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Historia 46324 — capítulo 13

"13.- El lamento que a todos alerta. (Parte 3)" Prefacio: …-Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años… (Abraham Lincoln (1809-1865) fue el decimosexto Presidente de los Estados Unidos y el primero por el Partido Republicano.)

Prefacio: …-A la región de Grimmauld Place, número doce para ser exacta.... (Scarlett)

†禾†

6 de Junio del 2004; 16.30 h, después del lamento****Midori caminaba por las calles de la ciudad desierta de Londres, la destrucción había sido terrible y por un pelo ella se salvó. No hacía mucho que había escuchado el lamento tan sonoro que el viento le había traído desde la garganta de Harry. Había regresado a lo que ahora era su casa en puros escombros, sus familiares lograron sobrevivir y ahora estaban preparándose para trasladarse a Italia, donde los esperaban sus abuelos paternos.

-¡Que desgraciado! -Midori lanzaba pestes contra el demonio que había destruido la ciudad casi por completo. Estaba en un dilema muy grande, o irse de Inglaterra y viajar a Italia donde era probable que en pocos días el demonio destruyera ese lugar como lo hizo en Londres, o quedarse en Londres y buscar a Harry para ayudarlo en esta guerra.

Se encontraba caminando por las calles nevadas de Hogsmeade en donde la gente paseaba y contemplaba los escaparates con nuevos productos en las tiendas, algo raro dado que Voldemort estaba cada vez más activo. La nieve caía lentamente y ella se iba alejando del pueblo hasta llegar a las últimas casas, por donde daba el claro cercano a la casa de los gritos. Con sumo cuidado empezó a bajar la colina nevada y sonrió al ver como cuatro niñas jugaban con la nieve y se divertían.

-¡Que días aquellos! -Midori recordaba los días en el colegio Hogwarts. Mientras caminaba logró observar como un joven de cabello negro lloraba solitariamente sentado en la nieve y recargado en una enorme roca blanca. Se acercó lentamente sin que el chico de cabello negro la viera. -Oye… ¿Estás bien? -Preguntó mientras se hincaba a la estatura que tenía Harry al estar sentado. Él se enjugó los ojos y levantó la cara. -¿Harry Potter? -Sí… sí, estoy bien, gracias. -¿Por qué llorabas? Harry miró la casa de los gritos y con un suspiro que se llevó el viento a lo lejos sonrió amargamente que Midori sintió un hueco en el estomago muy feo. -Por nada en especial, es sólo… Bueno, no importa, es algo que no tiene importancia, y no creo que te interese escuchar los problemas de un extraño. -No eres un extraño, tal vez yo sea la extraña, pero mi nombre es Midori y no, no creo que sea aburrido, venga. Tal vez te pueda ayudar en algo. -Hace alrededor de un mes me tuve que ir por cuestiones que son muy importantes en mi lucha contra Voldemort, hace algunas horas regrese para ver que fue de mi no… mi ex novia, si estaba bien y todo eso… -¿Hablas de Ginevra Weasley, verdad? -Sí, de ella... entré en la sala de Gryffindor y traté de buscarla, pero no fue necesario, creí que estaría sola y pensativa por lo que pasó entre nosotros, y pues no fue así, ella estaba con otro chico, muy acaramelados. Sé que eso está bien para ella, que busque a alguien que la haga feliz, pero… bueno, ella prometió que me esperaría y yo le creí, ahora sé que es una mentirosa cretina de mierda… ¡Ah! -Harry gritó con furia. Ella lo tranquilizó y le acarició levemente el cabello y levantándole el mentón le dijo: -Si ella no te esperó es por que tal vez ella no sea para ti, no es la única mujer en este inmenso mundo, verás que allá afuera hay alguien dispuesta a amarte por lo que eres en verdad y no por tu fama del "niño que vivió". No te preocupes amigo mío, no te derrumbes por ella, tienes más cosas en que pensar, concéntrate en lo que eres realmente y en lo que tienes que hacer y déjala de lado. -Va a ser difícil hacerlo. -Sí, muy difícil, pero eres Harry Potter, eres fuerte y sé que podrás hacerlo. -Harry Potter, Harry Potter no es nada sin las personas que lo ayudan como ésta hermosa joven que está delante mío y que me ha ayudado con sus palabras. Midori se sonrojó por el comentario de "hermosa joven". -Bueno… ¿qué te parece si me acompañas a dar una vuelta por el pueblo? -Me encantaría. -¡Bien! Vamos. Harry se levantó y tomó de la mano a Midori quien sintió una descarga eléctrica muy fortificante. Mientras los dos caminaban por las calles nevadas, los estudiantes de Hogwarts murmuraban a sus espaldas, los que conocían a Midori la llamaban "extraña" y no se imaginaban que ella estaba saliendo con Harry Potter. -Veo que la gente no sabe de otra cosa con que hablar -sonreía y recargó su cabeza en el hombro de Harry quien la aceptó con alegría. -Sí… y siempre es así. -Bueno, da igual. En el camino al castillo Harry se encontró con Luna Lovegood y Neville que también regresaban. Luna se extraño de que su compañera de casa, Midori, quien tenía la misma edad que ella estuviera acompañada de Harry y que éste no estuviera con Ginny. Eso se resolvió cuando Harry le explicó todo lo que había pasado, al final terminaron los cuatro hablándose como buenísimos amigos. Harry se despidió de Midori con la promesa de algún día volverse a ver… **†禾†**Midori se encontraba en el gran comedor con Luna y otras amigas de su grupo y casa. En esos momentos una cabellera pelirroja apareció de entre la nada y se colocó en la mesa frente a Midori. Midori le sonrió pero Ginny la fulminaba con la mirada.

-¡¿Se puede saber que demonios hacías con mi novio, zorra?! Midori sonrió y no se exaltó de las palabras que Ginny le dirigía. -¿Tu novio? -Sí, mi novio, ¿estás sorda o qué? -Para tu información, Harry ya no es tu novio, es próximamente el mío, así que mejor vete olvidando de él. -¿Qué dijiste…? -Lo que oíste, sorda. -¡Eres una…! -Sabes, es curioso, tú bienes a reclamarme qué es lo que hacía con tu "ex novio" cuando él te vio muy acarameladita con otro chico de tu misma casa, o tal vez era de otra casa y tú lo disfrazaste para que pudieras manosearte con él en plena sala común de Gryffindor. Todos los que escuchaban la trifulca se sorprendieron por lo que decía Midori. -¿Harry estuvo aquí? -Por supuesto que estuvo aquí -Neville había llegado para poner orden a todo-.  Hasta habló con nosotros -Luna que estaba a su derecha asintió. -Lo vez, así que mejor ponte a pensar en lo que has hecho y en lo que has perdido. Midori se levantó de su asiento y salió del gran comedor con una sonrisa de oreja a oreja.

