Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 46324 · de

Historia 46324 — capítulo 9

"9.- La oriental y la periodista." Prefacio: …-La vida es lo que pasa cuando estás ocupado en otros planes… (John Lennon (1940 - 1980) fue un músico de rock, cantautor, compositor, y activista a favor de la paz que se hizo mundialmente famoso por ser miembro fundador de The Beatles. Junto con Paul McCartney formó una de las asociaciones de compositores más influyentes y escribió algunas de las músicas más populares de la historia del rock and roll.)

Prefacio: …-No te preocupes. Siempre he dicho que el lucir una ropa no tan buena como mucho otros te hace ser diferente a los demás, no importa que te critiquen o que digan pestes de ti, lo que en realidad importa eres tú misma o mismo y no los demás... (Romilda Vane)

Las mañanas de todo el mundo habían amanecido nubladas, las catástrofes producidas por la aparición de un ser al que nadie conocía, mas que unos pocos y muy vagamente, habían hecho que el clima cambiara radicalmente, los días podían ser frescos y con fríos por las tardes, pues las temporadas de verano se veían interrumpidas para dejar un espeso casi invierno prematuro, pero esto se salía muy peligrosamente del contexto. Los reportajes de las ciudades cercanas a Londres habían sufrido por las lluvias constantes y en el sur de América el clima se había salido de control, pues en países como México, Costa rica, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y demás países centrales y del sur las inundaciones eran ya una alerta roja y algunas personas ya habían muerto por los desbordes de los ríos y por los fuertes vientos, pues habían destruidos casas y demás cosas, dejando a algunas personas atrapadas. La seguridad internacional ya estaba mandando apoyo a esas regiones, parecía claramente que el clima no cambiaria por algún tiempo. Y posiblemente jamás lo haría. … Luna despertó sobresaltada, había tenido una pesadilla, no recordaba qué había visto en sus sueños, pero no le gustaba el miedo que ahora sentía. A través de la ventana se podía ver que el viento no daba tregua, seguramente a más de un trabajador de gobierno aquello le resultaría uno de los peores trabajos que se harían para resolver el daño que se provocaría en toda la ciudad. … Por su parte, Harry se había levantado a muy temprana hora, apenas eran las siete cuando decidió bañarse, ahora ya eran las nueve de la mañana y estaba tranquilamente en la sala, observando por la ventana hacia la calle en donde la lluvia tenuemente caía sobre las desiertas calles. Había visto como McGonagall se retiraba de la casa para seguir con la rutina de los estudios en el colegio de hechicería y magia. Eso le resultó extrañamente gracioso.

-Y no creo que los días vayan a cambiar -suspiró profundamente. En ese momento se escucharon pasos provenientes de la escalera, sintió que el aura de Remus Lupin se acercaba a donde él estaba y rodando los ojos mostró su exasperación, era muy temprano para que tuviera una plática que no quería tener. Pero las evasivas algún día dejan de servir y es entonces que se debe presentar la cara. Remus caminó hasta el sillón y se sentó frente a él, Harry lo miró con el ceño fruncido y como Remus vio que no iba a decir nada decidió empezar él, aunque algo le decía que Harry no quería escuchar nada de lo que tenía que decirle. Aun así decidió tomar el riesgo de las consecuencias. -Necesito hablar contigo. Harry se tomó un momento para contestarle. -Pues si no queda más remedio, adelante, no te detengo. Remus se sorprendió ante la respuesta, no era de frialdad pero era como si le valiera un carajo lo que le iba a decir. -¿Por qué esa actitud con nosotros, por qué te comportas así? -Mis acciones no se cuestionan. No hagas preguntas estúpidas sino quietes que te responda con respuestas cerradas que no te van hacer entender nada. -Creo yo que nada te hemos hecho -fue la respuesta tímida de Remus. -No me vengas con payasadas, sabes perfectamente que tengo todo el derecho de portarme así con todos ustedes, bola de incompetentes. -¿Incompetentes? -Eso fue lo que dije, ¿eres sordo, o qué? Sabes perfectamente que todos ustedes son una bola de idiotas incompetentes, crees que por tener mi varita el idiota del pelirrojo iba a ser más poderoso, ¡Por favor! ¿Es que acaso algo le pegó en la cabeza? El pobre idiota es un pedazo de mierda comparado conmigo, ¿crees que todos ustedes juntándose podrían vencerme? No me harían ningún rasguño. ¿Crees que solo porque Ginny tiene unas tetas grandes y suaves y unas nalgas para perderse harán que yo logre recapacitar y decir que ustedes no son unos incompetentes, tontos, necios y oportunistas? Vamos, no juegues conmigo, Lupin. No pueden ustedes compararse a lo que yo tengo, a lo que soy. -¡Eso no tiene nada que ver con tu comportamiento! -Remus estaba perdiendo la paciencia y más cuando veía que Harry le encaraba sin ceder la mirada y decía las cosas con normalidad. -Oh claro que no tiene nada que ver. Pero esto sí… ¿Crees que no me he dado cuenta de todo lo que se dijo a mis espaldas? Vamos Remus, contesta, ¿o es que se te ha cortado la lengua al comprender que te ha caído de verdad el veinte? Remus se había callado, pues no hallaba palabras para decir. -¡Lo vez! No sabes qué decir, tengo razón al estar molesto con todos ustedes, he cambiado mucho Remus y ha sido para mi propio bien y no lo he hecho solo, pues con ayuda de Draco, Severus y Luna pude salir adelante en la batalla interna que llevaba al recordarlos, ahora sus recuerdos son cosas del pasado y la verdad no me interesa lo que hagan de sus vidas, si mueren en esta guerra mejor para mi, así no les veré la cara nuevamente. -Eso no tiene nada que… -¡¿Qué?! ¿Nada que ver con que me porte así con los demás? Remus asintió. -¿Ah no? ¿Me vas a decir que no se dieron cuenta de que yo seguía vivo? -Pues pensábamos que estabas…. -¿Muerto? Deja de comportarte como un idiota. Mi varita, si hubiera muerto se hubiera destruido por la magia que me conectaba a ella y Fawkes hubiera desaparecido, pero sigue con vida en Hogwarts, pude sentirlo cuando fui a visitar la tumba de Dumbledore. Remus abrió los ojos enormemente, ¿cómo se le pudo haber pasado ese pequeño detalle, o más bien, enorme detalle? -Harry, yo… -Será mejor que no digas nada, ahora noto a la perfección la clase de idiotas que son ustedes. ¿Y así quieren que vuelva a retomar lo que una vez fue mi vida? Pues entérate de algo, Remus: ¡Tengo una nueva vida, y con personas que sé no me defraudaran! ¡No te necesito ni a ti, ni a nadie que esté contigo, puedo arreglármelas solo! ¡Ya no soy ese niño temeroso que temía morir y no ser aceptado! He crecido y ha sido para mi bien y no para la demás gente. -Harry… Severus que había escuchado toda la conversación junto a Hermione, Ginny, Molly, Tonks, Moody y Arthur se habían sorprendido, pues era verdad todo lo que había dicho. Severus, para evitar que Harry se enfureciera bajó los peldaños rápidamente. -Será mejor que ya no digas nada, Lupin, o provocarás que te suceda algo que seguro lamentarás, todos. Harry siguió divagando, era como si aquella plática jamás se hubiese dado. Severus caminó hasta Harry y lo sacó de la sala, salieron de la casa rumbo a la calle. En la sala un Remus ya llorando de la tristeza no sabía que hacer, todo lo que le había dicho Harry era muy cierto, las señales de que él hubiera muerto hubieran sido muy claras, pero jamás esperaron a que él regresara. Tonks al ver en ese estado a Remus bajó lo más rápido que pudo pero con cuidado para no lastimarse pues estaba embarazada. Abrazó a Remus y trató de consolarlo, las palabras de Harry habían sido sumamente duras y con un dolor para dañar a la persona que las oyera. Molly derramaba leves lagrimitas y Ginny se había quedado muy triste. Ojoloco por su parte se sentía mal pero no lo demostraba y Arthur consolaba a su esposa y la calmaba para que no se sintiera más melancólica. … Harry y Severus miraban las montañas a lo lejos mientras la lluvia los mojaba débilmente. Severus estaba un poco preocupado por Harry, pero el chico parecía estar en neutro, no parecía querer hacer algún movimiento.

