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Historia 46324 — capítulo 10

"10.- Mephist aparece." Prefacio: …-No hay ni malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores… (Victor Hugo (1802 - 1885) fue un poeta, dramaturgo y novelista, considerado por muchos el más importante de los escritores románticos en francés.)

Prefacio: …-¡De ahora en adelante me obedecerán a mí!... (Mephist)

-Lo siento… Harry… creo que no solo yo necesita hablar contigo -expresó Remus con voz temblorosa. -Sí, puede ser. Creo que lo lamentas. Ahora, habla, que no tengo mucho tiempo y seguramente nos interrumpirán más adelante. -Pues… verás… he venido a pedir perdón, no solamente yo, sino Tonks también. Por mi parte, yo nunca supe nada de lo que ocurría, no puedes culparme de las cosas que te pasaron, sabes que te hubiera buscado en todo el mundo si tuviera los recursos suficientes. Pero sabes que no los tengo, sabes que no te hubiera dejado solo en estos tres años que no te vi. Eres el hijo de mis mejores amigos. ¿Crees que me rendiría al buscarte de saber en donde estabas o que era de tu vida? -Sabes -Harry extendió su mano y una llamarada potente de entre la nada surgió y un hermoso y majestuoso fénix apareció en frente de los dos incrédulos-. Muchas cosas han cambiado en estos tres años, cosas muy importantes para mí… descubrí que Draco y Severus son unas excelentes personas, que los que se hacían llamar mis mejores amigos son gente sin propósito e hipócritas, asquerosas en mentira. Así mismo, no creo volver a confiar totalmente en ustedes. Tal vez algún día cuando las cosas salgan mejor y ustedes me demuestren que sirven de algo los aceptaré enteramente. Remus iba a replicar cuando Harry lo detuvo con la mirada, aun no acababa de decir todas las cosas y faltaba la más importante de todas. -Pero sí hay algo… y eso es que eres la única persona que me queda del recuerdo de mis padres… -Harry miró al cielo y soltó un suspiro largo. Miró nuevamente a Remus, no mostraba sentimiento alguno, el Harry que alguna vez el licántropo conoció había desaparecido para nunca volver. Era en cierta forma lo único que quedaba de aquél chico-. Pueden entrar a lo que estamos formando ahora, no esperen que yo me acerque a ustedes como un antes lo hubiese hecho, no. Los necesito porque ustedes poseen habilidades que a mí me pueden servir. Como dije, con el tiempo pueden ganarse mi entera confianza. ¿Qué dicen? La palabras de Harry fueron como una flecha para Nymphadora quien asintió antes que Lupin, ellos sabían que debían aceptar. -Sin dudarlo ni un momento, estamos contigo en sea lo que sea que vaya a pasar -contestó Lupin con una media sonrisa. El viento quedó satisfecho, por unos leves instantes dejó de soplar. … Entraron en la casa y bajaron las escaleras hasta llegar a la sala donde ya todos estaban esperándolos. Al entrar de lleno Ginny enfureció más al ver que Harry asentía y Snape, Fred y Alisé iban junto a Nym y a Remus, quienes por la cara que traían se veían alegres y satisfechos.

-Ha sido una decisión buena. Las habilidades que ellos poseen nos emparejarán en algún sentido. -Exacto -Harry sonrió y caminó hasta Remus y una embarazada Tonks-. Solo que Tonks nos ayudará en lo mínimo. -Pero Harry... -Nada de pero, Tonks, sabes bien que no puedes hacer esfuerzos por lo del bebé, no es discriminación. Así que no me discutas. -¡Vaya! Y supongo que querrás que yo haga la comida, ¿verdad? -¡No, como crees! Solo que tiendas las camas -Harry y los demás estallaron en carcajadas, incluso Tonks se río de ella misma-. No… no te creas Nym. Solo era una broma -Harry le dio un beso en la mejilla-. Tú nos ayudarás en lo que puedas, pero sin esforzarte mucho ¿de acuerdo? -Sí, de acuerdo. -Pueden salir de la casa y pasear, o si prefieren ayudarme estaría bien, aunque no creo que sean de mucha ayuda. Severus, creo que estaría bien que pudiéramos alertar a las demás naciones mágicas de lo que puede ocurrir. -Para eso podríamos decirle al ministro que nos ayude. Me parece que él tiene contactos con los demás pueblos mágicos. -Bien, los demás tengan cuidado. A cualquier cosa extraña regresen de inmediato. Harry subió las escaleras. **†禾†**Un demonio de apariencia terrorífica sonreía gustoso ante su próximo paso. Su cabeza demoníaca giró en un molde de trescientos sesenta grados y observaba como su ejército se hacia cada vez mejor.

-La hora casi llega, mañana al anochecer ese estúpido remedio de mago sabrá lo que su enemigo puede hacer. -Mi lord, ¿dónde será su punto de salida? -Lo haremos en la ciudad de Londres. Lograremos que lloren su pérdida. -¿Preparo a las tropas? -No será necesario, comandante. Solo demostraré que tan fuerte puedo llegar a ser. El comandante se retiró del lugar y Mephist sonrió plácidamente. Su aparición estaba próxima y las cosas cambiarían drásticamente en todo el mundo. **†禾†**Cho subía las escaleras, por fin se había librado de las miradas asesinas de Ginny y Romilda y se dirigía al cuarto de Harry para ver si podía ayudarlo en algo. Al llegar tocó la puerta y la voz de Harry la hizo pasar.