-Después de la guerra pensé que estabas muerto… ahora sé que no es así. Ya he tomado mi decisión… †禾†

6 de Junio del 2004; 16.50 h, después del lamentoDe cabello anaranjado y ojos cafés en combinación extravagante, la chica corría por la ciudad de edificios grandes al estilo Egipto. En esos momentos la solitaria ciudad en las noches se veía hermosa con luces iluminándola en las diferentes casas y demás partes. Pero a pesar de que las once de la noche ya iban dando, la chica de cabello anaranjado corría presurosa a la puerta principal.

-¡El viento gira en sentido contrario! Si me doy prisa tal vez logre escucharlo mejor… -La chica salió de los límites de la ciudad y logró llegar hasta una colina de arena donde trepó en una palmera y escuchó el claro lamento de Harry que la llenaba de nostalgia-. ¡Estás vivo, Potter!

Kimberly , era el nombre de la joven de cabello anaranjado quien disfrutaba de las imagines que presenciaba de las pirámides de Gizeh, la cuales ya había visitado alrededor de unas diez veces.

-Uno nunca se cansa de verlas, ¿verdad? Kimberly se asustó ante la voz de un joven encapuchado que la tomó por sorpresa. -Perdone si la he espantado, no fue intención mala de mi parte -el chico mostró sus brillantes ojos verdes que sorprendieron a Kimberly que no pudo decir nada. El chico se retiró del lugar y caminó directamente hacia las pirámides. Kimberly que estaba aun en el mismo lugar se dijo así mima: -¿Quién es ese chico? El chico ya había llegado a la pirámide y extendió una mano en la pared central de la pirámide. -¿Qué está haciendo? Las pirámides no se pueden tocar… Kimberly vio como el chico de capa negra desaparecía dando la vuelta a una pirámide, más acertadamente en la de Micerinos. Presa de la curiosidad, Kimberly decidió espiarlo y al lograr alcanzarlo logró ver como éste sacaba un triangulo del mismo material de las pirámides y lo incrustaba en una hendidura que había en uno de los bloques. -¿Vas a quedarte allí todo el rato? ¿Vas a correr de chismosa? ¿O vas a entrar conmigo?  -Harry no dirigió la mirada a Kimberly, pero ella muy bien sabía que él se refería a ella. -Yo… -¿Sí, o no? -Sí… Entonces apresúrate que no tengo todo el día. -Está bien… no te enchiles niño. Harry sonrió y se quitó la capucha dejando ver su rostro que inmediatamente fue reconocido por Kimberly. -¡Tú! -Sí, ¡yo! Has el favor de no gritar… por favor. Kimberly seguía a Harry por donde se metía, para sorpresa de la chica la pirámide se dividía en muchos túneles que iban al centro de la pirámide. -¿Esto va al centro? -Kimberly preguntó con cautela mientras veía como Harry miraba fijamente las paredes. -Sí, creo que sí… Pero al centro de la tierra. No de la pirámide. Katherine se petrificó por esa respuesta mientras Harry se alejaba y daba vuelta en otro túnel. Reaccionando nuevamente y echó a andar por el pasillo. -No estabas hablando en serio, ¿o sí? -Kimberly le sonrió y Harry la tomó del rostro para observarla bien y descubrir que la chica era muy bonita. -Por supuesto que hablaba en serio… ¿Cuál es tu nombre? Kimberly sonrió. -Kimberly, me llamo Kimberly. -¿Kimberly? Muy bonito tu nombre… y claro que hablaba en serio. Ella no sabía si creerle o no, Harry se veía muy relajado. -¿Entonces sí eres Harry Potter? -Sí, veo que pudiste observar mi cicatriz. Bueno, eso es irrelevante, al parecer hemos llegado al lugar en donde tenemos que entrar. -Ya era hora, aquí apesta a humedad y me estoy mareando -Kimberly puso cara de asco. -Comparto ese comentario de la misma manera, la verdad aquí no es muy placentero estar -colocó su mano en un hueco de la pirámide y una pared se abrió al instante-. ¡Sujétate a mi cuerpo, Kim! Kim obedeció y haciendo maña de sus habilidades se colocó muy pegada a Harry para que él la sintiera. Pero lo que no sabía Kimberly era que Harry pensaba en otras cosas más importantes que un simple cuerpo bonito. Entre vueltas y vueltas los dos lograron salir de la pirámide y del centro de la tierra en donde Harry había encontrado una de las cinco piezas que necesitaba para completar el rompecabezas de la guarida del horrocrux que tanto anhelaba Voldemort y que había olvidado por las ansias de poder infinito. -¡Vaya viaje! -Estaba emocionada por esa aventura tan intrépida y sofocante. -Sólo mantén todo lo que acabaste de ver en secreto, nadie puede saber de la existencia de la información que yo junto. Sólo te puedo decir que es crucial para derrotar a Lord Voldemort. -No te preocupes Harry, mi boca está sellada y más sellada estará si tú me das un beso. -Buena proposición, realmente tentadora, pero no lo creo posible. Lo lamento. -No importa… ya algún día me lo darás. Harry pensó en la mínima y remotísima posibilidad de que él le diera un beso. -Nos veremos algún día… -Lo prometes, Harry. -¡Claro!, te lo aseguro… cuídate Kim, y vela por un mejor mañana… Y ese día Harry Potter abandonó Egipto para dar el paso a su siguiente aventura en otro lugar que de visitas no tenía muchas pero era en gran parte un lugar muy famoso.

-Lo prometido es deuda amigo mío, ahora eso se cumplirá. Sea lo que sea que se avecine, estaré a tu lado para enfrentarlo juntos. †禾†

6 de Junio del 2004; 17.00 h, después del lamentoUna chica de cabello rubio oscuro se encontraba preparando sus maletas para viajar a lo que quedaba de Londres en busca de su antiguo amigo. Hacía pocos minutos que había visto el reportaje de las atrocidades que se habían provocado en Inglaterra y de cómo un joven de cabello negro y ojos verdes muy familiarizado con ella se enfrentaba cara a cara contra el supuesto demonio temible. Su maleta ya casi tenía todo lo que ella llevaría, y siendo partidaria de la magia todo le cabía perfectamente. En su mente varios sucesos pasados se le vinieron a la mente mientras ordenaba ciertas cosas, en especial una flor; rosa, para ser precisos. Se la había regalado Harry hacía ya un poco más de cuatro años, como símbolo de una eterna amistad; la rosa jamás moría mientras Harry estuviera vivo y ella sabía muy bien que Harry siempre estuvo con vida, pues la flor sólo perdió su color original por uno más débil y las hojas se marchitaron, sin embargo, la flor seguía viva y en esos momentos seguía estando en su esplendor de belleza. Harry Potter había regresado de su letargo.