-¿Estás bien Harry? -Sí. Pero siento una intranquilidad en el aire. No sé a qué se deba. -¿Él? -Son varias cosas que no estoy del todo seguro. Es como si la naturaleza misma se retorciera de miedo. De dolor… de ambas cosas. No lo sé con exactitud. Una bandada de pájaros pasó a toda velocidad por encima de los edificios y casas, parecían asustados. Era verdad, el mundo sentía lo que estaba pasando, si uno se paraba a pensar, todo aquello provocaría un fuerte dolor de cabeza. Se quedaron unos momentos en silencio y a los diez minutos aparecieron, Luna, Neville, Fred, Angelina, George, Draco, Katie y Alisé para irse a Privet Drive para la invitación que les hizo la tía de Harry. Desaparecieron del lugar siendo punto de observación de Ginny quien los miraba con envidia, pues compartían amistad con Harry. Y pronto en vez de envidia tendría unos celos sumamente enormes. … Los diez amigos aparecieron enfrente del numero cuatro de Privet Drive, aun no empezaba a llover en ese momento, pero amenazaba con empezar. Harry dio un paso adelante y tocó tres veces a la puerta. Inmediatamente después Petunia Dursley abrió y sonrió dando la bienvenida a los diez amigos.

-Buenos días, tía. -Buenos días muchachos. Pasen -Petunia abrió más la puerta y dejó entrar a todos quienes la saludaron amablemente. Se reunieron en el comedor que fue extendido por la magia de Harry. No pasaron muchos minutos cuando por las escaleras bajo Vernon quién se sorprendió por los diez amigos, se alegró, así hacían más montón. Segundos después llegó Dudley. -¡Harry! Que bueno que vinieron -saludó y le dio un abrazo fraternal. Luego saludó a cada uno de los presentes en el comedor, claro, menos a sus padres. -Es bueno estar reunidos en lugares como este, que aun son tranquilos -comentó Luna amablemente mientras ayudaba a Petunia y Alisé a llevar los platos a la mesa. -Sí, tienes mucha razón -Katie miraba a los presentes que estaban a gustos y notó en Harry la tensión de las cosas que podían ocurrir. -¿Y qué tal su día de ayer? -Preguntó Vernon con la cara de curiosidad. Harry sonrió, se le hacía divertido el pensar en lo que había pasado. -Para serte sincero estuvo genial, todos se sorprendieron de que estuviese muy vivo. Creo que la sorpresa les durará por algunos días y más cuando el mundo entero sepa que el que derrotó al mago tenebroso más poderoso regresó de la tumba. -Creo que eso será más increíble cuando sepa la gente que el mundo se caerá a pedazos -agregó Fred sonriente. -Ahora que vamos a esos temas… ¿Ya tienes tus cosas preparadas, Dudley? -Preguntó Harry seriamente. -Claro que sí, las arreglé desde ayer en a tarde, no podía retrasarme. -Muy bien, esa es la actitud. Todos sonrieron. Petunia sirvió el desayuno, el cual estaba muy rico, al parecer era una nueva receta porque Harry y todos los demás no sabían como se llamaba aquello, pero lo importante era que sabía muy bien. La mañana pasaba y los segundos corrían en contra de las personas que empezaban a sospechar sobre los raros acontecimientos en el mundo, se notaba extraño, se notaba pesado, se notaba injurioso. -¿Y cuál es el plan, Harry? -Preguntó Dudley llamando la atención de todos. Harry pareció meditarlo un momento y en ese momento había alzado su vaso para dar un trago al jugo de naranja que tenia. -Hoy empezaremos a reclutar a la gente, necesitamos conseguir las manos que podamos pues no sabemos a que no atenemos. -¿Crees que las cosas lleguen a su límite? -Si te refieres al límite de destrucción… la verdad no lo sé… las cosas en el futuro siempre son muy desconcertantes y nada predecibles, todo puede ocurrir en un minuto como en un año -fue la respuesta de Harry, la cual para Snape se hacia muy madura y tomada con la mente fría. -¿A quién visitaremos primero? -Preguntó Angelina curiosamente. -Visitaremos primeramente el callejón Diagon, creo que encontraremos interesante el recorrido de las tiendas y de las personas a las que veremos. -Bien, bien, creo que la agenda para estos días van a estar un poco llenos, ¿verdad? -George bromeaba mientras todos sonreían y seguían con el desayuno. †禾†-¡Cómo es que un simple mago de mierda los ha podido vencer! ¡Eres un inepto, Mileroiu! -El grito de Mephist se escuchó por toda la guarida de los demonios y el temblor de su furia hacía que la montaña se deslavara y del bosque de las regiones cercanas se precipitaran ahuyentando a todos los animales y seres vivos que habían allí. El demonio que quedó vivo de las manos de Harry estaba de rodillas suplicando por su vida y tratando de idear una estrategia mejor para la próxima y una excusa que dar para que no acabaran con su vida. -Mi lord, aquél mago que destruyó al que llamaban Lord Voldemort regresó de su muerte o de su exilio. Él fue quien destruyó a mi compañero y salvó a la gente de su fin ideado. Venía acompañado con cinco como él, se notaba en el estilo de su vestimenta. -¿Me estás diciendo que aquél que venció a un oscuro ha regresado a su origen una vez más? -Sí. También ha dicho que se opondría a usted y que lo destruiría como lo hizo con el oscuro pasado. -¡Tonterías la de ese maldito mocoso! No pensé que fuera verdad la profecía de su regreso -Mephist sonrió con furia-. Esta vez encontrará que no todo será color de rosa ante sus pies al final. Seré yo quien destruya este miserable mundo y a todos los que se opongan a mi dinastía. -Mi lord, el joven mago posee unos poderes extraordinarios, pude notarlo cuando se acercó desafiantemente a mí. El demonio alzó las cejas, como si aquello fuese una simple mancha en la ropa. -Si es así entonces mis planes serán mucho más buenos de lo que yo esperaba. El poder de ese mediocre será lo que lleve al mundo a su perdición y entonces le haré ver que su poder me corresponde a mí. -¿Y como lo hará? -Eso no es de tu incumbencia, solo debes saber que nuestro querido amigo recibirá una visita pronta de parte mía. El general de los demonios sonrió junto a su amo, esperaba que pronto la humanidad cayera ante el poder de los demonios. Un reino que se alzaría de entre las profundidades del mismo abismo. De la oscuridad… De esa oscuridad. **†禾†**Harry soltó de repente el tenedor con el cual estaba comiendo, había sentido una oleada de pensamientos malignos, un pensamiento demasiado pesado, como si un rayo de mil descargas de potencia le hubiesen atravesado el pecho, desgarrándole el interior de una marejada infernal, le ardía. Un llamado muy lejano, una invitación a morir. Conocía ese sentimiento, lo había experimentado al menos una vez, en aquellos días contra Voldemort ese sentimiento se había presentado, invitándolo a entrar en la boca de la muerte y jamás salir de allí, de esa eterna oscuridad. Entonces sintió una nueva presencia, una hermosa silueta apareció en su mente, una joven de cabellos negros… después se borró toda imagen. Nadie notó las primeras reacciones, sólo hasta que Draco le vio masajearse ligeramente las sienes fue cuando un extraño sentimiento rodeó a todos.

