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Lazos de sangre — capítulo 18

Harry despertó con una curiosa sensación. Despertó pensando que el asunto no había terminado, desde el día anterior. Al sentarse en la cama, el montón de cartas ya no estaba. Solo había una sobre una mesa, al final de la habitación.

Y estaba sin abrir.

Bajó las escaleras corriendo, casi sintiendo que se había quedado solo en aquella casa. Al terminar, al llegar al último escalón, se sintió aliviado de mirar a Snape, sentado en el sofá. Mantenía su cabeza apoyada en una mano y leía otro libro.

  • ¿Qué le sucede, Potter? Pareciera haber visto a un fantasma.

  • Creí que- no pudo alejar el asunto de las elecciones, de su cabeza. Contempló el lugar, pero parecía que no había nada anómalo, en la casa. Severus alzó la cabeza y miró a Harry.

  • ¿Creyó qué, Sr. Potter?

  • ¿Las elecciones?

  • Gané- dijo Snape, con mucha calma y Harry, ya se lo temía. ¿Por qué se sorprendía? De todas formas, notó que el mundo estaba muy tranquilo. Que nadie tocaba la puerta, incesantemente. ¿Por qué nadie parecía estar interesado en el asunto de que: "Severus Snape, había ganado las elecciones a ministro de magia"?

Harry asintió en silencio, mientras Snape lo miraba. Su mano había mejorado mucho y bueno, el silencio incómodo, respondió a la mayoría de sus dudas. Su profesor, regresó a sus asuntos y él, inspiró en silencio.

La carta.

  • La carta que está encima de la mesa, en la habitación.

  • Es para usted, Potter- dijo Snape- Es de la Srta. Weasley. Intuyo será, algo muy romántico y cursi al mismo tiempo.

No le hizo caso y subió las escaleras. ¿Cómo no había notado que era para él? Con un suspiro, la tomó y la abrió, casi con urgencia. Ginny no solía escribirle. No luego de que se casara con Snape. ¿Habría ocurrido algo?

Y su vista apenas pasaba por los renglones de la carta. Estaba escrita con una extraña letra, algo apresurada. Y las palabras también lo estaban. Urgidas de algo que no sabía qué era. ¿Qué estaba ocurriendo con ella? Escribía que se sentía devastada. Lo amaba como a nadie y no soportaba verlo casado con el profesor Snape.

Quería irse.

¿Quería irse? ¿A dónde? Entonces, su mente pensó un par de cosas, que no le gustaron. Dobló la carta en su bolsillo y bajó apresuradamente, hacia el salón. Snape estaba en la misma posición, haciendo lo mismo que antes.

  • ¿Puedo ir, a ver a Ginny?- dijo, con el aliento seco. Snape se extrañó de semejante planteamiento y alzó la cabeza.

  • ¿Para qué, quiere ir a verla? ¿Es que acaso, le ha pedido verlo?

  • Necesito ir a verla- contestó el muchacho, intentando alejar los pensamientos negativos que se acumulaban en su mente, uno tras otro.

  • ¿Por qué motivo, Potter?

No tenía el tiempo para esperar a que Snape decidiera el asunto. Ladeó la cabeza hacia la chimenea. Podía aparecerse, pero seguramente eso le traería problemas. Las chimeneas también, pero ahora que estaba casado con Snape, con el ministro, ¿Qué podría pasar con él, de usarla? ¿Severus no lo enviaría a la cárcel? ¿O sí? Decidió no preguntárselo y caminó hacia la chimenea. Polvos flú, él guardaba un poco que Ron le había dado, por si necesitaba escapar de esa odisea que se llamaba: "Vida en pareja, con Snape".

  • ¿Qué está haciendo, Potter?- preguntó Snape, soltando el libro, mientras el muchacho se introducía las manos en los bolsillos- No pensará...

  • No tengo tiempo, de que el ministro me autorice mis pasos- dijo y Snape ya intuía lo que estaba intentando hacer. Se levantó del sofá y caminó hacia él, mientras Harry echaba un puñado de polvos flú en la chimenea, cuyo fuego se tornaba verde brillante.

  • Ni siquiera lo piense, Potter- le espetó, acercándose. Harry ya se disponía a poner un pie en la chimenea, cuando Snape sostuvo su brazo. Su agarre increíblemente fuerte, no le permitía moverse.