Mientras silbaba una hermosa tonada de violín, la joven de cabello rubio oscuro corría por la afueras de la ciudad de Lisboa en el municipio que llevaba el mismo nombre en Portugal. La ciudad era muy hermosa y más de noche, cuando los fuegos artificiales llenaban el cielo estrellado. Mientras el atardecer concluía y daba paso a la noche, la joven caminaba por el sendero que daba a lo profundo del bosque donde ella y sus dos mejores amigas siempre iban y hacían de las suyas sin que nadie las viera. Esa día (casi noche), la chica, quien se dirigía a la cueva donde tenían su llamado "club de chicas, dispuestas a odiar a todo chico idiota" en donde recogería algunas cosas de interés para ella, pues habían dejado las fotos de uno de los mejores "bombones" en la institución muggle a la que asistían cuando no estaban en el de magia y hechicería allí en Portugal. Antes de llegar empezó a escuchar ruidos extraños provenientes de la derecha a unos cuantos metros, como no se veía nada y por miedo a conjurar un hechizo de luz decidió trastabillar por entre las piedras y buscando el apoyo de los árboles caminó lentamente hasta donde provenían los ruidos extraños. Al llegar sus ojos se agrandaron al ver como un joven encapuchado y sin poder ver su rostro se enfrentaba a una enorme serpiente, mejor llamada como un "Basilisco".

-¡Un basilisco! -Estefanía se escondió entre los árboles pues no podía mirar a los ojos a esa enorme serpiente. Un gritó de dolor se escuchó de la boca del muchacho y Estefanía estuvo dispuesta a entrar en acción pero un destello anaranjado la hizo quedarse en su lugar. Si la sorpresa ya la invadía lo que vio a continuación la dejó más expectante que antes; un hermoso fénix había aparecido delante del muchacho para defenderlo mientras se desatoraba de las ramas en las cuales la serpiente había formado su cárcel. -¡Maldita serpiente! -El encapuchado se quitó la parte que le cubría la cabeza y la joven supo quien era inmediatamente. -¡Harry Potter! ¡Ahora entiendo! -Seguía viendo la escena y lo que le parecía extraño era como Harry podía ver directamente a la serpiente sin morir al instante o ser petrificado. Harry estaba detrás del fénix quien volaba en el centro y el basilisco esperaba el momento de atacar. -Puedes irte, Fawkes, me encargaré de esta idiota -Harry acarició levemente al fénix y este desapareció en otra llamarada intensa dejando al basilisco contra Harry quienes sólo eran iluminados por una extraña luz verde y la potente luz de la luna llena-. Ahora sí. Harry empezó a hablar pársel ante una sorprendida Estefanía que no se perdía cada detalle. -Ahora sí dime, bestia asquerosa, ¿quién te ha mandado a atacarme? -Harry no parecía amistoso, sus ojos habían cambiado radicalmente a un extraño color azul electrizante que atemorizó a la serpiente y no solo a ella, sino que también a Estefanía quien veía como en un as de segundo la serpiente se estremecía. -Bien deberías saberlo mocoso inmundo -siseó peligrosamente en el rostro del chico que trataba de evitar ese aliento putrefacto. -Supongo que el idiota de tu amo no sabe como atacarme sin llevar a sus pies una serpiente que obedece órdenes a lo estúpido del supuestamente "heredero de Salazar Slytherin" ¡Vamos, ese idiota es una mierda en comparación mía! Y él muy bien los sabe. -Puede que tengas razón, pero ahora le ahorraré ensuciarse las manos con un crío como tú. Harry cortó la conexión de los hablantes de pársel. -¡Veamos quien es el que cae primero! La serpiente atacaba a Harry con sus filosos dientes enormes mientras que él hacía gala de su agilidad. Los hechizos del chico muchas veces no funcionaban y eso le hizo deducir que ese basilisco no era de los normales, sino que poseía algunas habilidades mejoradas. El basilisco pudo acertar un fiero ataque de sus colmillos en la pierna de Harry y con su cola le golpeó fuertemente el pecho lanzándolo contra un grueso árbol que crujió delicadamente.

