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Historia 46666 — capítulo 4

Por la mañana me levanté ágil, llena de nuevas y renovadas energías, vislumbre ansiosa unos débiles rayos de sol por mi ventana, me incorporé enredándome con las sábanas, unas vez que logré desasirme me acerque a la ventana, para contemplar aquello.

Para mi felicidad descubrí que en efecto, era el sol que se asomaba por entre las nubes, nubes que amenazaban con taparlo, rogué que no fuera así.

Los días martes me gustaban, para mí siempre fueron buenos, por lo que mi ánimo andaba muy bien.

Busqué entre mis cosas que ponerme, decidí que no usaría chaqueta, no, aprovecharía el día, así que cogí un polerón, eso sería lo mas apropiado. Elegí un pantalón que solía usar los martes, sabía que era una estupidez, pero según yo ese pantalón me traía suerte, pero no me traía suerte usarlo cualquier día, sino usarlo solo y exclusivamente los martes, así que hoy no sería la excepción.

Me coloque los pantalones, que eran de color blanco, me puse una camiseta y luego el polerón de un color celeste claro, complete la tenida con zapatillas de lona negras.

Fui hasta el Baño y me miré en el espejo, no pensaba usar ropa así aquí, por mi cabeza solo pasaron chalecos, chaquetas, botas, nada de ropa fresca. Eso mejoró aún más mi ánimo.

Me cepille el pelo, que no había amanecido tan rebelde como lo había imaginado en la noche, claro que estaba esponjado, pero dentro de lo normal, se veía casi bien.

Baje muy contenta las escaleras, los días martes si que me hacían feliz.

Entré en la cocina, no había nadie allí, fui a la estancia, también estaba vacía, desconcertada caminé hasta la entrada, la chaqueta de Renée no estaba colgada, entonces ella no se encontraba aquí.

Nuevamente me dirigí a la cocina, preguntándome donde estaría, aún era muy temprano, verifiqué mi reloj, eran solo las 7:10.

Vi encima de un estante, una nota estirada que se mantenía en pie gracias al frasco de la sal, la tome y la leí.

"Bella hoy entro mas temprano a trabajar, mi turno comienza a las 7:00, pero estaré mas  pronto en casa, cuídate mucho, que tengas un buen día."

Una vez leída la deje nuevamente encima del estante. Que trabajo mas duro, de seguro Renèe se había levantado muy temprano, mínimo a las 6:00, yo estaría muerta de sueño…

Me había levantado a muy buena hora, por lo que no me apresuré en prepararme el desayuno. Comí lentamente, saboreando mis tostadas.

Lave inmediatamente todo, y lo seque, poniendo mucho cuidado en no romper nada, era una especialista en romper cosas, mi abuela no permitía que me acercara a la loza, ni menos que la lavara.

Fui al baño a lavarme los dientes, también lo hice con calma, estaba muy bien en la hora, siendo fiel a mi hábito me esparcí crema por la cara y en las manos.

Cuando terminé miré nuevamente por la ventana, el cielo aún se veía despejado, y el sol no desaparecía, eso me alentó a salir sin chaqueta.

Caminé despacio por las calles, aún faltaban 20 minutos, me sentía especialmente de buen ánimo, hasta podría haber tarareado algo, pero claro, eso no se vería normal.

Doble en la esquina y seguí caminando, detuve un poco el paso justo en el punto en donde Edward me había empujado ayer. Recordé el incidente, todo había sido muy rápido, seguía pensando firmemente que aquel chico era un prepotente maleducado. Retomé nuevamente el paso y seguí mi camino.

  • Hola Bella, ¿como estas?- me dijo Eric cuando nos encontramos en la entrada del instituto.

  • Hola Eric, muy bien y ¿tu?

Me fijé que solo llevaba una polera manga corta, me pregunté si no traía una chaqueta o un polerón en su mochila, se podría resfriar…

  • Muy bien, ¿lista para tu segundo día aquí?

  • Claro, lista y dispuesta.

  • Ojala yo estuviera igual, con estos días así de soleados no me dan ganas de venir a clases, desearía salir de excursión o jugar a la pelota.

