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Historia 46324 — capítulo 7

"7.-Cuando un destello verde luminoso anuncia el regreso de Harry Potter." Prefacio: …-No hay despedidas más grandes que un regreso… (Canterville ( - ) es un relato escrito por Oscar Wilde en 1887)

Prefacio: …-¡Vaya, vaya, vaya! ¡Veo que este lugar se ha convertido en una gran guarida de ratas!... (Harry Potter)

Todas las personas que se encontraban en esos momentos en el callejón Diagon no salían de sus asombros, pues nadie se imaginaba en esos momentos que un demonio y un muerto aparecieran para una nueva guerra comenzar. La pequeña niña sonrió alegremente y caminó con su madre hasta perderse de la vista de todas las personas que la veían, como si ella solo supiera si en realidad era Harry Potter. … Los gemelos Weasley regresaron a su local de productos de broma y siguieron en su trabajo con una sonrisa de satisfacción en el rostro, ya que sabían que el encapuchado era realmente Harry Potter. No tardó mucho tiempo cuando aparecieron los aurores tarde como siempre y empezaron a rodear la zona y a levantar lo que quedaba de los cuerpos de las personas que seguían tiradas en el suelo y masacradas. La señora Weasley, Ginny, Lierin y Fleur entraron en el local de los gemelos y rápidamente empezaron a bombardear a los pobres gemelos con preguntas de lo que acababa de pasa unos momentos atrás.

-La gente dijo que ellos entraron aquí -dijo Molly inquieta. -¿Es cierto que era Harry? -preguntó Ginny emocionada. Lierin bufaba ante esto. -¡Vamos, digan algo! -Acarreó Fleur desesperada. -No, no entró en este lugar, si lo hubiera hecho no lo hubiéramos dejado ir -dijo Fred con fastidio, pero él muy bien sabía que mentía. -Sí madre, ni siquiera vimos bien quienes eran -agregó George recogiendo lo que tiró cuando se aventó hacia Harry; cuando supieron que era él. -Pero, ¿entonces por qué estaba con ustedes? -Preguntó Ginny molesta. -No lo sé, ¿por qué no vas y le preguntas al encapuchado? Nosotros solo salimos y ellos estaban frente a nosotros pero no le vimos los rostros, ¿quedó claro? -Dijo Fred ya molesto por la interrogación de su hermana. Los cuatro se miraron como diciendo "¿y a estos que les pasa?" Todos mejor dejaron el tema por zancado aunque sabían que había un por ciento mayor de que Harry fuera el encapuchado que se le encaró al demonio y quien mató al otro con la espada plateada. -¡Pero traía la espada plateada de Godric, es la misma que sacó cuando me salvó del basilisco en mí primer año! -Dijo Ginny siguiendo con el tema. George bufó. -Ni siquiera lo sabes, a lo mejor es otra espada, no viste las letras grabadas en la espada con el nombre del fundador, no estás segura de si era o no Harry él que estaba ante nosotros cubriéndose el rostro, solo la pequeña que ese encapuchado salvó lo sabe y no lo dijo. Ahora si quieres ir a preguntarle a la niña, te aconsejo que mejor no la molestes, estás empezando a caer mal con ese tema de Harry Potter, cuando él venga lo hará y ya. Lierin no podía estar más de acuerdo con George, la verdad era que Ginny le estaba empezando a caer mal con el maldito tema de "Harry Potter", bueno, ¿qué tenía ese Potter que él mismo no lo tuviera? Se preguntó Lierin frunciendo el ceño, pero mejor dejó el tema por la paz y empezó a explorar la tienda que se veía muy interesante. Unos minutos más pasaron en lo que la señora Weasley les dijo que tenían que estar presentes a las diez de la noche para la cena y que no llegaran tarde. -¡Oh, claro que no llegaremos tarde! -Respondió Fred a su madre. -No, claro que no lo haremos, y menos en un día tan especial como este -agregó George sonriendo con complicidad y malicia a su hermano, cosa que extrañó a Molly ya que ellos dos nunca querían ir a esas cenas cada mes. -Bueno, entonces nos veremos en la noche -dijo Molly despidiéndose de sus hijos y mirándolos como tratando de averiguar algo más. Pero los gemelos desaparecieron por la puerta trasera. -Alguien tiene que hacer algo contra esas criaturas, fue horroroso como mataron a los aurores en sólo unos instantes -dijo Fleur viendo por el aparador hacia el callejón. -El encapuchado pudo con ellos en tan solo un instante -dijo Lierin algo sorprendido pero fuera de lo normal. -Sí, todos dicen que es Harry Potter el que lo hizo. -No creo, Harry Potter murió junto con el innombrable aquella noche que todos recuerdan -dijo Lierin como si él fuera el más grande de todos los magos. Ginny se empezaba a molestar con eso, así que mejor salió de la tienda ya que Lierin había entrado para despedirse de los gemelos pero al no encontrarlos salió junto a los demás. **†禾†**Los cuatro ya se dirigían al caldero chorreante para desaparecerse e ir a la Madriguera, pero en ese entonces una hermosa joven de cabello negro azulado salió de la nada y se aventó a los brazos de Lierin y buscando sus labios lo besó apasionadamente, los tres de más estaban con los ojos ensanchados y una pelirroja estaba que rabiaba de coraje al ver que Lierin también correspondía ese beso como desesperado. Ginny furiosa caminó hasta los dos y los separó bruscamente.