-No eres nada Potter -murmuró el basilisco sacando la lengua. -Jamás subestimes a tu enemigo, serpiente. ¡Y menos a mí! Harry se levantó ante una sorprendida serpiente quien no sabía a dónde moverse al sentir el poder enorme que despedía de los más profundo de su ser. -Es tu turno, y esta vez de morir -apuntó con la mano, pues su vista se estaba deteriorando debido al veneno del basilisco-. ¡Avada Kedavra! -El basilisco recibió el potente rayo mortal que la hizo girar en el aire, pero eso no era todo-: ¡Desmembrum! -El basilisco se empezó a estirar hasta partirse en varios pedazos que salieron por todo el lugar ante una Estefanía que se moría de miedo, su mente aún no lograba procesar las cosas a su totalidad-. ¡Diablos! No puedo… -Harry dio tres pasos hacia su mochila pero su cuerpo se debilitó demasiado y cayó de bruces al suelo sin poderse mover e inconsciente por el veneno. La chica al ver lo que sucedía y al notar las tremendas heridas de Harry corrió en su ayuda, al llegar lo vio medio muerto y decidió llevarlo rápidamente a su guarida… empezaba a llover gruesas gotas. Al llegar empezó a buscar en las cosas de Harry algún medicamento, y por suerte encontró uno que estaba buscando eficaz para las heridas hechas por algún ser venenoso. Tardó quince minutos en poder prepáralo y otros cinco más en poder lograr que Harry se lo tragara, al parecer todo el sistema inmunológico de Harry se había detenido por completo y estaba al borde de un colapso nervioso. A la hora el cuerpo de Harry ya funcionaba normalmente, pero aun tenía un poco de fiebre. -Creo que me quedaré contigo mientras despiertas, y creo que no será hasta mañana en la noche -Estefanía suspiró y le acarició el cabello que le cubría la frente-. Bueno, nadie me espera en casa, por lo que podré hacerlo -conjuró una cama y se acostó sobre ella para poder descansar de tanta acción que había visto. La mañana al fin llegó y Estefanía abrió los ojos soñadoramente para encontrarse con el rostro de Harry que mostraba serenidad y temple ante lo que le había sucedido horas atrás. -¡Buenos días, Harry Potter! -Estefanía se sonrojó al ver que era muy guapo-. Y yo diría que los mejores al despertar a tu lado. A eso de las tres de la tarde voces y pasos se empezaban a escuchar fuera de la cueva y para la sorpresa de Estefanía se trataba de sus dos mejores amigas; Melinda y Colette. -¡Estefanía! ¿Estás dentro? -Gritó Colette. -¡Sí, pasen con cuidado, vengan, y pronto! -gritó desde adentro. Las dos chicas recorrieron el corto camino hasta llegar al centro de la cueva en donde sus ojos pudieron ver a Harry tendido sobre una manta en el suelo y cobijado con un trapo en la frente. Estefanía estaba sentada a un lado suyo leyendo un libro,  parecía ser de recetas médicas con hierbas para heridas. -¡Estefanía! ¿Qué es lo que hace ese muchacho allí? -Melinda sorprendida corrió para reclamarle, cosa que fue inútil porque casi ni les prestaba atención. -Cállate Melinda y siéntate para que te explique como sucedió todo esto. Después de media hora en lo que Estefanía contó cada detalle de lo que había visto el día anterior al anochecer se levantó para mojar nuevamente el trapo de la frente de Harry quien aun no despertaba. -¿Entonces es él Harry Potter? -Colette estaba sorprendida de lo que le había escuchado. -Sí, algo buscaba y ese basilisco lo atacó, fue grandioso como luchó contra él. -¡Wow! Y está más guapo que Ricardo -Melinda se refería al chico que tanto adoraban. -Definitivamente -Estefanía le acariciaba el rostro y se perdía en sus facciones. Sus amigas se dieron cuenta y se incomodaron un tanto. El nuevo anochecer había llegado y las tres amigas estaban en la entrada de la cueva viendo el paisaje nublado que se empezaba a formar. Últimamente esos días no habían sido gratos y de vez en cuando alguien lanzaba una ligera exclamación de desastre. -Los días se están haciendo cada vez más negros, algo malo esta sucediendo. -Por eso Harry Potter está aquí, sin duda, algo malo está pasando. Estefanía entró nuevamente a la cueva para ver si Harry estaba bien y al llegar vio como éste movía la mano y sus ojos se abrían de par en par para hacer una leve mueca de dolor al tratar de levantarse. Se quedó quieta al verlo soltar su magia en la cueva. Eran impresionantes las cantidades que se desbordaban, surgió la incomodidad y algo en su cabeza le dijo que esperara a que se calmara, seguro no era bueno acercarse mientras estaba en ese estado el chico. -¡Maldita serpiente de mierda! Casi logra matarme -se veía el brazo herido y se sorprendió al ver que estaba vendado-. ¿Cómo es que estoy así? -Yo puedo responder a eso -Harry se giró para ver a una hermosa joven acercarse a él e hincarse a su derecha-. Vi todo lo que hacías con el basilisco y cuando lo mataste caíste inconsciente, yo te cuidé y curé las heridas. Espero que no te moleste. Se levantó de golpe y colocó un beso en la mejilla de Estefanía a quien le gustó mucho. -¡Por supuesto que no! Muchas gracias, por ti estoy aquí viendo un nuevo… supongo que anochecer -Harry la abrazó. -Si me dieras otro beso estaría totalmente agradecida. Harry sonrió y le dio otro beso, esta vez más provocativamente en la comisura de los labios. -Ya está, no hay nada que agradecer, Harry, lo bueno es que ya estás bien -sonrió. Colette y Melinda que veían todo desde la orilla se acercaron lentamente. -Veo que ya despertó -Melinda sonrió y saludó a Harry quien le correspondió. -Sí, pero aún no debes pararte, sigues estando débil y será mejor que no hagas esfuerzos. -Pero… -Harry iba a replicar. -¡Pero nada! Tú te quedas aquí, ¿entendido? -Estefanía puso el ceño fruncido y Harry asintió temeroso de que lo regañaran. Pasaron dos horas más y Melinda y Colette se retiraron prometiendo que regresarían al día siguiente en la mañana para verlo. -Si quieres puedes dejarme en este lugar, Fanny, no creo que me pase algo malo. -Sí, puede que tengas razón, pero no me iré, me quedaré a cuidarte, ¿sí? -Muy bien… gracias. -Y dime, ¿qué hacías por estos lugares? -Estoy en busca de unas cosas que necesito para destruir a Voldemort. Por eso el basilisco me atacó estoy a punto de encontrar otro de sus horrocruxes. -¡¿Qué?! ¡¿Has dicho horrocrux?! -Estefanía se asustó por lo que dijo Harry. Él abrió los ojos expectante. -¿Conoces los horrocruxes? -¡Por su puesto que los conozco, Harry, eso es magia muy poderosa y muy atroz, es de las magias negras más fuertes y malignas que un mago puede hacer! -¿En dónde lo escuchaste? -Uno de mis tíos era un mortífago convicto, cuando mi padre lo descubrió llamó a los aurores de Portugal y registraron toda la casa. Mi curiosidad me llevó a leer un libro donde decía algo sobre los horrocruxes y cómo se debe asesinar a una persona para rasgar el alma y colocarla en algún objeto. Es todo lo que se sabe de ellos. -¡Exacto! Y Voldemort tiene seis y él es el siete, tengo que destruirlos todos para poder enfrentarme a él definitivamente. -¡Por dios! Esto es grave, muy grave. -Sí, lo sé, por eso estoy aquí, he recorrido varias partes del mundo buscando las pistas de estos horrocruxes y estoy por dar con otro. -Entonces espero que sea pronto. -Yo también lo espero amiga mía. Siete días estuvo Harry recorriendo Lisboa y sus alrededores, con la compañía de Estefanía y de sus dos amigas que no sabían nada de ese asunto, al final Harry pudo saber que era en otro lugar de Portugal donde el horrocrux estaba escondido, el último que le faltaba y así poder desafiar de una vez por todas al gran mago oscuro, lord Voldemort, su eterno Némesis. Tenía que marcharse ya de ese lugar y en el amanecer de un miércoles, fuera de la cueva, Harry, Estefanía, Melinda y Colette estaban en círculo, se había formado una bonita amistad entre los cuatro. -Creo que ha llegado el momento de despedirme. -¿Te volveremos a ver? -Preguntó Colette soñadoramente. Estefanía la fulminó con la mirada. -Yo creo que sí, hay que esperar a que todo esto acabe, tal vez regrese a Portugal. -Ten mucho cuidado -Melinda lo abrazó y le besó una mejilla en señal de despedida. -Sí, ustedes también. Estefanía miraba a Harry y él le sonrió. Fue en ese momento cuando Colette y Melinda supieron que estorbaban y empezaron caminar por el sendero que daba a la ciudad. -Cuídate, querida Estefanía. Estefanía derramó unas cuantas lágrimas y abrazó a Harry fuertemente. -Tu también Harry, ten mucho cuidado con "él". -Lo tendré, lo tendré. Mientras tanto, ten esto: Harry dejó de abrazar a Estefanía y con sus manos empezó a crear una rosa muy hermosa que iba tomando figura y brillaba con los rayos del sol. -Un rosa, así sabrás si estoy bien o estoy mal, siempre mira la flor y verás que sigo vivo. -¡Es muy hermosa, Harry! -Igual que tú -Harry se acercó a ella y le plató un beso en la mejilla-. Hasta pronto, cuídate -se separó de ella y caminó hasta el primer árbol que estaba más cerca, desapareció al tocarlo rumbo a un nuevo destino.