-Adelante. Cho abrió la puerta con delicadeza y asomó su melena oscura por la rendija. Harry sonrió y le indicó que pasara. -Venía para ver si te ayudaba en algo. -Sí… gracias, pasa. Harry conjuró otra silla y Cho tomó asiento. -¿En que te ayudo? -Estoy tratando de descifrar algunas cosas, pero no encuentro nada al respecto. -¿Buscaste en algún libro o en algo más? -Los libros no me ayudaran en esto, si tan solo pudiera acordarme en dónde puse la otra parte de mis recuerdos… -¿Cómo…? -Verás… antes de que peleara contra Voldemort dividí mis memorias en muchas partes, contiene grandes soluciones a muchas de las incógnitas que tengo, pero para serte sincero no me acuerdo en donde dejé la última de ellas. -¿Las dejaste en lugares estratégicos? -Podría decirse que sí. Una estaba en mi cuarto en Privet Drive, otro en este lugar, pero me falta uno y creo que otro también que he olvidado, pero tengo la sensación de que el cuarto es más importante aun. -¿En Hogwarts tal vez? -No, sé que no los dejé allí. -Entonces te ayudaré a pensar. -No, mejor que el tiempo diga, ahora hay que aprovechar los momentos de paz que tenemos aquí. -¿Con que forma se te ocurre hacerlos? -No lo sé. Harry y Cho se quedaron mirando directamente a los ojos. Una sensación rara los recorrió a ambos, Cho se acercaba a Harry lentamente y él se alejaba sin que ella lo notara. A Cho solo le faltaban, al menos seis centímetros para algo maravilloso poder pasar. -¡Harry! ¡Harry! -La voz de Romilda sonaba por el pasillo e hizo que los dos se separaran avergonzados por el acto que podría haber pasado antes de que Romilda los espantara. -Será mejor que vayamos a ver que pasa. -Sí, iré a mi habitación a ponerme otra ropa más cómoda, bajaré cuando esté lista. -Está bien. Harry y Cho se separaron, cada uno por su lado. … Harry encontró a Romilda en las escaleras, aún iba pensando en lo que le iba a pasar con Cho y sinceramente tenía que evitar eso pues no le agradaba Cho como novia, para serse sincero él no hubiera querido que eso pasara. Mientras Romilda le daba una larga perorata de quien sabe que cosa, Harry pensaba en las formas de no tener tanto problema con las cosas de las mujeres. … Harry abrió los ojos con los primeros rayos del sol que atravesaron por su ventana. No se quiso levantar por lo que se quedó un rato más en la cama. Su mente pensaba en las cosas que haría una vez que lograra acabar todo esto. Pero esperaba salir con vida, sino aquellos planes de hacer algo no podría ejecutarlos en el cielo o en el infierno, dependiendo a donde la suerte le enviase. Después de un rato de tanto pensar se metió a bañar y salió más fresco y descansado, a penas habían dado las ocho de la mañana cuando abrió la puerta de su cuarto y caminó por el pasillo. En el camino se encontró con Angelina y Luna, les hizo un gesto como de hola y siguió su camino. Tenía en la mente muchas cosas.

-No se irá su frialdad, ¿verdad? -Preguntó Angelina a Luna. -No. Supongo que es para bien que él siga así. -¿Por qué lo dices? -Debe dirigir un ejército entero hacia una guerra de la cual no tenemos ningún conocimiento sobre lo que pueda pasar, las ventajas que se pudieran tener o si alguna esperanza de sobrevivir tenemos. Esas son cosas que se deben tomar con la mente y el corazón frío y Harry tiene eso en demasía. Yo no sé que vaya a ser de nuestro futuro, lo que sé es que él debe ser quien nos dirija a un nuevo mundo, a un nuevo destino… a una luz que se debe seguir y que debemos reconocer como la única que está a la cabeza de ser una vida mejor. Angelina se estremeció por eso, aquello daba señas de ser algo que no se podía evitar. Y muy bien más de uno lo sabía. Lamentablemente. … Draco y Alisé bajaban las escaleras y llegaban a la cocina donde encontraron a un Severus con sueño que se rascaba la cabeza lentamente.

