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Historia 46324 — capítulo 12
"12.- El lamento que a todos alerta. (Parte 2)" Prefacio: …-Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír. … (Anónimo)
Prefacio: …--¡No me calles tonto! ¡Serás muy Harry Potter pero no tienes derecho a gritarme!... (Samantha)
†禾†
6 de Junio del 2004; 12.21 h, después del lamentoEn la hermosa ciudad de Nápoles, en Italia, una bella joven caminaba por las playas del golfo. Iba contrariada, acababa de escuchar la voz en lamentación de uno de sus más grandes amigos, un amigo que le confió demasiados secretos de su vida y que la dejó acompañarlo en la destrucción de una serpiente que se escondía en un refugio de mortífagos muy peligrosos.
-Estoy segura que era Harry… -Katherine, como se llamaba la joven, no sabía que hacer o dónde poder consultar si era verdad que su amigo estaba vivo o si sólo era un producto de lo mucho que lo extrañaba. Siguió caminando por la playa hasta que en una barra de un puesto de bebidas alcohólicas logró prestar atención a las noticias donde pasaban la destrucción de Londres. -¿Qué es lo que sucede? -Preguntó Katherine al mesero. -Han destruido gran parte de la ciudad de Londres. -¡¿Qué?! -Katherine apartó a un señor ya ebrio de un empujón y con suma atención empezó a escuchar cada palabra que decía el reportero de las noticias. Después de diez minutos el mesero dijo: -Ha regresado… -¿Tú también eres un mago? -Katherine bajó la voz para preguntar al mesero, sabía que se refería a Harry Potter. -Sí… por eso lo dije… Harry Potter no estaba muerto, ha regresado, y con él una nueva oscuridad. -Algo no está bien en estos momentos, tonto -Katherine se estaba exaltando-. ¡Harry no tiene la culpa de que esto esté pasando nuevamente! -Tranquila niña, defiendes a ese mago como si lo conocieras. -¡Por supuesto que lo conozco, idiota! ¡Es mi amigo! ¡Y no es cualquier mago, es el mago que derrotó a lord Voldemort! -El mesero se estremeció pues ese nombre aún causaba dolor y miedo aunque ya no existiera. Katherine no dijo nada más y emprendió rápidamente el camino hasta su casa en el centro de la ciudad. A cada televisor que veía prendido aparecían las imágenes y el video de lo ocurrido hacia dos días en Londres, y de como Harry Potter había reaparecido.
Katherine había salido de su casa ese día para reunirse con sus amigas del colegio y charlar de hombres guapos y cosas de mujeres. Caminaron un rato por el centro de la ciudad. Todas las amigas de Katherine eran brujas pues estaba estudiando en la academia Beauxbatons de Francia. De tanto caminar las amigas pararon en una cafetería del centro de la ciudad y allí ordenaron pastelillos y café para el frío que empezaba a hacer. Katherine miraba por todos lados y fijó su vista en un joven de cabello negro revuelto que caminaba pensativo por las calles. A Katherine ese joven se le hacía conocido, pero no lograba ubicarlo bien. Harry miraba a todos lados y sus ojos se centraron en los ojos color miel de Katherine, su cabello rosado le dio algo de gracia, le recordaba el color mucho al de Tonks. El cabello del chico se movió violentamente por el fuerte viento que se provocaba, y sin que él lo notara su cicatriz quedó al descubierto de tal manera que Katherine pudo observarlo muy bien y reconocer inmediatamente quien era el joven apuesto que se encontraba "perdido" a su parecer. Ella se levantó de carrera al ver que Harry se perdía por entre las personas y doblaba la esquina de la avenida principal. Sus amigas extrañadas le preguntaron:
-¿Sucede algo, Kat? -No… bueno… tengo que irme, nos vemos mañana… -Y sin decir nada más salió corriendo del lugar dejando a sus amigas un tanto confusas y con los rostros legibles en "¿Qué diablos le picó a ésta tipa?" Katherine dobló en la misma esquina en que lo había hecho Harry y empezó a correr rápidamente por la calle ante las miradas de la gente. -¡¿En dónde diablos te metiste?! -Katherine se estaba empezando a desesperar, no había podido encontrar a Harry por ningún lado. -¿Buscaba a alguien, señorita? -Preguntó la voz de un joven amablemente. -No… bueno, sí… -Katherine se giró para ver al que había preguntado-. ¡¡Ah!! -Katherine cayó de espaldas, pero el joven fue más rápido y logró abrazarla para que no cayera. -Por el susto que le di, o me buscaba a mí o realmente estoy feo -dijo Harry sonriente. -Bueno, sí… digo, ¡no!… bueno, sí te buscaba y no, no estás feo -Katherine se sonrojó por su torpeza en las palabras. -¡Me halaga señorita! -Katherine. Soy Katherine. -Katherine, no creo que sea necesario que me presente, me reconociste desde hace ya un rato, ¿cierto? -Katherine asintió-. De todas formas es un gusto conocerla, señorita. -El gusto es mío, caballero. -Bueno, con su permiso, es hora de que yo siga mi camino. Hay cosas importantes que debo hacer. -¿Gustas que te acompañe? -Por supuesto, serías de gran guía y de una hermosa acompañante. Katherine volvió a sonrojarse. Katherine mostró la ciudad a Harry por unas horas mientras éste le decía las cosas que venía a hacer, claramente omitiendo varios detalles. Pasado un tiempo Harry y Katherine ya se habían conocido bastante, incluso Harry le contó acerca de sus planes para enfrentar a Voldemort y de cómo destruiría los horrocruxes que le faltaban. El día en que Harry encontró un nuevo horrocrux le prometió a Katherine que la llevaría pero que acatara todas las órdenes que él le daría sin desobedecer ninguna. Katherine afirmó a todas las cosas que Harry le imponía y así duraron dos días para sacar un horrocrux de un enorme recinto a unos kilómetros de la ciudad de Nápoles. Las cosas iban tranquilamente hasta una tarde lluviosa en la que Harry recibió una carta urgente de la Orden del Fénix y tuvo que partir en una despedida muy rápida con Katherine.
-Después de tanto tiempo nos volveremos a ver, Harry Potter -Katherine seguía corriendo sin parar, cada segundo era muy valioso. †禾†
6 de Junio del 2004; 12.58 h, después del lamentoDe cabellos violeta, ojos negros y sensual figura de piel blanca. Así era la joven de hermoso rostro que navegaba por el mar en un barco de primera clase con destino a Londres. Nada había sabido de lo que se estaba maquilando con el procesador del demonio Mephist, nadie seguramente en ese barco lo sabía. No por ese momento. Unos segundos después vería lo que acontecería a una buena decisión. La joven era acariciada por la suave brisa del mar que golpeaba suavemente por el barco y las cientos de personas que en el iban. Se levantó para ir a comer, su estomago le pedía algo y le "rujían las tripas", como se dice vulgarmente. La comida era buena, muy buena cuando se tiene hambre. De un momento a otro la comida había desaparecido, era verdad que tenía hambre, se quedó quieta por unos instantes y observó los candelabros que iluminaban el enorme comedor del barco. Los murmullos de la gente y aquellas pláticas incesantes de quienes tienen una vida moderna y conductual se acrecentaban más y más hasta que terminó artándose. Seacomodó el cabello ligeramente y se dispuso a levantarse e ir a las afueras para tomar un poco de aire. Estaándo en la cubierta notó que el viento se tornaba más violento y en su interior un lamento sonoro se escuchó en los oídos de Nadja que se giró instintivamente para ver que era lo que sucedía. Al no ver nada decidió seguir su camino. Por un tiempo estuvo tranquila, sentada en una silla de cordones cómoda y de color amarillo, estaba a punto de quedarse dormida cuando su madre le interrumpió bruscamente, se veía sumamente nerviosa y extraña, al punto de casi romper a llorar. La joven se asustó al ver a su madre en ese estado y se levantó en alerta inmediata.