-La rosa nunca murió, estás vivo y eso es algo que rodeará al mundo. Una nueva guerra se viene, es momento de que los caídos tomen su lugar en este mundo, aquellos que olvidaron el nombre de Harry Potter recordaran una vez más quien los salvó de lord Voldemort -Salió de su casa y al cruzar la calle vio como sus dos mejores amigas se acercaban a ella rápidamente. -¿Pensaste que te dejaríamos ir sola en esto?  -Melinda la miró enojada. -Yo… -No Estefanía, no, nosotros iremos contigo, hace mucho tiempo que no vemos a Harry y en este momento él necesita la ayuda de todos para lo que viene. Así que no hables más y camina. Estefanía sonrió y las tres se subieron al autobús que las llevaría al aeropuerto. †禾†

6 de Junio del 2004; 17.14 h, después del lamentoEn el distrito de Oporto, en la ciudad de Oporto en Portugal, más específicamente en la Rivera del Duero una chica de cabello café se encontraba caminando por el pequeño muro de piedras apiladas frente al conducto de agua antiguo mientras miraba como las personas se montaban en las lanchas y se perdían por la rivera.

-Las cosas siempre suceden de una manera muy extraña, pasé dos días con él y fueron muy interesantes, pude ver sus poderes en potencia y la verdad me sorprendí de que hubiera desaparecido ese día, en aquella batalla contra el que no se nombra. Pero ahora está vivo, una nueva guerra empieza y ésta vez pienso estar presente.

Deiny caminaba por el centro de la ciudad, la espesa niebla no dejaba ver la magnificencia que era ante los rayos del sol, sus muros, edificios y la gente misma. A lo lejos pudo ver como diferentes sombras espectrales se agrupaban en el cielo y como un joven se acercaba rápidamente hacia ella indicándole que se escondiera.

-¡Rápido, escóndete, pronto! -¿Por qué…? ¿Qué es lo que sucede en este lugar? -¡Dementores, dementores se acercan, corre! -¿Quién diablos eres? -Eso no importa ahora, ¡corre! En ese momento varios aurores del ministerio de magia portugués aparecieron en la escena y vieron como el encapuchado se dirigía a ellos. -¡Prepárense aurores! -¿Quién rayos eres tú? -Preguntó un auror, al parecer el jefe de aurores. El joven se levantó la capa y todos se sorprendieron al ver de quien se trataba, sólo Deiny no pudo observar el rostro del chico. -¡Ya escucharon aurores, protejan la ciudad! El joven se giró y corrió en dirección a los dementores que cada vez estaban más cerca. Un grito se escuchó en todos lados de la calle. -¡Especto patronum! -Un majestuoso y poderoso ciervo salió de la mano del joven y embistió a los dementores que explotaron al contacto de la forma blanca. -¡Un ciervo como patronus! -Deiny abrió los ojos-. ¡Es Harry Potter! Muchas explosiones se escucharon en las afueras de la calle y los aurores empezaron a lanzar hechizos y maldiciones contra los mortífagos que empezaban a aparecer en la zona. -¡Mortífagos! -Deiny se preparó. -¿Podrás? -Harry se acercó hasta ella. -¡Claro que podré! No soy una niña, tengo quince años. -Muy chica, pero yo no estoy tan grande que digamos, así que sígueme. Harry y Deiny se atrincheraron en una zona donde los mortífagos quedaban al frente. Las maldiciones de los mortífagos ya habían acabado con al menos diez aurores y Harry tratada de no matarlos. Pero una reacción de una señora por salvar a su hijo y ver como dos mortífagos los mataban provocó que Harry se enojara y su poder mágico se extendiera ante varios aurores y la chica quienes se habían asustado por esa reacción. -¡Creo que ya fue suficiente! -Harry salió corriendo hacia el mortífago quien sonreía-. ¡Avada Kedavra! -Harry lanzó la maldición asesina que atravesó al mortífago y lo mató al instante. -¡Está empleando las maldiciones imperdonables! -Un auror se conmocionó por eso. -¡Es la única manera de detenerlos, son demasiados! -El jefe de los aurores se mostraba perplejo-. ¡Utilícenlas! Todos tuvieron diferentes reacciones. -¡Ahora! -Ordenó el jefe de los aurores. Asintieron y empezaron a atacar. -¡Desmembrum! -Harry aplicó la maldición contra varios mortífagos, sus restos se regaron por el lugar manchado ya en sangre. -¡Atáquenlo! -Un mortífago el cual Harry figuró perfectamente apareció entre una nube de humo raso. -¡Travers! -Harry lo acorraló y una sonrisa de felicidad apareció. -¡Avada Kedavra! -La maldición de Travers chocó en Harry, pero éste la había detenido con su mano y la desvanecía. -¡No podrás escapar esta vez! No puedes desaparecerte, acabo de anularlo -Harry le golpeó el rostro con el puño-. ¡Crucio! -El mortífago se revolcaba del dolor-. ¡Desmembrum! -Harry controlaba la maldición hasta que Travers se iba partiendo lentamente mientras gritaba de dolor-. ¡Crucio! -Harry se aclaró la garganta-. ¡Esta vez morirás, será tu tumba Travers! ¡Alarte Ascendere! -Travers salió volando por los cielos-. ¡Avada Kedavra! -El rayo verde de Harry pegó a Travers en la espalda y este cayó muerto desde una altura muy alta entre los escombros y partiéndose levemente por el duro golpe-. ¡Era un pobre diablo! -¡Wow! -Deiny no podía creer las habilidades de Harry-. ¡Cuidado! Varios mortífagos se acercaban a él rápidamente dispuesto a atacarlo. -¡Rock destruction!  -La nueva maldición de Harry azotó a los mortífagos convirtiéndolos en piedra-. ¡Expelliarmus! -El nuevo rayo destruyó las estatuas en mil pedazos. La batalla seguía intensamente y consumió dos días de dura resistencia por parte de ambos bandos. Al final los mortífagos salieron huyendo del lugar, sus fuerzas se reducían a un mínimo de cincuenta y los aurores tenían cada vez más ayuda de la gente que vivía en Oporto. -Has luchado como toda una maestra -felicitó Harry a Deiny quien sonreía y se limpiaba la cara. -Muchas gracias, pero me inspiraste a hacerlo por como has peleado tú. -Puede ser, pero sin duda eres una maga estupenda. Aunque creo que es momento de que yo me retire, hay otras cosas que debo hacer. Pero ten en cuenta Deiny que la guerra aún no acaba, llámame si algo necesitas, solo di el nombre de Fawkes y el llegará para avisarme. -Muy bien, cuídate Harry. -Claro. Harry desapareció del lugar y ni los aurores pudieron agradecerle su ayuda.

