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Un amore cosi' grande — capítulo 23

Reproduce: http://www.youtube.com/watch?v=1FtvF4k2QaQ

Por Piero:

  • puedo jurarte que la posibilidad de no verte nunca más paso repetidas veces por mi mente -espeté.

  • te comprendo -contesto la pelinegra, acurrucándose aún más conmigo- yo también lo pensé… y la simple idea me aterraba.

  • de hecho -cambie el tema de conversación- no creí regresar tan pronto a París.

  • ¿Cómo? -Me miro con extrañeza-  eso quiere decir que no viniste a verme.

  • bueno, no precisamente -bufe, había arruinado todo por completo con mis palabras imprudentes- me refiero a que… el plan era regresar a casa, a Italia con mi familia, para pasar las fiestas y luego entonces regresaría a verte.

  • entonces ¿no te quedaras? -cuestiono desilusionada.

  • me temo que no bella -respondí mirándole a los ojos.

  • puedes hacer una excepción este año, no sabes lo hermoso que se torna París en esta época del año, es una experiencia única.

  • pensé que sería tu primera navidad en la ciudad.

  • pues no -sonrió- de hecho eh pasado las fiestas navideñas en diferentes lugares… pero aquí eh pasado varias, ya sabes, cortesía del Sr. Ferreira.

  • me imagino -reí- hablando de eso, tú y yo tenemos una charla pendiente.

  • ¿ah, sí? ¿Y Sobre qué joven? -rió tiernamente.

  • sobre ti -le deposite un beso en la mejilla- quiero saberlo todo

  • deberías comenzar tu primero mejor -excuso.

  • pero si ya lo sabes ¡todo! -Reímos- soy un chico italiano de 18 años, que ama el pop lírico. Usa gafa enormes porque es un ciego -vaciló- tiene dos hermanos, un hermano mayor y una linda hermana menor. Vivo con mis padres los cuales adoro con el alma, y mi inspiración es mi abuelo quien impulso mi sueño. Hoy en día soy un reconocido cantante al igual que mis amigos, y un sex simbol reconocido a nivel mundial. Fin

  • ¿sex symbol? -estalló en risas- si claro, ni tú te has tragado esa mentira… saliste de un reality Piero "se me subió la fama a la cabeza" Barone.

  • ves porque odio recordarte mi historia -reí- vamos es tu turno.

  • está bien -se sereno- pregúntame lo que quieras

  • pues háblame de tu mamá, me encantaría poder conocerla pronto -acaricie su cabello- ¿tus papás están separados verdad?

  • no -su sonrisa se disolvió de inmediato- eso no será posible… ella falleció hace tres años.

  • perdóname -la estreche entre mis brazos- no tenía idea.

  • no te preocupes, de todas maneras algún día lo tenías que saber -embalso una sonrisa algo torcida- como te comentaba, es por eso que París era el lugar preferido por papá, porque mamá lo amaba. Estaba enamorada de esta ciudad y de su desborde cultural. A pesar de vivir de ciudad en ciudad gracias a ella.

  • puedo imaginarlo -sonreí- pero ¿Por qué viajaban todo el tiempo? ¿No le gustaba Praga a tu mamá?

  • no era eso -soltó una tierna risita entre dientes- era por du trabajo, ella era pianista -suspiró- Larissa Nemcova.

  • ¿ella es tu mamá? -abrí los ojos como platos- vaya ahora veo, como es que eres el talento hecho mujer.

  • deja de exagerar -bufo- lo único que puedo decir es que fue una excelente madre y la ame con el alma.

  • ¿por eso te fuiste a México, no es así?

  • si -suspiró- quería alejarme y asimilar las cosas, me dolía mucho. Era la única manera de poder entenderlo, aunque te eh de decir que han pasado tres años y mi corazón siente como si fuera ayer… no me resigno a que la perdí.

  • discúlpame de nuevo por tocar el tema preciosa -le bese en los labios.

  • te quiero tanto.

  • y yo a ti -respondí sin dudar.

…

Par de horas después.

Por Gianluca:

El día a su lado había sido de lo más corto, para cuando acordamos ya estaba anocheciendo. Y es que tenía tantas ganas de estar a su lado que no concebía nada más que pasar de esa manera el resto del santo día. Verdaderamente valió la pena la larga espera.

Mi cabeza no lograba concentrarse en alguna otra cosa que no la involucrara a ella, a su bella sonrisa en compañía de su tierna risita que tanto me hacía delirar, a sus preciosos ojos que me recordaban al mar y a su lacio y rubio cabello, con ese olor tan peculiar que parecía percibirlo cada vez que inundaba mi pensamiento entero.

  • no me molestaría si de vez en cuando me consultaran las cosas Gianluca Ginoble -irrumpió la voz de Piero.

  • ¿de qué hablas? -me levante para verlo de frente.

  • porque diablos no me dijeron que me traerían a París para verla otra vez…

  • Piero, no uses ese tono de voz conmigo que no me tienes contento del todo -respire hondo- primero que nada, yo no sabía que ella estaría con Lucie, debió invitarla creyendo que sería una buena idea.

  • lo fue -dijo cabizbajo- ame tanto verla después de todo, pero… solo no tenía contemplado nada de esto.

  • como veo que no tenías contemplado decirle la verdad cuando la besaste de esa manera -me crucé de brazos- porque ¿no le dijiste, verdad?

  • no.

  • ¡Ya sabía! -refunfuñe- en que maldita sea estás pensando, la vas a lastimar o más bien dicho las vas a lastimar. Estas jugando con fuego amigo y sabes que te vas a quemar.

  • ¡si le voy a decir! -gritó- es solo que aún no encuentro el momento adecuado.

  • ese momento jamás va a llegar. Te has puesto a pensar que pasaría si se enteran de esto… no dejes que avance más.

  • es que me va a odiar Gian -dijo cabizbajo- por no haberla esperado, por no correspóndele con todo el amor que ella me está entregando y como Ari se merece.

  • lamentablemente es un riesgo que tienes que tomar -puse mi mano en su hombro- sufrirá más si lo prolongas.

Entonces escuchamos un portazo proveniente de la puerta principal, seguido de ver a Ignazio como se desmoronaba al caer en la cama, tratando de contener las lágrimas, golpeando y maldiciendo continúas veces a la almohada.

  • ¿Qué paso Nazio? -cuestionó Piero.

  • no lo hizo -suspiro entre llanto, sin poder contenerse más- tenía la esperanza de que me recibiera pero no fue así ¿Qué le hice,  Piero? ¿Qué le hice para que me destrozara así el corazón?

Jamás habíamos visto de aquella manera a Ignazio, estaba totalmente deshecho y con una rabia creciente en su interior. Nos abrazó con fuerza intentando desahogar todo lo que había estado guardando durante este tiempo y que aunque había tratado de remediar, no lo logro. Pereciera que se le escapaba de las manos… el amor de Fernanda.

Pareciera que su mayor temor se estaba haciendo realidad, ella se escapaba de entre sus brazos como el agua se escurre entre sus dedos, ahora era como una estrella fugaz que una vez que se va, no vuelve más...