-¡¿Que te pasa maldita zorra?! -Gritó Ginny abofeteando a la joven de cabello negro azulado. -¿Qué te pasa a ti, estúpida? -La joven de cabello azulado le soltó un golpe en la nariz a Ginny que hizo le empezara a salir sangre y lágrimas de los ojos por el fuerte golpe de la mujer. Molly rápidamente se dirigió a su hija pero ella se desapartó y le trató de soltar un golpe a la joven, ella se agachó y le acomodó una cachetada en la mejilla izquierda que hizo que Ginny se fuera de lado y se tropezara. Lierin veía esto divertido. -¡Ahora sabes que es mejor no meterte conmigo, estúpida pelirroja! Me vuelves a tocar y te va a ir peor. Lierin se acercó a la joven de cabello azulado y le dio un tierno beso que ella correspondió con muchísimos gusto. Fleur, Ginny y Molly miraban sorprendidos y con una rabia inmensa el descaro que hacia ante ellas. -Lo siento Ginevra, pero nunca te quise, ella es mí novia y con ella es con quien debo estar. Tú simplemente fuiste un juguete que ya me aburrió. No te acerques a mí novia o la pagarás, no queremos dejarte en ridículo como horita. Ginny se giró para ver a la gente y todos se habían juntado para ver la pelea de las jóvenes. A Ginny se le salieron las lágrimas de la impotencia, al ver como siempre los hombres jugaban con ella, era sólo un juguete y ellos nunca la tomaban en serio. Tal vez era al revés, pero siempre la gente se cree sus propias palabras. La pelirroja se levantó y en un parpadear desapareció con un dolor inmenso en el corazón. Lierin se perdió por el callejón al lado de su novia y Molly y Fleur miraban por todos lados e instantáneamente desaparecieron para ver si Ginny se encontraba bien después de tan duro golpe. … Los gemelos seguían en su rutina y con unas sonrisas cómplices siguieron su trabajo, sería una noche que nadie olvidaría por mucho tiempo, la noche en que el niño que vivió regresaba a su hogar en la que alguna vez sufrió. Con un leve plop se aparecieron unos pisos arriba en su apartamento y se dirigieron a sus respectivos cuartos para poder vestirse e ir a la cena que estaba a tan solo dos horas de distancia. **†禾†**Seis encapuchados atravesaron las poderosas barreras del colegio Hogwarts de magia y hechicería, las alarmas del colegio no sonaron ni nada por lo que nadie se dio cuenta de que varios intrusos se encontraban ahora caminando por los verdes pastos. El encapuchado que los guiaba a todos caminaba por los terrenos del castillo e iba rumbo al lago donde en medio de este descansaba un sepulcro blanco con el cadáver del profesor más honorable que había habido en el colegio en muchos años y que dio su vida por defender a Harry de la oscuridad. Cerca de allí, en una pequeña cabaña al lado del castillo, un semi gigante estaba bebiendo té, ya se había arreglado (o eso era lo que hacía parecer) para asistir a la cena que se daría en Grimmauld Place en unas horas. En esos momentos por pura casualidad se fijó por la ventana y vio como cinco sombras caminaban cerca del lago y cuando corrió su vista más adelante vio como otra sombra estaba metido en el lago a unos dos metros de distancia… lo increíble era que el encapuchado estaba flotando sobre el agua. Con un movimiento brusco apagó las luces y sin querer tiro la tetera de porcelana que traía, salió de la cabaña y con paso rápido se dirigió al castillo sin que los seis personajes desconocidos lo vieran y lo atacaran. … La profesora Minerva McGonagall se encontraba en su escritorio ordenando algunos de los papeles de los estudiantes que ya estaban dormidos en sus salas comunes, puesto que ya era muy tarde, por pura cordialidad tenía que asistir a la cena que se llevaría en Grimmauld Place en honor a los caídos en la batalla de hacía casi cuatro años. … Harry se descubrió la cabeza y siguió caminando hasta el sepulcro, cuando hubo llegado se arrodilló levemente, no para dar alguna clase de rezo, simplemente porque así estaba más cómodo, la magia aún no terminaba de acoplarse y eso le hacía estar un tanto cansado. -¿Alguien sabe desde cuándo Harry puede flotar? -Preguntó Severus sorprendido y con la baba de fuera puesto que ningún mago antes lo había logrado. -No, la verdad no… -dijo Draco también impresionado. -Es simplemente increíble… Entre las sombras del bosque prohibido unos ojos color verde-ámbar se movían lentamente y brillaban con una mera intensidad ante lo que veía, no le complacía nada el saber lo que iba a pasar más adelante, pero aquél lugar le hacía poder relajarse de una manera muy eficaz. Aunque desde aquél lugar podía ver perfectamente bien la silueta de aquella chica rubia, de ojos grises y mirada soñadora… suspiró. Harry delineó un ligero prefacio: "Un siervo es el que siempre sigue el camino correcto, un alma en el hombre adecuado es lo que nos hace seguir y triunfar. Pues solo aquellos que conocen la esencia de la vida saben lo que es la inmortalidad". El viento giró y una mirada petrificante paralizó el cielo por unos momentos que parecieron eternos. -He vuelto -sonrió irónicamente-. Y esta vez será para dejar huella… que tiemble la tierra. Conocerán lo que será inmenso y desastroso… … La directora McGonagall se encontraba terminando sus registros cuando la puerta del despacho fue abierta rápidamente haciendo temblar algunas cosas. La directora espantada aventó los papeles por todos lados mientras había brincado casi cinco metros atrás ante el asombro de Hagrid que no sabía si reírse o seguir igual de serio.

-¡Hagrid, ¿por qué tanto escándalo?! -Dijo minerva apretándose el corazón, parecía como si le fuera a dar un paro cardiaco. -Profesora… Digo, directora, acabo de ver algo que me dejó sorprendido… -dijo Hagrid asustado. Minerva se levantó de su asiento para calmar a Hagrid que parecía estar asustado por lo que sea que haya visto. -Dime Hagrid, ¿qué fue lo que viste? -Seis mortífagos, no sé si lo eran pero tenían capuchas negras como la de los mortífagos iban caminando por las orillas del lago y uno en especial, el que los lideraba se metió al agua y veía en dirección a la tumba del profesor Dumbledore. Minerva ensanchó los ojos y miró por la ventana de su despacho en dirección al lago y sí, efectivamente habían cinco encapuchados mirando en dirección al sepulcro blanco en donde se encontraba un sexto en la tumba de Dumbledore y al parecer la inspeccionaba, pues estaba hincado observando las escrituras y grabando algo con el dedo en donde se podía ver una luz de color morado. -¡Hagrid, avisa inmediatamente a todo el profesorado que tenemos intrusos en el lago, que se reúnan conmigo en la puerta de entrada! Hagrid sin responder salió a toda prisa por la puerta y empezó a dirigirse a las respectivas habitaciones de los maestros y demás personal encargado de la seguridad de los alumnos. … En el lago Luna y Snape miraban como Harry regresaba lentamente flotando sobre el agua, aunque ya lo habían visto hace unos minutos no dejaba de ser realmente sorprendente lo que podía hacer, puesto que eso era demasiado genial para ser verdad. Se sabía por los cuentos que se podían hacer cosas increíbles, una de caminar sobre el agua… sí, pero sólo en los cuentos, jamás pensaron que un humano o mago -como se le quiera ver desde cualquier perspectiva- pudiese hacerlo. No. Pero siempre ha sido divertido imaginarlo. Sólo eso. Harry podía observar como debajo el calamar gigante se movía ligeramente como saludándolo a su regreso, y dándole la bienvenida a Hogwarts, donde alguna vez fue su hogar. Al tocar el suelo, Neville se acercó a él, seguido de Draco.

-Haber cuándo nos explicas qué más cosas puedes hacer -Dijo Draco frunciendo el ceño. -No sé cuantas más  -dijo Harry tratando de ocultar que sí sabía todo lo que podía realizar con su poder mágico. -No nos mientas Potter, sabemos bien que no cualquier mago camina sobre el agua -agregó Severus tomándolo por los hombros. -Bueno, bueno, pero no me vayan a matar cuando les diga que también vuelo -respondió Harry levantándose al menos treinta centímetros del suelo. Luna, Neville, Snape, Draco y Alisé se hicieron para atrás rápidamente y sus ojos se ensancharon tanto que amenazaban con salirse, no sabían si lo que veían era una ilusión, un truco de la mente o si en verdad Harry podía levitar. -¿Pero que demonios?... ¿Cómo es posible que puedas hacer eso Harry? -Preguntó Neville con la boca ensanchada en una mueca algo asquerosa. -Voldemort también podía y supongo que muchos otros magos atrás igual… no es cosa del otro mundo, simplemente creo que el punta de mi magia llegó a un nivel que no yo mismo puedo entender… si es que me comprenden. Hay cierta cosas que soy capaz de hacer, ahora que lo pienso no sé por qué sigo usando lentes… hace un rato que no tienen aumento, pero me los he dejado para no levantar murmullos como los que ahora han soltado ustedes -por un instante nadie dijo nada pues al momento de que se quitó los lentes estos desaparecieron rápidamente, como diluyéndose con el viento fresco, provocando así en los demás una reacción reacia y conjunta-. Simples métodos… nada de especial -convino Harry mientras hacía una mueca parecida a una sonrisa. Pero a Severus le pareció que eso estaba muy lejos de ser una sonrisa, era amarga, pesada, grotesca y desagradable. … Minerva estaba ya en la puerta cuando llegaron Hagrid, la profesora Pomona Spraut, el profesor Cuthbert Binns, el celador Argus Filch, el centauro Firenze, Filius Flitwick, Rolanda Hooch, Aurora Sinistra, Madame Poppy Pomfrey, Sibyll Trelawney, Séptima Vector y los cuatro prefectos de las casa de Hogwarts.