-¿Te encuentras bien, Harry? -Preguntó Katie levantando el tenedor. Harry sacudió la cabeza y dio un trago al su jugo de naranja. -Sí, es solo que… bueno, no es nada importante. Harry movió su mano con desdén como olvidando el asuntó. Los demás siguieron comiendo despreocupadamente. Él seguía con la vista perdida, su corazón había empezado a latir con ese impulso que no recordaba, había pasado mucho tiempo cuando lo había sentido y sus recuerdos no estaban totalmente restaurados. El desayuno había terminado y los reunidos en el número cuatro de Privet Drive platicaban de algunos asuntos irrelevantes. Harry seguía pensando en lo de la sensación, cosa que se le olvidó cuando Severus lo distrajo. -Es tarde, Harry… será mejor que nos demos prisa o llegaremos tarde para poder reclutar a la mayoría de los que tienes en mente. Harry asintió. -Lamentamos mucho el irnos ya, tía, pero fue muy agradable poder disfrutar de esta reunión con ustedes. Petunia sonrió, pero fue Vernon quien contestó: -No hay problema, chico, cuando gusten aquí está la casa para que vengan a visitarnos. -Muchas gracias. Tengan cuidado con lo que pueda ocurrir, a cualquier indicio o señal de peligro ocúltense en un lugar donde no puedan hallarlos. Los dos asintieron. Harry se giró hacia Dudley quien platicaba con Neville y Fred de las cosas que tenían en la casa. -¿Estás listo, Dudley? -Solo déjame ir por las cosas, no tardo mucho. Harry asintió. Se habían quedado en silencio y miraban a su alrededor. Severus había abierto la puerta y había salido a la calle, en la cual las pequeñísimas gotas de lluvia habían empezado a caer y ahora mojaban las plantas que tenía Petunia en el jardín. -El clima aun no empeora, pero creo que en unas dos horas se soltará una ventisca muy fuerte -comentó Severus a nadie en especial. Fred y Angelina salieron para corroborar lo dicho. -Y creo que el aire se esta poniendo más helado -agregó Angelina quien se tomó de la mano de Fred. Los pasos de Dudley que bajaba por la escalera se escucharon y en unos tres segundos ya estaba en la puerta junto a Draco y Luna quienes miraban hacia la calle. -¡Ya estoy listo! -Excelente, es hora de irnos. Dudley asintió y se despidió de sus padres quienes se mostraban melancólicos por la partida de su hijo a la seguramente una aventura peligrosa al lado de su primo y sus amigos. Varios crack se escucharon por la calle y las once figuras desaparecieron de Privet Drive en la luz nublada de la mañana. **†禾†**Una hermosa joven, alta, de carisma gracioso y un poco arrogante, de cabello negro, ojos color cafés, y con rasgos orientales se encontraba arreglando las pociones por abecedario, estaba sonriente pues recientemente se había enterado de los rumores que ya corrían por todo el callejón Diagon. La noticia de que Harry Potter había regresado de la muerte. No entendía muy bien los detalles o los chismes que se generaban a su regreso, ni siquiera tenía la idea de si era en verdad o no que él había regresado, pero la simple idea de pensarlo la alegraba bastante, pues antes de que él se fuera a la batalla final contra el innombrable se le había declarado, no podía dejar sus sentimientos sueltos, había sido una estúpida cuando pudo haberlo tenido, la había regado y bastante. Para mala fortuna de ella, él la rechazó, dejándola sufriendo por algunos mese… y más después de su muerte.

-¡Harry! ¡Harry! -La voz de Cho Chang se escuchó por los pasillos desiertos a esas horas. Había sido buena suerte que la oriental se encontrara a Harry merodeando sin la pelirroja que según todos decían era su novia. Cosa que era falsa ya. El chico se detuvo en seco y se giró para observar a Cho quien venía con una sonrisa muy bella en el rostro, solo levantó la mano para saludarla ya que hacía mucho tiempo que había dejado de sentir algo por ella. -¡Hola, Cho! -Saludó Harry-. ¿Qué te trae por estos lugares? ¿Y a estas horas de la tarde, cuando no hay nadie? -Harry le sonrió sinceramente. -Pues… -Cho respiraba entrecortadamente, lo de correr la había cansado y necesitaba recuperar el aire. Harry soltó una ligera carcajada. -Será mejor que te sientes, respira y en unos momentos me dices lo que tenías que decir. Cho se lo agradeció, se sentó en la ventana más cercana y contempló a Harry de pies a cabeza, su corazón empezó a palpitar fuertemente, al grado de que Harry lo notó y frunció el ceño sin que ella lo notara. -Bien… creo que ya tomé suficiente aire y ya puedo hablar mejor. Se notaba nerviosa, eso fue lo que pensó Harry, pues jugaba rápidamente con sus manos. -Sí… -Lo que tengo no es fácil de decir. Creo que nunca en la historia ha sido fácil, pero bueno… empezaré. Harry asintió y la miró directamente a los ojos provocando el sonrojo de Cho. -Verás… últimamente, mientras pienso cuando estoy sola, he llegado a darme cuenta de ciertas cosas que ya no puedo callar… -Harry creía saber hacia donde se dirigía esa conversación-… y necesito decirte que yo… que yo aún te amo. Harry, ya no lo puedo callar, cometí muchos errores, por mis estúpidos celos te perdí, deje pasar esta gran oportunidad que tenía de estar a tu lado. Sé que soy arrogante, pero sé también que puedo cambiar si se me lo permite -Harry iba a hablar pero Cho no lo dejó-. Sabes, es increíble lo que puede pasar cuando piensas bien las cosas, yo traté de darte celos saliendo con otras personas, pero la que salió afectada fui yo por tonta, por no saber valorar lo que tenía enfrente. Sé que al principio te quería por tu fama, pero ahora me doy cuenta de que el sentimiento que me atrae de ti no es simple de explicar, pues me enamore dé Harry, del Harry que es tímido y que provoca a Snape cuantas veces quiere -Harry sonrió apenado-. Te amo, si hay algún sentimiento vivo dentro de ti hacia mí demuéstramelo ahora -Cho se acercó peligrosamente, logrando que sus pechos tocaran el pecho de Harry, pues ésta casi lo había abrazado y se pegaba a él para que lo sintiera. Cho levantó el rostro y sus labios quedaron a tres centímetros de los de Harry, quería acortar la distancia cuando él volteó la cara y ella no pudo dar el beso. -Lo siento, pero mi corazón le pertenece a otra persona… yo ya no siento nada por ti, mas que un cariño como amiga, y nada más. -¿Es por ella? Por Weasley… no entiendo… -No, la verdad es que no. Podría haberte dicho que sí, pero lo de ella solo fue pasajero, una terca alusión de algo que me tenía bloqueado, sufrí mucho por ella cuando me engañó… pero no, Cho, no es por ella. -Pero… -Lo siento, pero ya habrá otro alguien que ocupe mi lugar contigo. Sinceramente no pienso ser yo. Ya he elegido mi camino. Sin nada más que decir Harry se puso de pie, le dio un beso en al mejilla a Cho en señal de despedida y caminó hasta perderse entre el pasillo enorme del castillo. -Pero creo que nunca encontraré a esa persona, me he dado cuenta ya tarde de que yo te amaba y te amo a ti. Una ligera lágrima rodó por su mejilla, calló al suelo perdiéndose entre una pequeña cuarteada del piso viejo.

