Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Lazos de sangre · de

Lazos de sangre — capítulo 20

Harry se preguntó si el ardor en su marca, podría sucumbir en algún momento. Para Snape, solo era un indicio. El momento de establecerse en el juego. De designar a peones y a reyes en el campo.

El muchacho tenía una curiosidad. Si era el esposo de Snape. ¿Qué tipo de condena recaía sobre él? Si iban a interrogarlo. ¿Tendría que entrar a un confesionario y decir todos los secretos de la orden? En cuanto encontró voz para comunicarse, la pregunta simplemente brotó de su boca.

De la forma más deprimente, que se pudo imaginar.

  • ¿Qué va a ocurrir conmigo?- dijo y Snape, se miró la marca con mucha calma, casi con desdén. Bajó la manga hasta la posición original y alzó la vista hacia Harry. En la poca luz de la luna, en la que habían quedado sumidos, sus ojos brillaron por un segundo.

  • ¿Qué va a pasar con usted?- reflexionó- No lo sé. Sé que Dumbledore, quiere que comience los estudios, como todos los demás.

  • Pero... ¿Qué van a hacer conmigo, una vez que usted...?

  • ¿Le preocupa?

  • Ciertamente, sí. ¿No debería preocuparme? Si pudiera, usted me entregaría sin ninguna diatriba mental. Sin ninguna decisión.

Snape no respondió al comentario, pero tuvo que afirmar que no estaba muy lejos de ser cierto. Sonrió con suavidad, le hizo gracia el comentario. Regresó a su posición inicial, en la cama. Harry se sintió burlado.

  • Pensaba que era más valiente, Potter. ¿Se echará a llorar, por que puedo castigarlo por todas esas faltas que tanto tuve que mirar y que nunca pude castigar?

  • Imaginé que se divertiría.- dijo Harry, con calma- Es siempre una persona resentida. No me extraña, que mi padre...

  • Sea un imbécil- le complementó Snape y Harry se mantuvo en silencio- pero descuide, su cobardía está a salvo conmigo.

Harry cerró los ojos y no pudo evitar reírse. Snape ladeó la cabeza hacia el muchacho y lo contempló. ¿Qué le hacía gracia? Harry ladeó la cabeza hacia el hombre y se paró de la cama.

  • Me hace gracia el hecho de que lo mencione. No hay un acto más cobarde, que temerle al miedo. Que llenarse de falsedades, intentar ser alguien recio, cuando solo es un cobarde. Cuando es tan débil como todos nosotros. Pero no puede tocar, no puede sentir, por que todo le asusta. Le teme a volverse humano y cree que por tener magia, es más que eso. Entérese de algo, profesor Snape. Todos sentimos, nadie es perfecto y me temo, que usted no le llega a ese ideal, ni a los pies. Y Voldemort, tampoco.

Harry abrió la puerta de la habitación y caminó hacia las escaleras. Snape simplemente se quedó allí. Helado, pensativo. Por supuesto, no podía creer la desfachatez de aquel niño. Se levantó de la cama. Una ira particular lo sobrecogió. Esas mismas palabras, alguien las había usado en su contra.

Caminó detrás de él. Harry simplemente estaba en el salón, rehusándose a quedarse de brazos cruzados y mirar desde el cómodo asiento, del expectador. Con un gesto de rabia, Severus sostuvo el brazo de Harry y lo zarandeó con fuerza. El joven no le quitó la vista de encima. A Snape, le temblaba un labio y estaba pálido.

  • Será la última vez, que me hablarás de esa forma.

  • ¿Quiere intentarlo, profesor Snape? ¿Usará sus poderes de ministro, sobre mí? ¡Vamos!

Lo contempló y en ese mismo momento, tuvo una epifanía. Una especie de recuerdo, que tuvo que admitir, lo desconcentró. Veía en sus ojos, los fieros ojos de Lily Evans. Su rechazo, cuando la había llamado sangre sucia. Retrocedió, lo liberó en silencio y no lo miró nuevamente.

Harry tomó la varita completa y la miró con cierto recelo. Debía de existir una forma de separarlas, de devolverle al director su varita. Si hubiese sabido las condiciones del asunto, no la habría aceptado tan alegremente.

  • ¿Harry?- dijo, una somnolienta Hermione con un bostezo ahogado- ¿Harry, qué pasa?

  • Destruiré esta cosa- dijo y Hermione, negó con la cabeza, caminando hacia él y quitándosela de las manos.

  • ¡No harás nada de eso! ¿Es que te has vuelto loco?- exclamó y él, lo miró con enojo.

  • Sí. Desde el día en que me casaron con él- señaló a Snape, que permaneció mudo, en silencio corpóreo. Parecía muerto.

Harry volvió a la habitación y simplemente se quedó en la cama. No supo si Snape había regresado tras él, o no. Y no le interesaba, a ciencia cierta. Con un suspiro de frustración, se cubrió la cabeza con las sábanas y trató de alejar la imagen mental de Snape, regodeándose de sus logros.

Pues Snape tenía tantos malestares, como Harry. Su señor insistía y tuvo que aparecerse junto a él. Al llegar, lo esperaba con los brazos abiertos. Snape se hincó a sus pies y suspiró, sin mirarlo a los ojos.