-¡Ya Severus, déjalos comer! -Alisé soltó una risa discreta ante lo dicho por Draco. -¿A qué te refieres, mocoso? -Sí… deja comer a los piojos, también tienen hambre -más estallidos de risa se provocaron ahora por parte de Dudley y Fred que venían entrando. -Si esas cosas me causaran risa ya estuviera revolcándome en la tumba -contestó Severus ante la mirada de risa de todos. -¡Oh, vamos Severus! No te enojes, sólo era una broma -Alisé se acercó a él y lo miraba con ojos muy tiernos. -Si así convences a mi ahijado es tu problema, pero a mí no me convencerás con esos ojos de miel. Alisé sonrió a Draco que se ponía rojo por la vergüenza. -¿Cómo está eso de que el gran Severus Snape no se deja convencer por la novia de uno de mis mejores amigos? -Todos se giraron para ver a un galante Harry Potter que bajaba las escaleras con el cabello húmedo por el baño que se dio. -¡Pero miren que nos a traído el viento apacible! -Severus sonrió y saludó a Harry con la mano. -¡Al gran Harry Potter que desciende de la casa de los Gryffindor! -Harry se nombró a así mismo e hizo una reverencia de majestuosidad ante sus dos amigas: Alisé y Luna. A los demás los saludó con un guiño de la mano, incluso a las demás mujeres-. ¿Y bien… cuáles son los planes para este día? -Pues no lo sabemos… tú eres el que debería saberlo -agregó Draco sonriente. -¿Y por qué yo todo? -Harry se puso a la defensiva. -Pues… porque eres el jefe, ¿o no? -Buen punto Alisé… pero no soy el que ordena, solo el que mueve. -¿Pero que no es lo mismo? -Dijo Cho confundida. -Se supone, pero no estoy como para dar explicaciones de todo este embrollo. Así que vayamos al grano. -¿Y bien? -Tenemos que ir al callejón nuevamente… hay algunas cosas que necesito comprar y algunos a quien ver. -¿Piensas que ellos nos serán útiles? -No lo sé, Severus, pero tenemos que intentar… -Sí, creo que tienes razón. Snape se levantó del sillón y se dirigió a la cocina para prepararse un pan tostado con mantequilla. -¡Me preparas uno! -Gritó Harry. -¡Claro! Ginny se quedó observando a Harry como hipnotizada. Harry se dio cuenta de eso mas simplemente la ignoró. Él era él, y ese él era la única fuerza capaz de enfrentar a Mephist. -¿Tienes pensado hacer tus planes aquí, Harry? -Preguntó Remus curiosamente. -No… la verdad pensaba hacerlo en mi casa, en el Valle de Godric, pero tenemos que construirla a la manera de que quede mucho más grande -respondió Harry imaginándose a cuantos tendría que solicitar su ayuda y para poder convertirlo en un cuartel digno. -Bien… eso quiere decir que ya la restauraste a como estaba cuando… bueno cuando pasó esa noche, ¿verdad? Harry se tardó un poco en contestar. -Sí, así es. Es pequeña, pero tendremos que construirla adecuadamente. -Bueno, con la ayuda de todos podremos mejorarla -agregó Tonks sonriente. -El estilo de las mujeres siempre es mejor que el de los hombres, por eso necesitaré la ayuda de todas las mujeres que hay en este grupo. -Por cierto… ¿cómo nos llamaremos? -Preguntó Cho buscando nombres. -Aún no tenemos un nombre pero pronto lo encontraré, un día de estos… Severus entró en la sala con dos panes tostados, le pasó uno a Harry quien lo saboreo primero y luego le mordió un pedacito. -¿Vainilla, cierto? -Harry frunció el ceño. -Sí… tú sabes que… -Sí -interrumpió Harry-. Nada sabe bien sin vainilla. -¡Exacto, ya vas aprendiendo! Todos soltaron risas ante lo dicho por Severus. A Remus y a los que no habían visto a Snape así les sorprendió la actitud de éste pues cuando lo conocían o conocieron era todo un hígado andando. -¡Bien! Es hora de irnos, todos los que sepan aparézcanse en el callejón Diagon. Todos fruncieron el ceño y en un as vieron como Harry ya no estaba en ese lugar. Incluso Luna, Draco, Severus y Alisé se sorprendieron, Harry se había desaparecido más rápido de lo que lo hacía con frecuencia y esta vez no se escuchó ningún ruido de la típica desaparición. … Harry apareció enfrente de una nueva heladería que se había abierto en el callejón Diagon. Era la misma de Florean Fortescue pero mas grande que cuando Harry comía helados en 1993 antes de su tercer año en Hogwarts.