-Ha pasado mucho tiempo desde aquel día, espero que aun me recuerdes, porque mi ayuda estará contigo. †禾†

6 de Junio del 2004; 17.29 h, después del lamentoEn Atenas, Grecia, una chica de estatura normal y cabellos sedosos de color café  muy ordenado en trenzas y demás arreglos se encontraba en la Torre de los Vientos, pensando en cuantas cosas se le venían a la mente de los momentos en que en ese mismo lugar conoció a Harry Potter, el famoso niño que vivió. Habían pasado ya cuatro años desde aquella vez en la que los dos platicaron largo rato siendo unos totales desconocidos el uno para el otro.

Teresa se encontraba caminando por esa zona considerada arqueológica, pues en ella se encontraba la gran Torre del Viento, la cual, a pesar de no ser muy grande era muy hermosa y muchas veces el lugar estaba solitario. A lo lejos pudo ver como un joven estaba acostado en el techo de tejas que tenía la torre y decidida a ver quien invadía su lugar favorito empezó a subir los escalones que ella misma había formado con ayuda de su varita. Al llegar vio que el joven se cubría el rostro para que no lo vieran.

-Hola… El joven de la capucha se incorporó y se sentó para poder observar bien a la persona que le hablaba. -Hola… ¿Buscas algo? Teresa murmuró desconfiadamente. -No… solo venía a ver quien era el que estaba en este lugar… lo siento… ya me voy. El joven encapuchado se levantó y dijo: -Perdone mi falta de respeto, mi nombre es -se quitó la parte que le cubría el rostro- Harry, Harry Potter. La chica se quedó petrificada y por poco cae desde lo alto sino fuera por que Harry la sujetó de una mano. -¡Eres el chico que nombran como el Elegido! -Teresa sonrió-. ¡El placer es todo mío, Harry Potter! Mi nombre es Teresa. -Mucho gusto Teresa. ¿Quisiera usted sentarse conmigo? -¡Por supuesto! Harry la ayudó a sentarse y ella se sonrojó al tocar su mano. Harry le sonrió y se sentó junto a ella. -Cuéntame… ¿es bonito este lugar? Me refiero a todo Grecia -Harry preguntó amablemente a Teresa que se había perdido en sus ojos. Cuando reacciono asintió. -Sí, es muy bonito, y no lo digo por que yo viva aquí, pero la verdad hay muchas cosas que son interesantes -Teresa lo miró raro-. No has visitado nada de este lugar, ¿verdad? Harry negó. -No, no he podido, y no creo poder en estos momentos, sólo he venido por unas cosas que buscaba y luego marcharé de nuevo a Londres. -¿Por qué no te quedas unos días? -Suena tentador, pero no puedo, no mientras los mortífagos de Voldemort me estén persiguiendo. -Voldemort… -Harry se sorprendió de que no le tuviera miedo al nombre-. Ese ser ha causado ya muchos problemas en el mundo. -Sí… Por cierto, ¿no le temes a su nombre como todos? -No, siempre he sido de la idea de que es solo un nombre, al hombre es a lo que debes temerle, pero en este caso no vale tenerle miedo a un hombre (si así podemos llamarlo), tenemos que enfrentar lo que tanto nos amenaza y exterminarlo. Harry sonrió. -Lamentablemente el único que puede detenerlo soy yo… -Teresa lo observó detenidamente-. Me gustaría que cada persona que él mató salgan de donde estén muertos y venguen lo que les hizo, cada uno de ellos, no es justo que sólo yo pueda desquitarme, la gente necesita fuerza y eso es lo que ya no hay. Se han dejado vencer por el temor y la opresión de aquellos quienes dominan la oscuridad. -Sí…. Eso es lo peor del asunto. -Y dime… para cambiar el tema. ¿Siempre vienes aquí? -Casi siempre, este lugar me hace sentirme libre y sin presiones en el mundo. -Te pareces mucho a mí. Siempre busco un lugar para pensar y poder disfrutar de las cosas que yo mismo pienso. -La soledad es cruel, pero una fiel amiga. -Algo que muchos no saben. -¿Tienes novia? A Harry esa pregunta le vino de golpe, no se esperaba algo así. Sonrió y miró el cielo. -Pensé que la tenía… pero ella ha encontrado a otro que la haga feliz… Sabes, nos dejamos de ver por el miedo que tenía a que Voldemort supiera de nuestro romance. Ella prometió esperarme pero una vez regresé a donde estudiábamos y la encontré muy feliz con otro de sus compañeros. -Cruel… la vida te da sorpresas que nunca llegas a comprender del todo. -Sí, es verdad. Pero bien dicen que es mejor estar solo que mal acompañado. -¿Crees que yo sea una mala compañía? Harry la miró sonriente. -No lo creo… -Los dos se conectaron con la mirada-. Y tú, ¿tienes novio? Teresa se tomó su tiempo. -No… hace como tres meses que mi novio me dejó -Teresa se puso triste al recordar eso. -¿Por qué te dejó? -Por mi mejor amiga, me enteré de que por dos meses se estuvo viendo con ella y lo peor del asunto es que aun estaba conmigo. -¡Que desgraciado! -Sí… lo sé… y pues no me hubiera molestado que me lo hubiera dicho, hubiéramos quedado como amigos, pero… pero ¡no! A fuerza me estuvo engañando y eso si le rompe el corazón a uno. -No sabes cuánto te comprendo. -Pero como tú bien dices, mejor estar solo a mal acompañado. -Sí. Y tengo una idea buena para mí, no sé que tal sea para ti. -Dímela y la analizaremos. -Claro. ¿Te parece si ahora yo soy tu amigo? Ella sonrió con luminosidad y sus ojos brillaron maravillados ante eso. -Me parece una idea bastante estupenda. Los dos se abrazaron y estuvieron a punto de darse un beso con el abrazo, no fue intencionalmente pero ambos se sonrojaron. La tarde llegó y el momento en el que Harry tenía que despedirse había llegado. -Es increíble como éramos unos perfectos desconocidos y ahora somos muy buenos amigos. -Sí… pero yo estoy bien con eso. ¿Y tú? -Perfectamente bien. -Me alegro. Se abrazaron. -Es momento de que me vaya, Teresa, hay muchas cosas que hacer aun y las cosas están a mi favor, no pienso dejar que eso cambie. -Sí… cuídate, Harry Potter. -Tú igual, Teresa Modelier. Nos volveremos a ver. Te lo prometo. -Sí, es una promesa… -Una promesa del destino… Y con esas ultimas palabras, Harry desapareció del lugar para no regresar por un buen tiempo.

