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Historia 46324 — capítulo 8
"8.- Sobre lo que se cuenta y se sabe que es cierto." Prefacio: …-La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio… (Marco Tulio Cicerón (106 a. C. - 43 a. C.) fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.)
Prefacio: …-No puedo evitar sentir una sensación de miedo... (Hermione Granger)
El viento de la noche giraba en torno a Grimmauld Place, no se veía ningún alma por las calles a esa hora y no era por lo tarde que era sino que parecía cómo si hubiera un huracán azotando el lugar, los árboles se movían violentamente y el cielo empezó a tronar con furia, dejando azotar la intensa y gruesa lluvia que inmovilizaba la vista a más de dos metros de distancia. … En el número doce todo estaba en silencio, el regreso de Harry Potter había conmocionado a todos los que estaban reunidos en esos momentos, nadie decía nada. Remus estaba sobándose la espalda por el fuerte trancazo que sufrió de parte del poder del ojiverde. Hermione le curaba las heridas a Ron pero veía que eran muy difíciles de cerrar, puesto que seguramente Harry había empleado algún hechizo con sus manos para que las heridas no se pudieras sanar tan fácilmente. Ron no podía casi respirar debido a la golpiza que le dio su ex amigo y aunque solo fueron unos golpes su cara había quedado molida por los durísimos puños. Ginny simplemente veía por la puerta en donde había salido Harry segundos atrás, su corazón latía con mucha intensidad, se podía notar la tristeza y soledad al sentir que Harry no la había notado en ningún segundo y más con las palabras fuertes que le dijo. Sin duda alguna Harry había cambiado radicalmente y eso era demasiado en puntos a su contra, pues agregado a eso sabía que todo lo dicho por el chico era verdad, seguro era de que las personas con las que estaba le habían cambiado la idea de muchas de sus convicciones. Aunque así lo reflexionaba entre ellos estaban Luna y Neville, también y con gran asombro logró entender que Malfoy y Snape le acompañaban… y una chica a la cual no conocía pero que estaba muy cerca de Malfoy. Los demás que estaban en esos momentos no cabían de la impresión, se podía notar, incluso respirar la potente magia que emanaba Harry de su cuerpo, su poder era increíble y en todos ellos sonaba una frase que daba miedo: Con esta espada cortaré y mataré a todo aquel que se meta conmigo. Era algo que helaba la sangre.
-¡¿Pero qué le pasa a ese imbécil?! -Gritó Ron que fue callado inmediatamente por Hermione. -Cállate, Ron, no ves que te puede oír, está en todo su derecho, esta es su casa y no la nuestra -respondió Hermione limpiándole la sangre de la boca. -¡Pero no puede hacerlo! -Refutó Ron nuevamente. -Sí puede, te mereces eso y mucho más por lo que dijiste de Harry, él lo sabe por tus hermanos y nosotros no merecemos estar en esta casa, puesto que es la de Harry, será mejor que nos retiremos por hoy -agregó Molly asustada. -No creo que eso sea lo más correcto en estos momentos, necesitamos salir para poder desaparecernos y al pareces hay una tormenta allá afuera, además están algunos muggles arreglando los postes de luz, podrían vernos -dijo Dedalus Diggle quien miraba por una de las ventanas de la sala y que había alzado la voz para que lo escucharan. -¡Maldita sea! -Dijo Bill algo molesto y que veía como su novia estaba confusa por alguna razón. -Será mejor que nos quedemos esta noche aquí, creo que a Harry no le importará -En la mente de Fleur se arremolinaban algunas cosas puesto que Harry no le había dicho nada y se había inclinado ante ella como todo un caballero. -Esperemos que no se moleste más de lo que ya está -dijo Ojoloco con su habitual cara de enojado. -Tendremos que ir a preguntarle -sugirió Nymphadora. -No creo que sea prudente hacerlo -respondió Kingsley-. Con él vienen dos mortífagos. -Creo que ya no lo son, puesto que estuvieron con el ministro y él de propia voz les dio carta libre -dijo Arthur que recordaba los sucesos en el atrio del ministerio. -Espera mejor unos minutos antes de que vayas a pedirle permiso, deja que revise toda la casa. … Harry y los demás ya habían subido las escaleras y estaban ya en lo que se podía decir la otra mitad de la enorme casa que seguía intacta, limpia y todo lo demás como era de suponerse, Harry esperaba que nadie hubiera entrado en la habitación de Sirius puesto que habían algunas cosas que compartió con él y que había dejado en esa habitación de los recuerdos de años atrás.
