humo, no pudo distinguir la figura del Titans, gritó:
―¡Magnum!― Un rayo plata recorrió la sala hasta parar en Baldr, que del impacto del hechizo salió disparado hacia atrás, dándose un gran golpe contra la pared de la sala, justo debajo de las gradas vacías. Su cuerpo, al caer, presentaba una gran herida en la cabeza por culpa del impacto, además de enormes quemaduras por los hechizos de Tyler. El chico se quedó parado al ver como no se volvía a levantar. Rápidamente, Lilith se acercó entre sollozos al cuerpo de su compañero, y después de casi un minuto de larga agonía, sentenció:
―Lo has matado― No parecía llorar, sino que su cara emanaba una rabia y odio que Tyler solo le había visto usar cuando despreciaba a muggles o túnicas blancas. La chica levantó su varita amenazante y soltó un hechizo asesino. El inglés se quedó de piedra, pero no obstante, esa maldición no iba dirigida a él, sino a Asmodeus, que no pudo hacer nada para evitarlo, pues estaba todavía atado. El director cayó en redondo al suelo. Tyler no sabía como reaccionar, no quería batirse en duelo con Lilith, la apreciaba demasiado.
―Vete― dijo finalmente la chica. Por el tono no era una sugerencia, sino una orden. Tyler se quedó pasmado.
―¡He dicho que te vayas! ¡Ya!― El chico por fin reaccionó.
―¿Pero...... porqué me dejas ir?― Lilith simplemente levantó su varita, esta vez si que apuntaba a Tyler.
―¡No me obligues a hacerlo! ¡Vete! ¡Ahora ya no eres el chico que pensaba que eras!, ¡No eres como creía que serías! ― La chica agachó su cabeza, pero Tyler consiguió ver como unas lágrimas brotaban de su cara. El moreno acabó obedeciendo, pues salió por la puerta a paso rápido. Dispuesto a huir del castillo, de Loki y de los Titans.
El chico no sabía de cuanto tiempo disponía, así que se daba toda la prisa posible por empaquetar sus cosas. Tyler intentaba en vano pensar un plan mientras amontonaba los objetos útiles en un baúl de su habitación. Era cuestión de tiempo que Loki y Basilisk se dieran cuenta que no había muerto.
―¡¿Quien anda ahí?!― gritó nervioso al oír unos pasos detrás suya. Tyler levantó la varita mientras un sudor frío recorría su nuca. Poco a poco, una figura se movió torpemente, dejándose ver, era el profesor Xánatos. Tyler no bajó la varita.
―¿Aun no te has ido, chico? Oí a Basilisk hablar de lo sucedido. ¡Vienen a por ti en éstos momentos, debes irte ya.― Tyler no creía que ese fuera el momento oportuno para discutir.
―¿Que crees que estoy haciendo?― dijo nervioso. En ese momento, unos pocos libros se le cayeron de las manos. Xánatos rió nerviosamente debido a la tensión.
―Chico, ¡vete ya! Deja las cosas y huye! ― Antes de acabar la frase el profesor jorobado dejó de hablar. En ese momento se oía como unos pasos se acercaban.
―¡Ya vienen!― Gritó el ebrio mag― Escuchame bien, chico. Llama a tu elfo doméstico y ordenale que te saque de aquí. Los humanos no podemos desaparecernos en el castillo, pero los elfos sí. No vuelvas a tu casa y haz a tus seres queridos desaparecer del mapa, pues irán a por ellos. Todo aquel que tiene relación alguna contigo corre un peligro de muerte.
―¿Y que hago entonces?― dijo Tyler desesperado. Xánatos miraba a la puerta nerviosamente, los pasos se oían mas cercanos.
―Toma― dijo sacando un libro sucio de debajo de su túnica- Aquí escribimos Asmodeus y yo todo lo que sabemos de los Titans, que es más de lo que ellos creen. Viene todo, quienes son, que es el proyecto Sangre Nueva, etc... Debes usar esa información para acabar con ellos, ¿de acuerdo? Mientras la organización siga existiendo van a ir a por ti. ¡Llama ya a tu elfo!― Xánatos parecía desesperado. Hablaba temblorosamente y con los ojos fuera de sus órbitas, y ésta vez no era por un exceso de alcohol. Tyler obedeció al instante y llamo a Rorschach, que apareció inmediatamente a su lado.
―Voy a ganar tiempo para ti. Recuerda, eres la última esperanza para acabar con ellos― Al decir ésto, Xánatos salió de la habitación de Tyler. El chico oyó como intentaba gritar hechizos contra los que venían, pero en seguida su voz se apagó dando paso a la caía de un peso muerto al suelo.
―Rorschach, vayámonos de aquí. Llevame a un sitio donde no puedan encontrarnos.
―Como desee, amo.― Tyler sintió como la cabeza le daba vueltas y más vueltas. En el último instante antes de desaparecerse de su habitación en Durmstrang vio a Basilisk entrando por la puerta y adivinar lo que estaba a punto de pasar, que su objetivo huía de allí. Tyler sintió como la cabeza le daba muchas vueltas al aparecerse en un bosque que no conocía.
―Christie― pensó― si me oyes, tengo que decirte que van a por nosotros. Desapareced cuando podáis. Yo estaré bien. Tengo cosas que hacer― Al pensar esto, Tyler miró el libro que Xánatos le había dado, y que presumiblemente desvelaba los secretos de los Titans.