-¡Madre! ¿Qué te ocurre? La señora, hermosa al igual que su hija, no podía respirar muy bien y en la cara una tela finísima de terror se le formaba en el rostro. -Nadja, Londres… -¿Qué? No te entiendo mamá… ¿Qué quieres decir? -Londres ha sido destruido. Nadja sonrió, su madre solía hacer bromas de ese tipo. -¡No bromees mamá! -La chica se enderezó. -¡No estoy bromeando, Londres acaba de ser destruido por un demonio! -Su madre parecía apunto de vomitar-. ¡Está vivo, Nadja! -¿Quién? -Harry, tu amigo Harry. Ella se atragantó con su propia saliva y observó a su madre expectante. -¡¿Qué diablos dices?! -¡Te estoy diciendo la verdad Nadja, tu amigo está saliendo en la televisión en el momento justo cuando la ciudad a la que vamos ha sido destruida! La chica de piel morena sin decir nada más salió corriendo para ver los televisores que había en el comedor del enorme barco Las personas se juntaban para poder ver bien lo que estaba pasando en Londres a dos días de la destrucción. Las televisiones de todo el barco estaban encendidas en ese momento y varias de las personas estaban asustadas de lo que se veía y de cómo el demonio destruía con una enorme esfera de energía la ciudad que tan tranquila estaba en esos momentos.
Nadja caminaba por una vereda del bosque en las afueras de Acámbaro, Michoacán, en el país de México. Cantando con su hermosa voz brincaba entre dos pasos miró por entre los arbustos un dato curioso, singularmente tropezó y fue a dar contra el respaldo de dos árboles tuertos. Algo de lo que años adelante se reiría a cada momento que se acordara de eso. … Cerca del lugar en donde se encontraba Nadja en esos momentos, un joven de diecisiete años se encontraba con otro joven de aspecto maquiavélico llamado Milo cruzando entre la gente, se veía lentamente enfurecido. Su frustración era porque había mucha gente por los lugares. Cosa que seguro muchos sienten en momentos de urgencia.
-¡Me desharé de esos inútiles con un conjuro para inmovilizarlos, no podremos salir de este lugar al menos que nos teletransportemos, y para eso necesitamos un lugar solo y aquí jamás lo encontraremos! -Milo sacó su varita del bolsillo y apuntó al cielo. -¡Milo, déjalos en paz! -Harry miraba con alegría y risa como su amigo trataba de espantar a la gente, y como una niña corría al ver a Milo en ese estado-. Son inofensivos los muggles, ven, salgamos de este lugar. -Sí, eso quiero… salir de este maldito lugar. De ahora en adelante voy a odiar caminar entre tanta gente. Harry soltó una carcajada que se escuchó en oídos de todos. En el pueblo muchos eran los habitantes y aunque estaban en medio del bosque, la chica mencionada antes podía observarlos con atenta claridad. … Nadja los siguió, al parecer había reconocido al chico de cabello negro azabache. Llegaron a las afueras del pueblo, cerca de donde se extendían unas montañas de bosques tropicales. Se giró y agudizó el oído cuando escuchó que al menos los dos jóvenes le habían dejado alguna cierta ventaja. Como pudo y en el lugar que encontró primero se escondió para que no la detectaran. Los dos jóvenes que venían saliendo del bosque sintieron una presencia rara y sin tomarle más atención decidieron seguir cuando Milo se agachó:
-Creo que mi zapato se ha roto -se quitó el zapato y efectivamente, estaba roto. Se le habían abierto las costuras de la suela. -Es sencillo… -¿Cómo? -Sí, digo que es sencillo componerlo. Nadja que estaba detrás de un arbusto sonrió y dijo débilmente: -¿Y como piensas arreglarlo, muggle? -Momentos atrás no se había dado cuenta de la varita de Milo, ni las conversaciones que tenían, no imaginaba como lo haría o más bien, imaginaba que el joven de cabello negro y ojos verdes iba a sacar su máquina de coser e iba empezar a coser (valga la redundancia) el zapato de su amigo. -¿Y cómo? -¿Para que crees que tienes ese palito de madera, eh? -Harry sonrió de lo despistado que era su amigo-. Utiliza un hechizo para componerlo. Nadja se sorprendió. -¿Son magos? -Se movió débilmente y una varita crujió al pisarla-. ¡Ups! Harry logró escuchar el sonido, pero no le dio importancia. -Sí, es verdad, bueno… ¡Reparo! -El zapato de Milo se compuso de inmediato y éste se lo volvió a poner. -Bueno, ya que pasaste una odisea con ese trabajo arduo y cansado, es hora de que nos vayamos, hay que ir a la siguiente ciudad para buscar un lugar en donde podamos descansar. Milo sonrió con malicia. -Sí, está bien… Nuevamente se escuchó algo entre las ramas, un animal o alguna persona… más cercano a una chica. -¿Qué es eso? -Milo apuntó con la varita-. ¡Expelliarmus! -¡Protego! -El contra hechizo de una joven de cabello violeta rebotó el hechizo de Milo quien se agachó para que su propio expelliarmus no le pegara. -¡Tonta…! -¡Tú fuiste él que me atacó, pedazo de…! -¿De qué…? -Milo apuntó directamente dispuesto a atacar. -Soy una señorita, no debo rebajarme al nivel de dos mocosos ingenuos. -¿Mocosos? -Harry murmuró y sonrió para si mismo, pues la idea de que una joven de su misma edad los llamara "mocosos" era graciosísima-. Tenemos la misma edad, así que no tienes por que enojarte, Milo -Harry ni se molestó en mirarlo y observaba los enormes árboles que se alzaban por todo el bosque, fruncía el ceño por diversas cosas que le habían pasado en ese "mugroso" bosque, como lo llamaba Milo. Nadja frunció el entrecejo molesta, pensaba que Harry también se iba a enojar, pero no; la reacción de éste fue muy tranquila y no le dio importancia. -¿Se puede saber quien demonios eres tú? -¿Yo?