-¡Vaya que éstos tipos son lentos! -Dijo Harry al viento, refiriéndose a sus amigos-. En lo que vienen compraré un helado. Se acercó a la heladería y el señor Fortescue lo reconoció inmediatamente y sin cobrarle le dio un helado grande de piñón con vainilla y fresa. Harry contentó con su helado se fue y se sentó en una de las mesas blancas con paraguas para el sol que no había en ese momento. Los minutos pasaban y Harry no se acordaba de que sus amigos ya habían aparecido y aunque él ni en cuenta de lo que pasaba, ellos se habían perdido, pues no les dijo la ubicación exacta. Terminó su helado y en ese momento un joven de cabello rubio arenoso se acercó a él con expresión confusa y de curiosidad por verlo. Harry se le quedó mirando raramente y le sonrió después de reconocer quien era. El chico de cabello rubio arenoso no daba con él pero sabía que lo conocía. Harry no puso más trabas y se levantó el cabello dejando ver su cicatriz en forma de rayo. El chico formó una gran sonrisa en el rostro y con un grito que atrajo a las demás personas saludó estrechamente al de ojos verdes. -¡Harry! -El Chico de cabello arenoso sonreía y levantó a Harry dándole la mano y lo estrechó en un abrazo. -¿Cómo has estado, Seamus? -Preguntó Harry recuperándose del fuerte abrazo. -¡Bien, bien! ¿Pero tú? ¿Cuánto tiempo ha pasado? Se rumoraba que estabas muerto… Harry soltó una risa sincera. -Se podría decir que estuve ausente por unos años, después de la batalla con Voldemort. -Pues me da mucha alegría verte de nuevo. -A mi también, Seamus… Dime, ¿cómo te va en Liverpool? Esa pregunta sorprendió a Seamus. -¡De maravilla! Me acaban de subir el sueldo hace unos días. -Me alegro por ti. -Sí, la verdad me ha ayudado mucho el ser atento con las cosas -Seamus se quedó pensativo un momento-. ¡¿No eres tú de quién hablaba la profecía?! -Seamus había caído en la cuenta de todos los sucesos que se habían presentado en los últimos días. Harry sonrió con debilidad, daba a entender que lo que Seamus le decía era cierto. -Sí -Harry se tomó su tiempo-. Estamos en guerra, o pronto lo estaremos. Seamus se alteró de inmediato. -¡No estarás hablando en serio! ¿O sí? -Seamus esperaba que todo esto fuera una broma de Harry. El de cabellos negros azabaches negó con la cabeza. -No Seamus… No es una mentira. Todo lo que te dije es muy cierto. Algo nuevo más poderoso que Voldemort se avecina. Y esta vez necesito la ayuda de los demás para poder pelear. -¡Diablos! -Estaba pensando en decirte la propuesta. -Yo… Lo siento Harry, pero no puedo. Verás… -No tienes que darme explicaciones Seamus, tu vida está hecha y no te obligaremos a nada. Solo ten mucho cuidado con lo que llegue a suceder en estos días o en estos tiempos. Seamus se quedó completamente pasmado por la respuesta de Harry. -Yo… Harry iba a decir algo cuando varias voces se escucharon a unos metros de él y con una sonrisa se levantó para esperar a que sus amigos que ya se habían tardado llegaran hasta él. -¡Harry! ¿En donde te habías metido? -Romilda fruncía el seño y no se había dado cuenta de que Harry estaba acompañado. -¡Seamus! -Neville sonreía y le dio un fuerte apretón de manos. Los que lo conocían también lo saludaron. -¿Cómo has estado? -Preguntó Remus quien recordaba a su alumno de tercer grado. -Bien, la vida me ha sonreído. -Por cierto… ¿Cómo…? -No es difícil -Harry sabía que se referían a su desaparición-. Pero no creo que puedan hacerla. -¿Por qué? -Porque… bueno Cho, es muy difícil desaparecerte con un grado de magia potente. -Cómo me gustaría ser un mago -comentó Dudley quien sonreía a Harry. -Algo podemos hacer… Pero luego te cuento. Todos se habían quedado confusos. Si habían entendido bien, Harry había querido decir que Dudley podría o alguna vez iba a poder hacer magia. -Me dio gusto saludarlos, pero debo retirarme -Seamus se despidió de todos. -Vale, Seamus. Cuídate -Fred lo despedía. -Sí… lo haré. Seamus desapareció caminando entre la gente del callejón. Harry se giró para dar la cara a sus amigos y se encontró con la mirada de interrogación de todos. -¿Por qué no le dijiste de tu propuesta para esto? -Draco lo miraba algo complicado. -Se lo dije, pero no aceptó… y estoy de acuerdo, su vida está en bien ahora. Pero lamento que no sea así todo el tiempo… Bueno, tendremos que seguir con esto. ¿A dónde vamos primero? -Yo necesito comprar algunas cosas de pociones -Neville sonreía. -Yo también debo comprar eso -agregó Snape-. Por los viejos tiempos. -Yo los acompaño -Luna tomó del brazo a Neville. -Yo les puedo ayudar en eso -Cho dio dos pasos al frente. -¡Decidido! -Yo tengo que comprar algunas prendas pues ya no tengo ninguna. ¿Y apuesto a que mi Tonks también querrá unas? -Remus miró significativamente a su esposa quien le sonrió con los ojos brillosos. -¡Claro que sí! -Sí… nosotros… si Draco quiere acompañarme. Iremos por unos libros. Draco asintió. -Eso ni se pregunta. -Nosotros vamos a la tienda, tenemos que pasar por algunas cosas -Fred miró a Dudley-. ¿Quieres venir? Para que veas nuestros productos. -Me encantaría. -Yo me enlisto… -Luna estaba emocionada. -¡Excelente! Todos se retiraron sin preguntar si Harry o Romilda irían a algún lado. Un suspiro de parte de Harry se escuchó. Romilda lo miró y se encontró con la mirada de él. Él le sonrió. -¿Tienes pensado ir a algún lado? Romilda negó con la cabeza. -No… creo que no…