-Profesores, tenemos una emergencia, al parecer seis intrusos están en al tumba del profesor Dumbledore, posiblemente sean mortífagos, no lo sabemos pero seguramente algo malo traman.  -Minerva, esto puede ser muy peligroso, sin son mortífagos estarán en un gran peligro los alumnos. -No permitiremos que esto vuelva a suceder, ya una vez perdimos a alguien muy valioso por culpa de los mortífagos, ahora defenderemos el castillo y si es posible mátenlos -contestó Minerva a Binns quién le había advertido. Además, ese recurso había sido implantado por el mismo ministro de magia. … Harry y los demás ya estaban a punto de desaparecer cuando vieron que varias personas salían del castillo rápidamente y se dirigían hacia ellos. Para el tiempo era molesto, no necesitaban más problemas, eso parecía una parcela de malos acontecimientos y un poco de sabor amargo. A muchos de ellos conocían, de alguna u otra forma pronto se verían incluidos en una serie de eventos desafortunados.

-Me parece que nos quieren retrasar más de la cuenta -dijo Neville sonriente. -Sí -Harry apuntó con su mano hacia el centro de los profesores y una fuerte oleada de viento arremetió contra los profesores y los cuatro prefectos haciéndolos caer y lastimarse en algunas partes del cuerpo. -¡Pero que poder tan increíble! -Dijo Hagrid quien se levantaba forzosamente del suelo. Ya para haberlo tumbado a él también quería decir que aquello había sido un viento poderoso. -¡Conozco ese poder! Esa aura, sé que la he visto en otro lugar y en otra persona -Dijo Minerva sorprendida del poder que mostraba el mago encapuchado. En esos momento Harry desenfundó la espada de Godric y le elevó al cielo provocando varios relámpagos y una fuerte ventisca que azotaba contra los muros del castillo, alzó la vista y sus potente ojos verdes empezaron a brillar como dos faros en la oscuridad, un reflejo en sus ojos hizo que los profesores se dieran cuenta de que ese encapuchado de ojos verdes llevaba un extraño brillo en la frente, la capa ondeaba y de sus ojos y aquella marca en la frente la luz emitía poderosos destellos que seguramente un calor infernal desprendían. En ese momento los seis encapuchados desaparecieron del lugar, pero lo que no desapareció fueron los truenos y la lluvia que ya azotaba contra los que estaban fuera del castillo. Una voz espectral entró por cada parte del castillo, por cada escondrijo en el bosque prohibido y en cada hueco quebrado con espacios vacíos: En nombre del poder del blanco, alejaos de mí. Y cada uno sintió una fuerte descarga de miedo, placer y escalofrío ante la voz de ese extraño -hasta entonces- ser. Al fin alguien pudo decir algo: -¡Esos ojos! ¡Esos ojos los he visto en alguna otra parte! -Gritó Hagrid empezando atar los cabos sueltos. Lo recordaba, oh sí, sí que lo recordaba. Era él… no podía ser otro. No. Nadie más. -Sí, yo también. ¡Esos ojos… Son los ojos resplandecientes de Harry Potter! ¡Harry Potter ha regresado, no puedo equivocarme! -Gritó Firenze relinchando. Todos los profesores se miraron sorprendidos, ¿acaso sería cierto que el heredero de Godric Gryffindor había regresado? -¡Pero eso no puede ser, Firenze! ¡Él está muerto! -Dijo Minerva. -Eso nadie lo sabe Minerva, nunca encontraron su cuerpo, por lo que se sabe, él puede estar vivo. -¿Pero entonces por que no se presentó? -Dijo la profesora Spraut. Nadie respondió a eso, todos no cabían en lo que acababan de presenciar, sin duda alguna esos eran los ojos de Harry, nadie en el mundo tenía tales ojos llenos de profundidad y tristeza de la que se le caracterizaban, además había puesto pie en la tumba de  Dumbledore y eso podría significar algo. Sin más que decir todos regresaron a sus dormitorios, excepto Minerva y Hagrid quienes ya se dirigían al número doce de Grimmauld Place para la cena de aniversario que se celebraría. Y así el viento bailó y bailaría toda la noche, anunciando que ese destello verde luminoso era la señal de que Harry Potter había regresado. Y más allá de los confines de la tierra, entre el espacio tiempo del infierno y el cielo un ligero entumecimiento se provocó en el cuerpo del demonio más atroz de la historia… Mephist escupió al piso. Aquello no era del todo bueno. E incluso varios lo sintieron… en otras dimensiones, en otros tiempos… en otros espacios… en otras ideas en que el Escritor supo era tiempo de empezar a trabajar.

… Los seis encapuchados caminaban por las afueras del Valle de Godric, tenían que planear lo que harían en esos momentos pues de noche ya era y casi daban las diez.

-¿A dónde iremos ahora, Harry? -Grimmauld Place -La respuesta de Harry fue directa y fría-. Es hora de que todo el mundo mágico sepa que Harry Potter ha regresado y esta vez acompañado de quienes no aceptan miedos y excusas baratas -todos sonrieron, cada uno con diferentes pensamientos… y así uno a uno fueron desapareciendo rumbo a la zona de Grimmauld Place, donde todos podrían ver que Harry James Potter Evans regresó de la muerte y empuñará su espada contra todo aquel que lo traicionó. **†禾†**En Grimmauld Place número doce, una enorme casa que se había extendido al número once y trece y la cual seguía muy lujosa, tal y como la había dejado Harry antes de su supuestamente muerte (pero ahora esa información era un total desastre, pues muchas personas ya habían tenido momentos en los cuales se habían encontrado con una persona que mostraba muchos rasgos parecidos a los del niño que vivió ahora un joven adulto y con un destino muy fuerte y muy malo) se erguían unos imponentes árboles que parecían pronto ser arrancados por el furioso viento, un viento que pronosticaba toda fuerza iracunda, como cual toro enojado fuese. Pero aquello no importó a nadie, a nadie que en esos momentos estuviese demasiado despreocupado y olvidando quien había sido el que les dio la paz, aquella paz para poder hacer lo que se le viniese en gana sin el peligro de algún loco demente tratando de conquistar el mundo con una magia oscura y perversa… la gente olvida y ese olvido se vuelve monótono y escurridizo por entre las cloacas de las memoria. Una memoria que queda como fango en el pantano, en donde si revives el camino puedes verte sumergido hasta volverte loco y jamás escapar. El tablero estaba puesto, solo era cuestión de Harry y Mephist a dieran el primer movimiento a sus guardianes del ajedrez. La tercera época de oscuridad daría un inicio al cual muchos morirían, muchos abandonarían a sus familias y muchos no serían recordados como héroes, pero todos aquellos que participaran en la guerra se entregarían de cuerpo, alma y corazón a esta guerra.  Una guerra que posiblemente fuese una última y de eso dependía el tablero y de las estrategias que se pudiesen dar. **†禾†**Ron y Hermione se encontraban ayudando a Remus y Tonks a poner la mesa enorme en la que muchos invitados se sentarían a disfrutar de una exquisita cena.

