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Historia 43067 — capítulo 4
Capítulo 3- La Súcubo.
Tyler miraba con asco el plato, desde donde el olor a carne pestilente se le metía en la nariz y la espesa salsa amenazaba con mancharle su nueva túnica azul. Estaba sentado en una mesa larga y robusta, al lado de otros alumnos que comían sin miramientos, seguramente acostumbrados ya a la comida- pensó el chico. Miró a su derecha, envidiando a los cuatro túnicas rojas, los mismos que le atacaron, que estaban comiendo platos suculentos y elaborados, además, su mesa estaba casi vacía, no como la de los túnicas azules, que estaba abarrotada; al menos no tenía que ir con los de la túnica blanca- meditó el chico, girando su cabeza hacía otra mesa, donde la gran mayoría de los alumnos estaban sentados. Allí estaban comiendo en unos taburetes muy incómodos una especie de masa verde, que por su aspecto parecía que la habían encontrado al limpiar las cocinas. A Tyler le entraron arcadas solo de pensar en tener que probar semejante porquería, así que miró con otros ojos a su plato.
-¡Tu!, ¡quita de aquí!- oyó Tyler con desprecio detrás suya. Inmediatamente se giró y vio a la chica de la túnica roja de la noche anterior. Miraba con desprecio a los de la mesa azul, y por la reacción de éstos, parecía que poseía bastante autoridad sobre ellos. Afortunadamente, la orden no iba dirigida a Tyler sino a la chica sentada a su lado, una niña de unos trece años rechoncha que cedió su sitio al instante a la chica morena de la túnica de color sangre.
-Hola- dijo con una amplia sonrisa a Tyler, que estaba realmente confuso con la actitud que mostraba a los demás y la que a él le enseñaba- me llamo Lilith Valk- prosiguió, ampliando más la mueca amable. La chica debía tener la misma edad que él.
-Yo soy Tyler,encantado- dijo desconcertado el chico.
-¿Así que tu eres el inglés que ha venido de Hogwarts, verdad?, viendo como peleaste anoche contra nosotros no me extraña que aquí en Durmstrang estuvieran tan interesados en que vinieras.- Lilith siguió hablando sin dejar tiempo a Tyler a responder a los halagos de la chica, que ponía una cara de no haber roto un plato en su vida.
-Dejame decirte que no sé porque te han echo túnica azul, creo que eres mejor que algún que otro túnica roja compañero mio...
-Entonces, lo de anoche no fue un ataque en sentido estricto, ¿no?, fue como una prueba para asignarnos la casa- preguntó hábilmente Tyler, pese a que sospechaba que la respuesta era afirmativa, prefirió asegurarse.
-Exacto. Verás, Durmstrang no se divide en casas como Hogwarts, no al menos en el sentido que allí le dais. Allí todas vuestras casas son iguales unas a las otras, aquí no. En Durmstrang se puede ascender de una casa a otra, siendo la casa de los patéticos Eddas la mas baja- dijo la chica señalando a la multitud de túnicas blancas. Por un momento Tyler creyó ver una mueca de desprecio en la reluciente cara de Lilith. Luego está ésta casa, Vanir, de la túnica azul. Puede que tengáis alguna posibilidad de llegar a algo- meditó ella- Y por último está mi casa, la de los Esir, con nuestra túnica roja, somos la mayor casa a la que se puede aspirar- Lilith terminó su discurso emocionada y mirando hipnóticamente a Tyler a los ojos.
-Perdona, pero...¿aspirar a que?- preguntó el chico, bastante confuso.
-Nos dividen por nuestro talento como magos. Puedes subir mediante pruebas de casa, aunque también puedes bajar a la triste casa de Eddas.
-No has respondido a mi pregunta- dijo Tyler poniendo una sonrisa falsa, aunque complaciente.
-¿Pues a que va a ser?- respondió ella sin sentirse ofendida- a ayudar a la noble causa del rey- Lilith, al decir ésto se tapó ella sola la boca, como si hubiera desvelado información indebida- mejor olvidalo.
Tyler sonrió falsamente otra vez, dispuesto a comer la poco apetitosa carne, pero Lilith siguió hablando:
-Me han nombrado tu guía hasta que te acoples al colegio, así que me tocará enseñarte todo ésto. Normalmente todo ésto se lo mandarían a alguien menos importante, pero...- Tyler no le dejó acabar la frase.
-¿Menos importante?- se indignó el chico al ver que Lilith le consideraba poco más que un estorbo.
