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Un amore cosi' grande — capítulo 21

Dos semana después… Los Ángeles, CA.

Por María Fernanda:

Había hecho mis maletas y tomado el primer vuelo con destino a LA. Estaba tan emocionada por volver a verlo, solo pasaron unos cuantos días y yo sentía como si hubiese sido una eternidad.

Planeaba quedarme solo el fin de semana porque comprendía que por ahora no podría ser sus centro de atención, pero me bastaban un par de minutos de su presencia para alegrar por completo mi día, mi existencia, mi universo entero.

…

En un Starbucks

Por Ignazio:

  • Nuria a mí no tienes que mentirme -sonreí- déjate ya de rodeos y dime que está pasando con Gianluca -alce una ceja.

  • hay Nazio -estallo en risas- no está pasando nada, o al menos algo de lo que yo deseara que sucediera. Él está profundamente enamorado de la francesita… sinceramente no sé qué les dieron estas chicas que de verdad los tienen tendidos a sus pies y mira que me refiero a los tres.

  • dímelo a mí -reí- si yo te contara amiga mía -suspire.

  • no hace falta cariño, tu suspiro me lo ha dicho todo con lujo de detalles -sonrío y le dio un sorbo al café.

  • pues como amigo en tu caso me gustaría decirte que sigas luchando, sé que no le eres del todo indiferente -me cruce de bazos- pero como mejor amigo de Gianluca te diré que el de verdad la quiere y que tengas empatía.

  • sé que no tengo oportunidad con Gian -dijo cabizbaja- lamentablemente llegue tarde a su vida.

  • no te preocupes -tome su mano- eres una persona increíble y además bellísima, pronto llegara el chico indicado yo te lo aseguro -ella me sonrió de igual manera y me abrazo en manera de agradecimiento, a lo que yo correspondí con un beso en su mano.

Por María Fernanda:

Estuve a punto de abrir la puerta del establecimiento y armar toda una escena de celos, después de todo la ameritaba no era para menos. Maldecía la hora en la que tome el avión creyendo en que era una buena idea, maldecía la hora en la que quise preguntar en donde se encontraba… quizás si no lo hubiera ido a buscar, no habría descubierto que me ha estado mintiendo desde el principio. Si no era así ¿Cómo explicar que esa chica Nuria, estuviera en la misma ciudad que ellos y con Ignazio precisamente? Era una completa tonta, ya lo habían hecho una vez y aun así no aprendía la lección. Pero ya no más… no más.

Enserio pensé que él era diferente, no sé como pero lo pensé, lo sentía en mí. Veo que me equivoque.

Mi puño se cerraba involuntariamente a causa de toda la rabia que comenzaba a invadirme, coraje y la lagrimas amargas sabor a sal que se deslizaban delicadamente por mis rosadas mejillas.

Después de eso me vio postrada frente a la puerta del local e inmediato corrió a mi encuentro, con su rostro inexpresivo por no saber interpretar mi estado de ánimo, el expresaba felicidad y a la ves confusión a verme la cara empapada en llanto.

Escape como pude, el gritaba repetidas veces mi nombre pero solo lo ignore. Llegue al otro lado de la acera y el no logro avanzar, el semáforo había cambiado a rojo así que le fue imposible llegar a mí. Lo divise entre los espacios que dejaban entre ver los autos. Me miro con sentimiento, fue la peor sensación del mundo.

Logre parar un taxi así para cuando los autos le cedieron por fin el paso, yo ya no estaba ahí.

Por Ignazio:

NO COMPRENDÍA NADA. María Fernanda se fue sin decirme lo que estaba ocurriendo, no sabía que sentir… si alegría por verla de nuevo o enojo por irse así como así.

Tome mi móvil y le llame innumerables veces a Fer, pero no me quería contestar. Era tan frustrante.

Tome mi móvil nuevamente y esta vez le llame a Piero, seguramente Gianluca también estaría con él, así que alguno de los dos podría explicarme qué demonios estaba ocurriendo.


- ¡Piero! -dije exasperado.

- ¿Qué sucede, paso algo? -contesto al oír mi reacción.

- sí, si -suspire- Fer estuvo por acá sabes… y la vi llorando, trate de alcanzarla pero ella se fue. No sé qué está pasando, no me contesta siquiera las llamadas.

- qué extraño, hace un r ato estuvo por aquí con nosotros y parecía feliz por verte  e impaciente, por le dijimos donde estabas.