-Hubiéramos sacado al menos algunas fotos de sus caras -dijo Luna sonriente y provocando que los demás también sonrieran de lo sucedido minutos antes. -La impresión en los rostros siempre queda grabada en la mente. Es algo con lo que nos apoyamos para recordar eventos pasados -contestó Severus mientras Harry hacía una mueca distorsionada, muy parecida a una cara de sorpresa. Nadie más dijo nada al respecto del tema que se acababa de suscitar, en cierta forma aquello era un momento que se podía significar tenso. … En alguna parte del interior de la boca de tormenta, en aquella vieja calle desgastada por tanto uso y que ya estaba casi colmada por el agua torrencial que se desataba, una ligera brisa maléfica siguió su veloz marcha por aquellas cámaras tenebrosas y por los largos corredores de cemento en los que el agua rugía y repicaba. Durante un rato bajo la cloacas aquella briza corrió en paralelo a un pollo muerto que flotaba con sus amarillentas patas apuntadas hacia el techo chorreante y cuarteado; luego, en alguna confluencia al este de la ciudad, el pollo fue arrastrado hacia la izquierda mientras la briza maléfica seguía en línea recta. Quien hubiese alguna vez estado en aquellas cloacas diría que era una mera ciudad subterránea, uno podía perderse allí dentro y jamás encontrar la salida, quedarse como alimento de ratas y de quien sabe qué otras criaturas que en la oscuridad habitan. La briza maligna siguió, arrastrando mil y un cosas que dentro de las cloacas se encontraban, siguió y siguió su camino hasta topar con los límites norte de aquél condado, lo único que sé es que aún siguió su camino cuando la lluvia hubo disminuido y allí abandonó esta historia para siempre. … Cuando todos ya habían entrado a sus habitaciones, Harry siguió derecho hasta doblar a la derecha y llegar a la habitación de Sirius, sentía un enorme peso y una intranquilidad algo desconocida, sintió un vacío al abrir la puerta y dar el primer paso. Entonces todo se oscureció, nuevamente todo se volvía en aquellas tinieblas de la memoria que te hacían ver lo que de verdad se estaba maquilando. Se sentía deslizar por un tubo imaginario, algo le jalaba de la piel, del alma, así lo entendería después. Algo le hacía pensar, pero no lo era así como tal la explicación. Eran recuerdos… recuerdos que debía encontrar para tener aunque fuese una sola oportunidad de presentar batalla.
Se encontraba descansando en un claro a las afueras de Hogwarts, el viento del otoño soplaba levemente en su cara moviendo su desordenado cabello de un lado hacia el otro. Aquello parecía eterno. No había pasado mucho tiempo cuando se quedó dormido, imágenes de una guerra entre caballeros se formaba en su mente, una espada, símbolos, imágenes extrañas y difusas refulgían como una brote de alguna planta extraña. Una sombra se dejaba entrever en la entrada a la cueva, una sombra de un joven alto y con una capa muy extraña, un fénix empezaba a volar dejando su voz al viento tranquilo y apacible, una luz emanó del ave iluminando toda la enorme cueva donde un demonio estaba dibujado, un demonio de aspecto humano con alas negras y rojas y una expresión de maldad pura, una maldad que ni el propio Voldemort tenía cuando vivo estaba. La potente luz desaparecía rápidamente y aquella sombra caía por las tinieblas de la negra noche, una cima, la cima de una montaña en hielo que descendía y se establecía en un pequeño templo de piedra gris con unas puertas de acero puro e inscripciones grabadas en el arco de ladrillo. Un ritual entre nueve encapuchados en un pentágono. Y la forma de renacer de un fénix. Y seguía pareciendo eterno. Una especie de iglesia enterrada entre la arena, un libro de color cobre muy desgastado con conjuros no legibles, cadáveres regados por toda la arena, un avión explotando y una luz roja llamando a la luna de igual color. Varios ejércitos al mando de dos personas se podían ver por la inmensa llanura extensa por varios kilómetros con una enorme montaña partida en varias partes a su derecha y el viento soplando con intensidad. Harry despertó del sueño que tuvo y se quedó sobresaltado al no saber lo que significaba ese sueño, no le tomó mucha atención pues en una hora partiría por el último horrocrux que faltaba.
Abrió los ojos y sintió un mareo y ganas de vomitar, pero se contuvo y se dirigió a la cama para recostarse en lo que se le pasaba el mareo. Cerró sus ojos y empezó a asimilar las cosas que había visto en su mente, aquello y de alguna extraña razón, entendió que muchas de esas cosas ya habían sucedido, otras estarían por suceder, pero lo que más le circulaba en la mente era aquello a lo que definitivamente estaba dispuesto a hacer; el contrarrestar lo que el destino hubiese ya marcado. -Cada día que pasa las cosas se van poniendo más y más interesantes… debo pensar en como poder descifrarlo. Tengo entendido que aquel circulo de piedras son las famosas ruinas de Stonehenge, pero creo que debería guardar esta información para mí, antes de que los demás se enteren necesito averiguar más cosas en las que pueda respaldarme, tengo que conseguir apoyo, lo antes posible -Harry se dirigió a la entrada del baño, el tumbarse en la cama no le hizo nada bien, se colocó frente al espejo y se miro atentamente y detalladamente-. Creo que he cambiado mucho y tal vez eso sea demasiado -Harry sonrió irónicamente-. Como pasa el tiempo. Tan lento como una olead de calor y tan rápido como una brisa de mar. … -Creo que es hora de ver a Harry -dijo Tonks quien tenía miedo y ligeramente temblaba por lo que le pudiera pasar si le enfrentaba y éste estuviera más que dispuesto