  • ¡Suélteme!- se quejó, pero Snape no escuchó.

  • ¿Qué carajo es lo que está pasando por su cabeza?

  • Tengo que ir a ver a Ginny.

  • Pues, para amoríos, no hay tiempo.

  • ¡No es un amorío! ¡Creo que ella hará algo malo!- gritó y el rostro de Snape, de ser posible, se ensombreció más de lo normal. Se mantuvo adusto y no dijo nada más. Harry estaba furioso, tratando de soltarse.

  • Solo irás conmigo, Potter.

  • ¡Lo que sea!- dijo él, soltándose. Snape lo miró, mientras se introducía en la chimenea y luego, se esfumaba. Él hizo lo mismo.

Al entrar en la madriguera, Harry subió las escaleras. Lo primero que pensaba era que estuviera aún en su habitación. Para sorpresa de los presentes, Harry Potter, acababa de aparecer en su salón y se dirigía a las habitaciones. Abrió la puerta de la habitación, que sabía le pertenecía a la pelirroja, a la menor de los Weasley.

Ella estaba allí y se alegró de que sus peores temores no se hubieran confirmado. Ginny no lo miró y Harry, miró a su alrededor. La habitación estaba desordenada y a lo lejos, había una mochilla marrón y raída por un costado. Estaba a medio hacer.

  • ¿Qué haces aquí?- dijo ella, su voz parecía herida. Harry dio un respingo y sacó la carta de su bolsillo derecho. Ella no necesitó mirarla.

  • ¿Qué quieres decir con esto que acabas de enviarme?

  • Me voy, Harry.- le confesó- Creo que es mejor que me vaya. Quisiera que lo entendieras, pero creo que es mejor que no lo hagas.

  • Irte. ¿A dónde?

  • A cualquier parte. Verás no me gusta estar encerrada aquí. Y si bien tú estás allá, con el profesor Snape. Yo...

Severus entraba en la habitación con una expresión de confusión. Como si esperara ver un suicidio o algo por el estilo. Al observar la calma en el lugar, simplemente se dio la vuelta y trancó la puerta con sumo cuidado. Los Weasley, ya comenzaban a sospechar que algo estaba mal, en el piso superior.

  • Eso es ridículo, Ginny- agregó Harry y ella miró a Snape, que no le despegaba la vista.

  • Puede que lo sea. Para ti, puede que lo sea- dijo, aparentemente estaba muy herida, como para dialogar. Harry se preguntó qué debía hacer en un momento como ese.

Yo no decidí casarme, fue el director.

El profesor de pociones, ya se lo imaginaba. Problemas sentimentales, de una chiquilla berrinchuda de menos edad, de la que el cerebro necesitaba para madurar. Inspiró y negó con la cabeza. Antes de que siquiera Harry continuara, una alarmada Hermione y un igualmente alarmado Ron, hicieron acto de presencia en la habitación.

  • ¿Qué está ocurriendo, Harry? Ginny...

  • Me voy- dijo ella, caminando hacia su mochila- creo que es lo mejor.

  • ¿Irte? Pero ¿De qué estás hablando?- graznó Ron.

  • Es mejor si me voy. Quiero cosas nuevas y si Harry está en el cuartel, y yo no puedo...

  • ¿Es que te volviste loca...Cómo?

Hermione le pidió a Ron que dejara de gritar. Entendía lo que se sentía, amar a alguien que no pudiera amarte. Inspiró y con una sonrisa, se acercó a su mejor amiga. Ella simplemente la miró, con la mochila al hombro.

  • Ginny, hay mejores formas de resolver esto.

La joven la miró con cierto recelo. Harry por una razón que no pudo entender, se sentía culpable de los pensamientos que Ginny estaba sosteniendo. Snape en cambio, parecía creer que era cosa de niños con hormonas alteradas. Al final, Ginny soltó la mochila y Hermione sonrió, satisfecha. O al menos, esperaba estarlo.

  • Mi hermana está enamorada de ti- dijo Ron, confundido- No esperaba eso.

  • No es secreto, Ron- dijo Hermione en voz baja, mientras Snape bajaba las escaleras. En cuanto el señor Weasley entraba en la madriguera, se sorprendió de verlo.