A mi me ocurría todo lo contrario, cuando los días estaban nublados amenazando con llover, le rogaba a la abuela quedarme en casa, me deprimían esos días, siempre había soñado con quedarme viendo una película comiendo acostada sin pararme en el resto del día, por supuesto ella no me lo permitía, y me levantaba de la cama haciendo caso omiso de mis protestas.

  • ¿Qué nos toca ahora?- le pregunté, no recordaba en donde había dejado mi horario.

  • Ahora nos toca Biología, el señor Banner es estricto a veces, pero la mayor parte si sabes comportarte, es más bien simpático.

Le asentí con la cabeza, justo cuando nos cruzamos con Jessica.

  • Hola Bella, ¿lista para Biología?

Jessica también iba vestida muy veraniega, llevaba una polera de tirantes, muy fina, no le vi una casaca por ningún lado, de seguro el día de hoy era el mas  soleado verano para ellos.

  • Sí, no es una ramo muy difícil no?

  • Mmm… a veces sí, cuando al señor Banner se le ocurre llevarnos al laboratorio lo complica todo.

  • Sí, tanto microscopio y células me vuelve loco.- asintió Eric, moviendo la cabeza.

Biología quedaba al fondo del primer piso, casi la última sala que ahí había.

Cuando entramos ya había alumnos sentados, aunque faltaba como la mitad del aula.

Entre los alumnos que ahí se encontraban, estaban ya sentados en su habitual puesto cercano a la puerta, Edward Cullen y sus amigos

Nos quedamos conversando en el marco de la puerta, Eric decía algo acerca del periódico del instituto y Jessica le rebatía algo, no les presté atención, ya que gracias a mi ubicación podía escuchar la conversación que sostenía Edward.

  • El entrenamiento de ayer estuvo muy bueno, si logran seguir con el mismo ritmo, no les haré falta.- decía Edward.

  • No será lo mismo, tendrás que sacarte el castigo.

  • A no ser que cambiemos la hora del entrenamiento.- le dijo un chico moreno, muy guapo, tenía unos impresionantes ojos cafés muy grandes que le resaltaban en el rostro anguloso.

  • Eso es imposible…

No logré escuchar porque era imposible cambiar la hora, el señor Banner venía llegando y nos fuimos a sentar.

Tomé asiento nuevamente junto a Jessica, atrás de nosotras se sentó Eric. Me acordé de Mike, aún no llegaba, eso le traería más problemas.

  • ¿Y Mike donde está?- le pregunté a Jessica preocupada.

  • De seguro se quedo dormido, suele hacerlo no te preocupes.

  • Pero eso le va a causar más problemas.

  • De seguro tendrá una excusa, es muy creativo, no tanto como Cullen, pero le sirven igual.

Me acordé de Edward otra vez, quién seguía conversando con su compañero de pupitre como si nada, como si el profesor no estuviese adelante explicando.

Me pregunté si su arrebato de ayer le había traído problemas, de seguro la respuesta era sí. Su madre le había dicho claramente que no podía acudir al entrenamiento y él había ido igual, pasando por encima toda orden.

Me fijé que su labio aún estaba hinchado, pero eso le daba un aspecto aún mejor, si eso era posible, ¿que hasta los golpes se veían bien en él?

De la nada su mirada se desvió de la cara de su amigo y se fijó en mí. Cosa obvia pensé, porque había estado mirándolo tan ensimismadamente que era raro que no se diera cuenta, había sido lo típico, como cuando sientes que alguien te mira, y te das vuelta para enfrentar al espía.

Sus ojos por tercera  vez encontraron los míos, primero me miró con curiosidad, luego como recordando el incidente de ayer, su mirada cambió a resentimiento, de seguro me echaba la culpa a mí de que el no pudiera entrenar.

Esta vez no desvié la mirada rápidamente, me le quede mirando, como perdida en sus facciones, realmente era muy guapo. Sentí el calor subir por mis mejillas.

  • Edward, Edward, te estoy hablando.- le llamó su compañero de pupitre.- ¿que miras eh?