… No creo que te importe, mocosa -Harry decía con gracia las palabras, mientras que Milo se desternillaba de risa-. Pero para que puedas ver que no soy maleducado como tú, te lo diré. Mi nombre es Harry, Harry Potter. -Supongo que lo conoces, ¿verdad? -Milo hacia uso de su arrogancia. Nadja abrió la boca como nunca antes la había abierto (a pesar de que tenía una boca muy chica) y sus ojos como platos miraban de hito en hito a Harry quien se hartó de esperar una respuesta por parte de la chica. -Sí, creo que sí me conoces -Harry no dijo nada más-. Por eso odio que todos me conozcan. -Sí, bueno... vámonos -Milo echó a andar por el camino del bosque y Harry lo seguía por detrás. Nadja se había quedado expectante, a pesar de ver que el chico tenía un trasero que ella quería tocar y algunas cosas más… no se podía imaginar que hacía Harry Potter en México, cuando según ella sabía, el que no se nombra estaba causando terror en Europa y la guerra aún no se extendía hasta esos territorios. Se dio cuenta que ya los dos jóvenes iban llegando a los límites del bosque y de la pradera que se extendía cinco kilómetros antes de llegar al otro lado de la ciudad. Presurosa a alcanzarlos corrió hasta ellos para hacerles plática de cosas relacionadas. -¡Esperen! -Nadja ya corría agitada. -¿Ahora qué quieres? -Milo se giró exasperado, no quería pelear más con niñas tontas. -¡Vaya, que carácter! -Ya, no se peleen, ya cásense los dos y así pelean en un cuarto. Milo se giró molesto y Nadja puso cara de asco. -¡Ni que lo digas, amigo!, no me casaría con ésta reptil. -¡Reptil tu abuela! Harry empezó a caminar más rápido, esos dos se iban a llevar muy bien en cuestiones de pláticas y amistades. Claro, esto lo pensó sarcásticamente. Los tres llegaron al pueblo casi antiguo, o más bien antiguo para las cosas que había visto Harry en diversas partes del mundo. Harry y Milo se enteraron por Nadja que su madre rentaba cuartos por noches o por días, meses o tal vez por más tiempo, y que podían quedarse en su casa por el tiempo que quisieran. Sin pensarlo dos veces pidieron a Nadja que los llevara con su madre para así poder rentar los cuartos que iban a necesitar por lo menos unos cinco días. -Fue bueno que esa niña nos haya ayudado a encontrar unos cuartos para poder descansar mientras estamos aquí. -Sí, es verdad. Se escucharon cuatro golpecitos en la puerta. -Adelante… Nadja asomó la cabeza por la puerta. -Eh… mi mamá les manda té con galletas, para que tomen algo antes de dormir. -Pasa… muchas gracias… -Harry le dedicó una cálida sonrisa que hizo que ella se derritiera ante esas perfectas facciones que daba Harry a relucir. La chica puso las cosas en la mesita de dormir y se giró para retirarse. -¿Quieres acompañarnos? -Harry le hizo la invitación amablemente y Milo puso cara de refutar esa idea-. Vamos Milo, no es tan mala, además es muy amable con nosotros. Nadja le sacó la lengua a Milo y se sentó al lado de Harry que estaba en el suelo. -Y díganme, ¿qué es lo que hacen dos jóvenes de Inglaterra en México? -Yo no soy de Inglaterra, soy de Puerto Rico, y acompaño a Harry en una misión que tiene. -¿Misión? -Sí… ¿prometes mantener las cosas en secreto? -Nadja. -¿Cómo? -Me llamo Nadja. -¡Ah!, sí, claro… bueno… buscamos unos objetos de gran valor para Voldemort. Y así Harry le contó sobre la misión especial… Pasaron alrededor de cinco días con tres más inadvertidos. Ocho días en los que Nadja ayudó a Harry y a Milo ha buscar pistas sobre el paradero de los horrocruxes de Lord Voldemort.
-Será mejor que regresemos a los puertos de Veracruz -avisó el capitán del barco. -¡No podemos hacer eso! La gente se giró para ver a una molesta chica de ojos flameantes y convicciones tan firmes como las raíces de un roble demás de mil años. -No hay otra salida, jovencita. -¡Claro que hay otra salida señor, tenemos que ir a ayudarlos! ¡No podemos quedarnos con los brazos cruzados! ¡Alguien puede necesitarnos! La gente reaccionaba de diferentes maneras a las palabras de la chica que se empeñaba en seguir adelante. -Tienes razón jovencita. Seguiremos nuestro curso para ayudar. Nadja sonrió con gusto, la gente se había propuesto ayudar a sus semejantes. -Nos volveremos a ver Harry…, Nos volveremos a ver. †禾†
6 de Junio del 2004; 14.29 h, después del lamentoUn chico de cabello negro corría por los campos con un balón de fútbol por la cancha que había cerca de su casa. Tenía alrededor de vintiún años y su piel bronceada lo hacía lucir moreno ante los rayos del sol. Su día había sido uno nuevamente alegre desde hacía ya algunos años, casi habían sido cuatro años desde que Harry había desaparecido en al guerra contra Voldemort. Y ahora que sabía que había regresado y con ello una nueva maldad en el mundo sabía lo que tenía que hacer; unirse nuevamente a Harry Potter y ayudarlo en todo lo posible para lograr los cometidos de un mundo de paz y armonía. El chico se dirigía al puerto este de la isla para tomar el próximo barco que lo llevaría a Europa y a su reencuentro con su amigo.
Milo se encontraba jugando con su balón de soccer como normalmente lo hacía cuando en el cielo una marca de color verde en forma de un cráneo con una serpiente saliéndole de la boca se formaba en el bosque. Preso de la curiosidad decidió investigar que era lo que sucedía al respecto en esos lugares donde su vista ya le permitía ver varios rayos de colores que se estrellaban en varias direcciones, pero siempre a un blanco en especial; un joven de cabello negro encapuchado.
