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Un amore cosi' grande — capítulo 19

Por Ariana:

Casi amanecía. Presenciaba de brazos cruzados el alba que estaba próxima a mostrarse frente a mi ventana, de esa manera había permanecido las cuatro horas pasadas. Sin hacer nada y solo pensando en la estupidez que había cometido. Estas ves sí que había metido la pata tremendamente, y no sabía cómo enmendar mi error, le di demasiadas vueltas al asunto hasta llegar a la misma conclusión con la cual rogué no toparme.

Fue la noche más corta de mi vida, me resultaba doloroso y algo orgulloso admitir que tenía un enorme problema: me aterraba la simple idea de estar sola una vida entera, pero también me atemorizaba el hecho de pensar que al tener una pareja me iba a enamorar sin dudarlo; enamorarse conllevaba a herir y decepcionar, alejarlo a la larga. No sabía cuál de mis miedos era peor.

Si dejaba que Piero se fuera, lo perdería sin siquiera haberlo intentad y si lo dejaba que se quedara lo alejaría con mis malditos traumas amorosos.

¿pasaste toda la noche ahí, cierto? -espetó Lucie, se había quedado a dormir en mi casa, sin embargo lo que me extraño fue que estaba preparando todo para arreglarse aprisa.

  • algo así -suspire- pero ¿Por qué te arreglas tan temprano? ¿Tienes algún compromiso?

  • si, a diferencia tuya yo no pienso dejar que Gianluca se vaya sin saber que lo quiero -recogió su cabello en una coleta.

  • pero… ayer me dijiste que no ibas a impedirle que se marchara.

  • y no lo hare amiga -sonrió con elocuencia- solo iré a decirle que lo quiero y que pase lo que pase, yo lo voy a estar esperando.

  • ¡pero que cursi eres! -reí- o tal vez Gian ya te me está cambiando, debo agradecerle por eso.

  • tienes razón -me miro con picardía- que mejor manera de hacerlo saber que acompañándome al aeropuerto.

  • no voy a caer en tus trampas Lucía -le voltee la mirada- no tengo nada que hacer nada ahí.

  • ¡deja de evadirlo terca! -explotó al fin- ve a ese maldito aeropuerto y discúlpate cuando menos,  él te quiere bien eso no lo dudes y si no vas lo vas a perder para siempre. Discúlpame Ariana pero simplemente ya me fastidie de esto, te comportas como una niña… no te hizo nada, pídele su amistad si prefieres mantenerte a la raya pero te lo digo como tu mejor amiga, no dejes esta situación así.

Coloco algo de brillo labial en sus labios y salió rápidamente, dándole un fuerte azotón para mostrarme que de verdad estaba muy molesta conmigo.

Me había cayado con todas las justificaciones existentes, ella tenía toda la razón del mundo… y yo ya me había dado cuenta pero algo me impedía mover las piernas y salir corriendo. No tenía más argumentos tras los cuales seguir escondiéndome y justificar mi comportamiento infantil.

Ahora solo quedaba apurarme si quería llegar antes de que el vuelo despegara.

…

Por Lucie:

Reproduce: http://www.youtube.com/watch?v=hp7BaiHalMY&feature=related

Llegue al aeropuerto casi sin aliento, los nervios me invadían y no tanto por verlo, bueno tal vez sí, pero lo que más me preocupaba era no poder verlo por ultima ves.

Escuché a la chica de la aerolínea vocear el vuelo de los chicos, me quedaba cada vez menos tiempo… buscaba desesperada entre la gente su rostro, cuando lo vi que estaba a unos cuantos pasos de formarse para abordar al avión. Para mi suerte la fila era muy larga, mejor día no podía pedir.

  • ¡Gianluca! -grite llamando inevitablemente su atención.

  • Lucía -dijo sorprendido para luego sonreír, dejo sus maletas y se acercó lentamente a mi encuentro.

Yo desesperada por encontrarme entre sus brazos, corrí lo más rápido que mis piernas me permitían, lo cual lo era mucha velocidad, en ese momento temblaban como dos espaguetis a causa de mi ataque nervioso.

Abrió sus bien formados y cálidos brazos para detenerme y amortiguar un poco el choque de nuestros cuerpos. Con el impulso que había tomado, logro mantenerme cargada un par de minutos, estrechándome con fuerza como si tuviese temor de que me alejara de él, yo por mi quería quedarme ahí por siempre. Luego de que emocional encuentro decidió hacerme descender y obligarme poner los pies nuevamente en el asfalto. No dejo ni un solo espacio entre nosotros y decidió rozar brusca y desesperadamente sus hermosos labios carmín contra los míos.

tranquilo, tranquilo cara bonita -sonreí logrando separarme un poco para poder continuar respirando- me vas a dejar sin aliento.

  • eso lo has hecho  tu desde que te vi -sus ojos brillaron con peculiaridad, sin duda se veían más hermosos de lo que acostumbraban.

  • pero que tonta, había olvidado a lo que vine -reí, sin separarme de él.

  • a decirme que cambiaste de parecer y quieres que me quede.

  • amm no precisamente -torcí mi sonrisa- algo menos egoísta, veras… te vine a decir que te quiero demasiado, que eres lo mejor que me pudo haber pasado y que te voy a esperar el tiempo que sea necesario, cuando regreses yo estaré aquí con los brazos abiertos.

  • ha sido lo mejor que pudiste haberme dicho -me beso nuevamente, pero esta vez un beso tierno y de piquito.

La felicidad era tanta que sentía que no me cabía en el pecho, pronto mi corazón buscaría la salida más cercana, sentía que se me iba a salir por la garganta… si no era de esa manera pronto me iba estallar por dentro.

  • se ven tan lindos juntos -suspiro Fer acompañada de Ignazio quien le tomaba de la mano y de Piero que estaba a su lado izquierdo.

  • Dios mío que vergüenza -me sonroje- Fer ¿Cuánto tiempo llevan ahí?

querida, vimos todo lo que paso -rió- fue tan romántico.

  • lo siento creo que ahora si fui al extremo con mi efusividad -lleve mi mano hacia la nuca.

  • no te disculpes -espetó Nazio- tu amiga hizo maso menos lo mismo cuando me vio llegar a su departamento y le pedí que me acompañara

¡Ignazio! -le dio un zape.

  • solo dije la verdad mi vida -la tomó por la cintura- eres tan bella cuando me mimas o te enfadas.

  • basta -se sonrojo.

  • son imposibles -reí.

El único que no parecía disfrutar nada del momento era Piero, tenía una mirada de tristeza muy notoria. No podía disimular que le deprimía el hecho de que probablemente mi amiga no iba a llegar por esa puerta. Sin embargo el no perdía la esperanza y miraba con anhelo la puerta, deseando con todas sus fuerzas que ella llegara.

  • Lucie -suspiro- ¿sabes si Ari… va a venir?

  • estoy más que segura que lo hará, hable con ella esta mañana y con el sermón que le di seguro la hizo entrar en razón -sonreí y coloque mi mano en su hombro- te quiere Piero, lo único que necesitas es darle tiempo… está asustada.

  • eso lo sé -dijo cabizbajo- lo que no se es lo que le asusta.

Por Ariana:

¡Todo estaba en mi contra! Pareciera que Dios no quería que llegara a tiempo, el tráfico estaba de los mil demonios y era prácticamente imposible que llegara caminando.

Tengo que llegar, debo llegar… sino sé que Piero no me lo va a perdonar jamás, peor aún, yo jamás me lo perdonare por haberlo dejado ir así como así, teniendo el asunto completamente en mis manos.