La madre de Cho se había quedado frunciendo el ceño al ver a su hija con una bolsa de polvo de piel de serpiente de cascabel, lo había dejado suspendido y sin quitar la mano y como si bobeara a la fotografía de un hombre altamente atractivo y desnudo como una gran pervertida. Su madre sonrió entre dientes y con una fuerte palmada la hizo reaccionar.

-Veo que estás muy distraída hoy, mi niña -dijo su madre. Cho sonrió débilmente. -No es nada, mamá, me he acordado de unas cosas que tenía tiempo de no recordar… de cuando iba en el colegio. -Siempre son bonitos esos recuerdos, pero no debes dejar que el pasado te aflija, mejor ve al fututo y sigue adelante, ¿de acuerdo? Cho asintió. -¿Y no piensas salir con el chico que te invitó a cenar? Cho puso cara de malhumorada. -¡No! -El gritó de Cho se escuchó por toda la tienda, asustando a los que habían entrado para dar un vistazo-. Lo siento. La verdad no pienso salir con él, me cayó mal y no… definitivamente no. -Algo no está bien contigo, hija, rechazas a todos los pretendientes que tienes. -Es que ninguno es para mí. -¿Y quién lo es? Cho se quedo pensativa y su madre se exasperó por lo que decidió ir a atender a los clientes. -Podría ser… Harry Potter… Cho se alivió que no la escucharan y siguió acomodando las cosas para tener todo ordenado y así poder irse a comprar un helado de cajeta de los que tanto le gustaban. … La gente compraba y recorría el enorme callejón Diagon, para ellos era como si fuera un día como cualquier otro, excepto por algunos que tenían un poco de temor por las cosas pasadas un día atrás. En esos momentos varios sonidos se escucharon por las cercanías y la gente curiosa al ver quién era el que encabezaba al grupo se quedaron petrificados, todos reconocían a ese joven de la cicatriz en la frente y esos ojos verdes tan penetrantes. Los once jóvenes liderados por Harry caminaban por en medio de la calle sin mostrar ningún sentimiento. Los murmullos no pudieron haber faltado, la gente se apilaba en las orillas para observar a Harry y a los demás.

-¡Miren, es Harry Potter! -Un niño de unos trece años señalaba a Harry con la expresión tonta y con asombro infinito. Su madre le bajó la mano, ella dijo que era falta de educación señalar a las personas. -¡Viene con dos mortífagos! -Un señor se escondía tras las puertas de su local de artículos mágicos, Severus se le había quedado mirando fríamente. -Es… ¡es el que mató a Albus Dumbledore! -Sí, y viene con el hijo de Lucius Malfoy. Estos murmullos a Harry lo hicieron enojar, se detuvo en seco haciendo trastabillar a los diez que lo seguían. Miró a las personas con el semblante duro y con la mirada mataba a las almas que trataban de hablar. -¡Quiero que escuchen todos! -La gente se había asustado con la potencia y dureza de su voz-. ¡Si no cierran la boca en este instante los mataré a todos por igual! ¡Están advertidos! El murmullo general se vio apagado para dejar un temor inconfundible. Los once siguieron caminando ante la atemorizada gente que se hacia a un lado cuando ellos pasaban. Harry miraba a todas direcciones buscando el local en el que trabajaba Cho, seguro que estaría dispuesta a ayudarles. -Ésta gente está desquiciada -comentó Snape. -Me parece que somos nosotros dos los que causamos mayor controversia -contestó Draco, era fácil saberlo por la forma en que más de uno les señalaban. -No les tomen mucha importancia a los comentarios, si hablan por lo de la muerte del anciano Dumbledore, creo que eso ya es cosa del pasado y su hora le había llegado, así que no hay nada de que preocuparse -dijo Harry mirando hacia el final de la calle en donde estaba la tienda que estaba buscando-. Espero que esté Cho -esto último lo dijo para si mismo, pero los demás asintieron con las cabezas. … Los murmullos de las personas se fueron recorriendo por todo el callejón, ya todas las tiendas estaban vacías de gente, habían salido para ver que pasaba en el callejón. No podía faltar que las voces del regreso de Harry Potter llegaran hasta las oficinas del diario el Profeta, donde los murmullos se hacían cada vez más intensos y solo dos personas, ambas mujeres, no se habían ni enterado de lo que sucedía. La puerta de la oficina de la señorita Rita Skeeter estaba entrecerrada y al escuchar los murmullos decidió salir para averiguar todo el embrollo del cual no era presente. Si era noticia ella debería ser la primera en saberlo todo de pies a cabeza.

-¿Qué es lo que sucede en este lugar? -Preguntó la rubia a una mujer que al voltearse reconoció inmediatamente-. Vane… -Skeeter… Las dos mujeres no se llevaban bien, era obvio que muchos preferían a Romilda Vane como la nueva periodista, pues sus capacidades llegaban mucho más allá del conocimiento de cualquier otro y siempre agradaba a la gente con sus comentarios. -¿Qué es lo que pasa? -Preguntó Romilda, olvidando su rivalidad con Rita. -La verdad no lo sé… Ven, vamos a ver que pasa. Las dos mujeres salieron a la fuerza por la puerta principal, la gente se acumulaba en las calles e imposibilitaba el paso y la vista. Los rumores se hacían más fuertes, con un súper empujón lograron salir a la parte delantera de la abarrotada muralla de personas. Dieron gritos de susto e impresión, si la vista no engañaba era Harry Potter al quien veían y a su lado gente que causaba un tanto más de sorpresa. -¡No puedo creerlo! -Rita Skeeter escribía rápidamente. Pero Romilda no se quedaba atrás, le llevaba y con una gran ventaja. -¡Esto es increíble! ¡Yo sabía que él estaba vivo! ¡Yo lo sabía! -Los gritos de Romilda no pasaron desapercibidos por las personas que la veían como un bicho raro. Alguien más se dio cuenta de los gritos, pero el ojiverde se limitó a sonreír y siguió caminado sin voltear a verla. -¡Esto va a ser la noticia del año! -Rugió Rita sonriéndole a Romilda quien asintió orgullosamente. … En la tienda de la madre de Cho, todos los que estaban comprando las cosas habían salido rápidamente, habían escuchado los rumores, incluso la madre de Cho se había quedado impresionada. Rápidamente fue a la parte trasera donde se encontraba Cho arreglando las pociones para avisarle de lo que acababa de escuchar.