  • ¿Te gustaría acompañarme a Gringotts? Tengo que recoger algunas cosas. -Sí. Me encantaría -la chica estaba feliz por que Harry ya no se mostraba tan frío como antes. O eso parecía, seguramente debía de estar pensando en algunas cosas de más importancia que la frialdad ahora parecía minúscula, eso pensaba Romilda, pero igual estaba encantada de acompañarlo. -Entonces… vamos -Harry sonrió amablemente, los dos habían entendido que no se podía formar algo. Pero que igual no dejarían de ser amigos. Llegaron los dos al hall principal del banco más importante o mejor conocido en todo el mundo mágico. Un duende al ver que Harry era "Harry" valga la redundancia, armó tal escándalo que toda la gente del banco se había quedado completamente en silencio y los miraban a los dos. La gente y los duendes decían cosas como: "Ya viste, ¡es Harry Potter!". "Viene con la reportera Vane". "¡Harry Potter esta vivo!". "¡Harry Potter tiene novia!". Y vaya que muchas de esas cosas eran fastidiosas. Éste último comentario hizo que Romilda se sonrojara y que Harry girara los ojos en señal de escapar a la cuenta de uno. Al fin entre tanto silencio las pisadas de Harry y Romilda desaparecían hasta perderse dentro de la entrada a las zonas de transporte a las cámaras. -¿Nombre? -Un duende bajito alzó una lámpara y alumbró a los rostros de los dos. -Harry James Potter Evans. El duende soltó la lámpara de golpe y esta al estrellarse con el suelo se rompió. -¡Reparo! -La lámpara volvió a su estado normal y se levitó de manera que el duende pudiera agarrarla. -Gracias… -Murmuró el duendecillo. -No hay de qué. El duende les indicó que se sentaran y al hacerlo el carrito se empezó a mover a velocidad media rumbo a las cámaras subterráneas, las más grandes que habían en todo el banco. Duraron alrededor de quince minutos en llegar hasta las cámaras acorazadas de la familia Potter. Harry no estaba mareado pero a Romilda se le veían las nauseas de tanta vuelta. Incluso el duende también estaba algo mareado. -Hemos llegado. -Muchas gracias… -Juruns señor. Mi nombre es Juruns. -Muy bien señor Juruns -Harry hizo una reverencia de respeto-. Muchas gracias. El duende se quedó alagado por el trato de igualdad que le brindó un humano, en este caso el famoso Harry Potter. Harry y Romilda caminaron casi juntos ante la entrada de barreras metálicas de color negro cobalto que daban a diferentes secciones de las cámaras de los Potter, la razón era que Romilda tenía miedo y eso le daba gracia al chico ojiverde, quien le sonrió amablemente. -¿Todas estas cámaras son de tu familia? -Se aventuró a preguntar Romilda observándolas detenidamente. -Sí… Ahora entiendes el por que Ron y Hermione querían abrirlas… Hay, como decirlo… incontable el dinero que hay dentro, pero eso no es lo que me interesa, por mi pueden quedárselo, he venido a recoger algo que dejé en este lugar antes de enfrentarme a Voldemort. -¿Y qué es? -Ella lo veía curiosa. -El último de los recuerdos que recuerdo haber escondido. Romilda se paró en seco y no por la sorpresa pues habían llegado a la enorme puerta. -¿Quieres decir que tus recuerdos están divididos en lugares que ni tú mismo recuerdas? -Romilda frunció el ceño. -Sí, eso es exactamente lo que traté de decir… O más bien diría yo que cuatro de mis recuerdos los aparté de mí cuando renuncié a mi magia en estos años. Uno estaba donde dejé oculta mi magia con la espada de Gryffindor, otro en mi antigua habitación en el número cuatro de Privet Drive, el último que conseguí nuevamente estaba a la entrada del antigua cuarto de Sirius… Y este… bueno, ya sabes ahora donde está. -Perdona mi pregunta Harry, pero, ¿por qué no le dijiste eso a Cho cuando estaba en tu cuarto? Harry se giró para observarla y solo sonrió. -Pues… -No creas que estuve espiando, pero la voz chillona de Cho se puede escuchar hasta Japón. -No se lo dije porque tú interrumpiste -respondió Harry como si fuera lo más obvio del mundo. -¿Y tú confías en mí para habérmelo dicho? -Siempre lo he hecho Romilda, desde que eras una chica interesada en mí en el colegio, recuerdo que en muchas ocasiones me ayudaste, por eso confío en ti, e igual confío en Co y en todos los demás que me han dado su apoyo -Harry le sonrió y se giró nuevamente a la puerta para poner la palma de su mano en la abertura y que esta se abriera. Romilda se había quedado quieta y pensativa, pero su semblante que aun no había visto Harry irradiaba muchísima alegría. Un rechinido muy fuerte se escuchó y los engranes de las puertas empezaron a funcionar pero muy lento pues hacía ya mucho tiempo que no habían sido abiertas. Al abrirse enteramente las puertas Harry pisó primero y las monedas de oro que llegaban hasta las puertas  rechinaban ante los pasos que daban ya los dos. -Recuérdame que debo tirar todas estas monedas o regalarlas. Me estorban mucho. La chica abrió los ojos totalmente. -¿Que nunca gastaste nada de esto? -¡Claro que lo hice! Pero con eso de que el dinero aumenta por las acciones que tenían mis abuelos y mis padres en el mundo… la verdad me inquieta. Romilda dio un pequeño asentimiento a las palabras de Harry. Harry caminó por entre las monedas y saltaron a una segunda cámara el triple de grande; en ese lugar se encontraban más cosas que no eran monedas de oro pero si varias cosas de mucho valor para la humanidad. Romilda observó como Harry buscaba desesperadamente una cosa, sea lo que sea. -¿Qué buscas específicamente? Harry lo meditó tantito y su cara mostraba no saber que buscaba. -La verdad… -Déjame adivinar. No sabes que cosa, ¿cierto? Harry le sonrió pícaramente pues Romilda había dado en el clavo. -¡Ya lo tengo! -El grito de Harry asustó a la chica quién lo miró con furia fingida-. Perdona… Sacudiendo la cabeza después de un rato dijo: -¿Ya sabes que es lo que buscas? -Sí… es mi capa invisible y el mapa del merodeador… sé que los dejé en algún lugar de por aquí… Romilda empezó a buscar entre las cosas que había, destapó un baúl y sintió como si el aura de Harry la rodeara. -¿Harry? -Dime… -él se giró y vio que la chica traía en manos el mapa del merodeador y la capa invisible que le heredó su padre. -Estaban en aquél baúl -se lo señaló a Harry pero él no prestó atención a eso, estaba más concentrado en las dos cosas que tenía la chica. -¡Es hora de que el último de mis recuerdos regrese! -Harry tomó el mapa y la capa y al instante su mente se transportó a lugares que empezaba a recordar.