-Tu madre ya se tardó, Ron, a lo mejor algo les ocurrió -dijo Remus ligeramente preocupado por la tardanza. -No lo creo, Remus -contestó Ron con una sonrisa en el rostro-. Seguramente se entretuvieron en el callejón Diagon comprando algunas cosas o con los gemelos que aún no han de estar listos para la cena. -Bueno, solo espero que hayan conseguido las cosas para lo que falta -agregó Tonks sonriente. En esos momentos entró Ojoloco Moody con Kingsley Shacklebolt quienes venían muy bien arreglados, claro, a Moody lo que lo distorsionaba era su ojo, su cara molida, su pie cojo, bueno, realmente todo lo distorsionaba, pero su traje sí que le lucia muy bien. -¡Buenas noches! -saludaron ambos aurores al unísono. -¡Muy buenas noches Kingsley, Moody! -dijeron Ron y Remus. -Huele muy rico -dijo Moody sacando su lengua y mojando sus labios muy al estilo de Barty Jr. -Pues la comida está estupenda. Molly y yo la preparamos -dijo Tonks orgullosa. -Pues no quedó nada mal -dijo Charlie quien salía de la cocina con una chica muy hermosa, su nombre era Fernanda y en esos momentos tenía el título de novia. -Lo ven, desde que Molly me enseñó a cocinar la comida a mí también me queda muy bien -dijo orgullosa y alzando la barbilla. Remus la abrazó y le besó el cuello tiernamente. Pasados unos minutos aparecieron por la puerta Molly, Fleur y Ginny quien venía con un vestido muy hermoso que cautivaría a cualquiera, pero venía con la cabeza gacha y con una mejilla aun roja por la sonora cachetada que le dio la novia de Lierin. -Buenas noches a todos -saludó Molly. Fleur se fue con Bill que estaba en uno de los cuartos que había en la enorme casa. -Buenas noches Molly -saludaron los que pudieron. -¡Wow Ginny! Estás muy hermosa -dijo Hermione quien se acercó para saludarla. Ginny sonrió débilmente, casi sin ganas. -¿Te sucede algo? Todos se giraron para observarla. -No, no es nada, es solo que… Molly vio que su hija no podía decir lo que le había sucedido horas atrás por lo que le ayudó. -Lierin se fue con otra, tuvo el descaro de decir que solo utilizó a Ginny mientras su novia no estaba y pues Ginny se peleó con la tipa esa arrastrada y pues Ginny… Ginny salió en desventaja. Todos se habían quedado en silencio escuchando lo que había dicho Molly y mirando a Ginny con lástima y tristeza. Pero nada de lástima ni tristeza merecía la pequeña Weasley… no tan pequeña ya… -¡Ese desgraciado francés me las va a pagar! -Dijo Ron soltando un plato que se estrelló contra el piso rompiéndose en muchos pedacitos. -Ron, no digas esas palabras aquí y menos que es la casa de Harry. -¡Oh por favor madre! Sabes muy bien que Harry está muerto y que no volverá de la tumba, lo que se escribió en el techo solo eran garabatos, seguramente de algún mortífago que quería hacer la broma pesada y asustar a la gente -dijo Ron con fastidio. -No lo creo, señor Weasley. Más de uno se giró hacia la puerta y vieron que Minerva McGonagall, la actual directora del colegio Hogwarts de magia y hechicería estaba llegando con Hagrid el guardabosque y que se veían con preocupación y asombro en los ojos. Seguramente por que algo les ocurrió… o algo vieron… -¿Cómo dice? -Le digo que no creo que sea una broma de algún mortífago. -Pero es que es imposible que Harry regrese, nadie lo encontró, ni a él ni a muchos otros… como lo son esa lunática Lovegood y a los perros arrastrados de Malfoy y Snape que seguramente huyeron por lo cobardes y desgraciados que resultaron ser. No pudieron seguir hablando pues en ese momento aparecieron por la puerta Arthur Weasley, Sibyll Trelawney, Elphias Doge, Dedalus Diggle,  Emmeline Vance, Sturgis Podmore, Hestia Jones, Arabella Figg, Olympe Maxime que todavía era la directora de Beuxbatons, Horace Slughorn, Ludo Bagman, Amelia Bones y Amos Diggory. Todos se saludaron cordialmente, puesto que algunos no se veían muy seguido, todos seguían platicando animadamente pues el aroma de la comida les hacia incrementar las ganas de platicar de lo que habían hecho y de cosas sin mucha importancia, pronto entraría un tema más interesante por el cual platicar.  -¿Alguien ha visto a Fred y George? -Preguntó Arthur Weasley. -No, aún no llegan. -Los esperamos una media hora, si no llegan empezamos sin ellos -dijo Molly enojada por el retraso de sus hijos. **†禾†**En el apartamento de los gemelos, éstos se alistaban para el espectáculo que se venía, estaban ansiosos por ver que decían todos al ver a Harry y a los desaparecidos regresar a su lugar de origen.

-Ya quiero ver la cara de idiotas que pondrán todos al ver que Harry ha regresado -dijo Fred sumamente emocionado. -Sí, yo igual hermano, ¿pero que haremos cuando regrese? -dijo George. -Pues creo que lo mejor sería aceptar la oferta de Harry, e irnos con él para ayudar en esta guerra, en algo tenemos que hacer nuestro trabajo, podemos inventar algo para los que luchen. -¡Muy bien pensado!, pero ahora será mejor que pasemos por Angelina y por Katie sino se van a molestar, además solo falta media hora para que empiece la cena y ya quiero que llegue Harry, porque esto se pondrá de lo mejor. Los dos gemelos desaparecieron de su apartamento rumbo a la casa de sus respectivas novias, tenían que verse presentables con ellas, además de regresar a Grimmauld Place para la cena. **†禾†**En las afueras de Grimmauld Place cinco jóvenes y un anciano, como le decía Harry a Severus aparecieron a unos dos kilómetros de la casa número doce de Grimmauld Place. Todos habían visto el lugar pero cinco se miraron sorprendidos puesto que habían aparecido muy lejos de la casa cuando pudieron haber aparecido en la misma casa.