Edward desvío su mirada de la mía, se veía molesto, volvía la atención a su amigo.

  • Permiso profesor, lo siento mucho…

  • ¿Que paso ahora Mike?, tu abuelita murió nuevamente?

Mike se hallaba en el marco de la puerta, se veía muy acalorado, de seguro se había venido corriendo al saberse atrasado.

  • No profesor, lo que pasó es que mi hermanita estaba muy enferma y se levantó vomitando, tuvimos que…

  • Ya Mike, ahórrate tus excusas, y hazme el favor de sentarte si?

  • Gracias profesor.- logró contestar caminando al pupitre en donde se encontraba Eric.

  • La cama te tragó nuevamente Mike?- le dijo Eric burlándose.

  • Shhh!, el profesor puede oír.

  • Te dije que se había quedado dormido.- me dijo Jessica divertida.

Al parecer la mala costumbre de quedarse dormido no era solo mía, otros la compartían conmigo.

  • Hola Bella, ¿como estas?- me dijo Mike acomodándose en su asiento.

  • Muy bien, gracias- le conteste girándome un poco.- al parecer no puedo decir lo mismo de ti no?

Al mirarlo detenidamente, me di cuenta que tenía un aspecto fatal, estaba despeinado, su pelo rubio alborotado por todos lados, estaba rojo, transpirado y aún conservaba los moretones de la riña de ayer.

  • Bella no te preocupes, Mike de vez en cuando llega así, ya es costumbre.- me dijo Jessica riendo.

  • No es cierto, solo me pasa algunas veces.- le contestó, mirando a Jessica con cara de pocos amigos.

  • Lo que tú digas Mike.

Todos reímos de buena gana, sin percatarnos que nos encontrábamos en una sala de clase, y que un profesor estaba impartiéndola.

  • ¿Chicos, quieren poner atención?, sino tendré que mandarlos a dirección.- nos dijo de mala gana el señor Banner.

  • No profesor, por favor, no volveremos a hablar.- le contestó Jessica, dándose vuelta y dispuesta a ser una estatua si era necesario.

  • Eso espero.

En efecto, no volvimos a hablar durante el resto de la hora, a ninguno de nosotros nos hacia gracia una visita al director.

La clase pasó sin ningún inconveniente más, ni siquiera el grupo de Edward interrumpió, se notaban mas sosegados, de seguro haciendo mérito para que su partido se realizara en el instituto.

  • Bien, ahora nos espera física.- dijo Eric tomando sus cosas al termino de la clase.

  • uuhhh, que entretenido!, mi clase favorita.- dijo Jessica con una mueca en su cara, era obvio que no era su clase preferida.

Caminamos lento hacia el aula, quedaba muy cerca de la sala de biología.

  • ¿Y que pasará con Ángela cuando vuelva? Estas segura que no se enojara?.- le pregunté a Jessica en medio de la clase de Física, mientras el profesor escribía algo en la pizarra.

Me había asaltado esa duda, ya que recordé que Ángela era la dueña del puesto que ocupaba, yo era algo así como una usurpadora.

-No, ella comprenderá, de seguro se va a sentar con Laurent, o con otra niña, es muy sociable.

Ojala fuera así, no quería causar más problemas.

De repente noté que Edward se ponía de pie, y caminaba en dirección al profesor. Algo le dijo, no logré escuchar que fue, el profesor asintió y Edward salió raudo de la sala.

Me pregunté si no había sido una más de sus excusas, al parecer él era experto en eso.

  • Bien chicos, desarrollen todos estos ejercicios, el que lo haga en menos de media hora, gana décimas para la prueba, así que  ¡Manos a la obra!

  • ¡Ese profesor está chiflado!, son muchooos!.- se quejó Jessica a mi lado.

En realidad eran muchos, la pizarra estaba llena de ejercicios, pero no eran muy complicados, de seguro podría desarrollarlos en menos de media hora.

 - Hey Jessica, no recuerdo como era la fórmula de velocidad por tiempo.- le dijo Mike dándole pequeños golpecitos en el hombro.

