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Historia 43067 — capítulo 8

Por fin entraron los primeros rayos de sol por el ventanal de fría piedra; tímidos y temblorosos alumbraban fugazmente el dormitorio de los tres chicos. Otra noche más sin pegar ojo- pensó Derek mientras se levantaba. Las ojeras eran cada vez mas profundas y su cansancio más evidente por el insomnio provocado vete a saber si por la muerte de Vincent y Sophie, por las desapariciones (la última la de la novia de Tyler) o por todos los cuchicheos que tenía que escuchar cuando pasaba cerca de cualquier corrillo de personas, esperanzados por alguna extraña razón en que él hiciera algo. Pero él no era un héroe- pensó para sí, y miró la cama desocupada que en su momento perteneció a Vincent mientras una sensación amarga recorrió su cuerpo mientras rememoraba el momento en el que su amigo se interpuso entre él y una maldición asesina. Ahora mismo, el instante de felicidad que supuso saber que iba a jugar en un equipo profesional parecía tan lejano como la primera vez que montó en escoba.

Derek se decidió a bajar a desayunar. Era temprano y no tendría que aguantar a demasiada gente clavando sus ojos en su nuca, así que se fue del dormitorio sin hacer ruido para no despertar a Pólux o Galaad, y cuando acabó de vestirse bajó a la sala común y se fue directo al gran comedor.

Derek estuvo en lo cierto en que no habría casi nadie, apenas una decena de alumnos estaban desayunando tan temprano, pero aún así tuvo que aguantar que dos alumnos de Hupplepuff cuchichearan señalándole al entrar al Gran Comedor.

Derek se sentó sólo en la mesa de Gryffindor. Odiaba no estar acompañado por alguien, pero en esos momentos prefería maldecir en soledad a todo el que se le quedara mirando esperando un milagro que esperar a Pólux y Galaad para desayunar, pues para entonces el Gran Comedor estaría lleno, y es lo que menos deseaba.

El chico se sirvió unas tostadas con mermelada. En realidad no tenía hambre, pero prefería seguir la rutina para no dar rienda suelta a sus amargos pensamientos; pero de nada sirvió, Derek vio acercarse la figura de un chico de Hupplepuff hacía él, le sonaba de vista, pero no acababa de adivinar quien era.

-Oye...¿Derek?- Le dijo el chico, menudo pero grueso, por su expresión parecía estar muy preocupado, tenía unas bolsas en los ojos casi tan grandes como las de Derek.

-Si- respondió, intentando parecer un poco amable- ¿Que quieres?

-Soy Matt Murdock, el amigo de Bill- En ese momento, Derek cayó en la cuenta de que era el chico que siempre estaba acompañado de Bill, el hermano de Christie.

-Encantado- dijo, un poco irónicamente.

-Tienes que ayudarme, Derek- dijo Matt, alarmado- es Bill, no está, ¡Ha desaparecido también!, pensé que había ido a buscar a su hermana Christie, pero no lo veo desde anteayer..... por favor... ¡ayudame!

Derek se quedó en estado de shock. Bill había desaparecido, el chico al que podía considerar su amigo desde el torneo de los tres magos, el que le salvó la vida del ataque del troll.

-Ayudame...- repitió Matt con un hilo de voz. Se hizo un silencio enorme en ese momento.

-¿Se lo has dicho a los profesores?- Matt negó con la cabeza y miró tembloroso a Derek.

-¡Pues ve!, ¿Vienes a decírmelo a mi antes que a ellos?, ¿en que demonios estás pensando?- La ira se apoderó de Derek. Sencillamente no aguantaba más esa situación, todos querían que hiciera algo solo porque pensaban que era una especie de superhéroe, pero lo único que había echo siempre era preocuparse por los suyos y estar con mucha suerte en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Ni siquiera había resuelto él nada, hace dos años fue Tyler quien acabó con Áspid, y el año pasado Vincent tuvo el mérito de parar a los Titans.