-¿En dónde estamos? -Preguntó Neville que no reconocía ese lugar. -Estamos exactamente a unos dos kilómetros de mí casa. -Pero porque estamos tan lejos, hubiéramos podido entrar en la casa con solo aparecer allí -dijo Draco confundido. -Pues sí, es verdad. Pero quiero que algunos terminen de cenar para poder entrar y que no armen tanto escándalo -contestó Harry sin preocupaciones. -Pero que tal si apenas van a empezar, nos vamos a hacer como una hora de aquí caminando. -Eso es justamente lo que quiero hacer, Luna, quiero darles una sorpresa y sacar a todos de mí casa con el mayor regalo que jamás van a poder recibir -contestó Harry moviendo una mano y viendo la luna roja y espeluznante que se alzaba en el cielo. Todos movieron la cabeza negativamente pero con diversión en los rostros. A Harry siempre le gustó dejar sorpresas a todos los que lo amenazaban o que simplemente les caían mal, y Draco fue muchas veces el conejillo de indias, por lo que sabía muy bien lo que tramaba. -Bueno, entonces empecemos a caminar -sugirió Alisé sonriente y tomando a Draco de la mano. Les siguieron Luna, que contemplaba el camino mientras veía como se materializaba aquél ser que tanto quería a su lado, por unos momentos Harry tensó la mirada, sabía que estaba allí, pero nunca pensó que Luna pudiese verlo e incluso casi comunicarse telepáticamente… decidió dejarlo para después, tenía mucho que decirle y él tenía mucho que responderle; Neville observaba atentamente el grupo, era chistoso en cierta forma, y como a todos jamás se le cruzó la idea de poder hablar tan civilizadamente con Snape y Malfoy… si eso algún día se hubiese puesto en una balanza y del otro lado la idea de un nuevo señor de la oscuridad, lo primero le hubiese resultado realmente lo menos posible, casi nulo; por último seguían Harry y Severus que obviamente no iban tomados de las manos pero cada uno iba sumido en sus pensamientos y mirando la negrura del paisaje que seguramente iba a durar por un buen tiempo. El de ojos verdes habló: -¿Recuerdas alguna vez haber sentido tanta tensión como ahora? -¿Refiriéndose especialmente al tema del que viene? Harry asintió y una sonrisa sincera apareció en su rostro, una única que hacía demasiado tiempo no surcaba ese rostro tan demacrado y cansado. -Sí, lo he sentido antes… pero no tan fuerte como ahora. -¿Cuándo fue? -Cuando me enteré de la muerte de tus padres y que por caminos cruzados algo tuve que ver -Harry sonrió, aquello no era de mayor relevancia-. Y la otra… -dudó unos segundos-… el día de la batalla final contra Voldemort. Cuando estábamos Draco y yo en la parte izquierda del bosque prohibido, más precisamente cuando las filas de mortífagos empezaron a desfilar por los terrenos frente al castillo. Temía que lo que habíamos planeado resultase mal. El chico emitió un leve suspiro. -Yo lo he sentido varias veces, pero jamás como esto. Pensé que Voldemort lo era todo en cuestión de maldad. Es algo difícil de creer que ahora resulte que hay alguien todavía más poderoso que los tres que pasaron. -¿Te refieres a Grindelwald y a Slytherin? -Sí. Si lo pensamos detalladamente, tanto Voldemort como esos dos fueron piezas fundamentales para las bases de la magia oscura, magia negra o como quiera que se le ha llamado a través de los tiempos. Lo que no logro explicarme es cómo fue que éste ser, Mephist, si así es como se llama, logró existir, cómo fueron sus inicios, de dónde obtuvo todo ese poder que seguramente pronto demostrará. Cuál es su camino a seguir… y más importante aún. Qué es lo que desea hacer… y cómo es que piensa hacerlo. Los dos quedaron en silencio, sin duda esas explicaciones nadie quisiera saberlas, ahora era otra cuestión, pues era vital saberlas si querer enfrentarlo querían. Harry miró al cielo, y como si las tonadas en su mente se formaran con la simple visualización de las estrellas, cometas y demás constelaciones en el espacio, como si todo ser se uniera en la formación de las palabras que empezaría a decir, como si el aire, el fuego, la tierra y el agua se acumularan en su garganta empezó a escuchar el ligero gorgoteo del viento, aquella melodía que el viento deseaba polarizar, que deseaba enterrar en la mente de cualquier ser vivo, ya sea malo o bueno, si estaba hecho de luz o de oscuridad, eso no importaba, quería que eso se quedara impregnado en la piel del mundo, de aquél planeta que había tenido la suerte o la desgracia de conocer a seres capaces de construir, capaces de crear, capaces de saber, capaces de vivir… y capaces de destruir… e incluso destruirse a sí mismos. Por momentos Harry perdió la visión de lo que ahora estaba viendo, no supo si seguía caminando por aquella vieja carretera que daba acceso a las diferentes regiones de Grimmauld Place. Se perdió entre el espacio y el tiempo, algo jugaba entre todo lo que se conocía, entre lo que se formaba, entre lo que se imaginaba y se pensaba, todo aquello empezó a dar vueltas, a girar como una ruleta… no había nada, o eso parecía verse, pero sus ojos no veían, era la mente la que tenía el poder de ver más allá de lo que no ven los ojos. Los ojos de la mente, aquellos que te dan el poder tan grande como para viajar dentro de la oscuridad y ver su palpitante y desastroso corazón, pero que también te invita a ver su lado amable, el lado que te puede ayudar a pensar, a idear y a sobrevivir… un bien y un mal, ambos congeniando para dar un equilibrio a la naturaleza y a todo lo existente en el universo… aunque a veces aquello era rebasado por alguien que podía rebasar esos límites y romper las cadenas de lo existente. Y aquella voz apareció, en la mente tal vez, pero sabía que era verdad, el viento lo había llevado hasta ese lugar, el viento… solo él. -Te crees señor de todo territorio y seguramente la tierra sólo quieres poseer. ¿No te has dado cuenta, tú, tú que un destino tan quebrado cargas que toda roca, planta o criatura viva está, tiene alma, es un ser? Harry permaneció callado, algo se movía entre las sombras, entre esa oscuridad… no lo veía, jamás le vería, incluso ni se presentó, pero sabía que seguramente más adelante en el camino de la vida le conocería. Y sus pensamientos le llevaron a pensar que él estaba más lejos que ningún otro ser, incluso más allá del tiempo, del espacio, de la imaginación, del pensamiento y de la realidad. Y otra voz habló, era menos gruesa, menos pesada, pero igual denotaba una seriedad inquebrantable, a él sí que le conocía, lo había visto minutos antes junto a Luna, estaba seguro que era él, aquél que entre las Sombras se oculta: -Tú crees que igual a ti es todo el mundo y hablas como un gran conocedor… hablas y piensas que todo mundo te va a entender, pero sólo tú eres capaz de descifrar tus propias ideas… crees que el camino es para todos y que nadie los otros caminos paralelos a nada te llevarán más sigue las pisadas de un extraño y mil sorpresas hallarás alrededor. Una fuerte oleada de sentimientos brotó de algún lado y por momentos pudo ver que la silueta torneada de alguien que no tenía el aspecto de ser siquiera existente trepaba por la oscuridad de los alrededores, le vio y éste ser le imitó, entonces habló: -¿Escuchaste aullar los lobos a la luna azul o has visto a un lince sonreír? Tú que con la naturaleza te vas a aliar lo has oído tan siquiera… ¿o unirte a la voz de las montañas? Saber lo que se siente ser uno más de la vida, algo más que adorna los paisajes que te rodean… ¿Lograste ser uno con el viento y sus colores descubrir? Si observas y escuchas atentamente aquello que se te ha dicho encontrarás millones de cosas que nadie puede ver, que nadie se toma la molestia de sentir, de saborear, de admirar. Por un momento las miradas inéditas de sus amigos se posaron sobre él, nadie le tocó o le habló pues parecía ser que el viento no lo quería así. En aquel espacio de oscuridad algo espectral pareció reconfortarse así mismo, parecía ser que la primera voz volvía a hablar: -Volamos por veredas en el bosque, probemos de sus frutos el sabor, descubre que riquezas te rodea sin pensar, un instante en su valor… Recuerda que hermanos son el río y la lluvia, amigos somos todos como ves. Y aunque de razas diferentes nos conocen cada uno tiene el mismo propósito de vivir, debemos ser tratados todos por igual, no importa la raza, el color de la piel o nuestro lugar de origen. Vivimos muy felices estando unidos en un ciclo fraternal que eterno es. Que eterno puede ser, que será eterno de eternidad absoluto. Harry sitió una fuerte descarga de energía, aquello que le circundaba como película casera por entre su mente le hizo saber que el mundo sentía el dolor que en ese momento ya se había causado, más aun de lo que pronto vendría. Una nueva voz empezó a hablar: -Escuchaste aullar los lobos a la luna azul, o has visto a un lince sonreír, o unirte a la voz de las montañas… y colores en el viento descubrir. Todo aquello que está pero que es difícil ver, sentir, oler… Pregúntate ahora, ¿Cuán alto el árbol será? Pensarás y pensarás pero si lo cortas hoy nunca se sabrá. Piensa, tú que has sobrevivido a la maldición imperdonable mortal… sólo piensa, debes hacerlo por todos aquello que no lo entienden… escucha aullar los lobos a la luna azul. Recuerda que sea blanca o morena nuestra piel todos tenemos que sentir lo que sienten las montañas al pasar el tiempo imperdonable. Descubre entonces lo que hay en el viento, aquellos colores que se mueven a través del tiempo. Si no entiendes que hay aquí entonces jamás sabrás que no solo es tierra para ti. Que hay tierra para todos. Sí, para todos… Entonces una sonrisa descargada de toda malicia apareció iluminando esa oscuridad, ese pedazo de mente que tan oculto estaba en Harry. -Sigue tu camino, Harry Potter. Aún te quedan bastantes caminos por seguir. Únelos todos y encontrarás algo más de magia… magia verdadera… aquella que no se consigue con palitos de madera. Harry sonrió, las palabras de ese sujeto, aquél que entre el monitor se oculta le parecieron agradables. Por un momento la visión se le hizo nublada, tuvo que tallarse los ojos para aclarar la mirada. Por un momento Severus estuvo tentado a ayudarle, pero se arrepintió cuando una energía desconocida pasó a su lado, una energía que Luna apreciaba demasiado. El viento descargó su furia, atravesando las calles hasta golpear con la número doce de Grimmauld Place, varios allí se sobresaltaron, nadie supo a qué se debía. **†禾†**En el mismo lugar de Grimmauld Place todos seguían charlando animadamente, cuando en ese momento llegaron Fred y George con Angelina y Katie. Molly rápidamente se acercó a ellos y los separó para enseñarles su lugar de convivencia. No sin antes dedicarles una mirada enojada por la tardanza.