  • Yo tampoco la recuerdo, al parecer no la paso…

  • Velocidad es igual a distancia sobre tiempo, osea V=x/t, luego lo despejas y listo.

Ambos me quedaron mirando atónitos, Mike entreabrió un poco la boca.

  • ¿Como es que sabes eso?- logró decirme Jessica aun muy sorprendida.

  • No me cuesta mucho Física, no es mi ramo predilecto, pero no me va mal.

Era cierto, en general no era mala alumna, tenía promedio 6.6 allá en mi antiguo instituto, solía ayudar a varios compañeros con las materias mas difícil, casi siempre estudiaba con Rose, que no era del todo buena estudiante.

  • Sí, ya lo vemos- dijo Mike sonriéndome.

  • Me tendrás que recordar muy a menudo es dichosa fórmula Bella, eres una computadora andando y yo una cabeza en blanco.- me dijo Jessica sonriendo.

  • Isabella Swan.- llamó el profesor.

Levanté la vista inmediatamente, un auxiliar se hallaba en el marco de la puerta con un papel en la mano, el profesor estaba a su lado.

  • Sí, soy yo.

  • Bien, la buscan en inspectoría.

Me quede helada, era muy raro que en mi antiguo instituto me dirigiera a inspectoría, casi siempre seguía las reglas.

Me puse de pie, mientras Jessica me miraba igual de confundida.

El profesor había vuelto a su mesa, y hacía algunas anotaciones en el libro de clases, salí un poco mas calmada, aunque sentí que todos me miraban, como ya había dicho, odiaba ser el centro de atención.

Caminé apresuradamente por un pasillo, hasta que me di cuenta que no tenía ni la mas mínima idea de donde quedaba inspectoría, sería inútil seguir caminando, tendría que  pedir indicaciones.

Cerca de donde estaba se hallaba un chico medio desgarbado, leía algo en su cuaderno, iría en primero o segundo medio.

  • Disculpa, soy nueva aquí y no se donde queda inspectoría.- le dije acercándome.- ¿sabes donde queda?

El chico levanto la vista, me miró por unos instantes antes de contestarme, me analizaba de seguro.

  • Sí… queda, queda doblando la esquina de arriba.- me contestó muy torpemente.

  • ¿Esquina?, que… que esquina?.- le respondí confundida.

El chico se sonrojó, se veía muy incomodo.

  • La esquina del segundo piso, si quieres te llevo hasta allí.- me dijo muy tímidamente.

  • ¿Enserio?, no te molesta?

  • No para nada,… de hecho solo leía.- me contestó un poco ¿ansioso?

  • Muchísimas gracias, en verdad estaba muy perdida.

Me sonrió abiertamente, como feliz de poder ayudarme, eso me recordó lo huraña que era yo cuando me pedían indicaciones, solo me limitaba a dar vagamente alguna indicación acerca de lo pedido y listo, nada de acompañamiento ni sonrisas.

Me condujo por las escaleras hasta el segundo piso, doblamos en la esquina que me había dicho anteriormente, a lo lejos se veía una sala amplia que decía "Inspectoría".

-Enserio muchas gracias.

  • No te preocupes, y bueno ya sabes… si… si necesitas cualquier otra cosa mi nombre es Kevin, Kevin Thomas.

  • OK… gracias.

Me giré rápido, no me gustaba el brillo en los ojos de aquel chico. Antes de entrar lo miré de reojo, aún me seguía mirando.

Toque una vez la puerta de entrada que ya estaba abierta, solo para hacerme sentir.

  • Permiso, soy Isabella Swan…

  • Ahh, si claro, pasa adelante.- una mujer sentada atrás de un montón de papeles me hizo señas para que entrara.

  • Tenemos unos problemas con tu datos, no nos llegó bien tu domicilio y otras cosas, ¿puedes dármelos?

Así que solo era eso, me sentí mucho más relajada ahora, en verdad no tendría que haberme preocupado tanto, era muy paranoica.

Le di mis datos y los corrigió escribiéndolos en su computadora, sin mas problemas me despedí dispuesta a irme a mi clase de nuevo.

