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Un amore cosi' grande — capítulo 28

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Narrador Omnisciente:

  • mira, ponte en esta situación, ¿ok? -dice la pelinegra alegre mientras se le acerca más al rostro, ambos acostados sobre la cama.

  • ok.

La mira con el ceño fruncido durante unos segundos mientras ella pasea por la habitación. Se centra para mirarle con una sonrisa en el rostro, y él no puede hacer más que sonreír.

  • a ver, tú imagínate que estas en medio de una plaza vacía...

  • ¿Una plaza vacía?

  • shh -le pasa el dedo índice por los labios- ¡Déjame hablar!

  • de acuerdo, de acuerdo...

  • bueno, estas en una plaza vacía y aparece alguien.

  • ¿No estaba vacía?

  • ¡Piero! ¿Quieres concentrarte?

  • en realidad no.

  • odioso, mira que puedes llegar a ser aguafiestas.

Y pone cara de niña a punto de llorar, con un puchero y todo, mientras se sienta a su lado en la cama. Él sonríe otro poco mientras le besa en los labios. Le acaricia el rostro, ella le mira a punto de reprocharle que la dejara hacer su voluntad.

  • venga, una plaza vacía y viene un hombre con un traje negro que me dice...

Ella sonríe y se levanta de nuevo, con esa hiperactividad suya, y camina por la habitación otra vez.

  • te dice que tienes que empezar de nuevo, todo de cero, ¡una nueva vida! ¿Qué harías?

  • ¿Cómo?

  • ¿Qué harías para empezar esa nueva vida? Lo primero que verías, el primer lugar que visitarías, lo primero que dirías, lo primero que beberías, verías, sentirías, ¡amarías!

tomaría un taxi a media noche para ver las estrellas desde la ventanilla mientras escucho en traqueteo del mismo, visitaría una gran ciudad de esas que por la noche son magia, pura magia, bebería un café muy cargado en algún bar de esos bohémicos, esos a los que va la gente de verdad. Caminaría por la carretera para poder tumbarme en medio y ver a la Luna salir entre las mil nubes que tratan de cubrirla. Vería todo, sentiría todo, te amaría a ti...

  • yo iría a la Luna y lo miraría todo desde allí, ¿sabes? -se había vuelto a sentar a su lado con una sonrisa cristalina y unos ojos brillantes.

  • yo no.

  • ¿Por qué? -sorpresa, mucha sorpresa.

  • porque eso no sería nuevo, porque yo visito todos los días el Balcón de la Luna.

  • ¿Ah, sí?

  • claro...

  • ¿Cómo?

  • besándote, escuchándote, imaginando situaciones absurdas, escuchando a los Arctic o mirando por la ventana...

  • ok, ¿me llevarías allí arriba un día de estos?

  • ahora mismo si quieres.

  • ¿Sí? -ilusión en su tono y su mirada.

  • claro, ponte en esta situación... una noche oscura

  • ¿Sin estrellas?

  • concéntrate, mi amor, concéntrate.

Y sonríen mientras viajan a la Luna, ella fuma y el soporta el humo aunque siempre lo ha odiado, y todo es fácil, fácil como cuando las carcajadas salen solas y solo se piensa en idioteces, en que decir para que él ría, en qué hacer para que sus ojos brillen, que comer en ese instante y que canción querrá oír ella.

  • te odio -dijo la pelinegra mientras descansaba en su cama junto a él.

  • te amo.

-¿es que acaso no es lo mismo?

Ella simplemente se encogió de hombros, no tenía ni idea y dudaba que algún día la tuviese pero en realidad le daba igual porque en ese momento su cabeza solo funcionaba entorno a esa sonrisa que se había formado en el rostro del chico al que decía odiar.

"Un par de días después…  y antes de noche buena."

Entonces los tres caballeros italianos pidieron a sus respectivas parejas que les acompañaran a su natal Italia, para pasar y compartir las fiestas navideñas junto a ellos, junto a su familia.

Ignazio le había pedido a Anne, la madre de su amada novia que considerará la idea de dejar viajar un par de días a su hija por su salud mental y física, ella estaba muy afectada o más bien aterrada por la reaparición de su ex novio. Un cambio de aires sería lo mejor, sobre todo  la mantendría lejos de la mal entraña de aquel chico. Incluso le propuso que la misma Anne les acompañará para su tranquilidad, entonces fue de la manera que ella logró acceder.

Gianluca por su parte no tuvo problema alguno con Dominique, algo tenía el apuesto chico que hacia al padre de Lucie confiar plenamente en él. Estaban tan entusiasmados con la idea y sobretodo que Gian podría por fin presentarse formalmente junto al amor de su vida ante sus papás.