-¡Cho! ¿Dónde estás? Cho salió de una puerta que decía, Baño. -¿Qué te pasa madre, por qué gritas así? Me asustaste. -Cho, acabo de escuchar algo muy raro, algo que hizo salir a todos a la calle para ver si era cierto. -¿Y qué es? Si se puede saber -Preguntó con desesperación y con el ceño fruncido, su madre daba grandes bocanadas de aire. -Alguien habló de que Harry Potter está en el callejón, viene acompañado de más personas. Supuestamente mortífagos. -¡¿Qué?! -Sí… Pero antes de que la madre de Cho pudiera decir algo más, la chica salió corriendo del lugar tan rápido que ni su madre pudo ver el momento en que cruzó toda la enorme tienda para salir a la calle. Se sentía muy emocionada y su corazón palpitaba como si fuera a estallar muy pronto, una bomba de tiempo que latía por lo que sería de Harry Potter o lo que sería de ella si él le hacía caso. … Los once seguían y ya casi llegaban a la tienda, cuando en ese momento Harry vio como una silueta de una mujer sumamente atractiva salía por la entrada y miraba a todos lados como desesperada, buscando a la persona que había regresado. A Harry esto le dio miedo, se acordó de las palabras de Percy al darle la información sobre ella: "Se te aventaría y te besaría con pasión para luego golpearte por haber desaparecido". Estas palabras sonaban en la cabeza de Harry y trató de detenerse, pero un Neville que había notado la cara de susto de Harry lo aventó con gracia para que siguiera caminando. Se irguió y siguió caminando. … ¡Demonios!. Esa era la palabra que Cho repetía constantemente, había mucha gente y ella no se había notado ante todo lo que hacía un embrollo gigante. Se giró instintivamente hacia donde la gente empezaba a mirar y sus hermosos ojos se ensancharon al ver que Harry iba en frente. La mirada de los dos se conectó en una sola y ambos quedaron estáticos, las emociones de Cho se acrecentaban y su corazón palpitaba con mucha fuerza. Harry sentía felicidad al ver a la quien fue su segundo amor, nadie sabía que una joven en alguna parte del mundo se había llevado parte del corazón de Harry, una joven que nadie conocía pero que muy pronto aparecería para causar revuelo a muchos. La mirada de Harry mostraba alegría por ver a su amiga sana y con alegría de verlo. Una sonrisa sincera y cálida salió de la boca de Harry y con un murmullo que solo el entendió y que solo Cho descifró dijo: Hola, Cho… Ella sonrió y con lágrimas en los ojos corrió rápidamente hacia Harry quien extendió los brazos y recibió el ligero cuerpo de su amiga quien le conectó un beso muy fuerte en la comisura de los labios y lo abrazó con fuerza, dándole a entender que lo había extrañado muchísimo. De pronto estaba en el suelo, recibiendo los golpes de Cho quien le recriminaba el porque había desaparecido todo ese tiempo. Harry simplemente se cubría y reía al compás de Cho y de los demás que veían la escena. Romilda, quien estaba a unos metros de la situación se puso enormemente celosa de ver a Cho y a Harry sonreír pero no dejaba de escribir, como reportera debía de dar cada reporte basado en la mera verdad. Cho arrastró a Harry hasta la tienda donde le ayudaba a su madre. Ya estando adentro de la tienda Harry se pudo levantar y poner bien antes de recibir una severa cachetada que lo tomó por sorpresa, se giró para ver a Cho quien lo veía fulminante  y con ganas de golpearlo más hasta casi matarlo. Aquello fue algo sin plasma, así debían ser las cosas por ahora.