-Yo... pensé que debía decírtelo a ti- al oír ésto, Derek prefirió no seguir discutiendo, así que se levantó y se fue a pasos rápidos del Gran Comedor. Pensaba hacer lo único que realmente podía hacer en ese momento y lo que Matt debería haber echo, avisar a los profesores.

Le resultó mas difícil de lo que en un principio pensó, a esas horas no ningún profesor se dejaba ver, pues estaban preparando las clases, o simplemente durmiendo todavía. Derek andaba a paso marcial por el castillo, sin dirección concreta pero esperando encontrase a alguien, pero la única compañía que tenía cerca era la de algún fantasma que se acercaba a curiosear el porqué de la rapidez del chico.

-Este año parece que tendremos buenas mandrágoras, están creciendo mejor de lo que creía- La voz del profesor Longbottom sonaba cerca, apenas a unas decenas de metros, que el chico escuchaba debido al eco de las paredes de piedra y a la soledad matutina.

-¡Profesor!- gritó Derek, cuando llegó, Neville le miraba extrañado,estaba acompañado por la directora, cosa que el chico agradeció debido a la situación.

-Dígame, señor Altae- respondió el profesor, que miraba directamente al castaño, éste no se anduvo con rodeos y dijo directamente lo que pasaba; cuando acabó de explicarse, McGonagall y Longbottom se miraron, para que finalmente la directora le dijera:

-Muchas gracias por su información, señor Altae- al decir ésto, se le quedó mirando, esperando a que se fuera, Derek se sorprendió.

-¿Ya está, no van a hacer nada más?

-Lo que hagamos no es de su inconveniencia, Altae- dijo Neville, con una expresión algo más autoritaria de lo que en él era habitual.

Derek se les quedó mirando unos segundos, y después comprendió que nada más iba a pasar, la conversación había acabado, así que se fue.

-Debemos intentar no implicar a los alumnos y solucionarlo con discreción, me sorprende que no estén incluso más alterados- dijo McGonagall, a lo que Neville asintió.

-Pero ésto no es normal- replicó Neville- no veía nada similar desde mi segundo año, con la cámara de los secretos. Deberíamos volver a hablar con el ministro.

-Ya lo hemos intentado, y se niega en redondo a dejarlos marchar, incluso Potter y Ron Weasley desde el departamento de aurores lo presionan, pero no cede; ni siquiera Granger, que trabaja personalmente para él, le hace entrar en razón para que los deje marchar a la seguridad de sus casas.-razonó McGonagall, Neville asintió.

-¿Pero que puede estar pasando?- se preguntó Neville, meditando en voz alta.

-Si lo supiéramos, hubiéramos pasado ya a la acción y no estaríamos rezando para que los desaparecidos estén bien.

Fuera llovía bruscamente, pero las dos figuras no parecían notarlo. La estancia de fría piedra tenía un aire tétrico e imponente, pero en cierta medida era acogedor, como si fuera ocupado por un cargo sumamente importante.

-Tartessus cada día está más débil, el cautiverio parece que empeora su salud- dijo, desde bajo de una capucha blanca la voz histérica de Mosag.

-No importa, ya no nos sirve. Dejarlo encerrado en una celda hasta que muera, con lo que sabe no podemos dejarlo vivo- dijo la otra persona con una voz baja y rasposa. Mosag asintió.

-¿Y con la hija y la mujer del ministro inglés?- preguntó Mosag

-A esas todavía las necesitamos, gracias que las tenemos secuestradas hemos conseguido que Biggs, el ministro, apruebe la ley para que los alumnos no salgan de Hogwarts y que la mantenga bajo toda la presión que le ejercen, así lo tenemos más fácil para continuar con el proyecto de Sangre Nueva.- Por la voz del hombre se adivinaba un punto de emoción y entusiasmo, como si todo le estuviera saliendo redondo.

-Ahora vuelve con Gargant a Numerbarg para vigilarlas, yo seguiré entrenando al sustituto de Ceo.

