Un amore cosi' grande — capítulo 25
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Por María Fernanda:
Llevábamos alrededor de 30 minutos sentados en el sofá, tratando de hablar sobre el tema. Para mi suerte mi madre no se encontraba en casa y eso me facilitaba las cosas, así no tendría que oír de nuevo la historia.
Me arme de valor para por fin comenzar con el doloroso relato. Respire hondo, hasta donde mis pulmones fueran capaces de soportar y exhale.
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confía en mí -tomo mis manos.
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lo hago -espeté- ¿pero, por donde comienzo?
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¿quién era ese tipo y de donde lo conoces? -fue directo al grano.
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su nombre es… John Trenet; lo conocí hace tres años cuando yo iniciaba mi carrera en el mundo de la actuación, él era profesor de artes dramáticas en la escuela donde yo estudiaba y por tanto mi instructor. Lo veía a diario después de la preparatoria, las clases abarcaban la mayoría de la tarde así que convivía mucho tiempo con él, demasiado diría yo. Siempre que tenía oportunidad me recalcaba lo muy talentosa que era y lo que mucho que me admiraba, podría decirse que para mí la admiración fue creciendo, lo idolatraba tanto por su manera de instruir y de actuar. Yo creo que ese fue mi mayor error. Al poco tiempo comenzó a mirarme de una manera distinta, hacía que me quedara ensayando horas extras para quedarnos más tiempo a solas, me tomaba por la cintura y cada vez el espacio que había entre nuestros diálogos era menor. Hasta que por fin se animó y me beso… confesándome su "supuesto amor" por mí, me pidió que fuera su novia. Era joven y no era la clase de chica por la que todos los hombres hacían una fila, así que termine accediendo. Fuimos novios a pesar de los ocho años de diferencia que nos llevábamos. Mi amor hacia él me tenía cegada, ni siquiera mi madre pudo hacerme ver la realidad -suspire- todo parecía ir bien hasta que… el comenzó a cambiar conmigo. Me besaba a la fuerza, me hacía cumplir cualquiera que fuese su voluntad y entonces un día, cuando ensayábamos en el teatro como de costumbre, me dijo que si de verdad lo amaba que se lo demostrara -comencé a llorar- yo me negué e intente irme, enojada por su indecorosa proposición, pero él me tomo por la fuerza y me llevo a los camerinos, puso candado a la puerta y… y me violo -rompí en llanto- ese desgraciado abuso de mí. Pase por tantas cosas horribles por su culpa, tuve que abandonar mi sueño por temor a que la historia se volviera a repetir, hice sufrir a mi madre, llegue a pensar que estaba embarazada y peor aún, jure que no me volvería a enamorar. Sin embargo llegaste tú… me cambiaste la vida y ahora que el salió en libertad, tengo que dejarte.
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estás loca si piensas que te voy a abandonar -espetó con rabia- voy a matar a ese mal nacido, hare que se arrepienta de todo el daño que te hizo -cerraba su puño con fuerza.
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no por favor Ignazio -lo abracé- no quiero que tomes represalias contra él, por qué no me perdonaría si el té lastimara. Juro que lo haría si me acercaba a ti de nuevo.
-¿se atrevió a amenazarte? Esto ya es inconcebible…
- por eso me aleje de ti, porque cuando salió en libertad me amenazo con herirte.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? El no hará nada te lo prometo -me atrajo hacia el- pero entonces no sé nada de ti, todo lo que me contaste aquella ves que salimos del teatro era una verdad a medias y esa ves en Los Ángeles…
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no -lo interrumpí- esa ves me fui porque te vi con Nuria, comprende que soy insegura por lo que me paso. Sentí que perdía lo único bueno que me paso en la vida. Además ella es tan bonita y…
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¡nada! -me beso- ella no significa nada para mí, puede que esté muy bonita pero yo solo tengo ojos, pensamiento y corazón para ti Fernanda -seco mis lágrimas- que no entiendes que te amo y que para mí eres la mujer más hermosa del universo entero, si no fuera así creo que no te hubiera rogado todo este largo tiempo.
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creo que si -solté una ligera risita- no sabes lo bien que me siento ahora que se, que me sigues mirando igual. Que no te doy asco -espete cabizbaja.
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¡eso jamás pasara! Y no lo repitas ¿está bien? -me miro con ternura.
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de acuerdo.
…
Los Ángeles C.A.
Por Jess:
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mamá solo han pasado tres días desde que se fue y ya siento que ha sido una eternidad -me deje caer sobre el sofá.
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toma las cosas con calma hija -se sentó a mi lado- pronto lo veras
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no sé si podré resistir hasta año nuevo
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hay Jessica -rodó los ojos.
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¿crees que deba llamarlo? -tome el móvil en mis manos y mire a mi mamá algo apenada.
- hazlo vamos, seguramente eso hará que estés más tranquila -me sonrió y me acaricio la mejilla.
- de acuerdo -sonreí.
Tome mi móvil y oprimí la tecla de llamar, ya tenía preparada la agenda con su nombre el cual portaba un corazón con decorativo a un lado del mismo. Sonó solamente dos veces y luego por fin contesto.
Vía Telefónica.
- ¿tengo que llamarte yo para oír tu voz? -espeté- ¿Qué haces? Ya te extraño mucho vida.
- ¿bueno? -contesto una voz femenina desde el lado opuesto de la bocina- ¿disculpe, con quien desea hablar?
- ¿Quién habla? -cuestione sin contestar sus anteriores preguntas.
- Ariana Ferreira ¿con quién tengo el gusto?
- hay disculpe, debí equivocarme de numero -justifique- lamento las molestias.
- descuida no hay problema -dijo amablemente- hasta luego.
Fin de la llamada.
Esto me parecía imposible, podría jurar que ese número era la línea personal de Piero. O al menos lo era cuando estuvo aquí y el me llamaba o viceversa.
-¿tan rápido hablaste con él? -vaciló.
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no, lo que pasa es que parece que me equivoque de numero -respondí extrañada- cielos… esto enserio es raro.
tranquila cariño -sonrió- seguro mañana se pone en contacto contigo.
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eso espero -suspire- sabes… eh estado pensando que sería mejor adelantar mi viaje mamá.
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¿Qué?
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sí, irme en las fiestas navideñas y darle la sorpresa a Piero.
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no lo sé hija -dijo con cierto desapruebo- primero habrá que consultarlo con tu padre.
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la verdad yo no creo que se niegue -mordí mi labio inferior- así que iré preparando mis maletas para el viaje a Italia.