-¿Y bien? -La pregunta de Cho fue directa y al punto exacto del clímax en el tratado de su desaparición. Harry lo meditó un tanto y con voz de indiferencia dijo: -¿Y bien qué?… -Quiero saber qué pasa… desapareces y ahora regresas así como así, sin decir nada… -Si quieres nos vamos -Harry se paró bien y empezó a caminar, pero fue detenido por Cho quien se puso en frente. -No me refería a eso, Harry. Lo que quiero saber es… -Sí, lo sé -Harry se había exasperado de tener que dar la misma noticia a cada uno que iba a visitar-. Quieres saber en dónde estuve todo este tiempo, ¿no es así, Cho? Asintió. -Bueno, para serte sincero estuve algo lejos. Cho no se había dado cuenta de que dos de los que venían eran de los mortífagos más buscados, o mejor dicho: los más buscados por todo el ministerio. -¿Pero qué no ustedes son mortífagos? -Preguntó Cho con ese despectivo ceño fruncido. -Antes, ahora no -Cho se estremeció-. Así que no tienes de que preocuparte -Harry ya no quería dar mas explicaciones-. Y pues eso es todo, ahora regresé pero no por placer de querer volver a este miserable lugar lleno de ratas inmundas y desagradables… Sin ofender a los que me acompañan. Me dirijo a otras personas. Pero bueno, no hablemos de cosas que no tienen mucho interés con mi vida o la de ustedes. Por lo que he venido es por que necesitamos tu ayuda. -¿Mi ayuda? -Sí. -¿Para? -Seguramente tú que estás en esta parte donde el cielo se ve despejado llegaste a ver una profecía que se escribió en el cielo hace pocos días. Cho asintió. -Esa profecía marca muchas cosas, pero el inicio de algo malo -Luna continúo con la explicación-. Tenemos que decirte que esa profecía marca a Harry como el guerrero o mago que se enfrentará a un nuevo señor de la oscuridad. -¡¿Lo dices en broma?! -Cho se exaltó al escuchar las palabras de Luna. -No -Harry le miró a los ojos-. Un nuevo tenebroso regirá la tierra con su maldad, esta vez es mucho más poderoso que los pasados oscuros, necesitamos o más bien necesito reunir a un ejército con las habilidades máximas para combatir… Solo somos nosotros hasta ahora y necesitamos a los más capacitados. -¿Por qué no le pides ayuda a la Orden del Fénix? O más bien, lo que queda de ella. -Porque son unos completos imbéciles. Por eso no se los voy a pedir, no les andaré rogando y no creo que se quieran revelar contra mí, o eso les costara muy caro… pero eso es cosa ilógica de ellos, ahora, solo necesitamos una respuesta simple, Cho, una respuesta… un sí o un no, es todo. -No necesito responder eso, ustedes tienen todo mi apoyo. -Pero debes tener en cuenta que esto no va a ser una simple misión de rescate o de una aventura más. Esto que viene es el comienzo de una guerra más cruel y sangrienta que cuando Voldemort reinaba. -Eso lo tengo entendido desde que vi la profecía en el cielo. Mi apoyo está contigo y con ustedes -señaló a los demás amigos de Harry-. No me echaré para atrás. -Muy bien… ahora lo que queda es si te quieres ir con nosotros ahora o después. Cho miró a su madre quien la veía con orgullo y asintiendo, se dio cuenta de que su madre la apoyaba. -Los acompañaré ahora. -¡Genial! Ahora ve a recoger tus cosas, no tenemos que perder tiempo. Cho no dijo nada e inmediatamente subió corriendo escaleras arriba para recoger toda su ropa y en el camino una sonrisa de triunfo se formó en su rostro. Veinte minutos después. -¡Cuanto se tarda esta mocosa! -Comentó Severus ya cansado de estar sentado. -Eso nos ganamos por venir aquí -dijo Harry en voz baja para que no lo oyera la madre de Cho y provocando la risa de los demás. Se escucharon pasos provenientes de las escaleras y en unos segundos Cho venía con dos maletas no tan grandes como pensaba Luna que serían. -¡Ya estoy lista! -Dijo Cho. -Ya era hora -susurró Alisé un tanto fastidiada, Draco le besó. -Bueno -Harry movió su mano y las maletas desaparecieron ante la impresionada vista de Cho-. Sigamos nuestro camino, hay una joven y sensual periodista que me gustaría ver y concederle una entrevista. -¿Crees que quiera cooperar? -Preguntó Draco. -A lo mejor y sí -no dijo nada más. **†禾†**Romilda se encontraba en su oficina escribiendo la información a una columna para presentarla mañana por la mañana a todo el mundo. La noticia era mundialmente a la gente mágica. Un suspiro salió de su boca. … Harry y los demás entraron en las oficinas del Profeta, la gente que estaba trabajando en esos momentos se quedaban mirando a los doce que caminaban justamente a la oficina que decía "Romilda Vane". Los murmullos crecían hasta que Harry llegó a la puerta y sin pedir permiso para entrar y ante una estupefacta Romilda que veía a Harry caminar hacia el frente de su escritorio. -Bien, Vane, ya que me has podido ver cuando llegué es necesario que hablemos de ciertos puntos importantes. A Romilda se le heló la sangre. -Necesitamos tu ayuda para un asunto urgente. -¿Se puede saber cuál es? -Sí, necesitamos que avises a toda la comunidad mágica de todo el mundo, que se preparen para la guerra más fuerte de todas, lo de Voldemort solo era, por decirlo así, el inicio de algo mejor. -¿Pero qué dices? -No entiendes, ¿verdad? -No. -¿Viste la profecía en el cielo? -Sí. -Tenemos la seguridad de que un demonio más poderoso que Voldemort, Grindelwald y Salazar Slytherin surgirá de los infiernos y está dispuesto a matar y destruir a quien se le oponga con tal de conseguir la dominación del mundo entero, si es que así se puede dar un objetivo más detallado. -¿Pero…? -Otras cosas que tenemos que tratar es lo siguiente: necesitamos que nos ayudes, sé que tienes talentos mágicos muy buenos y que eres una excelente bruja -Romilda se sonrojó ligeramente-. Por eso te vengo a pedir casi de rodillas que nos ayudes con esos talentos a prepararnos para lo que viene. -¿Cómo estás tan seguro de que otro oscuro va a surgir? -No lo estoy, pero por lo que ha pasado sé que algo malo se avecina, sigo queriendo que esto sea una equivocación y que no suceda nada, pero si es así necesitamos toda la ayuda posible y tú eres la periodista más audaz que he conocido y que nadie a llegado a ser, por eso mismo te pido tu ayuda, no te obligaré a hacerlo pero me alegraría mucho que estés de mi lado en esta guerra. Romilda se quedó pensando unos momentos. -De acuerdo, estoy contigo en todo lo que pueda hacer. -Perfecto -Harry le estrechó la mano-. Ahora haz las preguntas que tú desees y yo las contestaré con gusto. Romilda empezó a buscar una pluma y una libreta al estilo de Rita Skeeter y se acomodó cerca del chico. -Te haré una serie de preguntas, si no quieres contestarlas no hay problema. -Trataré de contestarlas. Ella le sonrió encantadoramente y con los ojos brillosos. -Para empezar… ¿Dónde estuviste todo este tiempo? -Esa es una pregunta sencilla, estuve en un pequeño pueblo en el país de México, llamado Bernal. -Por lo que veo vienes acompañado de lo que según sé son dos mortífagos y de los más buscados, uno por asesinar a Albus Dumbledore ex director de Hogwarts y otro por tener relaciones con los mortífagos y ayudarlos a cooperar en la entrada al castillo la misma noche que fue asesinado  Dumbledore… La pregunta es, ¿por qué te acompañan? -La respuesta también es simple. Es verdad que Severus Snape asesinó a Dumbledore, pero eso era parte de un plan para descifrar algunas cosas que teníamos acerca de Voldemort. Y Draco Malfoy quien fue obligado a trabajar con Voldemort pues su familia estaba en riesgo dejó entrar a los mortífagos al castillo, pero eso fue parte forzada pues jamás lo quiso hacer. Ahora que quede bien claro esto… Snape y Malfoy me ayudaron el día de la batalla en la que derroté a Voldemort, pues ellos sin que nadie lo notara empezaron a apresar a los mortífagos que iban a atacar la parte trasera del castillo, sino fuera por ellos el castillo hubiera sido destruido. Y por lo de la muerte de Dumbledore, creo que él ya se merecía morir, ya había vivido lo suficiente. Por cierto… esto va para todos los ingenuos que piensen que yo estoy de parte de los mortífagos. -Excelente respuesta. ¿Por qué hay más personas contigo? Cómo los gemelos Weasley y Luna Lovegood quien también se pensaba que estaba muerta y los demás que no conozco. -Parte de mi equipo. -Ahora que mencionas eso de  los equipos… ¿la famosa Orden del Fénix estará de tu lado? -No. -¿Qué pasará con los que eran tus amigos y tu novia antes de que desaparecieras? -¿Qué puede pasar? Nunca han logrado hacer algo bien, no creo que eso cambie de la noche a la mañana -esa respuesta fue más directa que las anteriores-. No puede pasar nada porque nada son. -Muy bien… ¿cuáles son tus planes en estos momentos? -Reclutar a los mejores magos que hay en estos lugares y convencerlos de que se unan a mí para poner resistencia ante el nuevo oscuro. -¿Crees que esta guerra llegue más allá del mundo mágico? -Voldemort lo pudo hacer, creo que éste que viene que es más poderoso lo logrará. -¿Quieres dar un mensaje al público que leerá esta noticia? -Sí… pero prefiero darla en público, vamos a la azotea. -Bien… Los ahora trece subieron a la azotea por las escaleras que estaban al lado de la oficina de Skeeter, Romilda dio indicaciones de que se empezara a trabajar la noticia que estaba en la libreta y que apuntaran lo que Harry diría en la azotea, para ello tenían que salir a la calle. Llegaron a la azotea y Harry se paró en la orilla de la pared amenazando el viento con tirarlo de allí hacia la calle. La gente al fin lo observaba y Harry con la punta del dedo índice apuntando a su garganta empezó a hablar: -¡Los que me escuchan! -La gente dejó completamente de hacer lo que estaban haciendo y miraban a Harry atentamente-. En estos momentos una maldad más fuerte de la que hubo cuando Lord Voldemort reinaba se acerca, un nuevo oscuro esta a punto de empezar una nueva era de oscuridad… les sugiero que a cualquier seña de ataque o de algo extraño se oculten y no salgan al menos de que haya pasado el peligro, si ven que en sus casas no están seguros formen grupos de varios y cuídense los unos a los otros, aquel que no crea esto que yo les digo puede hacer lo que quiera, nada más no molesten cuando alguien trate de matarlos -la gente oía estupefacta todas y cada una de las palabras que soltaba de su boca-. No tengo nada más que decir, aquellos que no quieran hacer nada para ayudarnos les sugiero que corran y que lo hagan rápido. La gente se quedo petrificada, Harry se giró hacia sus amigos y Romilda quienes lo miraban con serenidad y sin ninguna expresión a demostrar en los rostros cual los delatara. -Queda decidir si te irás de una vez con nosotros o planeas hacer otras cosas. -Necesito mi ropa y algunas cosas, vivo en un departamento en el Londres muggle. -No hay problema -Harry miró a sus demás compañeros-. Diríjanse a Grimmauld Place y muéstrenle a Cho su habitación, iré a acompañar a Romilda por sus cosas… si no hay ningún inconveniente -dijo Harry mirando a Romilda quien negó contenta-. Bien, creo que está decidido. -¿Quieres que preparemos algunas cosas o algo? Me refiero a la comida -Preguntó Luna viendo el cielo taciturno. -Supongo que sería bueno. -Entonces nos vemos en un rato más -convino Snape. -De acuerdo. Desaparecieron. Se quedaron en la azotea Harry y Romilda; quien veía a Harry con los ojos desorbitados y la sorpresa que seguía rondándole. -Creo que es hora de irnos -comentó Harry mirando al cielo nublado. -Tendremos que salir del callejón, aquí uno no puede desaparecerse. -Tonterías. Un leve tronido se escuchó y los dos desaparecieron de la azotea de las oficinas del diario. Inmediatamente después aparecieron en un bonito apartamento decorado con muchas cosas antiguas, a Harry le gustó. -Bonito lugar -comentó, miraba las cosas y se acercaba para notarlas más. -No es mucho pero me agrada, y gracias por el comentario. Cuándo quieras puedes quedarte aquí -Romilda le guiñó y Harry respondió con un ligero incline de cabeza. -Lo tendré en cuenta… -¿Me ayudarías a acomodar mis cosas? -Indícame que recoger. -Sígueme. Harry acompañó a Romilda hasta su cuarto y allí le indicó las cosas que debía de ayudarle a hacer mientras ella ordenaba las otras de la ropa en el armario delantero. -No tienes mucha ropa… no te ofendas, es solo un comentario. -No te preocupes. Siempre he dicho que el lucir una ropa no tan buena como mucho otros te hace ser diferente a los demás, no importa que te critiquen o que digan pestes de ti, lo que en realidad importa eres tú misma o mismo y no los demás. -Esas palabras son muy ciertas, creo que tenemos algo en común, yo tampoco soy dado a llevar ropa muy elegante, me conformo con la ropa muggle que es mucho más cómoda. Y lo bueno de esto es que así no te tardas mucho en acomodarla o transportarla -Harry hizo un bufido. -Te refieres por Cho, ¿verdad? -Creo que a ella jamás se le quitará lo presumida, por eso después de que le dejé de hablar en quinto año nunca más me volví a fijar en ella. -¿…? -Hasta cierto punto nunca estuve tan enamorado de ella como muchos pensaban. -¿Un simple capricho? -Sí… o tal vez otra cosa, pero creo que se acerca más lo del capricho. -Puede ser… ¿Y qué… no has hablado con Ginevra sobre tu regreso? -No tengo por que hacerlo. Ella debe saber que me interesó por el tiempo que estuvimos saliendo juntos, para después no. -No me mires como si quisiera aprovechar la situación por nuestros pasados, sé muy bien que mis sentimientos hacia ti son de… no sé cómo explicarlo, pero… bueno, tú me entiendes… -Sí… sabes, me alegra saber que no eres tan descarada como Cho, un hombre fácilmente se podría enamorar de ti. Eso me lleva a preguntarte, ¿has tendido novio o alguna relación seria? -Estuve saliendo con un chico, mago igual que nosotros, pero era muy celoso y para serte franca no me interesaba mucho, nunca y perdona la expresión, he tenido sexo con alguien, soy como dicen muchos, "virgen" y pienso serlo hasta que encuentre al hombre ideal. -Comparto tu idea -Romilda cerró la última valija-. ¿Ya estás lista? -Sí ¿Iremos a Grimmauld Place? -Solo por unos días. -Andando pues. Hacia Grimmauld Place. … Aparecieron en la sala ente la mirada atónita de los que estaban haciendo lo suyo en esos momentos. Ron iba a reclamar pero fue callado al instante por la mirada de dureza de Severus que lo miró de pies a cabeza como si lo fuera a desmembrar parte por parte.

