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Lazos de sangre — capítulo 9

Al amanecer, Harry sentía que había dormido muy poco. Entre abrió los ojos y notó, que no estaba solo en la habitación. Su profesor de pociones, su esposo, estaba dormido en su cama. Parecía que había regresado tarde, puesto que no traía pijamas puestas. Sintió un escalofrío al pensar en eso y decidió salir de la habitación. El olor a tocino y a tostadas, no escapaba de su nariz y su hambriento estómago, pronto le hizo saber que necesitaba alimento. Se preguntó quién cocinaba, puesto que Snape era receloso con ese tipo de cosas.

Tuvo una idea en la cabeza, pero desechó el pensamiento. ¿Podría ser?

Pues no se equivocó. Al bajar las escaleras, miró el rojizo cabello de la Sra. Weasley. Mientras estaba allí, sirviendo el desayuno, Tonks le acompañaba. La mujer tenía a todo un equipo de limpieza, organizando y acomodando aquella casa. Si el profesor Snape lo notaba, quizá se enojaría. Pero estaba seguro de que a Molly Weasley, no le interesaba. Se oían sollozos suaves y Harry, nunca imaginó ver a Nymphadora Tonks, llorando. Molly dejó el delantal y las cacerolas, para acercarse a ella y darle palmadas suaves en el hombro, en señal de cariño.

  • Tranquila querida, él va a regresar. Él va a volver y lo entenderá. Remus es un buen hombre, él no te dejará sola.

  • No lo sé- escuchó, que Nymphadora Tonks murmuraba. Su cabello opaco, sin gracia, era lo único que podía mirar desde donde estaba. Molly sonrió maternalmente y colocó ambas manos, sobre los hombros de la bruja.

  • Estará aquí más pronto de lo que imaginas y entonces, todo estará solucionado. Necesitas comer, para que tu bebé nazca sano y fuerte.

Nymphadora asintió con la cabeza y Molly Weasley, volvió a sonreír. Colocó un par de tostadas en la mesa y un poco de huevo, y tocino. Tonks, hacía un gran esfuerzo por comer, pero se le notaba nerviosa, deprimida. Harry decidió, que lo mejor que podía hacer, era entrar y animar un poco la situación.

Aunque en realidad, no tenía idea de cómo conseguirlo.

  • ¡Harry, querido!- anunció la Sra. Weasley, al verlo entrar. Harry se quedó parado en la puerta, preguntándose qué era lo mejor que debía decir, para no alterar el curso de las circunstancias.

  • Buenos días- dijo y Nymphadora alzó la cabeza para mirarlo. Sonrió, pero su intento fue menos que feliz. Harry simplemente se sentó en un puesto adyacente a ella.

  • Buenos días Harry.

  • Buenos días, Tonks. ¿Ni una noticia, acerca de Remus?

Molly Weasley habría preferido que Harry no preguntara eso. Nymphadora negó con la cabeza y no dijo nada más, masticando una tostada con mermelada, con desgano. Harry asintió en silencio y miró en dirección a las escaleras. Hermione bajaba, detrás del librero que ocultaba, una habitación extra. ¿Cabían todos en esa pequeña casa?

Hermione suspiró y miró a los presentes. Su vista permaneció más tiempo, sobre Tonks. Harry imaginó que siendo mujer, o del mismo sexo, ella sentía mucha preocupación. Cosas de chicas, que no solía entender. Se sentó a su lado y luego de un suave "Buenos días", procedió a desayunar.

El desayuno estuvo ligeramente tranquilo. Tonks terminó muy pronto y miró su plato, con un suspiro de soslayo. Hermione estaba más callada de lo normal y no despegaba la vista de la mesa. Si Remus Lupin no regresaba pronto, la situación en ese lugar, iban a tornarse difíciles. Pensando en ello, Harry oyó un ligero "crack" en el salón, el sonido de una puerta que se cerraba. Por la expresión de la Sra. Weasley, parecía ser alguien muy importante.

  • ¡Remus!- dijo la mujer, en un gemido de sorpresa y tanto Hermione como Harry, se miraron. Nymphadora suspiró, no hizo mayor cosa que esbozar una sonrisa suave.