Cualquier otra chica normal se hubiese quedado dando vueltas, era una locura volver a física, bueno para muchos era así, para mi no. Así que volvería, tal vez alcanzaría a terminar los ejercicios, le pediría un tiempo nuevo al profesor, eso era lo justo…

No iba muy pendiente del camino, estaba sumida en mis pensamientos y en las décimas que daría el profesor, traté de recordar algunas fórmulas. Doble la esquina sin darme cuenta que al otro lado iba doblando un chico en las mismas condiciones mías.

Solo me di cuenta de aquello, cuando mi cuerpo rebotó con fuerza y muy bruscamente sobre algo, el impacto me dejó mareada.

  • Lo siento, no iba pendiente del camino, yo…

Me quede muda derepente, ¿que no habían mas personas en este instituto?, ¿porque tenía que chocar justo con él?

-¡Hey, ten mas cuidado!.- me dijo Edward retrocediendo y mirándome con cara de enojó, como si mi contacto lo ensuciara.

Que chico mas arrogante… me hirvió la sangre, el si que tenía derecho a empujar y no pedir disculpas cierto?

  • ¿Tú también chocaste conmigo recuerdas?, ibas igual de distraído.

  • ¿Que?, hablas?, o es solo que hoy no tienes a tu perro guardián?

Lo miré atónita, él me miró de vuelta con cara de suficiencia.

  • ¿Cuál es tu problema?- le dije muy ofuscada.

  • Mi problema es que estoy castigado por tu culpa chica nueva.

  • ¿Por mi culpa?, te recuerdo que fuiste tu el que me empujo.

  • Claro y por eso el estúpido de Newton saltó a defenderte no?

  • Era lógico que lo hiciera.- le contesté con la ira saliéndome por los poros.

En ese momento sonó el timbre, la hora había acabado, recordé los ejercicios, ya no tendría oportunidad para ganar décimas.

  • Bueno, recuérdale de mi parte a Newton, que lo espera una larga jornada junto a mí, no se la haré fácil, me las va a pagar.

Me miró con los ojos llenos de resentimiento, movió la cabeza en forma de desapruebo, y se giró para seguir su camino.

Me estremecí, aquel chico asustaba cuando quería hacerlo, era claro me que me echaba toda la culpa de su castigo, era muy injusto, él había tenido la culpa, Mike solo había intervenido, había avivado el fuego un poco.

Lo miré hasta que desapareció de mi vista doblando en una esquina.

Me quede parada ahí, simplemente parada sin hacer nada.

  • Bella?... Bella? Te encuentras bien?

Era Eric quien me hablaba, sacudí mi cabeza, me pasé la mano por la frente para despejarme un poco.

  • Si… estoy bien.

  • OK… vine a ver que no estuvieras perdida o algo.-me dijo mirándome detenidamente, de seguro no tenía muy buen aspecto.-  Jessica y Mike estaban preocupados, nos dimos cuenta mucho después que saliste, que tal vez no tendrías idea de donde quedaba Inspectoría.

  • Ahh sí, pedí indicaciones.

  • Que bueno, pensamos que estabas perdida, nos preocupaste.

Eric siguió hablando de camino a la siguiente clase, no le presté atención, solo asentía de vez en cuando.

  • ¿Por qué te demoraste tanto Bella?.- me dijo Mike desde su puesto cuando tomé asiento junto a Jessica.

  • Estábamos preocupados.- le siguió Jessica.- ¿te dijeron algo malo?

  • No, solo querían corroborar algunos datos, nada más.

  • ¿Estas segura de que te sientes bien?- me dijo Eric aún preocupado.

  • Sí, claro… ¿Qué nos tocaba ahora?

  • Matemáticas ¿recuerdas?- me respondió Eric, quien al parecer me lo había mencionado de camino al aula.

  • Sí, si lo recuerdo, claro.

Mentira, no lo recordaba ni por asomo.

-Buenos días chicos.

El profesor venía llegando a la sala, se veía alegre, tenía una sonrisa plasmada en el rostro, me pregunte porque.

  • Me pregunto, porque el señor Thomson está tan feliz.- me comentó Jessica, no había sido solo una apreciación mía.