-¡Esto es a lo que se le llama una entrada triunfal! -Dijo Neville sonriente y dejando de lado a todos los que ya estaban allí. -Eso dilo para cuando ganemos la guerra -contestó Draco tomando un dulce del pequeño recipiente que estaba en la mesa del centro de madera. -Bueno chicas, ayúdenme a preparar la comida. -Yo iré mientras a acomodar mis cosas y regreso en unos minutos para ayudar en lo que falte -agregó Cho ante la mirada atónita de todos que la creían de diferente manera. Una pelirroja que venía bajando las escaleras, pues el ruido de las apariciones la había sacado de sus cavilaciones se enfureció al ver a Cho Chang entre los otros. Luna y Alisé se dieron cuenta de la mirada de peligro de Ginny y advirtieron a Cho de que no se metiera en problemas, ya que a Harry le podría molestar el alboroto que harían en su casa y eso no le convendría a nadie. -Iré a una habitación desocupada. -Sí… nosotros estamos en el nivel más alto, creo que aún quedan habitaciones allí, será mejor que tomes una de esas. -Muy bien, gracias… -George. -Gracias, George. -No tardes, creo que sí necesitaremos ayuda. -Vale. Cho subió rápidamente las escaleras y pasó como tornado por el lado de Ginny. Nadie notó como las dos se miraron intensamente y con odio en los ojos. Pues era bien sabido que Ginny Weasley y Cho Chang eran rivales por un hombre. O lo fueron alguna vez. -Esto se pondrá interesante -Dijo Fred quien recibió un golpe en la cabeza de parte de Angelina. -¿No deberías defender a tu hermana? -No lo creo, ella se lo buscó, para que es así de gruñona. -En eso tienes razón. Pero no nos metamos en esos asuntos, mejor vamos a la cocina. -Nosotros nos esperaremos en la mesa del comedor por lo mientras. Todos empezaron a caminar al comedor y de allí a la cocina las mujeres, por lo mientras Remus y Ginny buscaban a Harry pero como no lo veían por ningún lado decidieron esperar a que regresara. Se acercaron a las mesas del comedor y escuchaban la plática que tenían Severus, Dudley, Neville, Draco, Fred y George. -Creo que si Romilda Vane se pone las pilas podría conquistar a Harry en un santiamén -dijo George sonriente. -No lo creo. Harry ha dicho que de ninguna mujer está interesada, no de una que nosotros conozcamos. Me parece que hay alguien, una chica que conoció cuando era chico… pero no, no sé bien y creo que él no recuerda del todo  -Vaya. -Y eso que Romilda no es alguien de mal ver -comentó Neville. -Si yo fuera ella me apresaría a Harry de una vez por todas antes de que alguien más se ponga entre ellos, y mas ahora que están los dos solos en su departamento. Katie entró al comedor y preguntó: -¿No han llegado, Harry y Romilda? -No, ya se tardaron… -respondió Snape constante. -Lo ven, se los dije, ha de estar teniendo sexo duro con Romilda -Draco estalló en risas y se llevó un fuerte golpe por parte de Luna que iba entrando. Todos los demás no podían aguantar las risas. Nadie se había notado que una pelirroja estaba a punto de echar espuma por la boca de lo enfurecida que estaba al escuchar cada palabra sobre Harry y sus posibles romances. Remus se dio cuenta de lo que le ocurría a la pelirroja y la tranquilizó con unas palmaditas en la espalda, pero a cada momento que veía a sus hermanos y a los demás hablar tan animadamente se ponía a rabiar y le daban unos celos enormes por no estar con ellos y con Harry también. Cho entró en la cocina a paso lento y con algo de curiosidad. Ginny al verla enfureció más y Cho simplemente se deleitaba con verla sufrir. Sin decir nada siguió a la cocina y ayudó a las demás chicas a preparar la comida que se serviría. Pasaron al menos treinta minutos más y ya estaban sirviendo la comida, Luna había invitado a Remus, Tonks, Ginny, Hermione y Ron a comer con ellos, pero los de su grupo se apartaron un poco más para no estar cerca de los ex amigos de Harry. -¡¿Donde diablos se ha metido Harry?! -Dijo Alisé exasperada. En ese momento un débil crack se escuchó y aparecieron Harry y Romilda quien estaba abrazada a su cintura. Todos los miraron con sonrisas excepto Ginny que querían destripar a Romilda por estar tan pegada a su hombre. -¡Vaya, hasta que te dignas a aparecerte por aquí, Potter! -dijo Severus sonriente y con el ceño fruncido. Romilda se separó de Harry. -Tú comprendes, eso de acomodar cosas es algo entretenido. -Sí, lo sé. Ginny ya no aguantaba, se atragantó con la comida y ya casi se levantaba si no es por que Hermione la detuvo, ella había vivido una experiencia con un hechizo potente de Harry y no era muy agradable como para volver a experimentarlo. -Siéntate, tu igual Romilda. -Gracias -dijeron ambos. Harry tomó el asiento que ocupaba Severus en la cabeza de la mesa y Romilda se sentó al lado de Ginny que cambió lugar con Tonks para no matar a nadie en esos momentos. -¡Buen provecho! -Exclamaron todos. -Harry… -dijo Severus pasados unos minutos de silencio-… ¿Has descubierto algo más acerca de los recuerdos que tenías olvidados? Todos los miraban con interés, antes nadie le había puesto mucha atención a eso. -Para serte sincero, no… me falta uno, pero tengo la ligera sospecha de que en algún lugar que yo solo conozco dejé uno muy importante, algo de lo que temía recordar. Pero que es muy peligroso y poderoso a la vez. -¿Ni la más mínima idea de dónde puede estar? -No Severus, lamentablemente no sé dónde pueda estar, ni siquiera me acuerdo del otro que guardé y que muestra lo que Dumbledore me mostró alguna vez. -¿Y esos sueños… muestran algo en especial? -Preguntó Dudley interesado. -Digamos que esos recuerdos tienen fragmentos de lo que iba a pasar en un futuro y que está pasando en estos momentos. -¡¿Dices que tú sabías que esto iba a pasar?! -Gritó Draco confuso. -Algo por el estilo. Sí, de hecho sí lo sabía. -¿Y por qué no lo evitaste? -Preguntó Luna. -Tú muy bien sabes por que no lo evité -contestó Harry a Luna haciéndola recordar el estado vegetal en el que se encontraba. -¿Y cuál es esa razón? -Preguntó Angelina. -No creo que eso nos interese -dijo Draco sabiendo hacia donde se dirigía el tema. -No te preocupes, Draco, es mejor que lo sepan ahora y no después… -Harry se acomodó en la silla y tosió para acomodar la garganta y poder hablar-… ¿Nunca te has preguntado por que ya no sueño con Voldemort, ni con la muerte de Dumbledore, de cómo ya no extraño a Sirius y como me olvidé completamente de quien eran mis padres? Todos se quedaron petrificados y con miedo ante las frías palabras de Harry, todos excepto los que vivieron su estado moribundo en la oscuridad perpetua. -Harry, eso… -Lo sé, es algo extraño, pero fue como un interruptor que apagaba mi magia, me dio paso a experimentar más allá de la vida y de la muerte…en ciertos términos mi magia va más allá de la imaginación… -Además, no puedo andar recordando cosas que me provocan distracción. Todos se quedaron en silencio y Remus miraba fijamente a Harry quien parecía no tener ningún sentimiento a sus recuerdos pasados. Harry sintió la mirada de Remus y por medio de su mente dijo: Te espero en media hora en la azotea, es tu única oportunidad de dar una buena explicación, o perderé todo lazo de amistad o de algo contigo, ¿entendiste? Remus escuchó la voz de Harry en su mente y se desorbitó por completo, miró a Harry y él lo miró fijamente, asintiendo se levantó de su asiento. Ginny lo miró extrañadamente y Harry hizo una mueca de asco. -¿A dónde vas?, no has terminado tu comida. -Lo siento, estuvo deliciosa la comida, pero se me ha ido el apetito. Luego me lo terminaré de comer… con su permiso -Harry inclinó la cabeza ante sus amigos. Severus, Luna, Alisé y Draco se levantaron de sus asientos he hicieron lo mismo que había hecho Harry, después de eso se sentaron nuevamente. Caminó a la salida del comedor y sus pasos se perdieron escaleras arriba hasta no escucharse nada más que el abrir de una puerta en las lejanías. -Creo que no debimos hablar de eso en estos momentos -comentó Fred preocupado por el estado de ánimo de Harry. -No te preocupes Fred, Harry no está triste, es solo que muchas veces su nivel mágico se extiende al mencionar ciertas cosas y él prefiere estar al aire libre cuando eso ocurre. -Entonces el poder áurico que sentimos hace unos minutos, ¿era de Harry? -Preguntó Cho. -Exactamente -respondió Severus-. Tiene mucho poder en su interior y muchos de su poder es oscuro, por lo que hace un equilibrio y eso le cuesta mucho trabajo. -…Espero que esté bien -dijo Romilda suspirando. -Él estará bien, de eso no te preocupes -respondió Luna sonriente. … Harry caminaba por las escaleras, con la mirada perdida en algún punto de la puerta que daba a la azotea. Al llegar la abrió y aspiró el aire frío de la tarde que le daba en la cara y movía su enmarañado cabello azabache rebelde.