Mosag dio un paso para atrás mientras se despedía con respeto del hombre, después se desapareció para irse a la antigua prisión mágica.

-Pasa, Fox- le dijo el profesor, éste era menudo y algo chepado, con el pelo negro y rizado. Al abrir la boca, Tyler se dio cuenta de que le faltaban unos pocos dientes, además, llevaba una mal cuidada barba rala.

El chico entró en la clase vacía, donde decenas de objetos mágicos se amontonaban con el polvo. Tyler miró al profesor, que pese a que el chico ya había adivinado quien era, se presentó:

-Soy el profesor Xánatos- dijo con un habla siseada- normalmente doy clases de El Arte de la Magia, una mezcla de las clases de Encantamientos y Transformaciones de tu colegio anterior, pero hoy estoy aquí para darte clases de sueco y noruego- Xánatos cerró la puerta de la clase bruscamente, al hacerlo, Tyler se dio cuenta de que sus gestos y andares eran algo torpes y lentos, como si tuviera agarrotado el cuerpo por el frío polar de la zona.

-Y bien- prosiguió el profesor Xánatos- ¿ya sabes algo del lugar?, ¿con quien sueles ir en éste colegio?

Al moreno le extrañó la pregunta (demasiado personal, pensó), pero se limitó a contestar, pues pensaba que se la había echo para empatizar con él.

-No conozco a casi nadie, la verdad, pero he ido algunas veces con Lilith y sus amigos- dijo sin darle importancia, pero Xánatos en cuanto oyó pronunciar a la túnica roja abrió los ojos de par en par y acercó su rostro al del chico.

-Te quieren captar- le susurró, como si alguien pudiera oírles en ese lugar, al olerle el aliento, Tyler notó el inconfundible pudor del whisky de fuego y de alguna otra bebida que no lograba identificar.

-Esto es malo.... ya lo creo que es malo... ya tienen en su órbita a Perseus, Lilith, Temis, Barld o el nuevo.... por ellos ya no podemos hacer nada.... pero por éste chico sí.... tengo que avisar a Asmodeus..... ya murieron muchos a principio de curso.... "no nos valían" dijo Basilisk.....- Xánatos andaba por la clase como un desquiciado, y Tyler intuyó que la bebida tenía algo que ver. La imagen que mostraba era muy diferente a la del subdirector, tan formal, pulcro e imponente, Xánatos, por su parte, parecía un mendigo borracho con una varita en la mano.

-Escúchame- le dijo finalmente a Tyler- no te relaciones con ellos. Yo ya intenté entrar, pero me rechazaron. Ahora me alegro de no estar de su parte, tu no has visto todo lo que yo.

Tyler no sabía que decir, desde luego, el profesor parecía ido, como si hubiera estado bebiendo durante horas solo para esa clase. Si tenía que elegir entre lo que decía Xánatos o lo que Basilisk le contaba, desde luego, se quedaba con el subdirector.

-¿Se encuentra bien?- le preguntó finalmente.

-¡Ferpectamente!- dijo, hipando un poco- estate atento, Fox, y no dejes que te manipulen.

-Nadie me manipula- respondió, sacando su vena orgullosa.

-Lo hacen sutilmente, pero lo hacen. Te meten sus ideas en la cabeza de forma lenta, pero efectiva, aunque tu no te des cuenta.

-¡Pero usted que se cree!, ¡¿viene borracho y me cuenta sus paranoias y cree que voy a seguirle el juego?!- Los ojos de Tyler bramaban de odio.

-Veo que sus métodos empiezan a tener efecto en tí, mas deprisa de lo que pensaba... no se si estaremos a tiempo de salvarte de ellos...- Divagó Xánatos- será mejor que no sigamos hablando por hoy, o sospecharán... ellos creen que estoy de su parte... tu no digas nada...- El profesor miró a un lado y otro de la clase, como si alguien pudiera estar escondido detrás de un pupitre.

-Tranquilo- le contestó Tyler- no le diré a nadie que está como una cabra.