- eso lo entiendo… pero -lleve mi cabello hacia atrás por la desesperación, juro que quería desprendérmelo en ese instante-  en fin, ¿te dijo dónde se va a hospedar?

- si  -le pregunto a Gian- está en el … -repitió el nombre que Gianluca le había dictado- ¿quiere que te acompañemos?

- no, es algo que debo hacer solo -me gire a ver a Nuria por el vitral- pero si te agradecería que pasaran por Nuria, sería grosero dejarla sola.

- está bien, vamos de inmediato para haya -confirmo.

- gracias hermanos -y colgué.


Por María Fernanda:

Me va a buscar, estoy cien por ciento segura de ello.  Probablemente el ya este afuera del hotel esperándome.

Rogaba a dios que me diera fuerzas para no ceder tan fácil ante él, por más que me esté muriendo por oír su explicación diciéndome que estoy en un error para después correr a sus brazos, no lo disculpare.

Para mi suerte él no estaba esperándome, como aun así desee que estuviera.

Subí hasta mi habitación sin fuerzas y con la intención de reservar el siguiente vuelo de regreso a París. Sin el motivo de mi estancia aquí no tenía por qué permanecer ni un día más en América.

  • ¡María Fernanda Moreau! -escuché un estrepitoso grito de mi nombre, que me hizo estremecer.

No me gire por completo, reconocía al propietario de la voz que gritaba esquizofrénicamente mi nombre, solo para corroborar mire por el rabillo del ojo. Si era Ignazio, por lo que corrí hacia mi habitación y él lo hico al igual. Trate de cerrar la puerta como me fuese posible, él tenía sus manos apoyadas sobre la misma tratando de abrirla para que lo dejara pasar y así obligarme a cruzar palabra.

tenemos que hablar -dijo con esfuerzo, ya que todas sus energías estaban concentradas en retener la puerta.

  • yo no tengo nada que hablar contigo -grite innecesariamente- ¡vete de aquí!

No tenía idea de donde logre sacar fuerzas y cerrar por entero la puerta, dejándolo afuera. Golpeando mi puerta y gritando todo histérico. A ese paso era solo cuestión de tiempo para que los huéspedes vecinos comenzaran a quejarse y lo sacarían por la fuerza del hotel. Pero de pronto todo quedo en silencio, se calló.

  • tienes que salir algún día Fernanda -dijo recargado en la puerta- no me voy a mover de aquí hasta que hablemos.

  • pues morirás esperando -grite.

Pasaban las horas y el seguía ahí, no se despegaba ni un momento. Logre escuchar como sus amigos trataban de convencerlo que desistiera, que tenían unos tantos eventos y otros tantos ensayos. Sin embargo se negó rotundamente a todo lo anterior propuesto. Los chicos terminaron optando por irse, se habían hecho a la idea  que no iban a lograr entrar en razón al terco de Ignazio.

Mientras yo separe el boleto para regresar a Francia, recebe todo y pague el día de hotel que pasaría ya que tendría que esperar cuando menos hasta mañana por la mañana para irme.

  • "La luna hizo esto, fue culpa de la luna, haberme enamorado… enamorado de ti. Su brillo reflejo entre tus ojos mi fortuna, la luna lo hizo así." -comenzó a cantar, precisamente la misma canción que canto cuando me pidió que empezáramos a salir.                                                                 

A la mañana siguiente…

Me levante temprano y arregle todo. Ignazio había pasado toda la noche sentando frente a mi puerta, como juro no se movió ni un solo instante de ahí. Me daba remordimiento y a la vez ternura lo que estaba haciendo.

Salí con cautela para no despertarlo, así no me causaría tantos problemas. Me agache hasta llegar a su altura, lo observe con suma ternura, se veía tan lindo así. Acaricie su mejilla y acomode su cabello. Lo que daría por tenerlo siempre así a mi lado, bese la coyuntura de sus labios y me fui.

Firme lo que faltaba en la recepción, todo estaba en orden. Al salir el taxi que había pedido ya me estaba esperando.

Cuando subí él estaba de nuevo ahí, desesperado por alcanzarme. Me vio seguramente subir al taxi, corrió un par de pasos pero no logro nada.

Se me partió el corazón cuando lo vi varado en medio de la acera, viendo como me marchaba sin darle explicación lógica de mis acciones.