-¡Será mejor que no te muevas, Potter! ¡Esta vez si que no te escaparás de nuestras manos! -Vamos Travers, sabes muy bien que ni en Dinamarca cuando me tenías más acorralado pudiste atraparme. ¿Qué te hace pensar que alguno de tus mortífagos podrá hacerlo? -¿Son mortífagos? ¿En Puerto Rico? -Milo veía asombrado como el joven evadía los hechizos y maldiciones que le enviaban. -¡Ahora será diferente! -Un mortífago lanzó la maldición asesina a Harry quien se agachó para que no le diera. -¡Ahora es mi turno! ¡Avada Kedavra! -Travers iba a recibir el maleficio pero gracias a sus habilidades de reflejos pudo agacharse a tiempo y la maldición asesina se estampó contra otro mortífago que parecía despistado-. ¡Ustedes sí que son unos tarados, Travers! ¿Qué su estúpido amo cara de serpiente no los ha entrenado bien? -¡No hables así él! -Travers se enojó. -Tonto… -Harry levantó la mano y miles de descargas salieron de su palma quemando las ropas de los veinte mortífagos que se encontraban rodeando a Harry. -¡Maldito…! Harry se puso un dedo en los labios para callarlo. -No te conviene contradecirme o hacerme enojar, Alecto, sabes bien que aunque seas una mujer no se te quita lo desgraciada -Harry la torturó con la maldición cruciatus. -Nos volveremos a ver, Potter. -No lo dudo, Travers. Buena suerte con el castigo que te dé tu amo y salúdamelo de mi parte, dale mi mensaje… -Harry hizo una seña obscena con el dedo de en medio y se giró en dirección al oeste. Los mortífagos desaparecieron de la vista y Harry pudo respirar tranquilo. -Ya puedes salir de donde estás -Harry habló a la nada según parecía. Pero Milo se sorprendió al ver que era de él a quien Harry se refería. Salió lentamente. -No te preocupes, no soy un mortífago. -Sé que no eres un mortífago. Harry Potter jamás estaría del lado de esos desgraciados. -Sí, tienes razón en eso… -Milo, me llamo Milo. Un placer, Harry Potter -Milo le tendió la mano y Harry la contestó con agrado. -El placer es todo mío, Milo. Por cierto, ¿Qué hacías en estos lugares? -Vi la marca tenebrosa… Milo observó el cielo pero la marca ya no estaba-. No lo entiendo, esa marca estaba aquí hace unos minutos. -Sí, lo sé. Yo la borré antes de que llegaras. Vi cuando entraste. -Pues… bueno, por eso vine… fue cuando te vi a ti peleando contra ellos. -Son muy escurridizos. -Y, ¿qué te trae por estos lugares? -Vengo a buscar unas cosas, o más bien, les sigo la pista desde hace algunas semanas. -Bueno, en esta isla no hay nada sospechoso…. al menos de que te refieras a las energías oscuras que se sintieron hace poco dentro del bosque en el lado suroeste de la isla. Harry lo miró atentamente y sorprendido. -¿Energías oscuras? -Sí, eso dije. Hace unos tres días en lo profundo del bosque una especia de neblina negrusca se formó y varios animales murieron envenenado. Al encontrarlos se podía observar como los animales habían quedado con los ojos abiertos y como con cara de sorpresa. Cuando los investigadores pudieron acceder informaron al pueblo que una especia de "nada" invadió el lugar provocando que todo en ese lugar ya no crecieran plantas y cosas así, además de que el contacto de la piel en esa pedazo de tierra podía resultar mortal para todo ser vivo. -¿Crees que podrías llevarme a ese lugar? -Sí, claro… si estás loco para entrar allí. -No, no estoy loco, pero verás… -Harry le explicó cada detalle de lo que hacía y así Milo se mostró más comprensivo. -Entonces vamos. -Iremos mañana en la mañana, tengo que hacerlo rápido, esto me pude conducir a otro horrocrux. Harry pasó la noche en casa de Milo con sus padres y hermana menor de unos tres años quien jugaba con una muñeca de trapo muy bonita. Al día siguiente Harry y Milo se encontraban en medio del bosque donde las fuerzas oscuras se habían presenciado días antes de que Harry llegara a Puerto Rico. -Efectivamente. Se puede sentir una presencia oscura muy débil en este lugar. Es como si se estuviese marchando con el viento. Como si su ciclo terminase ya. Milo pareció no escuchar, estaba sorprendido con el hechizo que le había hecho Harry para no infectarse y morir al pisar el suelo. -¿Ya no hay nada por aquí? -Puede que no, pero la pregunta ahora sería; ¿Quién pudo llevarse el objeto que trae tal poder mágico oscuro? Milo se puso a reflexionar eso un momento. -¿Crees que hayan sido los mortífagos? -No. Una vez mi antiguo profesor me dijo que Voldemort no confiaba en sus mortífagos, que él prefería hacerlo todo solo. -Entonces iba en algo que lo ha transportado por varias partes del mundo. -Puede que tengas algo de razón. Lo que es obvio es que alguien intentó hacerse de él porque un horrocrux no despide fuerza maligna, algo lo desató. Los días que siguieron a eso Harry y Milo viajaron a México siguiendo el rastro del horrocrux de Voldemort, una nueva amista se formó en el camino y después de una semana Milo y Harry se separaron para seguir distintos caminos unidos a la misma causa. -Si encuentro algo te avisaré. -Me parece bien, gracias ,Milo, nos veremos pronto. -Sí, suerte.
-Nos volveremos a ver -Milo sonrió y subió al barco que lo llevaría a Francia, y luego a Inglaterra. †禾†
6 de Junio del 2004; 14.55 h, después del lamentoEn la zona Arqueológica de Perú, la gran Machu Picchu, una hermosa joven de ropa verde, cabello café oscuro y facciones finas como la porcelana se encontraba sentada en lo que era la cima del monte. Había escuchado hacía unos minutos el lamento de uno de sus amigos muy queridos y lo había reconocido al instante de escucharlo. Respiró profundamente ante esto y observó a los pájaros volar por encima de ella y majestuosamente descender por toda la colina hasta las casas ya en ruinas que había en el lugar.
La joven de nombre Sofía paseaba por Machu Picchu mientras pensaba en lo suyo. A lo lejos se podía observar como un joven de cabello negro intentaba saltar desde lo alto.
-¡Está loco, se quiere suicidar! -Sofía trató de alcanzar al joven pero éste ya había saltado-. ¡Madre de Dios! … Harry había logrado descubrir la silueta de Fenrir Greyback que trataba de atacar a unas personas que venían para poder maravillarse de la escultura arqueológica tan famosa.
-¡No te atrevas a atacarlos, lobo! -Harry apuntaba con su varita a Fenrir, éste al verlo lo saboreó completamente. Las dos mujeres y tres hombres que se encontraban aterrados se escondieron tras las rocas que había en el lugar y miraban expectante como el joven encaraba a la horrible bestia. -Y supongo que tú me lo impedirás, ¿cierto, Potter? -La voz de rasgada de Fenrir asustaba más a las personas. -Si ya lo sabes, ¿para que preguntas, estúpido? -Harry se mofaba del lobo que sacaba espuma de la boca-. Sabes Fenrir, deberías ir para que te vacunen contra la rabia, no sea que tú mismo te vayas a morder y te mueras por tu ineptitud. -¡Tú presumes demasiado, Potter! ¿Pero qué dirás cuando los demás sepan que estás aquí? … Sofía se acercó a la orilla por donde minutos antes había saltado Harry y pudo observar como cinco personas se ocultaban temerosas detrás de unas rocas y que a unos metros delante de ellos se encontraba el chico que había saltado y una especie de hombre lobo.
