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Historia 43067 — capítulo 6
Capítulo 5- Colloquor
Tyler aun no acababa de entender lo que pasaba, por más que Derek se lo hubiera explicado una y otra vez con lágrimas en los ojos, la muerte de Vincent era incomprensible. ¿Y pensar que el había estado celoso de no ser el campeón?, ¿ Y pensar que, de haber sido otro el campeón, Vincent no hubiera podido salvar a Derek?
Allí estaban, en el entierro de uno de sus amigos. Tyler abrazaba a Christie, que lloraba tímidamente mientras miraba al sacerdote hablar de forma monótona. El chico se mantenía fuerte ante todos los llantos de alrededor, intentaba parecer *un hombre,*pero no pudo evitar que un nudo se alojara en su garganta.
El sitio parecía apático, no había casi gente en la iglesia, apenas dos decenas de personas, la mayoría amigos de Hogwarts, más unos pocos familiares, entre los cuales figuraba el padre de Vincent, un hombre alto y delgado, con fracciones delicadas y angulosas. Parecía una versión mas adulta y canosa de su fallecido hijo, pero sin el aspecto desarrapado que solía llevar el mismo. El señor Valentine parecía ya demasiado abatido como para seguir llorando. Tyler prefirió no seguir mirándole, así que giró su cabeza hacia los bancos que se encontraban en la fila de al lado, allí vió a Derek, su mejor amigo, en un estado no mucho mejor que el del padre de Vincent, parecía derrumbarse por momentos. Estaba acompañado de Sophie, una chica que Tyler acababa de conocer, era rubia, sonrosada y bastante resultona, esto se notaba incluso en un ambiente tan triste como éste.
-No voy a poder soportarlo...- oyó Tyler musitar a su lado. Era Christie, que le miraba fijamente a los ojos, Tyler se estremeció al mirarla. Sus ojos tintineaban debido a sus lágrimas y su cara triste parecía la medicina para enternecer al chico. Pese a que Chirstie y Vincent nunca habían tenido una gran relación de amistad, al chico no le sorprendió que a ella le afectara tanto su muerte debido al carácter de la chica.
-Tenemos que ser fuertes- dijo Tyler, intentando esquivar con la mirada a Chirstie, pero cogiéndola de las manos. -Vincent se ha ido, pero debemos superarlo- al chico le estaba costando mantenerse frío.
-No lo digo por Vincent- sentenció ella- sino por tí- Christie apoyó su cabeza en el pecho de Tyler, y continuó hablando- este año vas a la boca del lobo. Los tipos que mataron a Vincent están relacionados con Durmstrang, y tu......- Christie se calló antes de acabar la frase.
-No me pasara nada- le respondió él, seguro de si mismo- Oye... si intentan hacerme algo les pegaré una paliza a todos. Te lo juro, como hagan algo raro no dejaré piedra sobre piedra- Tyler se hinchó de orgullo y vanidad, ésto, en vez de calmar a Christie, la preocupó más todavía.
-¡No!, ¿No te das cuenta?... siempre igual... contra Áspid, contra Ares, ¿y ahora que?, no has aprendido nada. ¿Que te ha pasado éste año?, Te han expulsado de Hogwarts por agredir a Ares, ¿Y todavía piensas que te puedes salir con la tuya siempre?- Christie parecía enojada, la mezcla en su cara de las lágrimas de dolor por el entierro y el enfado momentáneo con su novio provocaban una mezcla terrible.
Tyler suspiró levemente, no encontraba las palabras apropiadas para ese momento, así que se tomó unos segundos antes de responder.
-No me pasara nada- le susurró finalmente.
-No quiero que te vayas tan lejos. Quiero poder hablar contigo todos los días- Christie le abrazó. Nadie, excepto Tyler, hubiera asegurado que hace apenas un minuto estaba enfadada.
-Eso tiene una solución- Tyler acababa de tener una idea. Christie le miró extrañada.
-Éste año he aprendido muchas cosas con Wotan, ¿sabes?- Al oír éste nombre, Christie hizo una mueca extraña. Tyler prefería no hablar con nadie de lo de las clases particulares con el fantasma, era como una ley del silencio no-escrita. Pero por una vez, el chico encontró utilidad a esas cosas más allá de los duelos mágicos.