Piero por último después de lograr reconciliarse con Ariana, pidió a Julian el permiso… este solo fue concebido con la condición de que la familia Ferreira también fuera acompañándolos. Sería la única manera en la que el lograría aceptar y a Piero no le molestaba en lo absoluto así que acepto. El problema era ahora tratar a toda costa de impedir la visita de Jessica, o todo cuanto había recuperado con Ariana terminará por derrumbarse.

Agrigento, Sicilia… en Italia.

Por Lucie:

  • ¡Italia! -grite estrepitosamente mientras me dejaba caer sobre la cama- es como un paraíso, jamás pensé en salir fuera de Francia. Es tan hermoso

  • me agrada que te guste mi país amor -dijo al entrar, acomodando mis maletas a un lado de mi cama.

  • lo que si no me gusta es tenerte lejos -me aferre a el- deberías quedarte en el hotel

¡Lucía! -abrió sus ojos como platos.

  • no en mi habitación -rodeé los ojos- aunque no te niego que sería tan lindo despertar y lo primero que vea sean tus hermosos ojos

  • eres increíble -me besó.

  • ya se mi amor -sonreí con picardía-¿ ¡me llevas a pasear y a conocer Sicilia!?

  • claro que sí -sonrió- pero ¿no prefieres esperar a tus amigas y a los chicos?

  • no, seguro que tardarán siglos… además podemos salir los seis cualquier otro día. Hoy solo quiero pasarlo contigo.

entendido, vamos.

Paseamos por un montón de partes que siendo sincera estaba ansiosa por conocer, fuimos a comer y fue de lo más delicioso debo agregar. Luego a una hermosa caminata por la  antigua zona sagrada de Akragas, la vista era realmente impresionante.

Por ultimo mi corto paseo finalizo en una plaza donde vendían comida, artesanía y todo tipo de cosas representativas de la ciudad. Realmente creo que a Gian le costará trabajo sacarme de ella.

  • ¿Qué precio tiene este collar disculpe? -cuestiono en italiano una voz familiar, al parecer femenina.

  • dos euros señorita -respondió el vendedor.

¿Nuria? -Gian le pregunto a la chica rubia tomándole por el hombro.

¡Gianluca! -lo abrazó- pero  que gusto verte por acá, pareciera que no te veía en ¿meses?

  • exacto -sonrió plácidamente- hace exactamente cinco meses que no sé nada de ti.

  • ejemm -carraspeé un poco para poder llamar la atención de ambos, pareciera que me habían suprimido del lugar.

  • Lucie, pero mira que hermosa te has puesto -me dio un abrazo por igual -hace tanto que no te veía.

  • pues gracias tú no te quedas atrás Nuria -trace una mueca- pero ¿cinco meses? Creí que después de aquella fiesta no habías vuelto a ver a mi novio, ni a mi claro.

  • ¿Cómo? -miro algo seria a Gian- ¿no le contaste?

  • estaba por hacerlo -dijo nervioso.

cariño, Gian y yo no encontramos en L.A casi después de iré, yo tenía un asunto de trabajo por aquellos rumbos  y obviamente el también sobre todo con eso del disco navideño. Pero aun así tuvimos oportunidad de salir a distraernos un par de veces, claro junto con los chicos -sonrió.

  • oh -sonreí enfadada, estaba a punto de darme un ataque de celos- ya veo, pues no la verdad no me comento nada. Seguramente lo olvido, porque como desde que regreso hemos estado saliendo, reafirmando nuestro amor y todo el día juntos, pues obviamente lo se le paso por desapercibido -lo bese- ¿verdad amor?

  • si amor -rió y me beso nuevamente.

  • si -bufo- seguramente eso debió ser.

  • pero cuéntanos ¿Qué haces por acá? -espetó Gianluca.

  • vine con Alejandro y Dimitri, me invitaron a pasar unos días y  pues también a aprovechar que tenemos un proyecto de trabajo, toda esta cultura siciliana nos será de mucha ayuda.

  • fantástico -sonreí- así que te tendremos unos días con nosotros.

  • al parecer si -sonrió.

Sabía que los celos son el reflejo de la desconfianza y de la inseguridad, pero no podía evitar sentirlos. Amar a una persona con el corazón como yo amaba a Gianluca y que él me corresponda es lo más maravilloso en el mundo. Pero que una tipa como Nuria, venga a intentar robártelo, es cosa para no dejarlo pasar por alto. Sobre todo ahora que sé que Gian me había ocultado cosas, tendré que lidiar con ello y encima de todo que ella se quede cerca de ambos.