a perforarle el cuerpo con su poder mágico. Remus se dio cuenta de eso y temiéndolo también dijo: -Que alguien más te acompañe, Nym, puede ser peligroso que vayas tú sola. -Nosotros iremos con ella -contestó Ginny seguida de Fleur y Hermione quien también había decidido ir. -Solo tengan mucho cuidado. Ron que estaba acostado sintió tanta rabia de no poder hacer nada contra Potter puesto que su orgullo se lastimó gravemente, a pesar de su debilucho cuerpo musculoso. Lo que Ron no sabía era que su orgullo sería más lastimado y de una manera en la que preferiría morir a seguir vivo y dar la cara de vergüenza que pronto pondría. Que le rodearía toda una vida. Las cuatro mujeres se encaminaron por las escaleras a paso inseguro subían los peldaños, puesto desde que Harry había pisado la casa una extraña aura se movía agitadamente como si explorara los lugares y cada rincón de la aun lúgubre casa. -No puedo evitar sentir una sensación de miedo -comentó Hermione con temor de que Harry saliera en cualquier momento. -Lo mismo digo, pero no sé… en mi interior algo se quiebra -dijo Nym-. Es como si Harry hubiera regresado con otra alma, sé que el Harry que nosotros conocimos no es el mismo, viene más frío, en el aire se puede sentir como emana su poder. Es oscuro… da miedo. -Lo que no entiendo es como esos dos malditos mortífagos vienen con él -dijo Ginny mal encarada. Su expresión definida le hacía mostrarse más sexy de lo que estaba ahora. -Será mejor que no te expreses de ellos así, Harry puede escuchar e incluso observar y te puede ir muy mal. -No creo que se atreva a hacerme algo a mí -contestó Ginny mirando a Fleur que la reprendió levemente. -Pero, por si no te has dado cuenta, Harry ni te presto atención, no te miró con una cara de enamorado, te miró con odio y desprecio al igual que a todos nosotros, ahora eres una desconocida para él -agregó Tonks. Ginny que no se había puesto a pensar en eso tuvo miedo al seguir caminando, por lo que se veía Harry Potter ya ni se acordaba de ella. Y jamás se acordaría de aquel sentimiento. -Como sea que estén las cosas será mejor que aclaremos todo esto con Harry y sus nuevos amigos -Hermione hizo señas con las manos-. Pero será mejor que sea mañana u otro rato en el que encontremos a Harry solo. -Pues creo que ahora es el momento, estará acomodando sus cosas en el cuarto de Sirius, podemos decirle allí que es lo que sucede. -No creo que sea lo más conveniente, Fleur -dijo Tonks-. Acaba de regresar y por lo que nos dijo en el comedor será mejor que no lo molestemos. -Pues será mejor que decidan lo que van a hacer de una vez por todas por que estamos apunto de llegar a la habitación de Sirius, ahora de Harry, claro está, ¿verdad? -Dijo Ginny confusa. -Pues creo que de Harry porque él es el dueño de la casa. … Harry se encontraba mirando por la ventana de su cuarto, los días definitivamente estaban mal y empeoraban. Sintió la presencia de las mujeres que conocía y como se acercaban a la puerta. Tres golpes se escucharon en la puerta y con exasperación rodó los ojos.
-Adelante. Nymphadora fue la primera en entrar al cuarto que estaba un poco oscuro, Harry levantó la mano y las luces se prendieron, seguidamente de Tonks entraron las demás que iban temerosas, él sonrió irónicamente aquello de verdad empezaba a desesperarle. -¿No interrumpimos nada, Harry? -Sí, la verdad sí, me interrumpen cuando estoy pensando en algo… pero ya están aquí, ¿o no? -respondió Harry fríamente pero sin verlas y seguir con sus pensamientos por una parte. Todo se quedó en silencio. Harry se levantó de la cama y las miró con el ceño fruncido. -¿Y bien…? Van a decir algo o se van a quedar calladas el resto de sus aburridas vidas. Las cuatro mujeres tomaron por sorpresa ese comentario y Tonks que se dispuso habló con tranquilidad pero con la voz temblorosa: -Queríamos ver si… si nos dabas permiso de quedarnos aquí esta noche, creo que podemos dormir tranquilos aquí. Con todo lo que ha sucedido… Fue interrumpida por la voz con asco del chico. -Si no hay más remedio, quédense. Nada más no molesten, a nadie de los que andan conmigo, ¿entendido? -Sí, claro. -Muchas gracias, Harry -dijo Fleur haciendo una leve reverencia. Harry posó sus ojos en ella. -Por nada -imitó la reverencia y esperó a que salieran de su cuarto para retomar la compostura. Ante este hecho las cuatro se sorprendieron, pero Fleur se sonrojó levemente pues a pesar de que ya estuviera casada Harry se le hacía un buen partido y la realidad era que estaba extremadamente guapo. Tonks que se dio cuenta de este hecho sacó a Fleur rápidamente del hombro y se encaminaron mientras Ginny y Hermione se quedaban en el cuarto para hablar con Harry. Harry que se había dado la vuelta hacia la ventana se paró en seco y giró su cabeza del lado derecho para ver a las dos jóvenes. -¿Es que acaso no había terminado ya esta reunión? -Harry se escuchaba como Voldemort. Eso les hizo pensar en muchas cosas. -Nosotros… -empezó a decir Hermione. -No quiero oír nada de tus estúpidos comentarios, sangre sucia, será mejor que te largues de mi vista antes de que te haga lo mismo que a tu novio. Sería divertido ver como chillas, me imagino que ha de ser igual al de una rata aplastada por la bota de algún trabajador de cloacas. -¡No te atrevas a hablarme de ese modo, imbécil! -Gritó Hermione roja y con lágrimas de los ojos al escuchar las palabras del chico. Ginny veía aterrada a su amiga y a Harry quien sonreía diabólicamente. -¿Y quien me lo va a impedir? ¿Tú? ¿Tú, una asquerosa hija de muggles? ¿O te crees superior por ser una biblioteca andando? -Harry sonreía y casi riendo de lo enrojecida que se ponía Hermione siguió echando leña al fuego-. ¿O sigues creyendo que eres más inteligente que yo, sólo porque Sirius te dijo que eras una bruja sorprendente? Vamos Hermione, será mejor que no te vuelvas a cruzar en mi camino sino quieres que te mate con mis propias manos. Ginny ensanchaba los ojos cada vez más, nunca creyó escuchar decir esas palabras de la boca de Harry. -¡Eres un desgraciado mal nacido! -Hermione sacó su varita y apuntó a Harry-.