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Un amore cosi' grande — capítulo 24

Por María Fernanda:

Creí que todo mejoraría alejándolo de mi vida, pero todo empero desde que lo hice. Me sentí más sola que nunca, desprotegida, siempre temerosa de que en cualquier momento John me encontrara y me lastimara como prometió.

Ya no tenía fuerzas para seguir, quería llorar hasta que no quedara ni la más remota lagrima en mis ojos.

Quería verlo y contarle todo para poder obtener su perdón, sabía que no lo merecía pero tenía que intentarlo, aun así el miedo me tenía atada de manos y pies, aunque…  ahora tenía la certeza que sabiendo que estaba en la ciudad no tardaría en ceder.

¿Mafer? -me llamo Lucie tomando mi hombro- ¿Qué haces aquí sola? -se detuvo a mirar alrededor del parque.

  • Hola Lucie -hice una mueca por sonrisa- vine a… tomar algo de aire fresco.

  • ah -sonrió-  pero ven,  acompáñanos, no estés aquí sola y melancólica -vaciló.

Me gire para ver al acompañante de mi amiga, se trataba nada menos que de Ignazio, quien la esperaba sentado en una banca. Miraba constantemente hacia nosotros, y la esquivaba cuando se percataba que yo lo observaba al igual.

-  me gustaría pero no quiero verlo -la primera lágrima broto de mis ojos.

  • no te preocupes el tampoco desea verte -espetó- creo que después de todo tendré que retirar mi invitación. Lo siento -dijo cabizbaja.

  • ¿no quiere verme? -respiré con dificultad, esas palabras me habían golpeado muy duro- ¿se puede saber por qué?

  • tu no quisiste responderle a el -suspiro- ¿estas llorando?

  • no puedo evitar que me duela Lucia.

  • Fer, no es por ser grosera ni nada pero… el simplemente se fastidio de tus rechazos, a el también le dolió y ahora desde mi punto de vista, está en todo su derecho de ignorarte.

  • no sabes lo que dices -seque mis lágrimas- no podrían comprender.

  • tienes razón, jamás comprenderemos porque tú te niegas a contarnos.

¡basta! -grite desesperadamente, dejando que el agua salada mojara por completo mis mejillas.

  • Llorar te desahoga, te relaja, hace que tu conciencia quede un poco más libre y cura un pequeño cacho de tu corazón... claro, eso es bueno pero a veces nos sentimos muy fuertes, tanto como para creer que no necesitamos hacer lo correcto o simplemente queremos parecer fuerte con actitudes erróneas y llorar no ayuda, ¿verdad? Dolor contra orgullo... ¿quién crees que acabaría venciendo, amiga?

Reproduce:

Regreso donde Ignazio, mientras yo me levante en cuanto lo hizo. Tuve que irme antes que llegara a él. Después de todo Lucía estaba en lo correcto, si me había dado el lujo de rechazarlo ahora tenía que atenerme a las consecuencias.

Por Ignazio:

  • ¿y bien? -cuestione esperanzado.

  • no funciono -hizo una mueca- lo lamento Nazio… es tan terca.

  • creo que yo lo soy más, ya que veo que no me entra en la cabeza la idea de no tenerla a mi lado.

  • amigo -sonrió a penas duras- es que estás enamorado.

  • ya lo creo.

  • sabes… a pesar que sé que seguirá negándose, te recomiendo que vayas tras ella ahora -sonrió.

  • ¿Qué? -la mire inexpresivo- ¿de verdad lo crees?

  • sí.

  • tienes razón -me levante rápidamente de la banca, despidiéndome con un beso en su mejilla- gracias por todo Lucie.

  • no agradezcas y corre -grito mientras yo me alejaba.

…

Por María Fernanda:

En ese instante deje de intentar hacerme la fuerte, llorando durante el trayecto que había recorrido. Querer que alguien te olvide es mucho más fácil decirlo que hacerte a la idea de que ya lo ha hecho. Creo que una parte de mi interior deseaba que me siguiera insistiendo para terminar diciéndole la verdad, una parte de mi deseaba que lo que Lucie me había dicho fuera mentira.

  • te dije que no te quería cerca de el -sentí como unos enormes y marcados brazos apretaban con fuerza contra mi voluntad, impidiéndome hacer movimiento alguno- veo que no te importa su bienestar y mucho menos el tuyo ¿cierto?

  • por favor, por favor, suéltame que me lastimas -suplique entre llanto- ¡no me hagas daño, por favor! ¡Vete!

  • ¡NO! -grito con rudeza- y ya cállate, yo te deje bien en claro las cosas y tu no quisiste creerme. Bueno aquí está tu prueba mi amor.

  • Jonny por favor -suplique nuevamente, casi sin aliento.

  • calma mi amor, quiero que tengas bien presente quien es tu "único" dueño.

Podía sentir como postraba sus asquerosas manos sobre mí y recorrían con necesidad  mi espalda, mientras me besaba por todo el cuello y los labios. Yo solo me quede inmóvil y aterrada, reviviendo por medio de flashes que mi miente remontaba, el día en el que me había desgraciado la vida. Revivía cada momento horrible que me hizo pasar, era tan real que comencé a gritar casi por reflejo, pataleaba e intentaba zafarme con mis brazos como me fuese posible.

-  ¡te dije que te callaras! -me abofeteo.

  • ¡Quítale las manos de encima, imbécil! -escuche una voz que no lograba reconocer, era como estar en un cuarto oscuro y no ver nada de lo que sucedía a mi alrededor.

  • lárgate o te vas a arrepentir, esto no es asunto tuyo -me soltó de inmediato para contrarrestar las palabras de la voz que lo había retado, fue entonces cuando mi vista comenzó a nublarse hasta que me sentí tan débil que simplemente me desvanecí.

¡Fernanda!

Parpadeé un par de veces y vi, sorprendida, que se trataba de Ignazio, gracias a dios había acudido a mi rescate y con lo sucedido provoco la inseguridad  de John, quien se marchó al ver que me desmayaba.

  • mi Ignazio -rompí en llanto, era una sentimental y una débil, pero en ese momento era lo que menos me importaba- ya no puedo… no puedo.

  • cálmate por favor mi amor -me acariciaba con fervor, aferrándome a su pecho- vamos a tu departamento para que te tranquilices y me cuentes que fue lo que sucedió ¿de acuerdo?

  • s… si -respondí temerosa.

Ya no existía otra salida o vuelta hacia atrás, tenía que enfrentar todos mis temores que en unos pocos minutos se convirtieron en una realidad, en esa realidad que tanto había estado evitando. Ahora quizás Ignazio no me volvería a ver de la misma manera que un día me miro, lleno de ilusión y de amor, más sabia a la perfección que ya no tenía manera de ocultar el secreto de mis tormentos… "el día que John me arrebato mi pureza, abusando de mi".

 - te prometo que te protegeré, que yo te mantendré sana y salva -me beso la frente.