Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 43067 · de

Historia 43067 — capítulo 5

Capítulo 4- La Historia jamás contada.

-¿Otro más?, ¿cuantos van ya?- Christie parecía alterada y profundamente nerviosa.

-Muchos, ésta mañana otros dos, Vincent Vega y Jules Winnfield, de segundo curso también han desaparecido- su hermano Bill intentaba mantener la compostura, pero sus ojos se movían nerviosamente por el gran comedor, como si buscara una respuesta milagrosa a todas ésas desapariciones. Christie apuntó los nombres de los dos chicos en un papel arrugado.

-Ésto no me gusta nada- sentenció su hermano- todos los que desaparecen se van sin dejar rastro, como si la tierra los tragara.- Bill se fijó en el papel de su hermana, donde ésta había apuntado los nombres.

-¿Que es éso?- La lista contenía una decena de nombres, empezando por Athene, la amiga de Christie.

-Los desaparecidos. Me apunto los nombres para buscarlos con el mapa del merodeador.- Bill asintió con la cabeza, para después decir:

-No llevamos una semana y ya hay problemas aquí.... Parece que tenemos un nuevo récord- Bill dibujó una pequeña sonrisa, intentando destensar el ambiente, pero Christie no se la devolvió, estaba mirando en ese momento el viejo mapa mágico.

-Ésto no tiene gracia, ¿sabes?, mucha gente está nerviosa con todo lo que pasa. Y ni siquiera nos dejan salir del colegio, es como si estuviéramos en un gallinero sabiendo que todas las noches un lobo vendrá a comerse a uno de nosotros.

-¿Como que no nos dejan irnos?- Bill juntó la frente en señal de extrañeza.

-¿No te has enterado de la nueva ley del ministro?, A partir de ahora, si estamos apuntados en Hogwarts debemos quedarnos a acabar el curso bajo cualquier circunstancia, ésto estaría bien en otro momento, pero ahora todo el mundo quiere estar en algún lugar más seguro. Sin ir más lejos la tía de Virgil quiso llevársela ayer a su casa, pero la gente del ministerio amenazó con encerrarla en Azkaban si lo hacía.- Al oír ésto, Bill empezó a decir de carrerilla casi todos los insultos que sabía, dedicados al ministerio.

-Pero ella no corre peligro- sentenció Christie, poniéndose incluso más nerviosa. Los ojos casi se le salían de las órbitas.

-¿Porqué?

-Éstos dos chicos que han desaparecido, ¿de que familia son?

-Creo que son de familia muggle los dos- respondió Bill, sin entender gran cosa.

-Me los suponía. Mira- Christie le acercó el papel a su hermano. La mano le empezaba a temblar. -Todos los desaparecidos, desde el primero hasta el último vienen de familias no-mágicas- Bill tragó saliva y miró a su hermana mayor, que compartía su expresión de angustia.

-Tendremos que ir con cuidado, hermanito- sentenció la chica, recordando que sus padres simplemente regentaban una tienda de ropa.

Se hizo un silencio incómodo para ambos, estaban en la mesa de Hupplepuff comiendo, pese a que la chica era Ravenclaw, pero ahora, con Tyler en Durmstrang y su amiga Virgil en brazos de ese Lancelus, no le quedaba mucha mas gente con la que relacionarse aparte de su hermano Bill, que estaba con los tejones.

-Tyler...- pensó ella- ¿como estás?-e inexplicablemente, una respuesta llegó a su mente.

*-Muy bien-*era la voz de su novio que sonaba en su cabeza, como su estuviera a su lado hablándole.

-Escucha, Christie, ahora no puedo hablar... tengo clase- dijo la voz del chico, sólo Christie podía oirle.

*-Vale-*pensó ella- luego hablamos.

-Christie.....Christie... ¿estás bien?, parecías como ida- le preguntó su hermano. Christie se limitó a suspirar y a asentir con la cabeza. Su hermano acabó levantándose de la mesa, le dijo algo a Christie sobre alguna clase que ella no acabó de entender y se fue del Gran Comedor, perdiéndose entre la multitud.

*-Escucha, Christie, ahora no puedo hablar... tengo clase-*pensó Tyler mientras se acomodaba en una de las sillas de un aula enorme, cuando acabó de hacerlo oyó el sonido de unos zapatos, y acto seguido la alta y poderosa figura de Fobos Basilisk entró en el aula con pasos firmes y lentos. Todos los alumnos que se hallaban en la sala se levantaron militarmente, mirando al frente.