-Ya era hora de que llegaran -dijo Charlie sentándose ya en la mesa. -Nos entretuvimos con algunas cosas que teníamos que hacer y unas cuantas sorpresas que dar pero aún no es la hora. -Dígannos de una vez -dijo con fastidio Hermione. -Pues no, no les vamos a decir. Pero ya olvídense de eso ahora tenemos que disfrutar de los manjares - dijo Fred sonriente y moviendo su mano levemente como olvidando el asunto. Ginny que los veía sospechosamente sabía que algo estaban tramando, lo podía notar fácilmente puesto que era su hermana y los gestos y mentiras se podían notar muy fácilmente. -Siéntense todos -dijo Molly ordenando a todos que lo hicieran-. Y tomemos nuestros alimentos. -Sí -se escucharon las voces de todos los presentes. Todos empezaron a servirse de las diferentes variedades de las comidas que había en ese lugar y sí que eran bastantes variedades. Fred y George no veían ya la hora de que llegara Harry y sus amigos para empezar el espectáculo. Por otro lado Ron seguía comiendo como todo un cerdo asqueroso y esos era algo que le disgustaba a Hermione quien sonreía con desgracia y miraba con terror como Ron se manchaba algo la ropa. Molly y las demás mujeres que no eran Hermione ni Ginny estaban enfrascados en una charla sobre hombres que según ellas eran muy interesantes pero que para los hombres era una total plática aburrida. Fue entonces cuando Kingsley empezó a sacar el tema de lo ocurrido en el callejón Diagon. -¿Sí te enteraste de lo que pasó en el callejón Diagon, Remus? -Preguntó Kingsley. -No, ¿que fue lo que ocurrió?. Molly, Ginny y Fleur que escucharon eso rápidamente se giraron hacia Remus y Kingsley y por obvias razones todos los demás invitados también, para poder observar y escuchar la plática que parecía interesante por la cara de Kingsley. -Nosotros también estuvimos allí -dijo Fleur captando la atención de todos los presentes-. Vimos como una especie de demonio mataba a un auror y lo destrozaba. -¿Y que hicieron? -Dijo Bill asustado y revisando a su novia por si no le había ocurrido nada y se detuvo más en la parte de su trasero-. …¡Wow! -Pensó Bill. -Sí, nosotras estamos bien, pero muchos de los aurores llegaron cuando ya todo había pasado -respondió Fleur. -Pero lo que más nos sorprendió fue que un joven no muy grande por lo que se notaba, acabó con uno de los dos demonios y al otro lo encaró con todo el valor del mundo y sin tenerle nada de miedo. -¿Quién era ese joven? -Preguntó Emmeline Vance. -Pues muchos dicen que era Harry Potter -contestó Kingsley. Todos dejaron de comer para mirar sorprendidos al auror, Fred y George sonreían con complicidad, cosa que no pasó desapercibida por Ginny (que a cuestión estaba excitada por algunas cosas que recordaba cuando se encontraba con Michael Corner en los baños de mujeres del segundo piso en Hogwarts). -¿Pero qué cosas dices, Kingsley? -Dijo Dedalus Diggle. -Sí, es verdad, cuando nosotros estuvimos en el callejón el demonio afirmó que el encapuchado era el marcado por un oscuro. Y que yo sepa el único que ha sido marcado por un oscuro es Harry -dijo Molly. -Pero, eso es imposible… -Puede que sea una equivocación, pero él tenía una espada plateada con incrustaciones de rubí, se parecía mucho a la que Harry sacó del sombrero el día en que me salvó del basilisco y de Tom Ryddle en mi primer año. -No es posible hermana, esa espada seguramente desapareció -dijo George no dándole importancia al asunto. -Pues yo también la vi -dijo Fleur. -Lo más sorprendente es que una niña logró ver su rostro y muchos sienten y piensan que en verdad Harry Potter ha regresado -agregó Molly con curiosidad. -Sí, eso es verdad, los aurores empezaron a preguntar si aquellos encapuchados eran mortífagos pero muchos contestaron que no, que ellos los salvaron -dijo Kingsley. -Pues la verdad yo no creo que sea Harry -dijo Ron fastidiado y tomando la varita de Harry en sus manos por debajo de la mesa en señal de protección. -No estoy muy segura de eso, señor Weasley -Empezó a decir la profesora McGonagall ante la vista atónita de todos. -¿Lo ha visto, profesora? -Preguntó Ginny esperanzada. -No sabemos si fue él, pero antes de que viniéramos aquí, Hagrid logró ver a seis encapuchados, estaban en el lago y uno de ellos empezaba a flotar en el agua, se acercó al sepulcro en donde descansan los restos de Dumbledore… parecía escribir algo. Cuando bajamos la mayoría de los profesores a ver si eran mortífagos, el que los lideraba nos atacó y su poder era realmente increíble, antes de que desapareciera, el encapuchado alzó la cabeza y dejó mostrar sus ojos verdes, eran tan potentes y destellantes que te dejaban petrificado y también alzó una espada plateada al cielo en señal de ataque, luego los seis desaparecieron. De allí no supimos a dónde se fueron, pero su poder se quedó en los terrenos y representaba venganza y amenaza. O eso era lo que muchos sentimos ante ese viento fuerte que azotaba las paredes del castillo. Hagrid asintió. Aun sentía escalofríos. -No puede ser, no sabemos si en verdad es Potter -dijo Alastor Moody. -No, no lo sabemos, pero el único que hasta ahora lo sabe es el ministro de magia -dijo Remus pensativo y comiendo de sus sopa. -¿Por qué lo dices, Remus? -Preguntó Amos Diggory. -Porque cuando fuimos al ministerio por una señal de que mortífagos habían capturado al ministro eso se pensó… o más bien que todo había terminado en caos… pero cuando los entonces cinco encapuchados salieron de las oficinas del ministerio, el que los lideraba nos atacó y dejó ver sus ojos verdes y solo he visto esos ojos en Harry… y en nadie más. -¿Creen que Harry haya vuelto? -Preguntó Sturgis Podmore. -Realmente no lo creo, pero si regresó el mundo dependerá nuevamente de él -dijo Sibyll Trelawney. Y Ron no estaba de acuerdo, él pensaba y estaba firmemente convencido de que podría derrotar al tal Potter que vuelve de la muerte con su poder actual de magia mejorada… Harry Potter no sería nada ante sus habilidades. Y estaba tan seguro que sentía que era verdad… o era verdad sólo para él. **†禾†**Iban caminando ya por la calle de la avenida donde se encontraba el número doce de Grimmauld Place, Harry había sonreído varias veces pero ahora su cara mostraba una seriedad inquebrantable, aquél Harry que muchos años atrás había estado presente ahora simplemente se había esfumado… era algo llamado renovación, o con semejanzas similares.