  • ¿Crees que deberíamos...?- preguntó Harry, pero Hermione le dio un codazo leve y negó con la cabeza. Sostuvo uno de sus brazos y le obligó a levantarse.

Remus apenas sonrió, mientras la mujer le preguntó muchas veces, si estaba bien. Asintió con la cabeza y caminó hacia la cocina. Tonks aún le daba la espalda y no se había levantado de la silla. Harry y Hermione saludaron con un fugaz "Hola" y partieron con rumbo a las escaleras. La cocina quedó vacía en poco tiempo.

  • ¿Qué se supone que...?- dijo Harry, pero Hermione trancaba la puerta.

  • No debemos oír nada de lo que comentan. No nos incumbe.

Pues nadie se atrevió a acercarse a la cocina. Hermione esperaba, sentada en su cama, con los brazos sobre su regazo. Estaba tensa y no dejaba de morderse el labio. ¿Qué podía pasar? ¿Que Remus la rechazara? Iba a ser padre, no podía rechazar a su propio hijo. ¿O sí? Mientras lo pensaba, escuchó las voces que comenzaban a aumentar de tono. Parecía que estaban discutiendo.

  • ¡Será un licántropo!- se quejó Remus Lupin, abatido.

  • ¡Pero es ya muy tarde para pensar en eso! Remus, yo te amo y te necesito. ¿¡Qué puedo hacer, para que lo comprendas!?

El hombre no dijo nada, mientras observaba las gruesas lágrimas de dolor, sobre el rostro de Nymphadora Tonks. Estaba enfadado, pero no con ella. Estaba enfadado consigo mismo, por haber sido tan tonto. Por haberla involucrado en su vida. Suspiró con fuerza y simplemente abrazó a la mujer, que se aferró a él. Depositó un beso en su frente y colocó su barbilla, sobre su cabeza.

  • Lo siento- suspiró Remus y la mujer negó con la cabeza y una sonrisa, su cabello comenzaba a tener su color natural. Rosa chicle.

  • No importa- sonrió ella, su respiración regresaba a ella. Él estaba bien. Acarició las marcas de su transformación, las besó todas y cada una de ellas.

Harry se preguntó si la situación en el comedor, estaba bien. Caminó hacia la puerta, aunque Hermione seguía insistiendo en que debían permanecer dentro de la habitación. Al salir, se encontró con Severus Snape, quién estaba en el pasillo. Miraba en dirección al salón y se preguntaba si ocurría algo abajo. Al encontrarse, sus miradas se encontraron también. La de Severus, con antipatía y cargada de odio. La de Harry, en las mismas condiciones.

  • ¿Quién está abajo?- preguntó con suavidad y Harry, inspiró antes de responder.

  • Tonks y Remus...

  • Seguramente diciéndose cuánto se aman y demostrándoselo, de una forma tan cursi- se quejó Snape y Harry lo miró con un gesto de odio profundo.

Severus bajó las escaleras, pero ya no había nada que mirar. Tonks y Remus no estaban abrazados, no estaban besándose. Solo estaban sentados, aunque a Severus no se le escapaba el detalle de que Nymphadora Tonks sostenía la mano de Remus, con mucha felicidad. Deprimente, seres sin sentido...

  • ¡Oh, me alegra verlos felices!- anunció la Sra. Weasley y Snape la miró como si nunca antes hubiese visto, a una persona. La mujer sonrió, al ver a Snape.

  • Buenos días, profesor Snape. Creí que no se levantaría.

  • No estaba dormido- dijo Snape con desdén y Remus se levantó del sofá en donde estaba sentado. Nymphadora no lo miró y permaneció en silencio.

  • Será mejor que me vaya. Si estamos todos reunidos en el mismo lugar, podría ser sospechoso- comunicó, acomodándose su capa de viaje- que tengas un buen día Harry. Tú también, Hermione. Severus. Hasta pronto, Sra. Weasley.

  • ¿Ya te vas, Remus?- preguntó la mujer, mirando a Tonks- Supuse que...

  • Es mejor así. Volveré en otra ocasión- dijo y casi de forma imperceptible, miró a Nymphadora. Snape hizo un gesto, una mueca con los labios y hecho esto, Lupin desapareció tras la puerta.