¡ No permitiré que me hables así! Harry en un giró que las dos mujeres no alcanzaron a ver apuntó con su dedo hacia Hermione. -¡Avada Kedavra! -El gritó de Harry sorprendió a las dos mujeres, mientras un rayo de color verde intenso se dirigía a gran velocidad hacia el cuerpo petrificado de Hermione. Ginny se tapó los ojos y Hermione vio su vida pasar de cerca… muy de cerca. El rayo se desvió y se impactó contra la pared provocando que casi se destruyera por completo. -Ahora sabes lo que te puede pasar si es que osas retarme, te aconsejo que te largues en este momento de mi vista, pues no ando de humor para soportarte. Hermione no lo pensó dos veces, salió llorando desesperadamente de la habitación de Harry y dejando en el aire el olor a miedo y su terror que emanaba del cuerpo, pues le había provocado un daño irreparable en el alma. Ginny no sabía que hacer, quería hablar con Harry pero a la vez le daba miedo que le fuera a hacer lo mismo. -¿Y tú, no te piensas ir, Weasley? -Dijo Harry sin mirarla-. O deseas que te asuste igual que a tu cuñadita de porquería. Ginny trago saliva. -No te tengo miedo -contestó Ginny firmemente. -Pues será mejor que me lo vayas teniendo, no conoces como soy. -Entonces déjame saberlo -dijo Ginny acercándose a él. -¿Para qué? No creo necesitarte, ni a ti ni a nadie de la estúpida Orden del Fénix. Además, no deseo involucrarme con una mujer tan correteada como tú. -¿Por qué desapareciste sin dejar rastro, por qué no regresaste a donde pertenecías? Harry sonrió irónicamente. -¿Para ver tu don de zorra que tienes en la sangre? -Ginny se enfureció con el comentario. Harry solamente sonreía con variedad-. Gracias, pero no. -¡No sabes lo difícil que fue para mí estar sin ti! -Ginny empezaba a gritar. -Oh sí, claro que sí lo sé… -Harry sonrió y frunció el ceño-. Lo sé muy bien… tú anhelabas que yo te diese placer hasta que tu vida se fuera chupando lentamente… ¿cuánto querías que te diera? Debes tener un límite, pero supongo que el montarte en ya muchos te ha dado un aguante enorme. ¿Me equivoco? -no dejó que ella contestase-. No, no me equivoco. Tu silencio me lo dice todo, así que sino te importa quisiera estar solo. -No, tú y yo tenemos que aclarar las cosas ahora. -No habrá un ahora, nunca más, lárgate de una vez o yo te sacaré de aquí. -Inténtalo -Ginny sacó su varita. -Por favor, acaso eres idiota, Ginevra, no podrás hacerme daño con tu estúpido palito de madera. Mejor da la vuelta y salte de aquí. Ginny sin hacer nada mas gritó. -¡Expelliarmus! El rayo rojo se dirigió fuertemente a Harry pero para sorpresa de Ginny los ojos de Harry empezaron a brillar y el rayo rojo se acumuló en una esfera del mismo color rojizo que giraba alrededor del cuerpo de Harry. Ginny no sabía si correr o lanzar más hechizos. -Eres una pobre idiota, zorra, mal nacida bruja piojosa -lo dijo con versatilidad, lentitud y tranquilidad. Los ojos de Harry volvieron a brillar y la esfera impactó en el pecho de Ginny, mandándola fuera de la habitación, Harry observó la pared y esta volvió a retomar su forma restaurada. Cerró la puerta y se metió al baño para disponerse a dar una buena ducha. … Se levantó, estaba lastimada, sentía una rabia enorme y una fuerte ráfaga de melancolía le azotó la cabeza, sintió llorar y algo en su pecho le ardía, como su una fuerte quemada por dentro se le hubiese provocado. Bajó las escaleras con una depresión por los suelos. Nunca sabría la verdad de los sentimientos y seguramente en la vida futura jamás lo entendería. Incluso, mientras revisaba un viejo álbum de fotografías y con el viento arrugándole más la cara de lo que ya la tenía pensaba en aquellos días en que de verdad puso ser algo más en la vida del inmortal chico de sus sueños. Pero estaba por morir, era vieja y arrugada, muchas enfermedades sucias le habían corrido por la sangre y aunque hijos había dado a la vida ninguno de ellos estaba allí para ella. Moriría sola y arrepentida de la porquería de vida que había elegido vivir. … Harry había entrado ya a la tina y estaba parado con solo el bóxer que lo cubría. Se encorvó lentamente y se enderezó rápidamente haciendo que los huesos de su espalda tronaran para acomodarse mejor, una sombra de un tatuaje apareció rápidamente para desvanecerse casi al mismo tiempo de aparecer.
-No creo poder retenerlo por mucho tiempo, anhela salir y yo anhelo que salga, mas no es el momento ni el lugar apropiado. Pronto tendré que sacar la última pieza de mi poder, pero eso podría causarle la muerte a muchos de los que están aquí. No me importaría del todo, los que me preocupan son los que están de mi lado. Harry se metió a la tina y se relajó, aún le quedaban alrededor de treinta minutos para bajar a la sala y reunirse con sus amigos, pero primero dormiría veinte minutos y luego seguiría con lo demás. … Severus Snape y Draco Malfoy ya habían bajado a la sala ante la atenta mirada de todos los presentes que se encontraban en el cuarto contiguo que era una espaciosa biblioteca donde andaban platicando de la posible causa de que Harry los tratara de ese modo. Y era nada más que darle vueltas al asunto, aquello no cambiaría en absoluto.