-No me malinterpretes- la chica volvió a sonreír alegremente- creo que vales la pena, es más, algunos de los que llevan la túnica roja la merecen mucho menos que tú. Pero créeme si te digo que yo soy la más importante aquí.
-Lo dudo- replicó Tyler.
-¿Lo dudas?- Lilith miró al chico que tenía sentado enfrente mientras su amable expresión cambiaba súbitamente- ¡Eh, tu!, dale un puñetazo a tu amigo, el que tienes al lado- el chico se le quedó mirando con temor- ¡Es que no me oyes!, ¡Hazlo!- El chaval que Lilith tenía enfrente le atizó un fuerte tortazo al chico de su derecha, que lloró amargamente.
-Aquí no es como en Hogwarts, ya te lo he dicho. La túnica manda, y de la misma forma que yo puedo mandar a placer sobre los túnicas azules, como tú; vosotros podéis hacer lo que queráis sobre los de la túnica blanca- le dijo a Tyler, que no salía de su asombro. Pero tranquilo- prosiguió ella, que acercó su cara a la del chico- que no vas a tener que hacerme nada que no quieras- sonrió Lilith con picardia.
-Oye, hermanito, ¿has visto a mi amiga Athene?- Christie tenía una cara de profundo cansancio que asustó un poco a Bill, éste, apartándose un poco el plato del desayuno, negó moviendo la cabeza mientras tragaba el bacon. A Virgil, que también se había pasado la noche en vela buscando a su amiga por el castillo, le resultaba irónico que Christie llamara hermanito a Bill, que tenía un año menos que su compañera de séptimo, pero le sacaba más de una cabeza a su hermana y parecía una mezcla entre gorila y hombre.
-Quizá a vuelto a su casa con red flu o algo así- pensó Bill tontamente, con la boca llena de comida.
-Imposible- sentenció Chirstie- nos habría avisado, además, su familia es muggle, como la nuestra, y no puedes ir así como así a una casa no mágica con ésos métodos.
-¿Habéis preguntado a los profesores?- dijo Bill cuando acabó de masticar.
-A Neodits, pero dice que no sabe nada. Nos ha sugerido que acudamos a la directora- le contestó Christie.
-¿Que me avisen de qué?- Virgil, Christie y Bill giraron sus cabezas para ver la firme silueta de la directora McGonagall- La profesora Neodits me ha dicho que acudiera a ustedes, pues tenían algo importante que decirme.
Christie se lo explicó todo ante la expectación de los que se concentraban en la mesa del desayuno para enterarse de lo sucedido, aunque omitiendo intencionadamente que poseían el mapa del merodeador. Cuando acabaron, lejos de la actitud sobria aunque comprensiva de la mujer, McGonagall les replicó.
-¡¿Porque no me lo han dicho antes?!, su amiga desaparecida y ustedes dos- dijo señalando a las chicas- prefieren investigarlo por su cuenta antes que avisar al profesorado. Esperaba mas de ustedes, sobretodo de la señorita Driad, que es prefecta- dijo mirando la reluciente insignia de Virgil.
-El plan va conforme lo habíamos previsto, Basilisk- dijo una chica morena y de cara dulce llamada Lilith, aunque en esos momentos su alegre expresión estaba sustituida por una mas sombría y gélida. Enfrente suya y tan imponente como siempre, el subdirector Fobos Basilisk asentía con la cabeza.
-Confío en que puedas ganarte para nuestra causa a Tyler Fox.
-Por supuesto, si algo puedo ser es convincente- Lilith se pasó sensualmente su dedo desde sus pechos a sus piernas.
-Exacto, utiliza cualquier método para ganártelo, y puede que tu también puedas formar parte de los Titans- Basilisk hablaba con solemnidad y de forma autoritaria, pese a que no alzaba en ningún momento su voz, no le hacía falta, su tono tan grave hacía el efecto deseado.
-Tengo entendido que Xánatos también va a ayudar a captar a Tyler- preguntó Lilith.
-Así es, ese profesor idiota le dará clases particulares para mejorar su idioma.
-Yo sola puedo ocuparme del asunto, no seré todavía una Titans, pero no soy una inútil- Al oír ésto, Basilisk rió.
-No es para ponerte a prueba a ti, sino a él. Ese incompetente quiere formar también parte de nuestro grupo, así que para mantenerlo ocupado le mando tareas de éste tipo. Pero tranquila, no confío en que Xánatos lo consiga, pero sí en que tu hagas- Lilith sonrió abiertamente, pero no de la forma en que sonreía a Tyler, sino mucho más macábramente.