-Es una tranquilidad enorme el estar así -Harry suspiró y se acostó en la parte de un tragaluz, cerró los ojos para tratar de dormir un poco, al no poder se levantó y caminó hasta la orilla del techo, el viento lo amenazaba una vez más con tirarlo desde esa altura. Suspiró. El viento hacía recordar muchas cosas, perder la fe en todo lo existente y perder más aún, la religión que se profesa y en la que buscas una solución, una ayuda… algo… pero sin duda muchas personas lo sentían, estaban perdiendo su religión:

"Oh life is bigger, it's bigger than you. And you are not me, the lengths that I will go to. The distance in your eyes. Oh no, I've said too much, I've said enough. "La vida es más grande, es más grande que tú. Y tú no eres yo, las distancias a las que iré. La distancia en tus ojos. Oh, no, he dicho demasiado, lo levanto.That's me in the corner, that's me in the spot light, losing my religion. Trying to keep up with you. And I don't know if I can do it. Oh no, I've said too much, I haven't said enough. Ese soy yo en el rincón, ese soy yo en el centro de atención, perdiendo mi religión. Intentando mantener contacto contigo. Y no se si puedo lograrlo. Oh, no, he dicho demasiado, no he dicho lo suficiente.

I thought that I heard you laughing. I thought that I heard you sing. I think I thought I saw you try. Creí escucharte reír. Creí escucharte cantar. Creo que creí verte intentar.

Every whisper, every waking hour, I'm choosing my confessions. Trying to keep eye on you. Like a hurt lost and blinded fool, fool. Oh no, I've said too much. I said enough. Cada susurro, de cada hora en vela, elijo mis confesiones. Intentando no quitarte la vista de encima. Como un tonto herido, perdido y ciego. Oh, no, he dicho demasiado. Lo levanto.

Consider this, consider this hint of the century. Consider this, the slip that brought me to my knees pale. What if all these fantasies come flaming aground. Now I've said too much. Considera esto, el consejo del siglo. Considera esto, el desliz que me hizo arrodillar decepcionado. Y si todas esas fantasías se van cayendo. Ahora he dicho demasiado.

I thought that I heard you laughing. I thought that I heard you sing. I think I thought I saw you try. Creí escucharte reír. Creí escucharte cantar. Creo que creí verte intentar.

That was just a dream. That was just a dream. Esto fue sólo un sueño. Esto fue sólo un sueño.

That's me in the corner. That's me in the spot light, losing my religion. Trying to keep up with you. And I don't know if I can do it. Oh no, I've said too much. I haven't said enough. Ese soy yo en el rincón, ese soy yo en el centro de atención, perdiendo mi religión. Intentando mantener contacto contigo. Y no se si puedo lograrlo. Oh, no, he dicho demasiado, no he dicho lo suficiente.

I thought that I heard you laughing. I thought that I heard you sing. I think I thought I saw you try. Creí escucharte reír. Creí escucharte cantar. Creo que creí verte intentar.

But that was just a dream, try, cry, why try. That was just a dream, just a dream, just a dream, dream.

" Pero esto fue solo un sueño, intento, grito, por que intento. Esto fue solo un sueño, un sueño, un sueño, sueño…

"

Remus entró junto a Tonks, aquello era sin duda algo que se esperaba Harry, no le dijo a nadie más, no dijo para qué los quería, pero era posible una unión.

-Momento es de ajustar cuentas. Y nadie de los dos le dijo algo al instante.

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"…-… Harry encontró a Romilda en las escaleras, aún iba pensando en lo que le iba a pasar con Cho y sinceramente tenía que evitar eso pues no le agradaba Cho como novia, para serse sincero él no hubiera querido que eso pasara.

-No creas que estuve espiando, pero la voz chillona de Cho se puede escuchar hasta Japón.

-Te habrás dado cuenta que retarme a mí es como retar a lo desconocido, demonio.…"««