-Colloquo- musitó, apuntando con su varita a la chica de piel tostada, que miraba extrañada lo que su novio hacía. Durante un minuto se hizo el silencio, Christie no sabía que pensar, pues el chico le miraba extrañamente, como si esperara un resultado que no llevaba.
-No sabía te preguntabas si era zurdo por alguna razón- le dijo Tyler finalmente. Christie miró muy confusa al chico.
-Es el hechizo, me permite leerte la mente. Me lo enseño Wotan para usarlo contra otros en duelos. Si te enseño el hechizo y me lo haces a mí, estaremos conectados mentalmente hasta que hagamos el contrahechizo. Que puede ser......¿nunca?.
-Así podremos hablar aunque estemos lejos, ¿no?- Christie pareció emitir su primera sonrisa en días.
-Sí, pero con una condición. No me leas la mente de siete a ocho de la tarde, es cuando pienso en otras chicas- Tyler sonrió, pero a Christie pareció no sentarle bien la broma, así que pensó el insulto más fuerte que conocía y lo gritó en su mente. Tyler se alarmó al oirlo, pero dijo:
-¿Porqué te enfadas?, ¿acaso prefieres que piense en chicos?. Bueno, de todas formas tenemos que "abrir" nuestras mentes para que el otro nos escuche, así que no vamos a estar permanentemente oyendo nuestros pensamientos, solo cuando queramos.
Los chicos acabaron la conversación aquí para volver a la triste realidad y así dar el último adiós a su amigo.
Christie estaba acomodada en uno de los cómodos tresillos de su sala común. Era ya de madrugada, pero no dormía, sino que estaba mirando detenidamente al fuego de la chimenea que ahogaba sus últimas llamas, mientras pensaba:
-Hoy a desaparecido otro alumno. Una chica de Hupplepuff de primero, creo que se llama Aranhe.
-Todo ésto huele muy mal- oyó la chica en su mente. Era la voz de Tyler, que le contestaba- Intentaré averiguar todo lo que pueda. Tu mantente a salvo, ¿vale?
-Tiene gracia que me digas tu eso..- replicó la chica
-Escuchame bien, Christie, ésto no es ningún juego. Todos podemos resultar mal parados si la mitad de lo que sabemos de esos Titans es cierto.- La voz de Tyler sonaba muy seria.
-Ni siquiera sabemos que ellos están detrás de las desapariciones.
-Claro- contestó irónico Tyler- El año pasado querian evitar una ley muggle, he oido mil cosas malas sobre ellos en lo que llevo en éste colegio. Pero no, es verdad, seguro que en realidad están jugando al escondite.
Chirstie prefirió no responder, en vez de eso, sacó el mapa del merodeador de su túnica. No esperaba encontrar nada realmente, pero revisarlo entre clases o esperarse hasta altas horas para buscar a los desaparecidos se había convertido en una mala costumbre.
-¿Y tu que haces levantado a éstas horas?- le preguntó la chica, solo por hablar de algo.
-Unos tunicas rojas me han pedido que acuda con ellos a éstas horas aquí. Estoy bajo el simbolo de Grindelwald.
Christie suspiró mientras abría con un bostezo el mapa y musitaba la frase que lo hacía funcionar. Dio un vistazo rápido y paró sus ojos en seco. No podía ser, decenas de manchas juntas andando en masa. Allí estaban, deambulando un pasillo cercano al baño de los prefectos, Athene, Jules, Vega o Aranhe fueron algunos de los nombres que adivinó ver. ¡Los había encontrado!.
-Oye, Tyler, te dejo. Los veo, ¡veo a los desaparecidos!.
-Christie, espera, ¡No hagas ninguna tonteria!, ¡¿Christie?!- Tyler supo que ésto lo había pensado para si solo. Christie ya no le escuchaba.
El chico suspiró y miró por la ventana del pasillo. Era lo suficientemente tarde como para llevar horas durmiendo, pero él estaba allí, esperando a Lilith y sus amigos, que por alguna extraña razón le habían dicho que se reuniera con ellos a esa hora. A Tyler no le preocupaba que pudieran decirle algo los profesores por estar allí a esas horas, pues había comprobado que con los túnicas rojas las normas eran mucho más flexibles, y aunque no fuera uno de ellos, estaba allí a petición suya. Lo que realmente le preocupaba era lo que pudiera pasar una vez llegaran, pues aun recordaba lo que Lilith le había dicho sobre que los túnicas rojas podían ordenar sobre las otras túnicas, como él.
