Un amore cosi' grande — capítulo 31
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Por Ariana:
La felicidad que me invadía logro despertarme, por suerte no logró que el sueño que por la madrugada comenzó, terminará.
Permanecía a mi lado. Mientras yo me dedicaba a observarlo con admiración y tanta devoción, recordando cada uno de los maravillosos y bellos momentos que habíamos compartido hacía apenas tan poco.
Deje la cama con una sonrisa, con cautela para evitar despertarlo. Llegue hasta el tocador conservando la misma sonrisa, provocada por flashes instantáneos que venían a mi mente, invadiéndola por completo. Cada caricia, cada beso… se sentía tan vivido, tan cálido. Como si el tiempo se hubiese detenido y estuviera tatuado en mí ser.
Pude probar el cielo como la primera vez que sus labios besaron los míos, solo que ahora fue mucho más distinto, había llegado al paraíso y pude experimentar la sensación de la eternidad a su lado. Ahora caigo en cuenta a lo que se referían algunas personas dementes a causa del amor, cuando hacían cita de "el amor es una fuerza mágica y omnipotente, que todo lo puede y todo lo vence". Es tan cierto que te hace delirar, a tal grado que llegas a soñar despierta. Quieres reír, quieres llorar de felicidad y no sabes cuál de las dos llevar a cabo primero. Eh conocido la felicidad y ahora que la conozco no pienso, me reusó a perderla. A el… mi vida entera.
-
tu aroma es tan delicioso -pude sentir sus brazos tan protectores rodear mi cintura, mientras fijaba mi vista en el espejo, viéndolo.
-
no me gustaría romper el encanto del momento pero, no llevo ningún perfume Piero -sonreí- y apenas pretendía darme un baño.
tontita. Me refería a tu esencia -me beso la mejilla- eres tan hermosa.
-
y tu tan bello -lo besé en la comisura de los labios.
-
no quisiera que el día terminará nunca.
-
lo sé -suspiré- todo tiene un final, ¿no es así?
-
lo nuestro no. Posiblemente el día acabe y tenga que sobrevivir al suplicio de no verte unas cuantas horas, pero el amor perdurará. Incluso incrementará día con día.
-
¿te había dicho que te amo tanto?
-
no en las últimas siete horas -sonrió.
-
¡pues te amo! -reí- te amo tanto Barone.
-
yo te amo tanto o más que tu vita mia.
-
¿puedo hacerte una pregunta?
-
lo que sea.
-
lo que le dijiste ayer por la noche a tu madre, cuando nos presentamos. Eso de que… soy tu novia. ¿Lo has dicho enserio?
-
en efecto mi queridísima Ariana, solo que ahora el rol cambio un poco. Ahora quiero pedirte que seas: Mi prometida.
¡¿Qué?! -grité de felicidad- te has vuelto loco, si apenas tenemos dieciocho años.
-
¿y eso que? -me beso- yo te amo, tú me amas, nosotros no amamos… las campanas sonarán algún día. Quizá no muy lejano.
-
bien, no discuto su punto Sr. Barone, pero lo pensaré -sonreí con picardía.
-
si no es por las buenas entonces -rió- debes cuidarte -susurró a mi oído.
…
Por María Fernanda:
- Buenos días principessa -susurró Ignazio mientras se acomodaba en algún espacio de la cama, junto a mí.
Con algo de dificultad entre abrí los ojos lo más rápido posible, eran más mis deseos de verlo que cualquier impedimento. Lo primero que divise fue la sonrisa tan hermosa que me dedicaba siempre que le era posible.
-
Hola -sonreí adormilada- ¿Qué hora es?
-
casi las once.
¡imposible! -intente salir de la cama exaltada, pero el me lo impidió- ¿Cómo es que me dejas dormir hasta tan tarde?
-
es navidad amore. No hay apuro alguno.
-
claro que lo hay. ¿O acaso el estar a tu lado no lo es?
posiblemente -rió.
Entonces la habitación se había inundado con su risa. Lo que siempre me conquistaba era precisamente eso, su asombrosa risa; era el sonido más perfecto que jamás había escuchado.
-
tengo algo especial para ti -divertido jugaba con mi cabello.
-
¿ah sí, y de que se trata?
-
pues tómalo como mi regalo de navidad. Pero antes… debes cerrar los ojos y extender tus manos.
Risueña seguí sus instrucciones al pie de la letra, sin protestar. Primero tomo mis manos delicadamente y me regalo un tierno beso. Luego me explico que era algo así como parte de la sorpresa. Termino por depositar algo muy ligero en mis manos que juro mil veces me iba a fascinar.
- ahora puedes abrirlos.
Mi cara llena de emoción cayo rápidamente, solo era un trozo de papel algo arrugado y entre doblado. Quizá me había adelantado mucho para el juicio que le había dictado a aquella hoja que me dio, podría contener palabras lindas o algo así como una especie de carta.