  • ¿Profesor Snape? ¿Ocurre algo?- preguntó, mirando a su alrededor. Snape negó con la cabeza.

  • No ocurre nada- dijo, seriamente.

  • ¿Harry?- preguntó el señor Weasley- Pero ¿Qué está sucediendo aquí?

  • Bueno, verá...Veníamos de visita, Sr. Weasley.- dijo Harry, intentando explicarse. Severus inspiró, mientras el joven se enredaba en sus balbuceos.

  • ¡Ginny quería ver a Harry!- dijo Ron, saltando del asiento en donde estaba. Harry suspiró, mientras el joven miraba a su padre.

  • ¿Y el profesor Snape...?

  • Bueno... ¿Están casados, cierto?

  • A decir verdad, señor Weasley- dijo Snape, dirigiéndose a Ron con una expresión de odio. Pero antes de que pudiera decir algo, una carta entraba "volando", por la puerta trasera. La lechuza se posaba sobre el hombro de Snape y soltaba la carta en sus manos.

Harry se sorprendió ante lo eficaz que era el correo. Con un suspiro lento, Snape miró la carta que tenía entre sus manos y la abrió.

  • Proclamación del nuevo ministro. Hoy a las siete en punto- leyó y Harry solo pensó una cosa.

Problemas. De todos los tipos.

Con una sonrisa suave, Lord Voldemort, miraba esa noticia. Perfecto para él, puesto que Snape estaba a cargo de todo lo que quisiera. Bellatrix simplemente no podía creer que semejante idiota, terminara ministro de magia.

  • Saluden a su nuevo ministro. El ministro Severus Snape- Siseó Voldemort y sus allegados miraron la noticia, que volaba por los aires.

"Nuevo ministro de magia, origen prácticamente desconocido: Severus Snape"

Después de aquel curioso momento, Harry y Snape regresaron a "casa". Hermione le había prometido a Harry, que le llevaría noticias de Ginny. Lo último que había sabido de ella, era que estaba llorando.

¿Qué podía hacer él, por ella? Nada, en realidad. Nada hasta resolver el dilema que aquejaba al mundo mágico. Snape se sentó en el sillón y meditó.

¿Se suponía que debía decir algo en esa aparición en público? No había preparado ningún discurso y no le interesaba en lo más mínimo.

Mientras pensaba, leyó la última parte del mensaje. Harry debía ir. No supo por qué lo mencionaban. Quizá para tenderle una emboscada. Lo más simple.

¿O esperaban palabras reconfortantes, provenientes del "elegido"? Dumbledore había escrito un par de líneas. Al parecer todos esperaban la hora de la proclamación. De Severus Snape, siendo el ministro.

Todos, menos Harry.

Las horas continuaron pasando y Harry miraba a Snape con sorpresa. ¿No se suponía que debería preparar algún tipo de mensaje? Bien, Severus no era del tipo orador, pero podría hacer algo para variar. Negó con la cabeza y permaneció en la cama.

Pensaba en Ginny. Estaba destrozada, seguramente. Con una inspiración profunda, se imaginó, que continuaba llorando por él. ¿Por qué todo le salía tan mal?

Nunca lo sabría.

  • Vístase, Potter- dijo Snape, abriendo la puerta de la habitación- Tenemos algo qué hacer.

Harry no contestó y se preguntó a qué se refería con vestirse. Imaginó que no quería que usara, esas fachadas muggles, que solía llevar. Se levantó de la cama y se preguntó qué debía utilizar.

Ese traje con grilletes y que dijera "Prisionero de Azkaban número uno"

Al bajar las escaleras, luego de haberse arreglado, Snape estaba en el salón. Por una cuestión que no logró entender, le pareció que estaba tenso. ¿Preocupado por la aparición pública? Ya era un buen momento, de que algo le pusiera nervioso.

  • Hora de irnos- dijo, mirando en dirección a la chimenea. Harry se preguntó cómo iban a llegar hasta allí.

  • ¿Por chimenea?- dijo y Snape, asintió casi de forma imperceptible.

  • No hay otra forma. Podríamos aparecernos, pero el ministerio ha de estar muy custodiado y se habrán levantado encantamientos. Siempre ha sido así, pero esta vez estarán reforzados. Así que, andando.