-Pueden sentarse- dijo finalmente el subdirector y profesor cuando llegó a su mesa y se equilibró las gafas de forma cuidadosa. Tyler no entendía que hacía él en esa clase, pues no daba Historia de la magia desde que suspendió el TIMO en quinto curso, pero para su sorpresa, allí era una asignatura obligada. El chico miró a un lado y otro del aula, y comprobó que todos eran túnicas azules, lo cual no le sorprendió, pero sí decepcionó. Tyler se sentía un poco aislado de los demás, todos le miraban con una especie de respeto y temor desde que Lilith habló con él hace unos días, como si fuera una especie de animal salvaje; por lo que pudo haber comprobado, allí el asunto de las casas se llevaba muy estrictamente.

-Muy bien- dijo finalmente el profesor Basilisk, pese a que no alzó la voz, el autoritarismo que desprendía era enorme- Durante seis años han dado ustedes los hechos más importantes de la Historia de la Magia, como piezas mas o menos inconexas y difusas, simples datos sin una dirección clara. Pues muy bien, este año vamos a dedicarlo a montar el puzzle que tenemos en nuestras manos para definir la llamada Historia mágica.

Tyler prestó atención, ¿montar la Historia?, no acababa de entenderlo, y no precisamente porque bilinguo hubiera dejado de funcionar.

-¿Que es lo que han aprendido durante éstos años?- Basilisk preguntó, pero retóricamente, pues se contestó el mismo.

-Guerras contra goblins, gigantes o entre los mismos magos, ¿no es cierto?. Conflictos y mas conflictos entre los seres mas perfectos del mundo, los magos- Al decir ésto, un murmullo general de aprobación recorrió el aula.

-Pero no sólo entre los magos pasa eso, los patéticos muggles tienen sus guerras. Guerras para conseguir poder, recursos, da igual, el mundo no descansa hasta que los ricos sean más ricos y los pobres mas pobres- Tyler miraba al profesor inquieto.

-¿Como compara a los muggles con los magos, señor?- una alumna tuvo la osadía de hacer ésa pregunta. Una valiente, pensó Tyler, sobretodo teniendo en cuenta el respeto que infundaba Basilisk. Pero éste, al contrario de lo que pensaba Tyler, dibujó una pequeña sonrisa de aprobación.

-Buena pregunta, señorita Samara, no obstante, ¿me permite contestarle con otra pregunta?, bien. ¿Que es lo que diferencia a los magos de los muggles?

La tal Samara se quedó mirando a Basilisk sin saber muy bien como contestar a una pregunta tan obvia, pero finalmente se atrevió- La magia, señor- dijo tímidamente.

-Muy bien- afirmó Basilisk, otra vez ajustándose las gafas, que ya estaban perfectamente colocadas- ¿Y no es cierto, que de vez en cuando, entre los muggles surgen nuevos magos sin tener en sus venas una gota de herencia mágica?- toda la clase, ésta vez no solo Samara, asintió- Pues bien, señorita , ¿como deberíamos tratar a éstos hijos de muggles que son magos, teniendo en cuenta que la diferencia que hemos dado entre ambos es poder o no hacer uso de la magia?- Basilisk miraba a Samara, que parecía no atreverse a contestar, pero finalmente dijo:

-Como magos, señor.

-Cierto- sonrió Basilisk, esta vez más ampliamente. Continuando con lo anterior, ¿para evitar todas éstas guerras, que tendríamos que hacer?- la clase hizo mutis, pero el subdirector, sin variar un ápice su seria e imponente figura, se acercó al pupitre de Tyler.

-Tengo entendido que usted es nuevo, señor Fox. ¿que piensa?- Tyler no sabía que contestar, pero finalmente, debido a que Basilisk me miraba inquisitamente, dijo- ¿firmar pactos?- Basilisk rió abiertamente, y muchos de los alumnos, seguramente por querer agradarle, le imitaron.

-Señor Fox, estoy seguro que cualquier persona en ésta sala podría nombrar cientos de tratados de paz, o de pactos, como prefiera, para evitar guerras; y pese a ello, éstas se producen. Me temo que ésa no es una solución. Haré otra pregunta, ¿porque se producen las guerras?- otra vez silencio absoluto en la gran aula, hasta que un minuto después, un alumno de la última fila al que Tyler no vio muy bien dijo- ¿conflictos de intereses?.

-Una respuesta perfecta- Basilisk se quitó y se puso las gafas de nuevo. Pese a que en cualquier persona las gafas dan una apariencia más intelectual, de alguna forma a Basilisk le hacían más rudo.

-Conflictos de intereses- rumió el profesor- ¿Si los intereses se dividen según el bando en el que estemos, como podríamos solucionarlo?, ¿no sería mejor no crear bandos?, estar todos bajo la dirección de un solo poder. Pensadlo, toda la comunidad mágica remando junta, y debajo de la misma los muggles- la mayoría de la clase pareció querer aplaudir al profesor, pero se lo impedía la autoridad que de él emanaba.