- oh am, cielos. Supongo que gracias Nazio
Nuevamente su risa se hizo presente, pero esta vez en modo de burla. La inmensa carcajada me había molestado un poco, pareciera que yo era su gracia y no me gustaba no comprenderla.
-
¿de qué te ríes? Eres un grosero -le di un fuerte golpe en el antebrazo, para después cruzarme de brazos, con un puchero exagerado en mi rosto.
-
hey -sobaba su brazo- no te enojes principessa, es que tu desilusión me hizo mucha gracia. No fue mi intención molestarte.
-
no le encuentro la gracia a nada.
-
tal vez si abrieras el papel, sabrías mis motivos.
Mirándolo un par de segundos me decidí por obedecerle, abrí el papel. El cual llevaba escrito un número telefónico. Mire nuevamente a Ignazio algo desconcertada y el solo asintió, entregándome su móvil, incitándome a que llamará para salir de dudas.
-
¿Qué se supone que diré? ¿A quién digo que busco?
-
fácil, solo di cuando te contesten que hablas de parte del Joven Ignazio Boschetto. para confirmar tu cita -le dio un leve toquecito con el dedo índice a mi nariz- luego sabrás el resto.
-
si tú lo dices.
Únicamente dieron margen de tres timbrazos al teléfono, cuando pude escuchar la respiración de alguien al otro lado de la línea.
- Línea de la señora Streisand, buen día.
- Am -me había congelado por completo, el apellido me era muy familiar. Ignazio preocupado me saco de mi trance y así fue la única manera en la que conseguí proseguir- sí, buenos días señorita. Disculpe, llamo de parte del joven Ignazio Boschetto, para confirma la cita que me reservo.
- su nombre por favor.
- María Fernanda Moreau -dije nerviosa.
- un momento -logre escuchar como cuestionaba a su "jefa"- en efecto señorita Moreau, la Señora Barbra la recibirá el lunes a las tres en punto. En el Teatro Massimo Bellini para la audición.
- ¡dios! -dije con emoción- si por supuesto, ahí estaré.
- hasta luego.
La dicha me invadía con una intensidad que nunca antes había experimentado. Me aferre a los brazos de Nazio con fuerza. Me había obsequiado la felicidad completa y esta vez se excedió del significado de la palabra.
-
¡Oh por dios, oh por dios! -reí- Ignazio, mi amor no sabes lo feliz que me has hecho. ¡Barbra Streisand! ¡Un papel en una de sus obras!
-
por nada amore mio -me beso.
-
eres el mejor hombre del mundo. ¿Pero cómo lo lograste?
-
ya sabes, uno que tiene cierta influencia -vacilo- en realidad la conocí hace un tiempo, nos hicimos grandes amigos e incluso los chicos y ella tenemos ya un proyecto con ella para preparar una gira.
-
eso suena genial -junte mi frente con la suya.
-
sin duda, ¿pero sabes que sería más genial? -me rodeo- que me recompensaras con un millón de besos.
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Un beso, roce de labios o caricias infinitas. No se cómo definirlo, no sé cómo explicarlo porque simplemente fue de esos momentos mágicos que siempre deseas pero nunca tienes. Las suaves sabanas de mi cama bajo mi espalda, su cuerpo, caliente pero frío, sobre el mío, mis dedos entre sus cabellos, la suave y la ansiedad del momento entre nosotros. Deseaba que el mundo ya estuviese descubierto, que fuéramos simplemente nosotros sin nada por lo que preocuparse a parte de si se acababan esos brillantes polvos parecidos a la simple purpurina, que simplemente fuéramos invencibles.
Ignazio -susurré entre besos y sonrisas- tus padres, nos van a descubrir.
tranquila cariño, ellos salieron temprano -continuo con lo suyo.
-
pero…
-
amenos que -se paró en seco- tu no quieras.
-
Nazio -sonreí ruborizada- es lo que más deseo.
¿segura?
definitivamente.
Por Ignazio:
Y no podía seguir hablando porque mis labios se habían apoderado de los suyos con una necesidad casi frenética, y mis manos trataban de alcanzar cualquier parte de su cuerpo. Al principio trató de apartarse pero cuando acabó cediendo mis manos empezaron a levantar su blusa y se separó de golpe.
-
¡basta! -llevo sus rodillas hacia su pecho.
-
¿Qué sucede mi amor? ¿Hice algo que te molesto?
-
¡no puedo, simplemente no puedo! -comenzó a llorar- trate de dejarme llevar, todo iba tan bien. Pero esas imágenes llegan solas a mi cabeza… es Jonh siempre Jonh -golpeo la cama.
tranquila -la abracé- todo estará bien. Superaremos esto como hasta ahora lo hemos hecho ¿de acuerdo?
-
pero y si…
-
nada. Yo esperare todo el tiempo que sea necesario.
- te amo.
- y yo a ti *principessa,*y yo a ti.