-Sin duda alguna esto es algo que no se ve todos los días -Sofía estaba sorprendida de ver que el joven parecía ser un mago. La voz de Harry sonó en eco por las paredes de las ruinas y la pared de la montaña. -No los veo por ningún lado lobo asqueroso. Así que tú te encargarás de pagar los platos rotos -Harry apuntó con su varita-. ¡Expelliarmus! El rayo rojo se dirigió a Fenrir quien con un ágil salto lo esquivó y se empeñó en atacar a Harry que lo buscaba con la mirada. -¡Eres lento! -Fenrir saltó hasta él y con un golpe de su mano trató de golpearlo, pero se llevó la sorpresa de que era una especie de holograma. -¡Tú eres el lento, lobo! -Le propinó una fuerte patada en el mentón que le hizo aullar de dolor. Fenrir y Harry empezaron e pelear a mano limpia y sin utilizar hechizos ni habilidades con la magia. Pasaron alrededor de quince minutos en los que Fenrir era el más acabado y Harry mostraba tres marcas del lobo en la espalda. -Ha llegado tu fin, Fenrir -Harry lo veía con lástima, lo había dejado completamente demacrado. -No lo creo, Potter -Esta vez la voz era de alguien más elevado. Y en presencia de todos, el mismo lord Voldemort apareció ante la vista de los aterrados que veían como el hombre de aspecto de serpiente se dirigía a su mortífago y lo desaparecía del campo de batalla. -¡Pero miren nada más! ¡Harry Potter ante nosotros! -Voldemort hizo una reverencia ante la cara de disgusto que tenía Harry por verlo-. Veo que el público no nos es grato este día, ¿cierto? -Voldemort señaló el lugar en donde estaba Sofía quien trató de ocultarse, aunque ya la habían visto. -¿Qué es lo que quieres, Voldemort? -¿Potter, por qué eres tan agresivo conmigo? -Voldemort en lo que cabe tomaba aspecto de niño bueno. -… No lo sé, tal vez es por que te voy a matar en unos días más. Voldemort rió con ganas. -Dame un solo motivo por el cual no puedo matarte ahora. -Eres estúpido, ¿o qué? Sabes que la protección de Dumbledore sigue en pié y que tú más que nadie eres un imbécil, por eso. -¡Prepárate Potter, porque cuando llegue el momento estarás suplicando que te deje vivir! -Ya veremos quien suplica, maldita serpiente. Voldemort desapareció y Harry se tranquilizó al ver que la gente no corría peligro. Se giró para confirmarlo a las personas que bajaban rápidamente la cuesta sin pedir ni querer saber de razones o explicaciones. Se giró para ver a la joven de cabello café quien lo veía con atención y él sin prestarle atención subió las escaleras para seguir buscando algunas pistas de los paraderos de las almas de Voldemort. -Suerte tengo, al parecer Voldemort no sabía lo que buscaba y eso sigue siendo una ventaja para mí. Harry pasó de lado, no reparó en la cara de expectación que ella tenía bien remarcada. -¡Tú! -Sofía lo alcanzó y lo agarró bruscamente para que la viera directamente a los ojos. -¿Qué…? -¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo cuando el mismo innombrable te acaba de atacar?! -Sofía estaba altamente alterada por lo que acaba de suceder. -¡¿Qué?..., ah, sí! Eso... son cosas que pasan sin preverlas -Harry no le daba mucha importancia. -¡Eres un anormal! -Sí, lo sé. No necesitas recordármelo. Harry empezó nuevamente a caminar y dio por su lado a Sofía quien se quedó más impresionada por la frialdad que representaba Harry al exterior. Trató de seguirlo, al ver que éste se paraba y extendía su mano hacia el centro de la montaña se quedó muda. El proceso fue extraño; de la palma del chico de ojos verdes salía un potente rayo que abría una puerta al centro de la montaña. -¿Qué demonios? -¿Puedes hacer el favor de no gritar? -Harry rodó los ojos-. Si quieres acompañarme, adelante, si no, será mejor que no le digas a nadie de lo que has visto. -Voy contigo… -Andando. A Sofía le sorprendió la cualidad y sencillez con la que Harry confiaba en ella y no dispuesta a cuestionar eso decidió preguntar: -Eres, Harry Potter, ¿verdad? Harry se giró. -Sí, soy yo. -… Caminaron por el largo túnel que conducía hacia una espectral luz de color verde. -Muy familiar a la de la cueva… Sofía lo tiró de a loco, Harry estaba hablando solo. -¿Hacía dónde conduce este túnel? -Conduce a lo que estoy buscando, o alguna pista me dará cuando lleguemos. El final de la cueva por fin se podía ver y para decepción de Harry el horrocrux jamás estuvo allí, sino que en una plataforma ya enverdecida por las plantas y musgo que tenía se encontraban cuatro mapas de las regiones desconocidas de Europa. -¡Bueno, de algo a nada, es mejor algo! -Harry los tomó con cuidado y con la varita los guardó en su mochila bajo candado. -Eso que acabas de descubrir puede ser un interesante hallazgo arqueológico -Sofía se mostraba muy interesada. -Tal vez sea cierto, pero nadie se enterará de lo que acabo de descubrir. Por eso te pido que nunca digas que he hecho en este lugar. -Sí, bueno… pero me explicarás lo demás acerca de estos mapas. -Aquí no… será mejor que salgamos afuera. -Bien… Harry y Sofía lograron salir de la cueva, pues algo se había activado y el poco aire que tenían se estaba acabando. Situados en la sima de lo que parecía ser un templo Harry narró a Sofía lo que venía a hacer por estos lugares. Omitió la parte de los horrocruxes y sólo dio el dato de que lo que hacía era crucial para la guerra contra Voldemort. -Suena todo muy peligroso. Espero que puedas lograr tu cometido. -Con la ayuda de todos podremos lograr que el mal desaparezca, sólo con la ayuda de todos los que se opongan al régimen de oscuridad de ese idiota. -Sí, eso es verdad. Harry observó que el atardecer casi se esfumaba y el paso de la noche se iba a poder mostrar. -Será mejor que me vaya, Sofía, aún tengo un largo camino por recorrer. -¿Te volveré a ver? -Puso cara de tristeza. Él ya se había levantado del suelo y le tendió la mano para ayudarla a levantar. Con una reverencia de respeto y de un "me agrado platicar contigo" Harry respondió: -Te lo aseguro. Harry le besó una mejilla y ella se puso roja por la pena, con una última mirada a Harry éste desapareció sin dejar rastro, con destino a un lugar que nadie más que él sabía.
-Sí que nos volveremos a ver -Sofía se aventó desde lo alto y con su varita alentó la caída para pisar el verde pasto y bajar cuesta abajo para preparar lo que se llevaría-. Pronto llegaré a ese lugar… †禾†
6 de Junio del 2004; 15.07 h, después del lamentoEn el reino de Dinamarca, específicamente en la segunda región llamada Nordjylland, en el municipio y puerto de Aalborg una joven de diecinueve años de edad, de cabellos cafés rojizos se encontraba comprando su pasaporte de barco en el puerto con destino a Londres.
Hacia algunas horas había escuchado por la radio como Londres había sido destruido y como la narración de un joven de cabello negro e intensos ojos verdes enfrentaba a un supuesto demonio.
-A Inglaterra por favor… -La chica dio el dinero y a cambio recibió un boleto, buscaría la residencia de Harry Potter para verlo una vez más.
Samantha , como se llamaba la hermosa joven, se encontraba en las orillas del mar en Aalborg, descansando casi oculta entre las rocas lisas en donde el agua tocaba lentamente, tomaba el sol con su clásico traje de baño muy sensual para cualquier hombre que la viera en esos momentos.
