Un amore cosi' grande — capítulo 33
Por Lucía:
entonces yo tengo que soportar que te pases todo el día con la rubia oxigenada, ¿y yo no puedo visitar a un amigo de años? Te recuerdo que iba seguido a su habitación desde antes de conocerte Ginoble -dije con enfado.
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es distinto, yo la lleve a conocer Agrigento. Fue una salida pública ¿Qué pensarías tú de mí, si el que saliera de la habitación fuese yo y esta fuera de Nuria? -dijo enojado.
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pues… -me había dejado sin argumentos.
Posiblemente si la situación fuera distinta y no sintiera estos celos que me desgarran las entrañas de solo ver a Gianluca con ella, podría haber respondido "te preguntaría porque confió en ti, te amo" pero no podía. Simplemente confiaba en el más no en ella. Esta situación estaba pudiendo más conmigo que yo.
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lo que puedo notar es que ella no te es indiferente, en cambio a mi Alejandro si. No trates de engañarme cara bonita -bufé- si tan solo tuviera la seguridad de que ella no remueve ni un sentimiento mínimo de atracción en ti, probablemente esta discusión sería absurda y estuviera besándote en vez de esto.
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Lucie -tomó mis manos, lo que le había dicho no se digno a negarlo por que sabía que era verdad- estoy contigo ¿si? Es a ti a quien amo. Como lo has dicho, esta discusión es absurda ¿no crees que si quisiera estar con Nuria lo haría sin siquiera pedirte permiso?
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pues lo mismo digo yo -solté sus manos- te repito que conozco a Alejandro desde muchísimo antes de conocerte a ti, y si él me hubiera gustado hace muchísimo tiempo lo hubiera aceptado como algo mas.
Me encerré en el baño para evitar la posible reconciliación, no la aceptaría hasta dejar las cosas claras con Nuria. Si ella es la chica puritana que Ginoble tanto alega y presume, seguramente no tendrá ningún problema en negarme que mis suposiciones sean inciertas.
…
Por Ariana:
No quiero, no puedo entenderlo, simplemente no puedo. Me dolía, tanto que quería arrancarme el corazón para evitarme el sufrimiento.
Rogué en un momento determinado por verlo entrar por mi puerta, pero paso tanto tiempo que asumía que su decisión la prefería a ella. El corazón se me partió en mil pedazos en ese instante. Contuve la respiración un par de segundos y entonces, la puerta recibió tres golpes.
Llego a fin de cuentas, con una cara llena de tristeza y los ojos tan hinchados que pareciera que en cualquier momento explotarían.
Abrí la puerta sin realizar facción alguna. Sentí sus labios en mi frente, en mis parpados, en mis labios, mis carrillos. Lo sentí en todos los lados pero en ningún sitio al mismo tiempo, porque que deje de sentirlo contigo, mi corazón dejo de latir demasiado fuerte cada vez que lo veía. El fuego se estaba extinguiendo, no podía soportarlo y sus palabras cada vez sonaban peor. Un lo siento tras otro, una disculpa sin sentido tras otra. Error caro, perdón tras perdón. Escuchaba el tictac del reloj en alguna parte de mi cabeza, las agujas que inexorablemente se mueven, pasando el tiempo, pasando la vida. Me mordí el labio porque todo parece demasiado grande, es abismal el vacío que sentía dentro, cuando pensaba que no había espacio ni para sentir semejante vacío en mi interior. Cierre los ojos, titubee un instante y parece que todo exploto. Explota el cristal que nos cubría, con el que había construido un castillo invisible de recuerdos y falsas promesas, explota el reloj que marca cada segundo, cada latido de mi inerte corazón, lo aparte y parece que el mundo en sí explota, una estrella colisiona y las cadenas se separan.
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no -fuerte como nunca antes me había sentido, las lágrimas están pero nada me impide derramarlas porque era lo suficientemente fuerte como para no arrepentirme.
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¿Qué? -el desconcierto grabado a fuego en sus ojos y en sus palabras.
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no. Se acabó. Es tarde, no más -limpie las lagrimas de mi inexpresivo rostro.
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¿De qué hablas mi amor? -una lagrima surco su mejilla.
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de que no te perdono, simplemente no puedo. Es tarde para volver y disculparse, es tarde para arrepentirse de todo. Me duele mucho.
Y me miró, y trató de retenerme, pero jamás en mi vida te había sentido tan fuerte como en ese momento, no tenía idea de donde salió aquel valor para dejar con tanta frialdad al hombre que mas había amado en el mundo. Escapaba de mi misma, de él, de las cadenas que me había autoimpuesto pensando que era ese zapato de cristal que llevaba toda mi vida esperando. Media vuelva, una ultima mirada y esperanzas demasiado puras parecen brotar de los miles de cristales que explotaron. Porque ahora no hay más, porque es humano pedir perdón pero también lo es ser libre, él parecía no comprender que es mejor no hacer cosas por las que disculparse que pasarse la vida pidiendo perdón, pero yo no estaba dispuesta a explicárselo, porque yo era más que una princesa dentro de un frágil castillo de cristal.
- adiós Barone -pase saliva con dificultad y cerré la puerta tras su rostro.
…
Por María Fernanda:
Y siento los reflectores enfocarme, mis manos transpirar y mi corazón palpitando aceleradamente, a punto de explotar en cualquier momento. Treinta minutos en el reloj para poder explayarme ante ella, conseguir un "sí" y cumplir mi sueño.
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¿Qué te puedo decir Fernanda? -suspiro Barbra, entre cruzando sus piernas delicadamente- sinceramente no acepto a nadie por recomendación. Ignazio viene, me pide una oportunidad y tú…
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lo lamento… -cabizbaja estaba a punto de romperme en llanto, cuando su estrepitosa voz resonó mas fuerte de lo normal, haciéndome subir la vista nuevamente.
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me dejas anonadada con tu interpretación -sonrió- bienvenida a Broadway señorita Moreau.
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¿Qué? -la mire sin expresión alguna, estaba blanca como el papel.
¡AMORE, FELICIDADES! -Ignazio corrió arriba del escenario abrazándome, sin más, sacándome del trance provocado por Barbra.
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¡Dios, Dios! -no dejaba de repetir entre los brazos de Ignazio- ¡Gracias, muchas gracias Barbra! Te prometo que no te defraudaré.
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Eso espero Fernanda -se levanto de su asiento- mañana te quiero aquí a las siete en punto, y ahora sal del escenario que tengo mas castings por realizar -vaciló.
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eres la mejor Barbra -gritaba Ignazio, para después mandarle un beso en el aire- ¡ti voglio tanto bene!
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me debes una Boschetto -rió- vamos fuera de aquí -sin desvanecerse la sonrisa de ninguno de los tres, salimos de aquel teatro.
Una tarde llena de reflejos de sonrisas. Críticas sin importancia y alabanzas demasiado importantes. Se me olvidan los problemas, tal vez solo por un segundo pero se olvidan. Sentí como durante ese pequeño momento pude ir al paso del mundo. Intente dejar de lado las roturas de tu corazón y las lágrimas que alguna vez rodaron por mi rostro, en ese momento solo me concentre en la actuación, sentirme competitiva solo por un segundo, saber perder pero querer ganar. Momentos que siempre recordare e intentare repetir cada vez que pueda, porque simplemente son momentos en los que sonreí por actuar y actué para sonreír. Gracias le daba a Ignazio, lo amaba tanto. Por ser mi vida y dar la suya por la mía. Hacerme tan feliz de esta manera.