-Hola Tyler- oyó decir éste desde la penumbra del pasillo, acto seguido, Lilith y otros tres chicos con la túnica roja aparecieron.
-Hola- respondió, mirando a los recién llegados, eran los mismos con los que Tyler había luchado en su primera noche. Lilith se le acercó a darle dos besos en forma de saludo, pero uno de ellos acabó peligrosamente cerca de la boca, Tyler se quedó parado, sin saber como reaccionar, los otros se limitaron a levantar la mano en forma de bienvenida no muy efusiva.
-¿Porque un inútil túnica azul tiene que venir ésta noche con nosotros?- Dijo uno de los chicos. Tyler le reconoció como el chico de los pendientes y tatuajes al que lanzó el Magnum.
-Callate, Balrd, ese inútil túnica azul es el mismo que te dejó inconsciente con un hechizo, al igual que a Perseus- dijo una chica muy delgada y con los ojos saltones. A Tyler le dió la sensación de que la chica podría tener algún problema mental.
-Sigamos, no podemos retasarnos más- dijo Lilith, que miraba hipnóticamente a Tyler. Los demás, pese a que lo dijo muy dulcemente, se lo tomaron como una orden. Lilith parecía ser la líder del grupo.
-¿Pero donde vamos?- preguntó Tyler, bastante extrañado.
-A cazar- le dijo el único chico que todavía no había hablado, era el mismo chico alto y corpulento que había caído inconsciente encima de Tyler en la pelea de bienvenida.
-¿A cazar?- repitió el chico.
-Si amigo, nos vamos a cazar muggles- Al oír ésto, los cuatro túnicas rojas rieron.
Christie corría por los pasillos a toda velocidad. Sujetaba en el puño cerrado el mapa del merodeador mientras que con la otra mano levantaba su varita para iluminarse. Poco le importaba si el conserje le descubría corriendo de madrugada, tenía que llegar como fuera al lugar donde había visto a los desaparecidos. Parecía casi surrealista que hubieran aparecido allí, tan de repente.
Después de una carrera de unos diez minutos, llegó jadeando al lugar. No le dio tiempo a reponerse, pues se quedó boquiabierta por lo que veía. Allí estaban, las decenas de alumnos desaparecidos. Pero algo no encajaba- pensó con un miedo que iba apoderándose de ella- los alumnos estaban formando en filas, y rígidos como estatuas, con las pupilas en blanco; pero mirando, si se le pudiera llamar de esta forma, de cara a Christie. Parecía una formación marcial. La chica intentó huir, pues, pese al ruido que había echo al llegar, misteriosamente no se habían dado cuenta de su presencia. Pero al girarse se tropezó con una alta figura. Al chocarse, Christie se cayó al suelo.
La chica levantó la cabeza, y vio a un hombre corpulento vestido con una túnica blanca, su cara estaba tapada con una capucha. Christie buscó a tientas su varita con su mano temblorosa entre las fría piedra del suelo; ni siquiera intentó gritar, pues sabía que se había quedado sin voz, además, los dientes le rechinaban.
El mago encapuchado levantó su varita y apuntó a la chica, que cerró los ojos, pero simplemente oyó decir con una voz grave, pero juvenil:
-Accio varita- la chica abrió los ojos de nuevo para ver como la figura con la cara tapada asía su varita con una mano, y con la otra la de la chica, la cual se guardó bajo la túnica. Finalmente dijo:
-Cuanto tiempo sin vernos, Christie, y cuanto han cambiado las cosas-La chica no sabía que decir, finalmente, muerta de miedo y con un hilo de voz, respondió:
-¿Nos conocemos?
El mago se quitó la capucha, y Christie vio un rostro que reconoció inmediatamente. La chica se quedó paralizada de la sorpresa.
-Vas a unirte al ejercito- dijo el mago, mientras señalaba a todos los chicos que detrás suya seguían formando militarmente.
-No...... por favor..... no me secuestres..... en el pasado hemos tenido nuestras diferencias, pero por favor....- dijo la chica mientras miraba a los inexpresivos alumnos, y acto seguido al mago de la túnica blanca.
-Me temo que no tienes opción.