-¿Pero gobernados bajo la autoridad de quién?, ¿quien podría dirigirnos a los magos y someter a los muggles bajo el poder superior de la magia?- Tyler estaba anonadado, le daba la impresión que el profesor estaba dando un mitín político, y si bien no simpatizaba demasiado con la parte de oprimir a los muggles, en cierta medida la energía que se desprendía de sus palabras era muy atrayente.

-Debería ser un mando legítimo, ¿no?.¿Un político? - se preguntó a sí mismo-¿acaso han conseguido algo? ¿acaso lo que se vote significa obligatoriamente que es lo mejor?, ¿funciona la democracia?. Mi respuesta es NO- todo el mundo estaba expectante, mirando hipnotizados las palabras de Basilisk.

-Debe ser alguien con una legitimidad mayor, alguien que represente los intereses de todo el mundo, y cuando digo mundo, es mundo, no país o nación. Alguien como un rey- Todo el mundo exclamó, pero Tyler no supo decir si a favor o en contra, pero debido a lo elocuente que Basilisk había sido, la respuesta sería afirmativa.

-¿Y no sería nuestro deber- prosiguió mientras jugaba con sus gafas- Si ese supuesto rey necesita ayuda para llegar al poder, proporcionarsela?, ¿No deberíamos hacer todo lo que estubiera a nuestro alcance en favor del rey, por el bien de todos?

La clase parecía afirmar con la cabeza, Basilisk se los había ganado.

-La clase ha terminado- concluyó el profesor. Los alumnos empezaron a aplaudir entusiasmados.

Derek estaba furioso. A su lista de decepciones ahora añadía que el quiddich se había suspendido por las desapariciones. Furioso, pegó un puñetazo en una de las mesas de la sala común mientras refunfuñaba amargamente. Además, por si fuera poco, parecía que todo el mundo le miraba y cuchicheaba a sus espaldas.

-Hola Derek- le saludó Pólux al llegar, estaba acompañado de Galaad- ¿como te va?- El chico tardó un poco en contestar, pero finalmente le contó a sus amigos lo sucedido.

-Es normal- dijo Galaad, con todas las desapariciones de éstos días.

-No digo que no lo entienda- contestó Derek- pero me acaban de quitar la única razón por la que me despierto por las mañanas, sobretodo ahora, que dentro de poco tengo que hacer las pruebas para el equipo.

-¿Y que vas a hacer?- preguntó Pólux, tomando asiento al lado de su amigo.

-Supongo que me entrenaré por mi cuenta, no tengo otro remedio.

-No digo eso, sino con las desapariciones- replicó su amigo de gafas, como si fuera algo obvio. Derek le miró sin entenderle.

-¿Que acaso tengo que hacer algo?- preguntó intrigado.

-Todo el mundo lo espera- dijo Galaad. Derek se quedó de piedra, así que el chico rubio se explicó mejor- tu estabas el año pasado en el torneo de los tres magos, y hace dos contra Áspid. Chirstie, Virgil y Bill parece que se están moviendo, todo el mundo esperaría que Tyler estuviera para "lideraros" o algo parecido, pero él no está, así que todos se giran hacia ti. Es normal que todos te miren esperando que resuelvas el asunto, o al menos que lo intentes.

-Reconócelo, desde lo de Áspid; tú, Tyler, Christie, Virgil y Bill os habéis convertido como en los aurores no-oficiales de Hogwarts. Y tu ,que el año pasado estuviste en Francia, has ganado puntos para ser ascendido.

-¿Qué?- Derek no sabía que decir.- Ésto no podéis tomároslo a broma, ¿sabéis?, Vincent, Sophie, Enif o su hermana, entre otros, murieron, y ahora mucha gente está desaparecida. Yo no soy ningún héroe salvador, solo soy un jugador de quiddich al que ni siquiera lo han nombrado capitán en su último año. No podéis pedirme que saque de la chistera a todos los desaparecidos solo porque los demás alumnos confían en mí.

-Ellos tienen esperanza- dijo Galaad.

-¡Pues hazlo tú!. Pero claro, desde fuera es muy fácil hablar, porque tú no has visto morir a un amigo, o no te has enterado por los periódicos que tu novia está muerta- Derek no pudo más, las lágrimas chorreaban por su cara, y la escena estaba siendo vista por varios alumnos de Gryffindor.

-¡Que miráis!- dijo Pólux.

-No soy ningún héroe- repitió.

-Tyler lo habría hecho- Pólux parecía dispuesto a convencer a Derek.

-Me alegro por él, pero ¿sabes una cosa, Pólux?, yo no soy Tyler.