  • A que no adivinan que les tengo preparado eh?.

Todos lo miramos expectante, a la espera de lo que iba a decir.

  • ¡Examen sorpresa!.

Las quejas fueron inmediatas, por supuesto nadie quería un examen sorpresa. Me preocupe mucho, yo no sabía las técnicas que utilizaba este profesor, sin embargo la materia que estaban pasando según lo que pude ver ayer, no era difícil, algebra no me complicaba. De todas formas empecé a recordar todos los ejercicios que había hecho en mi instituto en Phoenix.

  • Por eso estaba tan contento, ¡que masoquista es!- me susurro Jessica con los ojos como plato, mientras el profesor repartía los exámenes.

-Isabella si tienes alguna duda o algo, solo pregúntame, a veces los ejercicios varían, o la fórmula cambia de profesor a profesor.- me dijo el señor Thomson mientras me entregaba el examen.

  • Claro profesor.

Miré el examen, constaba de 10 ejercicios, eran simples, no suponía mucho esfuerzo, me tranquilicé.

Escuché resoplar a Mike a mis espaldas, Eric miraba el examen con cara de no saber absolutamente nada y Jessica se agarraba la  cabeza en señal de desesperación.

Comencé a hacer los ejercicios, el primero me llevó solo unos minutos, me sorprendí de los fáciles que eran. Al parecer solo unos pocos compartían mis pensamientos, la mayoría volteaba constantemente la cabeza, y trataba de copiar.

Me fijé en que los mas descarados eran el grupo de Edward, se pasaban papeles, murmuraban constantemente, hasta se daban vuelta cuando el profesor miraba hacia otro lado.

Me dieron unas ganas locas de acusarlos, en especial a Edward, me hubiese gustado ver su cara siendo descubierto, eso sería ser una acusete, pero el se lo merecía. No lo hice, claro que no, no me caracterizaba por esas cosas, nunca lo había hecho.

El siguiente ejercicio era igual de fácil que el anterior, solo me trajo problemas el ejercicio número 8, que era un poco más complicado y no recordaba como resolverlo.

Termine el examen 20 minutos después, alcé la cabeza y para mi sorpresa todos seguían mirando desesperadamente hacia los lados, era claro que no sabían nada. Ya que me sobraba tiempo, me di el trabajo de comprobar y revisar nuevamente mis ejercicios.

  • Bien chicos, entréguenme sus exámenes.- dijo el profesor 10 minutos mas tarde.

Todos protestaron, al parecer querían más tiempo para seguir copiando…

  • Sí chicos, al que no me lo entregue me voy a ver en la obligación de ponerle un 2.0

  • ¡Que difícil estaba!- me comentó Jessica una vez que hubo entregado su examen.- Declaro oficialmente que odio al señor Thomson a partir de hoy.

  • Entonces ya somos dos, yo también lo odio.- escuché decir a Mike tras mis espaldas.

  • Somos tres.- asintió Eric de mala gana.

Me quede callada, guardándome mis opiniones, a mi no me había parecido nada difícil, eso sonaría raro.

El profesor continuó su clase normalmente, hasta que el sonar del timbre la dio por terminada.

La siguiente clase era Arte, me gustaba mucho, me relajaba, era mi ramo preferido porque no había que pensar ni estudiar nada, solo te dejabas guiar por la mano creativa.

  • No me gusta Arte, odio las manualidades, ¿de que sirven?, después todas terminan en la basura.- decía Mike de camino al aula.

  • Parece que hoy te levantaste de mal humor eh Mike?.- le dijo Jessica mirándolo muy divertida.

  • ¿Qué paso?, tu pie izquierdo se adelanto a salir primero esta mañana?- continuo Eric cuando ya entrábamos.

  • No es divertido si?

  • ¿Qué anda mal?- le pregunté preocupada, rogué que no estuviera así por lo de la riña con Edward. Aún me sentía culpable.