Un joven de cabello negro azabache y un anciano de túnica típica y cabello canoso de barba larga se encontraban sentados en una cueva muy oscura e iluminados por una pequeña vela que ya casi se extinguía por completo.

-Hay una historia muy importante que quiero contarte -comentó Albus Dumbledore con un deje de intranquilidad ante la feroz lluvia que se provocaba. -Soy todo oídos -Harry se apoyó contra la pared de la cueva y se puso muy atento ante las palabras que Dumbledore le iba a decir. -Verás… antes que nada debo entender que tus habilidades han incrementado mucho desde la última vez que te vi… y eso ya hace un año. Es difícil para mí contactarte como un fantasma, esta es mi última visita en este mundo, después ya podré descansar en paz o no tan en paz hasta que Tom haya desaparecido. Pero quiero que sepas que… -Dumbledore tembló ligeramente y eso le sorprendió a Harry pues jamás había visto a Dumbledore tan nervioso como ahora-. Sabes tú que con Voldemort ha habido ya tres magos oscuros muy poderosos en la tierra de los magos y temo que en el muggle también. Salazar Slytherin, Grindelwald y Lord Voldemort -Harry asintió-. Pues eso es totalmente equivocado, puesto que hay dos más que nadie ha conocido -Harry se sorprendió mucho ante esta revelación-. De uno no hay que preocuparnos pues uno eres tú -Harry ahora ya desorbitaba los ojos-. Pero Harry, escucha… hace mucho tiempo, cuando los magos aun no eran muy conocidos por ellos mismos una persona descubrió la forma de ganarle a la muerte, y no me refiero a horrocruxes como los que hizo Voldemort. Éste, podemos llamarle mago logró derrotar a las tinieblas, cuentan (no sé si sea cierto), que él logró bajar a lo más profundo de los infiernos y desatar tal ira que el mismo guardián de los fuegos eternos cedió ante él en una batalla infernal, los demonios al verse ante un humano que había derrotado a un demonio (el más fuerte de todos) cedieron su fuerza y se pusieron a sus órdenes voluntariamente. Al ver que Mephist (es su nombre) les daba todo a sus exigencias se fueron engrandeciendo con su nuevo líder. Pudo él lograr abrir un puente entre el mundo de los demonios y el mundo humano. Fueron días de maldad entera, días en que la oscuridad reinó como nunca nadie lo pudo lograr ni logrará. Los humanos y los magos formaron alianzas con las criaturas que hay en la tierra, en ese entonces los humanos se hacían llamar los Caballeros Templarios, guerreros que luchaban hasta morir por el bien de su mundo -Dumbledore tosió levemente mientras Harry seguía tremendamente clavado en lo que le contaba su antiguo profesor-. Hubo en ese entonces seis caballeros o más bien guerreros con un poder mágico muy sorprendente, los cuales según esto poseían poderes elementales. Muchos no sabían si era verdad, pero cuentan que los seis guerreros murieron en la batalla. Su sacrificio fue a la medida, Mephist fue condenado a los infiernos y quedó sellado por la eternidad, o eso pensaba el mundo que aun lo recuerda -Harry iba a intervenir cuando Dumbledore lo silenció-. Harry, los años se acercan a la venida de un nuevo oscuro, tú tienes tu momento, el momento de estar frente a tu némesis, pero si sales victorioso de esta guerra habrán más peleas en las cuales te tendrás que involucrar. Tu vida desgraciadamente ha estado ligada a muchos desastres, y sabes ahora que una más está por venir. -Señor, yo… -Sé que es difícil entender todo lo que te estoy diciendo. -¿Hay alguna forma de detener esto? -En las regiones del monte Everest había un grupo de monjes que protegían en secreto uno de los libros de magia más poderosos de todo el cosmos, uno de ellos era el mal y el otro representaba el bien. Si eso llegara a ocurrir debes de buscarlos, tal vez ellos puedan informarte. -¿Cómo podré yo detenerlo? -Eres el cuarto oscuro, el sello está marcado en ti y no me refiero a tu cicatriz. Harry entendió a que se refería Dumbledore con eso. -El tiempo se ha agotado, profesor. -Lamentablemente ya no estoy vivo para poder hablar más de este asunto. Antes de que me marche, debes entender una cosa. -¿Cuál? -Estos recuerdos de las veces que te he hablado de poderes que van más allá de lo imaginado deben ser escondidos en lugares que sepas que la gente no podrá detectarlos. Debes ser sumamente cuidadoso con todo lo que te acabo de decir, por ahora solo preocúpate por Tom. Una fugaz despedida fue lo único que pasó después. Harry salió de la cueva y el viento azotaba contra todo lo que se encontraba a su paso; árboles, piedras, hojas, personas, etc.… -Sevilla… Sevilla, España es mi última parada para encontrar el último horrocrux que me falta -y sin nada más que decir desapareció entre la ya espesa lluvia y neblina que se había acumulado debido a la presencia de los dementores que lo andaban buscando.

-¡Diablos! -Harry se tambaleó, se había mareado con las imágenes que daban vueltas rápidamente en su mente. Romilda que lo veía preocupada rápidamente le ayudó a sentarlo para que tomara aire. -¡Harry! ¿Estás bien? -Ella lo atendió. -Sí… creo que sí… gracias… -Harry sonrió. -¿Seguro…? -Sí, muchas gracias por no dejarme caer. -Es que fue tan rápido que… -He podido conseguir el último recuerdo que sé que dejé. La chica lo miraba atento. -Pero aún te falta otro que no sabes si recuerdas o no, ¿verdad?  -Sí… pero éste es uno de los más importantes. Ahora sé que tengo que buscar para poder ayudarme a derrotar al nuevo oscuro. -¿Y…? -Ven., salgamos de aquí, te lo diré cuando lleguemos a casa. Romilda asintió contenta, Harry estaba confiando en ella y que ya era parte importante en la nueva rebelión. †禾†-Mi lord, ya todo está listo para su aparición -el general de los demonios se inclinó respetuosamente ante Mephist quien dubitativo miraba hacia el muro donde se abriría la puerta de los dos mundos. -Tenemos dos horas como máximo, aun no hemos roto el hechizo a su máxima totalidad. ¡Prepárense a partir! -Mephist se levantó de su trono y avanzó decididamente hasta el portal. -Sí mi Lord. El general alzó el vuelo y alertó a varios demonios que se prepararan para la aparición de su amo en tierra de humanos y magos. Mephist extendió su mano con garras y rasgó el portal en tres líneas que se expandieron en una onda energética que desprendió una fina tela de rayos oscuros que se  precipitaban por el fuerte viento que se provocaba. -Veamos ahora que tan fuerte es el idiota que venció al llamado Lord Voldemort… Mephist sonrió y desplegó sus alas entrando en el portal rápidamente al igual que sus demonios. †禾†-Creo ya estamos todos  -Dijo Neville después de haberlos contado a todos. -No… faltan Harry y Romilda. -¡Miren, allí vienen! -Remus señaló el lugar. Harry y Romilda venían cruzando el enorme callejón que daba al banco de magos. Venían rápidamente, al parecer Harry mostraba seriedad relativa a la felicidad. -Ya regresamos -comentó Harry. -¿Qué tanto estaban haciendo? -Severus lo miraba con el seño fruncido. -Acabo de encontrar otro de mis recuerdos… El último de los que me acuerdo haber escondido. -¡Bien!, ahora solo falta unirlos todos -dijo Draco con una sonrisa. -Sí bueno, pero… … En ese instante de la plática varios seres surcaban el cielo a una velocidad impresionante. Encabezados por el gran oscuro; Mephist, llegaban a los límites de la ciudad de Londres. En el piso o en la tierra, para hablar de normalidad las personas y gente que los veían se sorprendían al ver que las figuras eran de aspecto demoníaco, y sin prestarles mucha atención siguieron en sus actividades del día común y corriente. Debían ser cosas del gobierno, con eso de que sacan cada jalada.