-Seguramente piensan que hechizamos a Harry para que fuera nuestro aliado -dijo Draco haciendo sonreír levemente a Severus. -Ya lo creo. -Lamento decirles que no es así, puesto que estoy en todos mis sentidos -dijo Harry sonriente y dando un brinco desde el quinto escalón de arriba hacia abajo y cayendo en uno de los sillones. -Es una entrada espectacular, Potter -dijo Malfoy-. Veo que no has desechado tus habilidades de atraer la fama. Pero sería divertido que algún día te quebrases un hueso, así dejarías de alardear. -La magia hace maravillas. Nada pasa, nada siento, nada temo. -Vaya que eres arrogante -comentó George. -Culpa mi semejanza con Voldemort. -Dejemos el tema para después. Hay temas más importantes que tratar. Todos los demás presentes fuera del grupo de Harry se acercaron a escuchar lentamente, Harry y Alisé giraron al mismo tiempo. -Creo que hay muchos mirones escuchando lo que estamos hablando -dijo Alisé señalando la puerta y haciendo que los mirones se avergonzaran. -Será bueno que escuchen esto, los ignorantes no saben ni lo que está ocurriendo en este momento. -Entonces, ¿qué tenemos planeado para esto? -Dijo Luna firmemente. Recordaba su ligero momento con el Escritor. Se sonrojó tiernamente. -Necesitamos conseguir el apoyo suficiente, pero nada más seremos nosotros los que estaremos en esto, y la gente de fuera, me parece que aún lo muggles no se han dado cuenta de esta situación por lo que podemos tomar ventaja. Ya tenemos la información adecuada, ahora falta ver el lugar de nuestra base, no podemos quedarnos en este lugar, a lo máximo tenemos que irnos mañana mismo o dentro de dos días. -¿Crees que sea posible que este lugar sea la base? Claro, con los encantamientos necesarios. -No me parece, Alisé -respondió Harry-. Este lugar ya no es muy confiable -Harry giró los ojos hacia los mirones a quienes esas palabras les cayeron como un balde de agua fría-. El lugar apropiado podría ser mi casa. -¿No es muy pequeña para eso? -Preguntó Katie confusa. -Si la arreglamos lo suficiente, no. Los terrenos son grandes, no nada más en la casa se puede estar y reunir a todo el que se necesita. -Lo que no entiendo es contra quien pelearemos esta vez -Preguntó Angelina curiosamente. -Éste es alguien más poderoso que el mismo Voldemort, incluso es más poderoso que yo, no sabemos bien cuál es su aspecto, pero he conocido ya a sus secuaces. -¿Cómo sabremos dónde combatir? -Preguntó George. -Ese es el problema, aún no ha recuperado su máximo poder, por lo que tenemos que apresurarnos a reunir toda la ayuda que podamos. -Ya tenemos a varios en lista, varios de ellos estuvieron en el Ejército de Dumbledore y unos son de la casa de Slytherin. -Se necesitaran más, Luna -dijo Fred preocupado. -Eso es obvio, pero lo que tenemos es muy poco -contestó Severus. -No tenemos mucho tiempo antes de que el mundo empiece a cambiar -agregó Neville. -Está decidido, desde mañana temprano empezaremos a recolectar y buscar la ayuda necesaria para esta guerra, tendremos que alertar a todos los sistemas mundiales, tanto muggles como mágicos y de criaturas mágicas por igual. -Pero será después de tomar el desayuno con tu tía y de recoger a tu primo -dijo Draco. -Se me olvidaba, entonces será después de eso. -Les sugiero entonces que se vayan a descansar, a partir de mañana tendremos unos días muy agitados y creo que no será conveniente desvelarnos mucho, al menos de que sea necesario. Todos se separaron, mientras todos subían a sus habitaciones Harry y Severus se quedaban en la sala pues el de ojos verdes tenía unas cosas que contarle al ex profesor de Hogwarts. Los demás habitantes decidieron salir de sus escondites y con miedo decidieron retirarse a las habitaciones que ocuparían en ese lugar. Sin embargo, una pelirroja muy terca, un licántropo y una metamorfomaga se quedaron a observar lo que Severus y Harry tendrían que decir. No pensaron que aquella revelación les caería de muy mal peso y les haría preocuparse más por la situación venidera. … Severus seguía observando a Harry detenidamente, eso para él era en verdad exasperante pues Harry observaba de un lado a otro sin articular palabra alguna, su expresión era de tranquilidad a pesar de las cosas que estaban sucediendo. Decidió mirar a Remus, Tonks y Ginny que se encontraban callados en las sillas de la cocina, ¿de que hablaban?, no tenía ni la más remota idea, pero eso tampoco le importaba. Notaba como la chica Weasley observaba de reojo a Harry quien no se había percatado de eso. Por entonces corría el mes de junio, las cosas iban y venían, era el primer día del mes y ninguno había puesto atención a eso, las cosas eran más preocupantes como para pararse y pensar en la fecha… ¿qué día es hoy? Por poco Severus no supo responder… haciendo un cálculo mental rápido logró ubicarse.