  • Nada solo me pone mal lo del castigo…mamá me ha regañado mucho…

Sí, era justo lo que temía, tenía problemas por lo de la riña, al parecer a él si le afectaba lo que le dijera su madre. Recordé lo que me había dicho Edward hace pocas horas atrás, se veía tan amenazador cuando me advirtió lo de Mike, mi estomago se revolvió.

  • Lo siento tanto… yo…

  • No Bella, la culpa no es tuya, de hecho no me siento arrepentido de lo que hice.- me contestó Mike no muy convencido.

Me quede intranquila, ¿y si Edward no dejaba en paz a Mike?, ¿Qué pasaba si cumplía con sus amenazas?, ¿Seria capaz de hacerle la vida imposible?

  • A que hora es el castigo?- le preguntó Eric.

  • A las 4:30, no se si voy a poder soportarlo.

  • Solo ignóralo Mike, eso no debe ser un gran trabajo.-continuó Jessica tomando asiento.

  • Lo dices porque tú no tienes que estar limpiando baños con él pegado a tu espalda.

Estuve muy tentada a prevenirlo, quise contarle lo que Edward me había advertido, pero decidí que no lo haría, eso podía desencadenar otra discusión y hasta una nueva pelea.

Miré hacía el puesto de Edward, aún no estaba ahí. Poco tiempo después entró con su típico paso, al parecer venía conversando de algo muy entretenido con el chico moreno de ojos cafés grandes, ya que gesticulaba mucho, y se reía bastante fuerte.

De pronto me fijé en una chica de pelo castaño rizado, que desde su puesto lo miraba mas de lo normal, nunca me había fijado en el resto de las chicas del aula, por lo menos no en como lo miraban. Unos puestos más atrás una chica morena también lo devoraba con los ojos.

Recordé lo que había dicho Jessica… "Cullen no tiene nada de malo, es muy guapo", también a ella le parecía muy atractivo, pero le había quitado el atractivo agregándole el defecto de egocéntrico. Aún así había dicho que era muuuy guapoo. A mi también me lo parecía, recordé la primera vez que lo había visto, sus facciones perfectas y como me había quedado pegada como una estúpida viéndolo abrir su casa, y como había tratado de espiarlo minutos después.

Sí hubiese sabido el tipo de persona que era, no hubiese quedado tan deslumbrada, las personas así no valían la pena, era un arrogante buscapleitos y yo una estúpida que era especialista en atraer esos pleitos.

  • Buenos días chicos.- dijo la profesora de arte al entrar.

Era baja, llevaba una melena de color castaño hasta la barbilla, lentes pequeños y usaba un delantal blanco, supuse que era para no mancharse con las pinturas y cosas así.

  • Hoy van a ocupar lápices pasteles y simplemente se tienen que dejar llevar por éstos, la idea es que no copien nada, solo déjense llevar…

Escuche unas risotadas ahogadas, sí, eran justamente ellos.

  • Algo les ha parecido muy gracioso señor Cullen? Señor Johnson?

  • No, lo sentimos profesora, Edward solo me contaba algo.- le contestó el chico al cual la profesora había llamado Johnson.

  • Me gustaría que por una vez en la vida pusieran atención en mi clase, sería mucho pedir?

  • No, claro que no profesora, pondremos todo de nuestra parte.- le contestó Edward sonriéndole

La profesora los miró por entre sus lentes, y continuó dando las explicaciones para la clase.

Apenas se dio vuelta Edward y los otros 3 estallaron en risas, pero no eran risas sonoras, si no mudas, no eran tan imbéciles para desobedecer de nuevo.

Me dio coraje, me daba rabia que se rieran así de la profesora, era mi ramo predilecto y ellos se burlaban.

La clase pasó rápidamente para mí, amaba dibujar y hacer cosas de arte, siempre llevaba conmigo un cuaderno y un lápiz, dibujaba mucho, aunque a veces lo dejaba, volvía siempre arrepentida de no haber tocado mis dibujos en algún tiempo, como ahora.

  • Sí!, comida!!!!.- Dijo Eric al término de la clase.- hoy si alcanzaremos postre!

  • Pero no será pudín recuerdas.- le dijo Jessica burlona

El ánimo de Eric bajó notablemente, al parecer era un adicto al pudín.