-Ya se puede ver el sitió de los magos, mi Lord -comentó el general demoníaco. -Sí... es tiempo ya, general. -Entendido -el general levantó una mano y los demonios que iban detrás aceleraron la velocidad y pasaron a Mephist y al mismo general para cubrir el callejón. … -¡Miren! -Un joven mago señalaba las sombras que se provocaban tan extrañamente. Harry y las demás personas en el callejón observaban con suma atención como varias cosas se aproximaban rápidamente hacia ellos. -¿Qué demonios es eso? -Dudley enfocaba más la vista para observar mejor. -No lo sé -Severus ponía expresión de asombro pues alcanzaba a ver las figuras y éstas tenían alas… parecían personas descuartizadas-. ¡Harry! El ojiverde mostraba alteración en los ojos, si no se equivocaba lo que venía era muy malo. -¡Saquen a todas las personas de éste lugar! -El grito de Harry asustó a todos los que lo oyeron. Fue demasiado tarde, los ya visibles demonios se habían puesto en todas las partes del enorme callejón imposibilitando el paso de todas las personas que se encontraban allí. Gritos de miedo se escucharon, fueron callados por los rugidos de los demonios que atemorizaban con solo verlos. Harry se preparaba para lo que fuera a pasar y a sus espaldas, Luna, Severus, Draco y Alisé que eran los que lo conocían más imitaban sus poses para prevenirse. Un potente gritó alertó a todos de que nadie hiciera un mínimo movimiento. La tierra empezó a temblar y de la nada apareció un ser al que todos los demonios miraban con respeto y algunos otros con temor. El majestuoso demonio sonrió ante las caras de pánico de los magos y muggles que lo veían en todo Londres. Observaba cada detalle pero no pudo distinguir a Harry que estaba entre ellos. -¿Con que este es su grandioso mundo? ¡Es una porquería! -El sonido de su gruesa voz taladraba los oídos de todos los que lo escuchaban-. ¡De ahora en adelante me obedecerán a mí! -Mephist iba directo al grano, no le gustaban los rodeos. Un auror de unos treinta años que apuntaba con su varita grito: -¿Y por qué hemos de obedecerte? Mephist lo miró con gracia y con su dedo índice apuntó a él. -Porque si no lo hacen… -Un potente rayo salió de su dedo y lo incineró completamente ante la vista aterrada de todos-. ¿Han entendido ahora? La gente estaba muerta de miedo, temblaban y ya no podían hablar. Un encapuchado salió ante la vista de todos. -La misma pregunta hago yo: ¿Por qué hemos de obedecer a un extraño estúpido que jamás habíamos visto en este planeta? Mephist se enojó ante la burla del encapuchado. -¡Estúpido humano! -Un rayo salió del dedo índice esta vez más potente que el anterior, el rayó chocó contra el encapuchado y se empezó a quemar-. ¡Idiota! Pero antes de que dijera algo más la sorpresa de Mephist lo invadió e invadió a todos los demonios que había allí. -Un insignificante rayo como ese no podrá matarme a mí -el encapuchado levantó la vista y la capa cayó de su cabeza, mostrando unos ojos verdes fuertemente iluminados y un cabello negro rebelde. El asombró de las personas al ver que era Harry Potter no se hizo esperar. -Se puede saber, ¿quién eres? -Mephist mostró sus enormes colmillos y el gesto felino hizo entender a Harry que estaba muy molesto por su osadía. -Mi nombre… soy el heredero de Lord Voldemort, aquél que le dio muerte y acabó con su maldad -los ojos de Harry habían cambiado a una tonalidad rojiza que espantó a sus amigos y a la gente que los veía. -Veo que en ti hay maldad, Harry Potter. -Veo que sabes mi nombre, demonio -Harry sonreía malévolamente. -¡Tú! -La voz del general de los demonios se hizo presente ante su amo y los demás que voltearon a verlo. -¡Vaya, vaya, vaya! ¿Veo que me recuerdas, general? -Eso sorprendió hasta al mismo Mephist, no era posible que él supiera que era el general de sus tropas-. Dime, demonio de mierda, ¿superaste la patética muerte que le di a tu sirviente? -¡Estúpido…! Mephist lo cayó. -¿Podrás contra mis demonios, Potter? -Veamos que puedes hacer… Mephist dio la orden y cinco demonios aparecieron al vuelo de Harry quien sonrió tan vorazmente que más allá de los tiempos, el que escribía esta historia dio un ligero escalofrío. Levantó una mano: -¡¿Es todo lo que tienes?! -Gritó Harry-. ¡Avada kedavra! -Un enorme rayo verde salió de la mano de Harry que impactó a los demonios y los pulverizó al instante. -¡¿Cómo es posible…! -Te habrás dado cuenta que retarme a mí es como retar a lo desconocido, demonio. Mephist formó una enorme esfera de energía roja y negra que lanzó rápidamente y a una velocidad impresionante hacia el centró de Londres. Harry vio aterradamente como la esfera caía y se impactaba provocando un enorme temblor que destruyó casi todo Londres en un abrir y cerrar de ojos. No podía haber pasado, muchas cosas debían ser, aquello rebasaba todo lo desconocido, lo que no se quiere y no se desea, todo lo que empezaba debía terminar, pero era muy pronto para eso, la vida era basta en tiempo, tiempo que el devorador demonio cortaba con su apetito de maldad. Algo estaba mal. Y eso era algo que ya no se podía evitar. -Ya no eres tan poderoso, ¿verdad, mago? -Mephist sonrió ante esto. Era más que maldad, mucho más. Algo que no se podía expresar con palabras. -¡Estúpido! -¿Y que piensas hacer?, para alcanzarme necesitaras volar -Mephist batió sus alas y levantó el vuelo a unos metros más. -Eso es precisamente lo que pienso hacer. Las palabras de Harry sonaron en todos los oídos de la gente. ¿Acaso era posible que Harry volara? Soltó un sonido raro de su boca y sus colmillos crecieron más de lo normal ante la vista de todos e impulsándose en el suelo brincó dejando una ráfaga de aura violeta. Mephist estaba sorprendido ante esto y su cuerpo dio un ligero temblor. -El momento de mi visita se ha acabado, mago, pero volveremos a vernos y de esta vez no te volverás a escapar. -Tú eres el que corre. Los demonios desaparecieron en neblina transparente y Harry se quedó observando los destrozos que hubo en la ciudad. Bajó lentamente y su mirada volvió a ser verde. La gente se moría de miedo, corrían desesperadamente de un lado a otro. Un joven de cabello rubio arenoso se acercó a él corriendo. -¿De esto hablabas? ¿Verdad de dios? Harry asintió. -Sí, Seamus, de esto hablaba. Todos se habían quedado callados. -Estoy contigo, Harry, enfrentaremos esto juntos. -Juntos… -Y sin decir nada más Harry desapareció del lugar para no decir nada. -Harry… -Katie había casi derramado lágrimas de dolor ante lo sucedido. -Ven Seamus. Es hora de irnos. Éste asintió. Todos desaparecieron del lugar sin decir nada más, ya habían tenido una prueba de lo que les esperaba más adelante, y no era una experiencia de placer. Dolor, eso era, dolor… dolor al ver que Londres había quedado en casi toda su totalidad destruido. Personas… no, ya no eran personas. Muertos era la palabra… quien sabe cuantos muertos habían quedado de la inminente catástrofe. … Harry apareció en Grimmauld Place, con la mirada agachada caminó hasta su cuarto y rápidamente se quitó la playera. Un reflejo de luz amarilla se desprendió de una cicatriz que desde niño traía, una media luna con una estrella en el omóplato. Un grito ahogado se escuchó en el cuarto y un impulso lo tiró al suelo quedándose allí por un buen rato. La cicatriz dejó de iluminar y se reestableció. … -¿Dónde está Harry? -Preguntó Cho desesperada. -Será mejor que lo dejemos en paz en estos momentos -las cosas no están bien y que Dios nos ampare porque no sabemos cuanto durará esto. … Harry despertó de su desmayo y se levantó mareadamente, se puso la playera que llevaba y salió de su habitación rumbo a la azotea. Harry se sentía mal por dentro, al ver como se destruía Londres sin que él pudiera hacer algo lo hacia sentir impotente. Eran inicios de algo malo, si viésemos y escuchásemos el viento seguro captaríamos lo que ahora interpretaba como un llamado de auxilio, un llamado que denotaba aquel odio y oscuridad que surgía desde su más profundo ser, un llamado a todos los humanos que querían venganza contra los demonios.