Hermione estaba feliz de que todo estuviese resuelto, pero Harry intuyó que todo apenas comenzaba. Con una sonrisa suave, que apenas pudo disimular, Tonks se levantó del sofá y subió las escaleras junto a Molly Weasley. La mujer insistía en que debía descansar un poco. Severus miró el salón, que estaba muy limpio. Excesivamente limpio. Él no lo había hecho. Iba a preguntar, pero lo intuyó de inmediato. ¡Esa mujer y sus extrañas costumbres! Claro, ya entendía por qué todos los Weasleys se parecían. Bien, algunos eran más torpes que otros, pero básicamente, eran similares. Miró el desayuno en la cocina y prefirió, no hacer preguntas.

Mientras estaba parado en el salón de su "hogar", una lechuza entró volando y revoloteó, sobre una de las repisas llenas de libros. Hermione se cubrió la cabeza, cuando las cartas se cayeron de su pico, mientras ella ululaba. Severus contempló las cartas, que Hermione sostenía entre sus manos y reconoció la letra.

Eso solo iba a terminar en problemas.

Le arrancó una de ellas y la contempló con tal fijeza, que pareció una estatua. Harry se preguntó, qué era lo que le hacía sentir tan nervioso, que empalideció notablemente y comenzó a sentirse, como si mirara una especie de fantasma. Severus inspiró y abrió el sobre. Apenas leyó unas cuantas líneas e hizo una mueca de enojo.

  • Le tengo noticias, Potter- dijo, con la voz más envenenada que nunca. Harry prefirió esperar que él mismo, contestara su propio mensaje- Irá a conocer a mi madre.

Harry se preguntó si hablaba enserio o si estaba jugándole una broma de mal gusto. Sin embargo, conociéndolo, Severus Snape no estaba bromeando y comenzó a preocuparse. Conocer a su madre. Severus hizo un gesto de desdén y esbozó una sonrisa suave. Harry se preguntó, qué parte de todo eso, era la que causaba más gracia.

  • Mi madre quiere conocer a mi "esposo". ¿No le parece gracioso?

El chico permaneció en silencio, mientras Hermione hacía un curioso gesto con la mirada. Imaginaba qué iba a decir y no quería escuchárselo. Con un asentimiento de su cabeza, Severus simplemente lo dejó allí. Caminó militarmente, hacia las escaleras y se perdió de vista. ¿Algo podía salir peor que eso?

  • Al menos solo será una visita. ¿Qué puede pasar?

  • ¿Que me maten? ¿Que eso esté infestado de mortífagos, dispuestos a jugar Quiddicth con mi cabeza?

  • Creo que exageras- dijo Hermione con un tono de voz serio y Harry negó con la cabeza. Como si fuera ella, quién vivía la situación. ¿Cómo hablaba si ni siquiera entendía el tópico tratado? Estaba por ir a la casa de Snape. A conocer a su madre y quizá, a firmar su sentencia de muerte. Hermione dio un respingo y contempló las demás cartas.

Cartas del ministerio. Cartas acerca de la candidatura. ¿Por qué Snape, ni las miraba? Si quería ser candidato, debía estar pendiente de todos los movimientos. Las elecciones se realizarían en unas pocas semanas.

Harry estaba en su "habitación", que compartía con Snape, dado que la casa no estaba ajustada a más de una persona, cuando el hombre entró y miró a su alrededor con una curiosa expresión, como si esperara que misteriosos testigos saltaran de la nada. Luego de eso, caminó hacia Harry.

  • Nos vamos- le dijo y el joven, temió preguntar- es mejor que terminemos esto de una buena vez. Pero he de advertirle algo, Potter. Mi madre no es como todas las madres. Mi madre tiene un curioso defecto que a ciencia cierta, aún no entiendo el por qué- dijo y Harry asintió en silencio- mientras menos hable, menos se compromete.

  • Sí, señor- dijo y miró sus cosas.

  • No, Potter. No va a necesitar nada de eso a donde vamos- comentó Snape- solamente una muda de su ropa y su varita. Ni siquiera la capa invisible le servirá para ocultarse.