-Sí es una promesa del destino, Harry. Pero el destino lo iniciaré yo… †禾†

6 de Junio del 2004; 17.40 h, después del lamentoEn las regiones oscuras de los montes en Transilvania los agitadores murciélagos que oscurecían el cielo a pesar de lo nublado y oscuro que era por allí se arremolinaban con las fuertes ventiscas que se provocaban por las constantes pelas de los seres extraños en la zona prohibida. El líder de los clanes vampíricos se paseaba constantemente por su habitación en la montaña principal. El viento de las lejanías le había llevado en señal de alerta el lamento de aquél que lo había salvado en una ocasión y en la que él juró poder devolverle el favor.

-¡Está vivo! ¡Harry Potter está vivo! -El líder de los vampiros se subió a la ventana enorme que daba al valle oscuro y tuvo ganas de lanzarse, pero recordó que era imprudente hacer eso en esos momentos -tocaron a la puerta de su habitación-. Adelante… Un vampiro de clase media llegó para dar sus informes a su líder.

-Señor… nos han llegados informes de que es el demonio Mephist quién ha despertado y el mismo que destruyó la ciudad de Londres. -¡¿Mephist?! ¡Esto no puede estar sucediendo, es imposible! -Señor… -El vampiro de clase media se mostraba preocupado por la reacción de su líder. -Ese demonio, por lo que he escuchado, es un oscuro muy poderoso, en la antigüedad estuvo a punto de acabar con la rasa humana. ¡Pero Harry Potter está vivo!  -Señor… que haremos… -Ustedes deben seguir al pendiente de todo, avisa a las siete regiones de vampiros que se preparen para una nueva guerra. -¡Sí señor!

El viento soplaba fuertemente. La guerra había sido fulminante para ambos bandos que habían sufrido bajas considerables. Incluso el líder de los vampiros; Heero Yuy se encontraba en las afueras del cementerio en el Valle de Godric. La gente se iba retirando del lugar poco a poco, el homenaje a Harry James Potter Evans había dado fin, su muerte había sido venerada por sus más fieles compañeros.

-Al pie de tu tumba he de hacer un juramento. Ya sea en vida o muerte mi deuda contigo quedara intacta, me has salvado la vida en una ocasión, me has permitido ver que no todo el mundo es rencoroso y malagradecido, pero tú, siendo apenas un niño… me has mostrado muchas cosas. Esperaré el día en que regreses para saldar lo que se ha provocado -Heero Yuy miró el cielo-. Hasta la vista… Harry Potter.

Heero Yuy caminó por el sepulcro de cada uno de sus amigos y sonrió amargamente.

-Es tiempo de que los vampiros se unan con el heredero de los reyes de antaño. Mis queridos amigos, no conseguiremos paz hasta que la oscuridad se haya acabado. Tal vez pronto los vea en el lugar en el que están ahora. Por el momento, adiós… Ban, Shion, Annk, Nagi, Jaden… que su espíritu me guíen en el camino de ésta nueva guerra. Y con esas palabras de aliento así mismo, Heero Yuy desapareció en las sombras de las montañas con destino a Londres, donde regresaría una vez más al lado de su gran amigo Harry Potter. -Sí es una promesa del destino, Harry. Pero el destino lo iniciaré yo… †禾†

6 de Junio del 2004; 19.40 h, después del lamentoEn Surrey, precisamente en la calle llamada Privet Drive una hermosa joven y con hermosa el mundo se refería a una belleza sin igual, parecida a las veelas pero con una belleza pura e inimaginable, la joven de nombre Scarlett se encontraba recorriendo la enorme calle bajo la lluvia que empezaba levemente mientras su hermoso cabello negro y lacio se mojaba.

-Viejos y misteriosos son los recuerdos de una vida pasada, las cosas cambian y el mundo descubre que una persona más en su habitad tiene poderes que nadie conoce. Ese fue tu caso, amado mío. Un destino que te perseguía desde que eras un bebe -Scarlett escuchaba las noticias desde la calle en una casa con el número cuatro sobre la destrucción de Londres, y de cómo un chico de cabello negro enfrentaba a la supuesta amenaza-. Pero ganaste aquella batalla mortal contra tu Némesis, ahora las cosas son más fuertes que antes. Una nueva guerra está a punto de comenzar y tu estúpido complejo de héroe hará que termines lo que nadie más ha podido -Scarlett suspiró-. Pero esa es tu naturaleza, Harry… no estás solo amor mío, ya nunca más, no sin que yo esté a tu lado como en un principio.

Scarlett caminaba por el parque de la calle Magnolia, la lluvia azoraba a los enormes árboles que goteaban la lluvia desde lo alto de las ramas.