-No te preocupes Harry, nosotros estamos contigo -comentó Severus sonriente. Una sonrisa irónica se dibujó en su rostro. -Hace mucho tiempo que las preocupaciones desaparecieron… las cosas se ven ahora de una forma diferente. La venganza es un plato que se come frío… y muy, pero muy despacio. -Yo no conozco a los de aquí, pero te daré todo mi apoyo  -dijo Alisé sonriéndole y abrazándolo. -Bien, entonces ha llegado la hora de presentarnos, ¡qué el mundo sepa que los desterrados hemos vuelto y que venimos con plan de matar a todo aquél que se ponga en nuestro camino! -Dijo Harry levantando el puño al aire y exclamando un grito de triunfo que todos siguieron. … Mientras todos dentro de la casa seguían platicando y comiendo plácidamente, Harry Potter, Severus Snape, Luna Lovegood, Alisé Farley, Draco Malfoy y Neville Longbottom caminaban hacia la puerta de madera de la entrada principal de la casa número doce, antigua casa de los Black. La fachada estaba tal y como la dejó Harry hacía ya tres años y medio, en la ventana se podían observar las luces que habían dentro y que al parecer habían muchas personas dentro.

-Pónganse las capas, que nadie los vea hasta que yo de la señal -ordenó Harry. Inmediatamente y después de que Harry se colocara su capucha, los demás también empezaron a colocarse las capas mientras avanzaban, la puerta estaba a unos pasos y todos sentían como si tuvieran mariposas… No, mariposas no, como si tuvieran gallinas en el estomago pues la sensación era terrible, lentamente Harry estiró la mano y abrió la puerta lentamente, dejando entrar a sus amigos. Todos los invitados seguían en la mesa uno que otro ya estaba hasta atrás con el Wisky de fuego pero seguían divirtiéndose. Harry y los demás avanzaban hasta el comedor de donde provenían los murmullos y en un instante los seis amigos se encontraba ya en la entrada del comedor viendo a todos los que estaban cenando y divirtiéndose alegremente con sus estupidez pláticas y demás cosas sin importancia alguna. Harry miró con odio a todos, dio tres pasos al frente y dijo con una sonora voz: -¡Vaya, vaya, vaya! ¡Veo que este lugar se ha convertido en una gran guarida de ratas! -la voz tétrica hizo que todos los que estaban en las mesas se miraran con temor y rápidamente se levantaran con las varitas en mano. Los hombres inmediatamente se adelantaron para cubrir a todas las mujeres que se veían aterradas y que también apuntaban con sus varitas. -¿Quiénes son? ¿Y que quieren en este lugar? -Dijo Moody apuntando a Luna. -No tienes el derecho de levantarme la varita, porquería de mago -dijo Harry con la voz desgarradora. -¡Expelliarmus! -Gritó Remus Lupin hacia el encapuchado que estaba al frente. Harry movió levemente su mano y el hechizo que se dirigía a él desapareció en el espacio encriptado, con otro movimiento más rápido y fuerte apuntó con la palma de la mano a Remus quien salió disparado hacia la pared cuarteándola levemente. -No creo que te convenga retarme miserable licántropo -exclamó Harry con una sonrisa malévola que todos vieron, pues era lo único que podían ver de los encapuchados. -¡Estúpido mal nacido! -Gritó Hermione poniéndose enfrente para encararlos. -Tú no hables, sangre sucia -comentó Malfoy avanzando y apuntando a Hermione quien dudó en atacar y se quedó parada con miedo en la piel. -¿Quiénes son? -Preguntó Amos Diggory. Harry se giró hacia el viejo que los veía con miedo. -¡Pero miren nada más a quien tenemos aquí! -Exclamó Harry con burla y soltando una carcajada-. Es el padre del difunto Cedric Diggory, recuerdo que el pobre murió con un Avada Kedavra de Voldemort y que Harry Potter estaba allí y presenció el regreso del mismo -quería estallar a carcajadas-. Pero bueno, eso es cosa del pasado, ahora ya no está el muchacho engreído. -¿Cómo te atreves…? -He, he, he. Tranquilízate, no quieres que uno de nosotros te mande a descansar con él, ¿verdad? -contestó Severus apuntando con la varita. -Simple basura -dijo Harry fríamente, todo aquello eran palabras de verdadera credulidad-. Pero sigamos con esto… a ver, quienes más están aquí, ya mencionamos al lobo, también está su querida chiflada -esto lo dijo refiriéndose a Tonks quien frunció el ceño enojada-, también están los señores Weasley y su hijo el idiota pelirrojo, el más pequeño de los varones, bueno, que se puede esperar de una simple comadreja. Sus hijos mayores, Charlie y Bill, y la siempre hermosa Fleur Delacour -cuando Harry mencionó el nombre se inclinó ligeramente en señal de respeto, cosa que imitó Fleur como cortesía que no pasó desapercibida para nadie-. ¡Oh! Sí, pero no se nos puede olvidar mencionar a la dientes de muralla, la gran biblioteca andante, Hermione Granger, veo que tu cabello ya no es tan feo como antes, seguro que solo un pobre idiota como Ron se fijaría en ti, pero ni más remedio. Veamos, quien más, ¡oh, sí! Casi toda la Orden del Fénix, no conozco a todos y no me interesa conocerlos, la profesora Minerva McGonagall y el buen Hagrid, mis respetos para ustedes dos que nada tengo que ver con ustedes. Y por último Ginevra Weasley, veo que has cambiado mucho desde que el idiota de Potter murió, seguramente la has de ver pasado en grande con todos los novios que tuviste en estos… ¿qué fueron?, ¿casi cuatro años?, sí, eso, casi cuatro años largos, seguramente ya perdiste la virginidad que tanto querías conservar para cuando te casaras con el estúpido de la cicatriz en la frente, ¿o me equivoco? -Harry se empezó a reír como nunca pero su risa era muy parecida a la de Lord Voldemort y más de uno se estremeció. -¿Cómo te atreves…? Miserable perro…  -Bill se aventó hacia Harry quien le propinó una patada en las rodillas y lo hizo caer. -¡Por favor Bill, jamás podrás contra mí! -¡Lárgate de esta casa maldito loco desgraciado! -Gritó Moody furioso. -Antes de que me vaya tengo que recoger algo que me pertenece -Harry empezó a caminar ante todos y se paró enfrente de los gemelos Weasley -¿Quién la tiene? Ambos gemelos señalaron a Ron quien los miró confundidos, al igual que todas las