-¿Se te apetece una tasa de té? -Preguntó Harry. Severus dio un respingo, no notó como Harry ya se había levantado. Inmediatamente hizo lo mismo y asintió con la cabeza. -Espero que haya de esas galletitas que tanto le gustaban a Sirius -dijo Harry a nadie en especial. -Espero que sí, y espero que sean de vainilla -agregó Severus. Harry soltó una carcajada que hizo que los tres habitantes que estaban en la cocina se giraran hacia él y lo vieran de una manera muy rara. -Tú y tu afán por la vainilla… Dime, ¿desde cuándo supiste que ese era el sabor más rico para ti? Severus lo meditó unos momentos, no se acordaba bien. -Recuerdo que cuando tenía unos ocho años mi madre me llevó a una heladería muggle ( aun no sabía yo que era un mago, eso se me reveló a los diez) y me interesó el de vainilla, en ese instante me gustó mucho su sabor, probé muchos, pero el resultado siempre fue el mismo, la vainilla era la más deliciosa. Sí, desde ese momento la vainilla fue primero. -Y supongo que siempre llevabas tu botellita de vainilla para algunas cosas, ¿verdad? -Preguntó Harry mirándolo de reojo. -No seamos tan extremistas. -En estos tiempos uno nunca sabe. -Lo sé. Remus miraba con recelo a los dos, él debería estar llevándose así de bien con Harry, veía a Severus como si él hubiera ocupado el lugar de padre que él mismo debería tener. Era el amigo más cercano de James, vivo, claro está. Y no Snape, quien era la peor persona con la quien se puede hacer una amistad. Cerró los puños y los apretó fuertemente. Tonks que estaba a su lado se dio cuenta de la tensión que le provocaba a Remus el estar mirando a Harry y Severus y su forma de llevarse tan bien y abierta, aunque no paraba de decir alguna que otra tontería con respecto al gusto de Severus por la vainilla. Ginny en cambio, sentía cierta excitación y placer entre las piernas al ver a Harry tan fuerte y alto, se había dado un estirón en los casi cuatro años que no lo vio. No pudo evitar recordar unas cuantas cosas de cuando eran novios y de cómo se pasaban las tardes jugando y viendo el atardecer para dar paso a una noche estrellada. Pero sus recuerdos fueron interrumpidos cuando Harry y Severus pasaron por el lado en donde estaban Remus y Tonks, se dirigieron a la cocina y empezaron a hacer un escándalo con eso del té, era comprensible que ciertas cosas, por más simple que parezcan no se puedan hacer a la primera. Ese era el caso. Severus regañaba a Harry por aquella torpeza en algo que era muy simple. Las palabras que decían las escuchaban atentamente Ginny, Remus y Tonks que no pudieron evitar dejar escapar una leve carcajada por eso que se decían el uno al otro. -¡Oh vamos ,Severus!, déjame hacerlo a mí. -No Potter, la última vez casi quemas toda la cabaña, sino fuera porque Luna estaba allí nos hubieras quemado a todos. -¡Oh, por favor, no seas tan exagerado! Te vas a los extremos. -Nada de por favor, no te dejaré hacer el té, ¿entendido? Y no me voy a los extremos, soy precavido, algo que deberías tener tú, dado el hecho de que eres tú. Y eso es decir bastante. -¿Y que puede pasar si lo hago? No creo que Voldemort renazca nuevamente, ¿o sí? Y eso era algo en duda… renacer no. Que lo revivan es otra cosa. -No pero… pero no es necesario que él renazca cuando ya tenemos a uno peor tras nosotros. -Bueno… sí, pero ni siquiera lo hemos visto… así que dame eso. -¡No!, y mejor busca las galletas y algo de vainilla. El chico rodó los ojos, aquello era poco en comparación con el escándalo que había hecho cuando según él, casi quemaba la cabaña. Galletas, sólo hubo de chocolate. -Severus, te tengo malas noticias. -¿Qué, no encontraste? -No, sí encontré, pero son de chocolate. -…no importa, ¿vainilla encontraste? -Claro, queda poca, pero lo suficiente para unas diez tasas de té. El té estaba listo y los dos fueron a la mesa del comedor para sentarse, los tres que ya estaban allí se sintieron algo incomodados, parecía que para Harry y Snape ellos no existían. Por su lado Snape no decía nada y empezaba a comer una galleta de chocolate. Harry observaba el humo que salía de su tasa y movía lentamente con su cucharita el líquido verde amárelo. -Es increíble las cosas que te pueden ocurrir en esta vida -dijo Harry sin ningún tipo de dirección de palabra. Todos se giraron hacia él con el ceño fruncido. -¿De qué hablas? -Preguntó Severus sorbiendo a su té después de preguntar. -Es simple… hace apenas unos días disfrutábamos de una paz muy tranquilizadora, en un pequeño pueblo donde la maldad no habita y donde la gente es muy amable y gentil. Un pueblo donde sin duda alguna he pasado este tiempo con la maravilla de rehacer mi vida -esas palabras hicieron sentir muy mal a Ginny y a Remus en especial, pues Tonks no sabía mucho de los años pasados de Harry Potter hasta su quinto año-. Draco consiguió novia y resultó ser una joven muy genial, amable y muy hermosa, pero nunca había conocido a una mujer que cautivara tanto a Malfoy como Alisé, encontré la paz que desde bebé nunca tuve, incluso tú encontraste en quien confiar y Luna encontró en nosotros amigos en los quien poder confiar y apoyarse. Pude superar esos momentos de angustia que tuve en la batalla contra Voldemort y todo gracias a ti y a Draco que ayudaron a Luna, quien me aferraba para que no me perdiera en las aguas de ese río -Harry dio un suspiró, su mirada nunca cambiaba, para entonces