Harry asintió, mientras Snape echaba los polvos flú a las llamas, que hacían un sonido suave. Él, fue el primero en entrar.

  • Ya sabe a dónde ir, Potter. Me temo que no debería desviarse de su camino o desear estar en otra parte. ¿No es así?

  • La única parte en la que desearía estar, no puede atenderme ahora.

No entendió qué quiso decir, pero no quiso enterarse tampoco. Al desaparecer, inspiró y caminó con lentitud hacia la chimenea.

Iba a ser una noche larga y difícil.

Severus apareció en el lugar, que estaba colmado de periodistas. Harry esperaba, no muy lejos. Con una especie de inspiración, caminó hasta su encuentro y se preguntó cómo podría pasar entre todos esos personajes.

Nunca lo hizo, puesto que en cuanto lo vieron, no dejaron de fotografiarlo y acecharlo con preguntas.

  • ¿Es cierto que está casado con Harry Potter?- dijo un mago bajo, de apariencia rechoncha y con un largo bigote que le dio aspecto de morsa.

  • Sí, lo estoy- dijo Snape, sin perder la calma. Parpadeó ante los flashes y a Harry le dio la impresión de que estaba disfrutándolo.

  • ¿Nos concedería unas palabras, señor Snape?- dijo una bruja y Snape, bajó la vista hacia ella.

  • ¿Qué clase de palabras?- dijo, con un gesto de burla- ¿Quieren oír, qué tan feliz me siento de ser el nuevo ministro?

La bruja dudó de continuar preguntándole algo más y Snape dio por terminada la entrevista, pasando en medio de los reporteros. Harry caminó a su lado, consciente de que las miradas estaban sobre él. Severus Snape, caminó hasta una especie de podium y desde allí, miró a la gran cantidad de personas que estaban felices de verlo.

Extraño, que pasara de ser odiado a ser querido, por medio mundo mágico. Harry tembló ante la imagen imaginaria que se conformaba en su mente y miró a su alrededor. ¿Dónde estaban los aurores?

  • ¡Señor Snape!- gritó una periodista- ¿Acabará con esos aurores que intentan, herir a la población mágica?

  • Lo consideraré- dijo y Harry pensó que pretendía ganarse a la ciudadanía. No esperaba que estuviera mintiéndole a Dumbledore. Esperaba.

  • ¿Algunas palabras, ahora que es ministro?

  • Justicia- dijo y Harry se preguntó a qué se refería. La mujer también.

  • Bueno, oficialmente aún no es ministro- dijo alguien del público y Snape, bajó la vista hacia él.

  • Para que sea ministro, debe dejarnos a Harry Potter.

Las personas parecieron confundidas. Incluso Snape, miró al hombre, ceñudo. Harry se preparó para un contra ataque, pero Snape lo detuvo, apartándolo con una mano.

  • Se conoce que Potter, está íntimamente ligado a la orden y a esos aurores. ¿Podremos creer en su palabra, entonces?

La población pareció dividida. Severus parpadeó, genuinamente sorprendido ante lo que aquel hombre con una larga túnica, estaba comentando. Harry intuyó algo, que Snape también pensó.

Un seguidor de Lord Voldemort.

  • Pero es su esposo...O lo que sea- dijo una mujer y el hombre pareció soltar un siseo débil.

  • Todos sabemos que Potter estudia en Hogwarts, que es un allegado a Dumbledore. Ya lo hemos visto.

¿Por qué Voldemort se empeñaría en arruinar su propio mandato? Snape, dudó de que fuese con ese propósito. Harry en cambio, estaba preparado para luchar.

  • ¿Por qué se casó con el señor Potter, profesor Snape?

¿Por qué se casó? ¿Qué podría decir? No iba a decir algo similar a: "Por que lo amo". Harry se preguntó si simplemente diría algo como: "Para que lo encierren".

  • Para ponerlo en juridiscción del ministerio. Eso evitó que fuera encarcelado. El pobre rogó tanto que no lo enjuiciáramos. Dijo que tenía información muy importante, que iba a ayudarnos a capturar a Albus Dumbledore. Muy pronto, lo encerraremos.

¿Qué demonios?