  • Bienvenido, mi querido Severus. ¡Qué gran trabajo has hecho! ¡Magnífico!

  • Me alegro de que le plazca, mi señor. Es mi única razón de vida.

  • Y sí. Tu declaración ha sido fantástica. ¡Casarte con Potter, para mantenerlo junto a mí! Albus definitivamente, ya está anciano. ¡No ha pensado el plan! Que el mismo, se podría revertir de forma tan fácil.

  • Está en lo cierto, mi señor- dijo Snape.

  • ¡Anda, levántate! El ministro de magia, no puede estar en el suelo.

Snape se levantó, hizo lo que le pidieron y la larga mano de su señor, terminó sobre su hombro. Severus hizo un gesto imperceptible. Un gesto nervioso. Estaba fuera de su concentración. Las palabras de su "estudiante", lo desconcentraban en un grado tal, que no estaba al pendiente del momento.

  • Vamos, Severus. ¡Anímate! ¡Es momento de celebrar! ¡Bella!

Una figura negra, rodeó el lugar y se materializó con violencia. Estaba en el suelo también, con la mirada fija sobre sus pies.

  • ¿Mi señor?

  • Escolta a Severus, hacia la celebración. Hoy es una noche muy especial.

Snape se preguntó si la situación podía ponerse más intrincada. Y se contestó la pregunta, en cuanto entró al salón de reunión familiar. Los Malfoy estaban allí y Severus, tenía algo que ver con ellos.

Eran parientes. Primos lejanos. Pero no por ello, tenía que ver con ellos, sino por lo que debía hacer a continuación.

  • Bien, todos celebraremos el nombramiento de Severus, para ministro. ¡Alcemos nuestras copas por su salud!

Los mortífagos rieron y mucho vino, cayó sobre la mesa, mientras chocaban sus copas. Snape los miró a todos, de reojo. Con un suspiro sonrió a medias, mientras los demás bebían a su "salud".

  • ¿Qué noticias nos tienes, Snape?- resolvió Bellatrix, apoyando su cabeza en una mano, divertida. Snape titubeó en responder, pero su señor le dio el permiso necesario.

  • Albus Dumbledore, será apresado, muy pronto.

La mujer se ahogó con el vino y escupió un poco. El mismo, resbalaba por su barbilla. Se secó con el puño y miró a Snape, con las cejas arqueadas. El lugar estaba silencioso, concentrado en el mensaje.

  • No hablarás enserio. El mago más poderoso, dejándose capturar por ti.

  • Ya no tiene varita. Se la quitaron y está incomunicado- dijo Snape y los demás mortífagos, no podían creérselo- designaremos un nuevo director de Hogwarts, muy pronto.

  • ¡Ah, maravilloso! Las mejores noticias que puedes darme, Severus. ¡Sin duda esto se ha puesto muy motivador! ¿Y a quién escogerás, Severus?

  • Bueno, dado que debemos mantener un perfil bajo para poder atraer a los demás aurores en nuestras redes...Sugiero alguien del que no se sospeche nada.

  • ¿Que no se sospeche nada?- preguntó Voldemort con un siseo débil- Quieres decir... ¿Limpio?

  • Sí, mi señor. Pero no estoy seguro de que...Verá, todos nosotros tenemos una ficha en el ministerio, una forma de verse. Bueno, mi señor, usted ya sabe esto que le estoy diciendo.

  • Sí. Ninguno de estos- dijo y miró a su alrededor- sería apto para la tarea.

  • Sin embargo, tengo una propuesta que nos podría ayudar- Severus ladeó la cabeza y sustrajo el sobre del bolsillo de su túnica. Se lo entregó a su señor y éste, lo miró con mucha concentración.

  • ¿Ella?- preguntó con mucha curiosidad- ¿Por qué precisamente, ella?

  • Bueno, escucha mis órdenes y las de Albus al mismo tiempo.

  • ¿Podríamos...?- Dijo Lord Voldemort y Snape inspiró en silencio. Sus propuestas. Minerva McGonagall o...- ¿Narcisa Malfoy?

La mujer ladeó la cabeza hacia Snape, sorprendida. Lucius Malfoy, miró a Snape con cierta sorpresa, también. Severus volvió a inspirar y no volteó la cabeza hacia ninguno de ellos. Lord Voldemort meditó el asunto con mucha calma. Con una sonrisa danzando en sus labios, parecía querer tomar una decisión en base a sus posibilidades, de infiltrarse en Hogwarts.

  • Yo no sigo órdenes de Dumbledore- se defendió la mujer, con una voz chillona y Snape ladeó la cabeza hacia ella, para encararla.

  • No hablaba de ti, acerca de eso, Narcisa.

  • Pero Lucius está ya reconocido como uno de los nuestros. Pensarán que su esposa está en las mismas condiciones- dijo un mortífago, a la izquierda de Snape y el mismo asintió con mucha calma.

  • Justo lo que el ministerio quiere. Si han estado brindándonos poder de forma indiscreta, no querrán otra cosa que estar congraciados con nuestro señor.

  • Tiene sentido- dijo Voldemort, mirando el pergamino- tiene mucho, pero mucho sentido. Severus.