-Sinceramente soy muy sexy -lo ególatra de Samantha era muy real, pues en el reflejo de las aguas saladas del mar su sensual y atrevida figura se veía tan candente que cualquier hombre hubiera babeado por ella-. ¡Qué rico se siente este calorcito! -Samantha sonreía al sol que parecía como si la estuviera acariciando lentamente. Decidió darse un chapuzón en el agua, al girar su cabeza a la derecha observó que un joven de cabello negro con todo el juego de una capa negra se paraba lentamente a dos metros de la orilla del mar y parecía como si estuviera flotando. -¡¿Pero que demonios está haciendo?! -Samantha se acercó entre las rocas y pudo observar mejor al muchacho que sacaba una varita mágica como la que ella traía enrollada en su pierna derecha-. Es un mago… El joven de cabello negro buscó con la mirada para ver si todo estaba despejado, y como no logró ver que Samantha estaba en ese lugar decidió empezar a hacer lo suyo. Samantha podía escuchar los murmullos del joven claramente. -¡Lo he encontrado! ¡Esta vez estoy seguro! El horrocrux se encuentra en las profundidades -Harry guardó su varita en la pierna derecha, en la porta varitas de piel de dragón que llevaba -No puedo esperar más a que esto se quede, sólo quedan dos y terminaré con esto. La chica estaba despistada, aquel joven se le hacia extrañamente familiar y sabía que lo había visto en algún otro lugar. En sus pensamientos no se dio cuenta cuando el joven de cabello negro se metía al agua y empezaba a nadar. -¡Diablos…! Sin pensarlo más se aplicó un hechizo para poder respirar bajo el agua y siguiendo el movimiento del agua que producía el chico al nadar empezó a seguir el mismo camino para ver a donde se dirigía el joven. … Harry seguía nadando lentamente mientras los peces de colores hacían arco iris con los rayos del sol que les pegaban directamente. -Es muy bonito el arrecife que se junta en las playas de este lugar, ahora tengo que buscar el horrocrux -siguió nadando, las aguas se hacían cada vez más pesadas debido a la cantidad de agua y la cantidad de metros que ya había descendido. … -Éste joven sí que sabe nadar -Samantha ya se estaba cansando, pero no desistió en su curiosidad-. Las cosas se empiezan a hacer oscuras en este lugar. En eso escuchó como el joven decía: -¡Lumus! -De la punta de la varita del joven salió una luz blanquecina que iluminaba todo el lugar. -¡Genial! -Samantha al fin pudo ver por donde iba-. Así ya no tendré que prender yo mi varita. Me intriga a dónde va éste joven, y cómo es posible de que conozca bien el lugar. … Harry no sabía por donde ir, pero algo instintivamente le decía que debía seguir por todo lo bajo del enorme cañón que descendía seguramente hasta lo mas profundo del mar.
-¿Cómo le haría Voldy para lograr llegar hasta este lugar? -No lograba pensar pues el agua hacía que le doliera la cabeza-. Creo que el idiota jamás se ha bañado, siempre está con la misma ropa, a lo mejor hasta pulgas trae -Harry hizo una mueca de asco y sonrió al pensar el por qué Bellatrix hacía el amor así con ese ser repulsivo. Harry siguió bajando y siempre miraba la pared del acantilado marino para observar si no había alguna abertura por donde pudiera pasar y buscar alguna señal del rastro del horrocrux. … Samantha vio como Harry entraba en una abertura muy estrecha y desaparecía. Con rapidez logró entrar en la abertura, y después de estar nadando alrededor de unos veinte minutos por el estrechó túnel llegaron los dos a una enorme cueva en donde un desgastado barco era iluminado por una luz de color verde muy intenso y que sólo se guardaba en las paredes húmedas de la enorme cueva.
-¡Wow! -Samantha exclamó sorprendida y Harry al escucharlo se giró hacia ella con la expresión de miedo. Se acercó rápidamente hasta ella quien tenía la mirada de "¡Ups, me descubrieron!" -Se puede saber ¿qué demonios estás haciendo aquí? -Harry se mostró furioso y las aguas empezaron a moverse furiosamente. Cosa extraña porque estaban dentro, a una distancia considerable, pero se sentía como si el mismo viento hubiese interferido en el agua profunda. -Yo… -No deberías estar aquí -El cabello de Harry se movió con el agua y su cicatriz se logró entrever de su frente. -¡Eres Harry Potter! -¡Eres Harry Potter! -Remedó Harry a Samantha que frunció el ceño-. ¡Claro que soy Harry Potter, ahora, ¡vete de éste lugar antes de que algo malo pase! -Harry nadó hacia el barco pero fue detenido de un pie por la chica que ya se mostraba enojada. -Mira estúpido cretino de mierda… -Harry sonrió ante eso-. ¡Si no querías que te siguiera, no deberías mostrarte cuando alguien te ve, deberías inspeccionar bien el maldito lugar donde piensas utilizar tus poderes! ¡Así que no me vengas y me grites a mí cuando tú tienes la culpa! -¡Podrías callarte! -¡No me calles tonto! ¡Serás muy Harry Potter pero no tienes derecho a gritarme! -Bueno, bueno, bueno, ya, tranquilízate mujer… -Harry se estaba desesperando con esa plática- Me dirás todo lo que me tengas que decir cuando salgamos de este lugar. -¿A dónde vas? -No es obvio. -¿Puedo acompañarte? -Pero no hagas ni toques nada ¿entendido? -Harry siguió nadando con Samantha detrás-. Por cierto… ¿Cómo te llamas? -Harry se giró antes de que entraran por una ventana. -Samantha. -Samantha, espero que nos llevemos bien de ahora en adelante… ahora ven, entra y ten mucho cuidado con lo que pueda pasar… Cuatro horas duró todo el recorridos en el barco, los diferentes hechizos y maldiciones que había creado Voldemort impedían el paso a cada metro que avanzaban. Al final de toda esta travesía Harry y Samantha nadaron para salir de todo ese territorio. Samantha ayudaba a Harry, había salido herido al sacrificar una parte de carne en potencia para poder acceder a la cámara principal del horrocrux en el que se tuvo que enfrentar a una desconocida criatura marina que le hacía recordar mucho al calamar gigante del lago de Hogwarts. Al fin llegaron a la playa, el chico se recostó en el lugar en donde estaba Samantha horas antes de entrar al mar. -¡Vaya, Harry! -Samantha respiraba entrecortadamente-. ¡Tú te metes en muchos problemas! -Siempre he dicho que los problemas me buscan a mí, no yo a ellos. -¿Qué era ese objeto que destruiste? Esa cosa tan fea… -Era un horrocrux… un objeto maligno en el que Voldemort metió su alma para hacerse inmortal y tengo que destruir los seis que tiene para al final ir por el mismo Oscuro. -¿Cuántos has destruido hasta ahora? -Tres… aun me falta uno y es el más importante de todos… una serpiente que siempre acompaña a Voldemort en cada lugar y momento. -¡Rayos! Eso si que esta cañón de lograr -Samantha puso cara contrariada por la idea. -Sí… pero tengo que hacerlo antes de que otras cosas sucedan. -Se acerca la noche, Harry… Éste se incorporó y respiró la brisa marina que daba en su rostro y que con el paso de los minutos se enfriaba. -Es verdad… tendré que buscar un lugar para dormir, no podré regresar en este momento y menos con las heridas que tengo. -¿Por qué no te las curas con magia? -¿Crees que no lo he intentado ya? -Harry se pasó la mano por las heridas que tenía pero no cerraban-. Tendré que hacerlo manualmente. Samantha ya se había terminado de poner su ropa playera. -¿A dónde iras? -Buscaré algún hotel o algo por el estilo, tengo que comprar algunas medicinas para curar este desastre -Harry se colocó su capa y se cubrió el rostro para que nadie más lo reconociera-. Ha sido un placer conocerte, pero ahora es tiempo de que me marche. El chico empezó a caminar por la orilla y Samantha luchaba por decir las palabras que tanto ella anhelaba sin ponerse roja de la pena. -¡Harry! Se giró para observarla. -¿Sí, dime? -¿Por qué no te quedas conmigo, en mi casa?… mis padres no estarán hasta dentro de dos semanas y estoy sola, además me da miedo quedarme en esa casota. -No creo que sea prudente. -¡No digas cosas que no! Anda, ven, ¡vamos! -Samantha lo tomó de la mano y caminó con Harry por la playa directamente a la enorme casa. -¡Es grande! -Comentó Harry al llegar a la casa de la hermosa chica. -Sí, a veces quisiera que esta casa fuera más chica. Harry pasó con Samantha una semana entera, se habían hecho muy buenos amigos y se contaban cosas muy ocultas de cada uno. Harry contó que había cortado con su novia Ginny antes de que se embarcara en la búsqueda de los horrocruxes de Voldemort, y comentó al igual que por más que lo pensara daba el resultado de que jamás sintió algo muy apegado hacia ella, que era pasajero. El día de la despedida de los dos nuevos amigos Samantha pensaba revelar algo a Harry quien sabía más o menos hacia donde se dirigía todo eso.