-¡Hace un bonito día! Espero que algo interesante me suceda hoy, siempre es todo muy aburrido aquí. El viento sopló fuertemente y la chica de siete años se cayó al tropezar con la raíz de un árbol. -¡Auch! -Scarlett se lastimó levemente la rodilla, pero igual se lastimó. Trató de levantarse pero un niño de su misma edad, de cabello negro y ojos verdes se acercó a ella y la detuvo. -Espera, no te muevas, tenemos que curar la herida. -Pero no es muy grande, creo que podré levantarme. -Es posible, pero no debes hacerlo. Scarlett vio como el chico de su edad se rompía un pedazo de su playera rasgada y se lo amarraba en su rodilla. A Scarlett le dolió un poco, pero su pierna ya estaba mejor. -Muchas gracias… -Harry, me llamó Harry Potter. -Bueno Harry Potter, es un placer el conocerte. -El gusto es mío, señorita… -Scarlett, me llamo Scarlett. -¿Scarlett? Es un bonito nombre, muy hermoso para una hermosa señorita como lo es usted. Scarlett se apenó por las cosas que le decía Harry y sin pensarlo dos veces colocó un tierno pero soñador beso en su mejilla. Él se sonrojó. -¿Quieres ir a los columpios conmigo? -Scarlett hizo la proposición a Harry. -Me encantaría. Los dos pasaron ese día en el parque y se divirtieron mucho, hablando de cosas que no conocían. La tarde se esfumaba y ambos tenían que regresar a sus casas. -¿Mañana nos vemos a la misma hora, Harry? -Preguntó Scarlett emocionada por tener a alguien con quien divertirse. -Claro que sí, aquí estaré. -Muy bien, esperaré con ansias a que sea mañana, cuídate Harry -le besó la mejilla y Scarlett se fue brincando feliz a su casa.

-Cosas divertidas y extrañas nos sucedieron -Scarlett sonrió divertida al recordar las escenas de cuando ambos tenían diez años de edad-. Ese día, el día en que siendo apenas unos escuincles nos dimos nuestro primer beso y experimentamos sensaciones que jamás habíamos sentido.

-¡Harry! ¡Harry! -Scarlett corría en su dirección, venía contenta y traía un pequeño paquete que cuidaba mucho de que no se golpeara con algo. -¡Hola Scarlett! ¿Cómo estás? -Harry corrió hacia ella y con cuidado la abrazó para darle un beso en la mejilla. -Muy bien, y mejor porque te traigo una sorpresa. -¿Ah sí, y qué es? -Harry veía la bolsita que traía la chica. -Bueno… primero cúbrete los ojos, y no veas -le indicó que se volteara. Scarlett sacó un hermoso pastel decorado con fresas y pedazos de manzana muy bonito que traía veinte velas. -Ahora sí, puedes girarte. Harry se volteó para ver lo que traía Scarlett y sus ojos brillaron cuando ella le enseñó el hermoso pastel bien decorado. -¡Oh, Scarlett, es muy bonito! -Lo hice yo misma, espero que te guste, y le puse veinte velitas pues mi cumpleaños es en dos semanas. -Sí, es verdad… ¿Te parece si no lo comemos? -¡Sí, vamos! Scarlett y Harry se dirigieron a unas pequeñas mesitas en donde ambos jugaron y comieron pastel hasta saciarse. -¡Vaya! Creo que comí mucho pastel -dijo Scarlett viéndose en el reflejo del agua. -Yo opino lo mismo, pero lo único que sé es que vas a ser una gran cocinera. ¡Suerte del que se case contigo! -¿Y por qué no te casas tú conmigo cuando seamos grandes?  Harry, al momento de escuchar eso se giró precipitadamente y cayó de bruces en el lodo. Scarlett se carcajeó terriblemente y hasta las lágrimas se le salieron. -¿Es en serio? -¿Crees que miento? -Scarlett se acercó a él y le plantó un beso en los labios que Harry no pudo contestar pues varias reacciones salieron a flote de su cuerpo. -¡Wow! -Fue lo único que pudo decir Harry cuando Scarlett se separó de él. -¿Y bien…? -Pues me encantaría casarme contigo. -¡Sí! -El gritó de Scarlett asustó a unos niños que pasaban por allí en bicicleta. A pesar de estar unidos en amistad, Harry y Scarlett se habían unido mucho más debido a aquel beso que les había gustado a los dos.

Scarlett se sonrojó al pensar en esas cosas aquel día en el parque.

-Ese sí que fue un hermoso beso, pero me gustó mucho más el que me diste el día en que te fuiste a aquel colegio. Las cosas raras que nos sucedieron en esos años. El tiempo pasó y al fin cumplimos dieciséis años, tú habías pasado por muchas cosas en las cuales todo siempre fue muy raro. Yo tuve que marcharme a otro lugar, sin embargo, ese amor que siento por ti no se ha ido del todo y ahora que sé que no has muerto en aquella dura batalla contra Voldemort puedo regresar para seguir lo que un día dejamos sin terminar. Además, Harry Potter, me prometiste que te casarías conmigo y espero con ansias a que ese día llegue. Las cosas que te han sucedido han sido bien dichas por las cosas que yo tengo, una pelirroja estúpida no va a interponerse en mi camino de felicidad contigo a mi lado. Ni algunas otras personas. Mi nombre es Scarlett Melian Aminorey Seniut y soy la que tiene el derecho de amar a Harry Potter. Es mío y no dejaré que nadie más lo toque. Scarlett levantó la varita con su mano derecha y al instante un autobús de doble piso de color morado rojizo apareció frente a ella. -¡Bienvenida al autobús noctámbulo! ¿A dónde desea ir? -A la región de Grimmauld Place, número doce para ser exacta. -Muy bien, pase y acomódese, en unas horas llegaremos. Mientras Scarlett se acomodaba en uno de los asientos los diversos hombres se le quedaban mirando, su sensual figura y extremada hermosura deleitaban a todos con tan solo mirarla por unos mínimos segundos. -No tardaré mucho, amado mío. Te alegrarás de verme.  Y con esas palabras Scarlett volteó a la ventana para ver el hermoso paisaje que corría a menos velocidad que años atrás. **†禾†**En Grimmauld Place todos los que estaban en esos momentos se encontraban preocupados pues al parecer el clima había empeorado y los indicios parecían apuntar a que Harry era el que lo provocaba. Seamus, que entró en la habitación de Harry para cambiar el agua se llevó una grandísima sorpresa al ver que el cuerpo de Harry se movía, más que nada en los pies. Sin esperar más bajó corriendo las escaleras hasta llegar a la cocina.

-¡Harry se está moviendo! Ninguno dijo nada ni esperaron algún otro comentario de parte de Seamus. Solamente y al instante todos salieron corriendo escaleras arriba para ver. La puerta de su cuarto se abrió y ante todos los ojos de Harry se abrieron de par en par mirando el techo. Su mirada mostraba decisión y un nuevo sentimiento invadía su cuerpo. -El momento ha llegado…

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"…-… -¡Claro! -Harry brincó y sólo con el pantalón que traía se abrió paso ante todos, empezó a caminar por el corredor.

Scarlett veía por la ventana como las diferentes cosas; coches, casas, buzones, cabinas de teléfono, etc. se hacían de lado para que el rápido autobús noctámbulo no los aplastara.

-Nunca había pensado en eso de nuevo, ahora sé por qué esos tulipanes volvieron a florecer…"««