Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 45353 · de

Historia 45353 — capítulo 4

El tribunal del Ministerio de la Magia,se hallaba reunido en su conjunto en aquella sala intimidante y circular.

En el medio de la fría construcción,en una especie de jaula,con filosas lanzas apuntando a su carne para defensa contra contra cualquier movimiento que pudiera realizar,se encontraba el hombre a quien ella había amado desde que había entendido el mismísimo concepto de ese sentimiento.

Siempre se había mantenido a una distancia constante de él.Aún desde la escuela secundaria,donde cada semana lo había visto cambiar de mujer con una naturalidad casi increíble,sabiendo convencida que jamás sería para ella.

El hombre tenía sus bellos ojos grises desorbitados por la furia,y sus hermosas facciones demacradas por tanto grito en una defensa de sí mismo que parecía ser estéril.

Estaba a un paso de Azkabán.Lo acusaban del peor de los crímenes.La traición hacia sus amigos James y Lily Potter.

El asesinato sanguinario de Peter Pettigrew.

Un trozo de falange bastó para que lo culparan de perpetrar la aberración;que lo acusaran de servir al Señor Oscuro.

No tuvo un solo testigo que pudiera desmentir la injuria.

Tan solo le quedaban sus alaridos casi animales de defensa.

Ella también estaba presente allí.Desde lo más profundo de su corazón le creía.Más allá de su amor no correspondido.

Se adelantó entre los miembros del consejo.Pasó entre ellos como una sombra,y se situó frente al pedestal donde se hallaba el ministro.

-¡No se debería encarcelar a este hombre sin una investigación previa!-gritó con toda la fuerza que salió de ese sentimiento desinteresado.

Los miembros de seguridad no tardaron en arrancarla de allí,dejando moretones en sus brazos a causa de la violenta represión,histéricos con sus gritos de defensa para con aquel hombre.

Unos ojos grises saturados de pánico y resignación,fueron la última imagen que su mirada había podido aprisionar.

Sintió que había llegado el fin.

El juez en lo penal dictó su sentencia bajando su martillo.

-Declaro al acusado inocente.

-Abogada,abogada,doctora...¡Lo hicimos!...Gracias mil gracias-repetía aquel hombre como una oración elevada al cielo,aferrado a ella en un abrazo interminable.

Unos ojos grises que ya conocía de antes la miraban llenos de lágrimas de emoción.

Ella sonrió.

Entendió aquello que había sucedido.

Él ya era libre.