personas que estaban presentes. Harry empezó a caminar, hasta llegar al frente de Ron, quién trataba de verle la cara por completo. El chico de ojos verdes en un rápido movimiento le quitó la varita de la mano, acto seguido una fuerte energía se desprendió de la varita aventando a todas las personas un metro de distancia y después caer al suelo lastimados por la potencia de la magia. Los cinco encapuchados restantes observaban con diversión como todos estaban sorprendidos. Harry levantó a Ron del suelo y antes de que éste pudiera hacer o decir algo le acomodó un golpe muy fuerte en la nariz quebrándosela al instante, lo tomó por los cabellos y le dio otro golpe en el estomago haciéndole escupir sangre de la boca. Lo levantó una vez más y con su fuerza lo aventó hacia la mesa estrellándolo contra todo plato y comida que hubiera, el cuerpo de Ron giró dos veces y azotó en el suelo. Ron soltó un grito de dolor al caer y Kingsley y Amelia Bones lo ayudaron a levantarse. Ginny y Hermione miraban aterradas al encapuchado que tenía una fuerza sorprendente. No sólo mágica, su fuerza física era espectacularmente fuerte para esa complexión. -Y es lo mínimo que te mereces al tomar lo que no te pertenece, estúpida comadreja. -¡Exijo saber quién eres! -Gritó Remus Lupin de nuevo y caminando hasta Harry quien estaba de espaldas a la mesa. Harry no respondió a eso, pero sí dijo: -Mi padrino Sirius estaría muy decepcionado al ver la casa en este estado. Ese fue el momento clave, todos los que estaban reunidos allí en ese momento quedaron petrificados ante lo dicho por el encapuchado, nadie sabía como reaccionar o que decir, sus bocas se habían cerrado automáticamente, Remus se había sentado en una silla, no podía creer lo que escuchaba. -¿Ha-ha-ha-has dicho pa-pa-pa-padri-padrino? -Preguntó Remus con una expresión de terror en el rostro. Harry no respondió a esa pregunta, solamente y al mismo tiempo que sus acompañantes se empezó a quitar lentamente la capucha que les tapaba la cabeza y el rostro. Quedó totalmente abajo y Harry se dio la vuelta para que todos pudieran ver su rostro, el idéntico a James Potter, su padre. Las reacciones fueron variadas y de todo lo que se pudiera ver y provocar. Nadie podía decir nada, Harry tenía una mirada penetrante y con frialdad miraba a cada uno de los presentes. -Me parece que aquí nadie sabe hablar -dijo Harry mirando a Draco más que a los otros. -Tu regreso a causado mucha impresión -contestó Draco sonriente y girándose a todos los presentes. -Será mejor que nos quedemos por hoy en los cuartos de arriba, de cualquier forma esta es mi casa y no creo que ninguno de estos idiotas nos moleste. Sería bueno que cada uno tomara sus cosas y se largara… no me agradan las ratas y no creo que jamás me agraden. -Cómo gustes, Harry. -¿Están de acuerdo Luna, Alisé, Neville? -Por supuesto -contestaron. Iban caminando hacia la salida cuando la voz de Ojoloco Moody lo detuvo. -¿Qué significa esto, Potter? -Rujió. -Pues eres estúpido, ¿o qué? Nunca estuve muerto, ¿no puedes comprender esas simples palabras? -Contestó Harry con desdén. -Pero Harry, ¿en dónde estuviste? -Preguntó Remus. -No es algo que te importe. -¿Por qué te comportas así con nosotros? Harry estalló en carcajadas. Se volvió y todos sintieron miedo de aquellos ojos vacíos, llenos de maldad conjunta, una maldad fuerte y oscura, una maldad que se había complementado con el chico de cabellera negra azabache. -Si alguno de ustedes se entromete en mi camino… no me importa si eres tú, Remus, o si es Hagrid, o la señora Weasley. Entiéndanlo bien porque no lo volveré a decir; si se entrometen en mi camino los mataré a todos. De ahora en adelante Harry Potter ha regresado -se acercó a todos y sacó su espada-. Con esta espada cortaré y mataré a todo aquél que se meta conmigo -caminó hasta Ron-. Y tú… maldito traidor de mierda -Harry le hizo dos cortadas profundas a Ron en cada brazo que lo hizo caerse de dolor y gritar-. ¿Vienen con nosotros, Fred, George? -Preguntó Harry mirándolos. -Pero Harry… -No importa, que vengan ellas, estaba pensando en hacerles la oferta, necesitamos tener gente para lo que viene. ¿Aceptan? Los cuatro asintieron. Subieron hasta la planta de arriba dejando a todos los presentes en un caos terrible, pero una de esas personas tenía el corazón latiendo a mil por hora, puesto que había visto a Harry de nuevo y aunque él no la había mirado ni un segundo ella guardaba las esperanzas de que le volviera a mirar y a querer como antes. Y sí, esa persona era Ginny Weasley, una hermosa pelirroja que seguía enamorada totalmente de Harry Potter. Pero lo que no imaginaba ella era de que a partir del día venidero iba a tener varias rivalidades que compartirían la pelea por el corazón de Harry. Aunque eso significaba que Harry jamás estaría nuevamente interesado por ella. Y mejor aún, los pezones de Ginny se endurecieron a tal punto de que tuvo que dispensarse de algunos y salir en huida al baño para tener un orgasmo que ella sólo pudo sentir y con el cual denotaba su verdadera ambición, quería sentir a Harry, pero sentirlo de verdad… o sentirle eso que le hacía ser hombre. … Una ráfaga de viento surcó los aires… unos ojos verde agua subieron por los montes… seguro ella, quien aún no había aparecido estaba soñando con él… con su verdadero amor.

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"

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»»"…-… -Cállate, Ron, no ves que te puede oír, está en todo su derecho, esta es su casa y no la nuestra -respondió Hermione limpiándole la sangre de la boca.

-Ese es el problema, aún no ha recuperado su máximo poder, por lo que tenemos que apresurarnos a reunir toda la ayuda que podamos.

-No, con mi magia al cien por ciento soy capas de destruir todo Londres con solo extender mi mano. Pero esa es otra cosa, ahora tenemos que concentrarnos en lo que haremos para juntar a las personas que nos ayuden en este problema. Tenemos a Fred, George, Angelina y Katie, además de ti, Draco, Alisé, Luna, Neville y yo…"««