-Harry… yo… quería decirte algo antes de que te vayas… -Samantha sudaba de las manos. -Sí… dímelo. -Bueno yo… -Harry no vio el momento en que Samantha se acercó rápidamente para darle un tierno beso en los labios que a Harry le provocó cierta culpa y una mezcla de calidez. -Sam… yo… -No hace falta que digas algo, sé que en estos momentos hay alguien más en tu vida y aunque non recuerdes quien es espero la encuentres y con ella estés la vida entera y si es posible más allá de esta, pero quiero que sepas que mis sentimientos estarán allí para ti y que tienes mi total apoyo en las cosas que estés dispuesto a hacer en el futuro. Harry se acercó a Samantha y la abrazó cálidamente regalándole un beso en la mejilla. -Nos volveremos a ver, nos volveremos a ver. Y sin decir nada más Harry desapareció entre la playa y el mar rumbo al horizonte, donde nuevos viajes le esperarían en la cruzada por encontrar las almas del mago tenebroso mas poderoso de todos los tiempos.
Samantha seguía caminando por la plataforma principal del barco que la llevaría a uno de los puertos de Inglaterra.
-Son increíbles las cosas que pueden pasar, en donde el destino de las personas cruzan los caminos de la paz y la maldad para retomar todo aquello que quedó en el olvido. El viento soplaba fuertemente y Samantha miraba el horizonte, al mismo lugar en donde aquel día templado Harry había desaparecido. †禾†
6 de Junio del 2004; 16.13 h, después del lamentoEn Alemania una joven de cabello negro azulado caminaba por lo que antes era la división del muro de Berlín y mientras pensaba en como le haría para viajar a Londres el lamento de Harry le recordaba otras cosas que mezcladas las dos se confundían y no podía pensar en nada. El viento que daba inicios a una tormenta movía bruscamente los suaves y brillantes cabellos de Melody, quien sonrió al recordar las cosas divertidas que había pasado con su amor platónico hacía algunos años.
Melody iba por las calles de Berlín en Alemania, la chica de diecisiete años de edad era muy simpática y agradaba a todos los que la conocían a fondo. En su bicicleta salió de la ciudad y se encaminó por el camino que daba a la pradera. Al llegar al límite del río su vista fue a parar a un joven de cabello negro que andaba en pantalón y sin zapatos ni calcetines, ni la playera y para acabarla de amolar en sentido de que Melody ya babeaba por el atractivo que veía en Harry que estaba todo mojado.
-¡Éste chico si que está buenísimo! -Melody se acercaba por entre los matorrales y veía con más atención a Harry quien se curaba una herida en el costado derecho donde una cortada de veinte centímetros le perforaba la carne y se veía al rojo vivo la sangre-. ¡Que alguien me agarre porque me lo voy a comer! -Melody se levantó y atravesó los matorrales para acercarse y saludar a Harry. Harry quien seguía curándose la herida no se percató de que una hermosa joven de cabello negro azulado se encontraba justamente detrás de él y que lo veía como desnudándolo enteramente. -Creo que no debí provocar a esos mortífagos -Harry sonrió amargamente al apretar su herida fuertemente-. ¿Quién lo diría?… enfrentarse a cuarenta mortífagos, derrotar a casi treinta y salir con una rajada en el costado pero vivamente. Me deberían dar una medalla por hacer idioteces -Harry movió las manos literalmente. Melody estaba atenta a todo lo que él decía, no podía evitar ciertas exclamaciones de sorpresa al escuchar algunas de las partes interesantes. -¿Mortífagos en Alemania? -Harry seguía hablando sin percatarse en la chica-. Esto ha llegado muy lejos, los mortífagos cada vez se hacen más bajo las órdenes de Voldemort. Y todo porque me quiere matar… Si me pagaran un galeón por cada vez que ese tonto me dice eso sería más rico que Bill Gates. ¡Pero claro, todos quieren matar a Harry Potter! -Harry se lavó la cara, se había llenado de sangre. Melody se había quedado con la boca más abierta que de costumbre. -¡Por dios, me he enamorado de Harry Potter! Harry se giró rápidamente al escuchar la voz de la chica que se quedó petrificada ante esa acción. -¿Quién eres tú? -Harry no se movió de su lugar pero su corazón palpitaba por el susto que se había llevado al escuchar la sorpresa en la voz de Melody quien lo veía aun con los ojos bien abiertos. -…Perdona, me llamo Melody… y lamento haberte asustado, pero es que… -Es que, ¿qué…?... -Bueno, es que… eres súper atractivo y me gustó espiarte y bueno tú comprendes… -Sí, creo que comprendo… Bueno, mucho gusto… soy Harry Potter. -Sí… sí, lo sé, te escuché decir tu nombre cuando hablabas solo -Melody rió y Harry también lo hizo cosa que a ella le gustó. -Lamento todo esto, deja me pongo la ropa… -¡Oh, no te molestes! Te ves súper guapo así… -Melody se sonrojó-. ¿Podría meterme contigo? Él asintió, esa chica era un bombón, admirarla sería una odisea. -¡Bien, entonces sólo déjame traer mi bici y me meto contigo! -Salió corriendo del lugar y a los pocos segundos ya había regresado con una bicicleta de color rosado. -Eres rápida… -Sí. Ahora voltéate en lo que me quito la ropa -le guiñó un ojo. -¡¿Te meterás desnuda al agua?! -Harry se sonrojó de pensarlo. -¡Cómo crees! -Melody también se sonrojó-. Pero si quieres lo hago… -Yo… -Harry ya no sabía como ocultar la cara-. No, bueno sí… que diga, ¡No! ¡No! -¿Qué no te parezco atractiva? -Se quitó el pantalón y Harry se giró para no ver lo que ella traía puesto. -Sí, me pareces muy atractiva, en exceso, pero no sería prudente verte desnuda, eso conllevaría a que yo me quitara todo lo que traigo y algo más que nadar podría pasar al estar en esa situación tan comprometedora, Melody. -Bueno, está bien, ya puedes voltear. Harry obedeció y vio que Melody traía puesto un provocativo bikini que la hacía verse