Harry Potter ya era el verdadero… frío-. Pero ahora todo eso se está destruyendo, no sabemos que nos depara el futuro. Sabemos que el oponente es mucho más fuerte que los tres oscuros pasados, cuarto conmigo si es que cuento de algo. Severus se atragantó con la galleta y se quemó con lo caliente del té, Remus tosió y escupió lo que estaba comiendo, Ginny se movió bruscamente y Tonks abrió la boca para articular palabra, no pudo decir nada y fue bueno el no hablar pues Harry no había sido muy gentil con ellos. -¡¿Qué has dicho?! -Severus habló como pudo, aun tenía la boca quemada por el té-. ¡¿Acaso has dicho que son cuatro oscuros y que tú estás como uno de ellos?! Harry asintió con naturalidad. -Sí, eso es lo que he dicho. -¿Pero cómo…? No te entiendo… -Simple también, ¿recuerdas que en la historia de la magia ha habido tres brujos oscuros, los cuáles causaron muchos estragos en la magia? Severus asintió. -Uno fue Salazar Slytherin, quien fue derrotado por Godric Gryffindor. El segundo fue Grindelwald quien fue derrotado por Dumbledore. Y por ultimo fue Tom Ryddle, o como lo llamaban, Lord Voldemort y que cayó ante mí -Harry sacó el aire y respiró de nuevo-. Unos meses antes de que nos enfrentáramos Voldemort y yo una especie de memoria se introdujo en mi mente, en ella pude hablar con un ser al cual nunca pude reconocer, ese ser me explicó que al ser marcado por un oscuro automáticamente me convertía en uno, muchos pensaban en ese entonces que yo era un estandarte de los mortífagos, que cuando yo cumpliera la magia al límite podría convertirme en el nuevo Lord oscuro, pero siempre seguí los ideales de Dumbledore y siempre quise venganza contra todo lo que me arrebató Voldemort, eso me llevó a la batalla final, en donde ya había destruido yo todos los horrocruxes que él había hecho mediante las muertes que hizo en su larga vida. Sin embargo, al enfrentarnos pude sentir como si la maldad y oscuridad que él poseía me dominaran y admito que sentí bienestar en esas sombras, al matarlo sentencié mi destino, pues cuando un marcado por la oscuridad derrota a su marcador automáticamente está retomando el puesto del que venció… cuando maté a Lord Voldemort me convertí en el siguiente oscuro, la marca que me identifica la traigo en mi hombro, siempre supe qué fue, pero nunca se la mostré a nadie, en esos momentos el rechazo era lo que menos quería, yo sabía bien que si alguien se enteraba me encerrarían como el fenómeno que soy y los que me dieron la espalda ahora me la hubieran dado, pero mucho antes. Y entonces, como si me fuera concedido encontré la forma de cambiar eso. Al momento en que las maldiciones imperdonables tocaron nuestros cuerpos, la parte oscura de mi ser se apagó, eso me costó casi la muerte y a Luna también ya que en el impacto un hechizo salió hacia ella y aunque pude casi detenerlo no evitó que se desviara y Luna lo recibió, no entiendo cómo fue que ella pudo quedar consciente y con fuerzas para poder ayudarme -hizo una ligera pausa, Severus ya no abría la boca para llevarse una galleta, ni tampoco tocaba el té-. Ahora el quinto, o más bien, cuarto, ya que yo nunca conté en realidad, ha regresado de su eterno sueño y esta vez es mucho más poderoso, incluso puedo apostar que es más poderoso que yo… pero no queda todo allí, ya que mi parte oscura debe surgir nuevamente para completar la transformación de la magia y lograr obtener lo que muchos llamarían, el poder divino. Como ves, no estaban tan lejos Ron y Hermione al decir que yo era en parte oscuridad. Aquello era difícil de procesar. No podía entenderlo bien del todo, era sorprendente. Más que eso. Era eterno. Remus ni idea de lo que pasaba, pero Tonks y Ginny que ya habían reaccionado un poco veían con temor a Harry, pues pensaban que el comportamiento que tuvo con ellos era muestra de eso. De su oscuridad real, inquebrantable. -Agregando más a esto, sé que la oscuridad que llevo dentro en cualquier momento va a despertar. Espero que no pase nada malo, el poder oscuro siempre va a ser mucho más poderoso que el bueno. Solo que con el bueno hay varios caminos y en el oscuro solo uno. Severus pudo retomar la compostura. -¿Hay alguna forma de retenerlo? -Preguntó Severus. -La verdad espero que no la haya, necesito apoyarme en toda la magia que llevo dentro. Cuando até mi poder mágico en la espada de Godric liberé todo lo que sabía en cuanto a la magia, habían muchas cosas que ningún mago ha podido hacer, ese conocimiento por ahora está estancado y nada mas queda esperar a que regrese por si sola, pues la que tengo ahora no es toda. -¿Me estás diciendo que el poder que despide tu aura no es toda? -No, con mi magia al cien por ciento soy capas de destruir todo Londres con solo extender mi mano. Pero esa es otra cosa, ahora tenemos que concentrarnos en lo que haremos para juntar a las personas que nos ayuden en este problema. Tenemos a Fred, George, Angelina y Katie, además de ti, Draco, Alisé, Luna, Neville y yo. -No olvides a tu primo… ¿Dudley?... sí, ese. -Es verdad. Creo que debemos alertar a todo el mundo, esto se va a ir más allá de lo normal, en el callejón Diagon sólo eran dos, siento que para la próxima serán muchos más. -Pues creo que mañana hay que empezar inmediatamente a juntar a todos aquellos que nos ayudarán. -Pero tenemos que agrandar la casa en el Valle de Godric, sino dónde vamos a meter a todos. -Muy cierto. Creo que podemos decirle a las chicas que si la pueden levantar en lo que nosotros reclutamos a todos los que nos puedan ayudar. -Bien pensado, ¿crees que acepten? -Sí, viniendo de ti, yo creo que aceptará. -¡Jé!