-Que mala eres sabes?

  • Que bien dibujas Bella, eso está muy bonito.- me dijo Mike mirando mi dibujo mientras intentaba guardarlo.

Lo cogió y lo observó detenidamente, puso cara de admiración.

  • ¿Hay algo que no sepas hacer Bella?- me dijo Jessica también observando el dibujo.

Sentí subir el calor por mis mejillas, no me gustaba que me halagaran, me daba muchísima vergüenza.

Solo les sonreí y guarde el dibujo en mi bolso.

  • Bien, vamos a almorzar, yo también quiero postre.- continuó Mike.

Nos dirigimos muy rápido al comedor, hicimos cola como el otro día, y en efecto, está vez si quedaba postre.

Nos sentamos en la misma mesa de ayer, comimos entre risas, Mike se veía visiblemente más animado, eso me alegro mucho.

Mi atención sin querer, juro que sin querer, se desvió en busca de Edward, lo busque por todo el comedor hasta que dí con el.

Se sentaba en una mesa abarrotada de gente, había chicos de tercero y cuarto, uno que otro de segundo, habían chicas también, muy bonitas.

 Edward estaba sentado conversando muy alegremente, todos le prestaban atención, explicaba algo con las manos, sus amigos igual hacían acotaciones. Una chica pelirroja llamo su atención. Edward apenas la miró, y contestó vagamente a lo que ella decía, luego desvió la mirada, y continuó gesticulando.

La chica bajó la mirada con decepción, llegue a sentir un poco de compasión por ella, ¿Cómo podía ser tan cruel y con tan poco tacto?

  • ¿Te llama la atención el grupo de descerebrados?- me dijo Jessica fijándose en la dirección de mi mirada.

  • No solo miraba la cantidad de chicos que había en esa mesa.- mentí.

  • Típico, Cullen haciendo preparativos para su partidito, idiota…

Fue Mike quien respondió uniéndose a la conversación.

  • Se la pasan en eso, son muy obsesivos, no se como las chicas soportan esas interminables conversaciones.- me dijo Jessica con cara de aburrimiento.

-¿Y quines son esas chicas?

  • La mayoría son porristas.- me contestó Eric.

  • Y el resto novias de algún miembro del equipo.

Las miré nuevamente, me las imaginé con esas típicas falditas y poleras a juego de las porristas, encajaban muy bien.

Sonó el timbre, nos levantamos de nuestros asientos y cogimos nuestros bolsos, tocaba Lenguaje.

Cuando íbamos casi saliendo del comedor, Mike se quejó, alguien le había tirado una bola de papel por la cabeza.

  • Ehh Newton!, queda poco para nuestro castigo, la chica nueva te dio mi mensaje?

Era Edward el dueño de aquel papel, tenía una sonrisa burlona en su cara.

  • ¿Que mensaje Cullen?- le dijo Mike fastidiado.

  • Pero que poca comunicación tienen tu y tu nueva amiguita eh?

¡Pensé que ya se contaban todos los secretos!

Mike me miró desconcertado, Edward se refería a la amenaza de no dejarlo en paz, por supuesto que no se la había contado. El enfrentamiento de ahora era justo lo que quería evitar.

Lo miré a los ojos, y negué con la cabeza.

  • Vámonos Mike.- le rogué.

  • Sí Mike no caigas en su juego, quiere que te castiguen otra vez.-me siguió Jessica tomándolo de un brazo.

  • Sabes como es Mike, vámonos.- continuo Eric.

  • ¿Que? Acobardas ahora Newton?- le provocó Edward.-miedo?

Los ojos de Mike brillaron de ira, la cosa se estaba poniendo mal.

  • Vámonos Mike, por favor.- le suplique.

Mike me miró, no se lo que habrá visto en mis ojos o en mi semblante, pero comenzó a caminar nuevamente.

Lo seguimos, mientras Edward continuaba provocándolo.

Antes de salir, le eché un último vistazo, me miró también, se veía enojado, no había cumplido el acometido de fastidiar a Mike.

Las cosas andaban muy mal, los martes ya no me gustaban tanto.