súper sensual que hasta Harry tuvo que reprimir un suspiro y aclarar su mente de pensamientos inoportunos. -¡Wow! Perdonarás mi rectitud de las palabras pero te ves muy hermosa. -¿Te gustó? -¡Por supuesto! -Harry le tendió la mano para ayudarla entrar en el agua. -Pues muchas gracias. Los dos jugaron mucho tiempo en el agua, los dos se divertían y platicaban de muchas cosas. Harry se había olvidado por completo de los horrocruxes y de Voldemort y también de Ginny que no quería recordarla por lo que vio hacia un mes cuando Remus lo llamó de emergencia. Harry lo que quería ahora era olvidar ciertas cosas. -¡Mis manos ya se pusieron de abuelita! -Melody se miraba las manos ante las risas de Harry quien la abrazó por detrás y la levantó para después sumergirse con ella. Melody se libró de los brazos de Harry y lo rodeó con las piernas en el abdomen quedando en una posición muy provocativa. Él no tuvo una erección porque era de verdad muy hábil en controlar sus emociones. -¿Sabías que eres muy guapo? -Melody le mordió levemente la oreja y éste se estremeció. -Sí, ya me lo habían dicho antes. -Bueno, ¿y quienes más te lo han dicho? -Unas amigas que he conocido en mi viaje. -¿Amigas? -Melody frunció el ceño. -Sí, personas que conocí en mi misión de acabar con Voldemort. -¡Ah, bueno! Por fin el atardecer se desaparecía para dar paso a una noche cada vez más fría. -Creo que es hora de irnos, la noche esta empezando a enfriar. -¡Ah, que mal! -Melody salió del agua y Harry la abrigó con su capa-. Gracias… -No hay de qué… ¿Quieres que te acompañe a tu casa? -Sí, pero… ¿En dónde dormirás tú? -Yo… tengo una casa de campaña en una cueva al otro lado de la pradera. Donde nadie va. -¿Podría quedarme hoy contigo? -Bueno, yo… -¡Ándale! ¿Sí? -Puso ojitos tiernos que terminaron convenciéndole. -¿Tienes permiso de tus padres? -¡Ah, mis padres jamás están en casa, siempre están mezclados en la política y esas cosas por lo que casi ni me toman en cuenta! Claro, eso sí, tengo todo lo que necesito, pero creo que ahora estoy completa. -¿Ah sí? -Sí. Porque tengo a un genial amigo que me hace muy feliz. -Eso es bueno. Entonces ven -Harry encogió la bicicleta con su mano, no necesitaban cargarla. -Es grandioso lo que haces con magia sin la necesidad de una varita. -Sí, te ayuda en bastantes cosas. Caminaron por quince minutos hasta que llegaron al lugar donde Harry se quedaba. Para sorpresa de Melody vio que dentro de la cueva no había una casa de campaña, sino una especie de refugió muy cómoda y confortable. -¿Con que sólo era una casa de campaña? -Bueno, qué te puedo decir… éste es mi estilo de casas de campañas. -Es muy bonita. -Eso creo. Deja voy a prender la chimenea, ya empieza a enfriar. Melody miraba hipnotizada a Harry quien convocaba dos camas frente a la chimenea y prendía el fuego. -Ésta será tu cama. Espero y te guste. -¿Piensas que dormiré sola? -Pues sí, ¿o no? -… ¿Puedo dormir contigo? -Melody se acercó a él sensualmente y Harry asintió con un "sí" a la provocativa respuesta de Melody. Unió las camas para que los dos cupieran en ella. -Te confieso que estaré una semana en este lugar, sirve de relajación y así pienso en otras cosas. -Yo te informo que pienso quedarme contigo hasta que te vayas. -De todas formas no pensaba dejarte ir de aquí hasta que me vaya. Harry se acercó a ella y le besó una mejilla. -¿Y eso? -Es en agradecimiento por ser una mujer tan maravillosa. Melody le dio un beso a Harry en la comisura de los labios y se acostó en la cama. -¿Quieres que te traiga algo de cenar? -¿Tendrás un pan con mantequilla y mermelada de fresa? -Sí, es lo mismo que me preparo yo en las noches. -Maravilloso. Después de la cena Harry y Melody se quedaron platicando hasta eso de las cuatro de la mañana, después se quedaron completamente dormidos para después despertar ante los rayos del sol en un nuevo día de diversiones. … Y así pasó la semana entera, se habían conocido estupendamente bien, incluso Ginny desconocía muchos aspectos de Harry que Melody logró conocerlos en una semana ante un record que ningún amigo de Harry había logrado. El día en que Harry tenía que seguir su viaje Melody lloró, aquella despedida era por un largo tiempo.
-No llores, pronto nos volveremos a ver. -Sí, pero… es mucho tiempo, la guerra se viene y no sabemos si viviremos un día más para vernos. -Prometo que nos volveremos a ver, no dejare que Voldemort me mate. -Eso espero, Harry. Sin pedirle permiso Melody lo besó y para sorpresa de Melody él correspondió el beso haciéndola suspirar. -Cuídate Melody, tal vez algún día, sólo tal vez… -Esperaré Harry, esperaré ese día… Desapareció de la pradera en donde Melody ya se había acostumbrado a su presencia.
Melody de tanto pensar había llegado a la cueva donde durmió con Harry toda una semana entera. Su mente al fin se despejó y pudo sonreír en el plan que ya tenía para regresar a su lado.
-¡Mi mente se a despejado! ¡No tardaré mucho, pronto estaré en ese lugar!
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"
»»!En el próximo capítulo!:««
»»"…-… Eso se resolvió cuando Harry le explicó todo lo que había pasado, al final terminaron los cuatro hablándose como buenísimos amigos. Harry se despidió de Midori con la promesa de algún día volverse a ver…
-¡Por su puesto que los conozco, Harry, eso es magia muy poderosa y muy atroz, es de las magias negras más fuertes y malignas que un mago puede hacer!
-Es tiempo de que los vampiros se unan con el heredero de los reyes de antaño. Mis queridos amigos, no conseguiremos paz hasta que la oscuridad se haya acabado. Tal vez pronto los vea en el lugar en el que están ahora. Por el momento, adiós… Ban, Shion, Annk, Nagi, Jaden… que su espíritu me guíen en el camino de ésta nueva guerra.…"««