… Ahora, algo muy raro me sucedió cuando regresé al cuarto de Sirius, un recuerdo del que no tenía ni memorias me hizo ver una cueva cerca de las ruinas de Stonehenge. -¿Crees que…? -Sí, tengo que ir lo más pronto posible, algo me dice que allí hay algo de lo que nos puede ayudar. -Entonces nos tendremos que dar prisa en todo lo que podamos. -Ahora que lo pienso, creo que sería conveniente aliarnos con los mortífagos que andan sueltos. -No olvides que te tienen rencor por haber matado a su amo. -Lo sé, pero hay una mortífago que siempre fue muy buena y sus habilidades me podrían servir de mucho. Espero que no tenga esa loca idea de matarme, era la más fiel seguidora de Voldemort. -No creo que aún olvide la casi muerte que le diste a base de puros cruciatus. -…Tienes razón, Bellatrix siempre fue muy rencorosa, pero sea el punto centro, ella sería de gran ayuda para la guerra. -¿Piensas aliarte a alguien más? -¿Los dementores estarán dispuestos? En este punto los tres añadidos en ese lugar se habían quedado estupefactos con lo que había dicho Harry, pues era cosa de locos que alguien aparte de Voldemort pudiera controlar a los dementores, quienes seguían a los que más les convenía. -Necesitaríamos investigarlos. -Sí. Severus y Harry siguieron platicando de algunas otras cosas no muy importantes, al poco tiempo, Remus, Tonks y Ginny se fueron a sus cuartos. Y Harry y Severus se quedaron hasta las tres de la madrugada jugando y platicando de algunas cosas. Pasados unos diez minutos después de las tres Severus se retiró a su cuarto y Harry se quedó completamente solo. Él no se había dado cuenta de que una pelirroja bajaba lentamente las escaleras, había visto que Snape se había retirado y como no vio a Harry decidió espiar lo que hacía. Lo vio sentado en la mesa tan tranquilamente. … Harry se quedó mirando la esquina del cuarto, sus ojos se apagaron y Algo que no le había pasado antes empezó a sentir. No era su vista, veía otras cosas, un cuarto ordenado a un estilo que de igual manera parecía desordenado, un televisor prendido… pero lo que más le intrigó fue el hecho de que sus manos estaban trabajando de una manera muy rápida, era un computador portátil, sí, los había visto antes, en algún lado. A un lado de aquel aparato una caja verde con naranjas pintadas, llevaba el nombre de Bonafina, un nombre que nunca había escuchado, supo que era jugo de naranja cuando logró enfocar mejor las letras. Entonces escuchó una tonada, era una pista de canción, las voces empezaron a salir de alguna parte de esa máquina extraña con las teclas del abecedario, números y algunos símbolos, antes de que se concentrara en la canción pensó: la utiliza para escribir historias, sí, eso ha de ser.:
"No sé si quedan amigos o si existe el amor si puedo contar contigo para hablar de dolor si existe alguien que escuche cuando alzo la voz y no sentirme solo. Puede ser que la vida me guíe hasta el sol, puede ser que el mar domine tus horas o que toda tu risa le gane ese pulso al dolor, puede ser que lo malo sea hoy.
Naces y vives solo. Naces y vives solo. Naces y vives solo…
Voy haciendo mis planes voy sabiendo quien soy, voy buscando mi parte voy logrando el control, van jugando contigo van rompiendo tu amor, van dejándote solo, muy solo.
Naces y vives solo. Naces y vives solo. Naces y vives solo…
Algo puede mejorar, algo que pueda encontrar, algo que me de ese aliento, que me ayude a imaginar, y yo lo quiero lograr ya no quiero recordar y darle tiempo a este momento que me ayude a superar, que me de tu sentimiento.
Puede ser que la vida me guíe hasta el sol, puede ser, que el mar, domine tus horas o que toda tu risa le gane ese pulso al dolor, puede ser que lo malo sea hoy, puede ser que la vida me guíe hasta el sol, puede ser, que el mar, domine tus horas o que toda tu risa le gane ese pulso al dolor… al dolor… al dolor…
Algo puede mejorar, algo que pueda encontrar, que me ayude a imaginar, y yo lo quiero lograr.
"
Entonces la conexión se rompió, había sentido que ese cuerpo que por un momento visitó era de quien detrás del monitor se oculta. Podía sentirlo… aquella canción le había hecho sentir algunas cosas comprensibles y no muy bienvenidas, pero esa canción mucho de cierto tenía. Ginny se había quedado sorprendida, los movimientos de Harry no habían sido nada normales. Cuando pasó Harry y ni una mirada le dedicó ella decidió llorar como berrinche. Pero estaba más que excitada. Harry siguió su camino hasta su habitación, tranquilidad era lo que se respiraba en esa enorme casa, tranquilidad con un poco de tensión de parte de los que habían iniciado la fiesta en ese lugar.
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"
»»!En el próximo capítulo!:««
»»"…-… Para serte sincero estuvo genial, todos se sorprendieron de que estuviese muy vivo. Creo que la sorpresa les durará por algunos días y más cuando el mundo entero sepa que el que derrotó al mago tenebroso más poderoso regresó de la tumba.
-¡Esto va a ser la noticia del año! -Rugió Rita sonriéndole a Romilda quien asintió orgullosamente.
-Entonces el poder áurico que sentimos hace unos minutos, ¿era de Harry? -Preguntó Cho…"««