"En esta noche eterna busco un resto de mi sol, el mundo que recuerdo, vida a vida, como todo, se apagó, pensar que pude haber salvado. Quise ser Gulliver y nunca fui Gulliver… En esta noche oscura como siempre te perderé pisando tierra yerma y perseguido por la voz de lo que sé y sé que se me fue la mano pero era ya tarde, muy tarde…

Y grito herido ¡No! Un no que estalla en mil pedazos. Un no que cae en el olvido. Inútil, pequeño y perdido. Y grito herido ¡No! Tan fuerte y tan desesperado. Tan grande, solitario y vencido. Inútil, pequeño y perdido Y grito ¡No!... ¡No!

En esta noche oscura ya no cabe posibilidad de darle vida a nada, lo que muere para siempre muerto está… Y duele tanto echar de menos… Quise ser Gulliver y nunca fui Gulliver…

Y grito herido ¡No! Un no que estalla en mil pedazos. Un no que cae en el olvido. Inútil, pequeño y perdido. Y grito herido ¡No! Tan fuerte y tan desesperado. Tan grande, solitario y vencido. Inútil, pequeño y perdido. Inútil, pequeño y perdido. Perdido… mí último aullido…

Y grito herido ¡No! Un no que estalla en mil pedazos. Un no que cae en el olvido. Inútil, pequeño y perdido. Y grito herido ¡No!

¡No! Perdido… Salvado… No salvado… Y grito herido ¡No! Un no que estalla en mil pedazos. Un no que cae en el olvido. Inútil, pequeño y perdido. Y grito herido ¡No! Tan fuerte y tan desesperado. Tan grande, solitario y vencido. Inútil, pequeño y perdido. Y grito herido ¡No! Un no que estalla en mil pedazos. Un no que cae en el olvido. Inútil, pequeño y perdido. Y grito herido ¡No!...

"

El viento se precipitaba en varias direcciones y en diferentes regiones del mundo el viento llegó con claridad, y las personas en ese momento reconocieron inmediatamente el lamento del que alguna vez conocieron. Harry se derrumbó en el piso y el llanto lo empezó a invadir. La tierra temblaba por la furia de Harry. … En ese momento los que estaban en la casa se asustaron por el desbordante poder que soltaba Harry. Severus se paró rápidamente de su silla y salió corriendo rumbo a la azotea, la oscuridad teñía lentamente el corazón de Harry Potter, el heredero de Voldemort.

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"

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»»"…-… -¿Cómo es posible que ese inútil tenga tanto poder? -Mephist estaba enojado por la intromisión de Harry.

Tanto ella como su hermana corrieron hasta llegar a la casa donde al entrar se sorprendieron al ver como toda la familia se agrupaba frente al televisor en lo que parecía ser una noticia muy importante.

-¡Pobre Potter, eres un idiota! No sé por qué el Señor Tenebroso se preocupa tanto por ti -un mortífago que Harry reconoció al instante se paraba frente a él…"««