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Historia 46666 — capítulo 6

La mañana estaba lluviosa, Jessica tenía razón, había amanecido horrible, por mis ventanas podía ver las gotas de lluvia caer.

Cuando eso sucedía en casa de mis abuelos me ponía a mirar atontadamente las gotas, como si hubiesen sido el gran espectáculo, bueno es que allá casi era eso, ya que casi nunca llovía.

Como había pronosticado ayer, amanecí estornudando, mis ojos estaban llorosos, mi nariz me picaba y por ella fluía una desagradable sustancia…Tendría que tomar los remedios necesarios si no quería seguir así durante todo el día.

Me vestí con lo mas grueso que pillé, resolví ponerme mis botas, allá jamás las podía utilizar.

Me precipité por las escaleras, aunque estaba bien en el tiempo no quería llegar tarde.

  • Bella nos vemos en la tarde.- me dijo Renée cogiendo su chaqueta y abriendo la puerta.

  • Que tengas un buen día.- le contesté desde las escaleras.

  • Tú también.

Me lanzó una última sonrisa antes de salir, cerró la puerta y desapareció.

Me fui directo a la cocina, Renée me había dejado encima de la mesa ya listas, tostadas en un plato.

Sonreí ante eso, en verdad Renée se estaba esforzando mucho.

Al terminar lavé todo, lo sequé y lo guardé.

Fui al baño, me lavé los dientes y me peine, mi pelo estaba mas manejable hoy, ¡bendito acondicionador!, había dejado mis remedios en un botiquín en la parte superior del baño, tomé lo necesario con mucho agua, tragué sintiendo las pastillas bajar por mi garganta, eso ayudaría.

Por si acaso me eché en la mochila varios rollos de papel higiénico, solo por si los remedios no hacían su efecto, tendría con que sonarme la narizuna y otra vez.

Antes de salir le deje comida en un platito a Bonny y le eché agua a otro. La gata me lo agradeció pasándome la cola entre las piernas.

-¿Estás verdaderamente obesa eh?- le dije alzándola y haciéndole cariño en el cuello.

Me miró entrecerrando los ojos tiernamente, la acaricie un poco más y la deje en el suelo.

Cogí mi chaqueta y me la puse antes de salir, el frío me impactó de lleno en la cara, me recordé mentalmente que debería comprar bufandas y guantes.

Me coloqué las manos en los bolsillos a falta de guantes, me puse la capucha de la casaca, no quería mojar mi pelo, se esponjaría y ahí si que sería algo indomable, me acomodé el bolso en el hombro y me puse en marcha.

Escuché un portazo, recorrí con la vista mí alrededor para ver de donde provenía.

Claro solo podía existir un desconsiderado en todo Forks que a las 7:30 de la mañana cerrara de tal forma la puerta sin importarle en lo mas mínimo que dentro de su casa había gente durmiendo.

Edward llevaba guantes y bufanda, se frotó las manos y se arregló el bolso en el hombro, se puso en marcha y recorrió la calle con la vista, al hacer esto se fijó en mí.

Yo ya iba a la misma distancia de él, lo pasé sin siquiera mirarlo, aún seguía muy molesta por la desagradable música. Me concentré en mirar un punto fijo en el horizonte, no lo iba a mirar.

-¿Así que no mentías?- me dijo sarcástico tras mis espaldas.

No le iba a responder, seguí caminando haciéndome la sorda.

-¿Qué, no me respondes?

Seguí caminando.

-Al parecer si necesitas a Newton para formular una conversación.

Si quería fastidiarme lo había logrado, me giré y lo encaré, tenía una sonrisa triunfal que le llenaba la cara, sus ojos eran burlones.

-No necesito a nadie para conversar, es solo que no me apetece hacerlo contigo.

  • Insisto en tu mala educación.- me dijo aún sonriendo burlonamente.

Entendí su juego, sabía que me molestaba que sacara a Mike a relucir, y lo utilizaba, también sabía que me fastidiaba que me tratara de mal educada, ese era su técnica, también usaba los puntos débiles de Mike para molestarlo. Con él le funcionaba esa sucia patraña, con migo no sucedería lo mismo.

Me giré y continúe mi camino, no lo tomaría en cuenta, a mí no me iba a fastidiar para luego regocijarse de su hazaña.

Apresuré el paso, quería perderlo de vista. Pude sentir sus pasos tras los míos, me apuré aún más.

Visualice el negocio de muebles, ese pequeño trayecto se me hizo eterno, hasta que por fin lo alcancé y doble la esquina.

Pude sentir a Edward doblar también, parecía que por más que me apuraba, el se apuraba también también.

No aguantaba más el sonido de sus pasos tras los míos, los hacía al propio el muy estúpido.

Me dieron ganas de girarme y golpearle su hermosa nariz, desee poder fracturársela, haber visto su expresión de terror ante aquello.

Edward estaba sacando mi lado más maléfico, despeje esa idea rápidamente de mi cabeza.

Llegue por fin a la entrada del instituto, paré en seco, si quería alcanzarme que lo hiciera.

Edward igual paró abruptamente, me miró y le devolví la mirada, pero continuo caminando, altivo.

Otra vez lograba su acometido, lograba fastidiar y el quedaba como si nada.

  • Bella, ¿Cómo estas?

Era Mike quién me hablaba, ni lo había notado llegar hasta mí.

  • Bien… y tu?

  • Bien y mejor ahora que te veo.- me contestó sonriendo.

Me costó asimilar aquello, mi mente aún no se despejaba totalmente.

  • ¿Entremos?- me preguntó al ver que no le respondía nada.

  • Sí, claro.

Mi mente volvía a la calma nuevamente, caminamos hacía el interior del instituto.

Me acordé del castigo de Mike, y de la amenaza de Edward.

-¿Que tal el castigo?- le pregunté casualmente.

Mike bufó muy fuerte y puso cara de enojo, me arrepentí de haberle preguntado. Yo y mis preguntas inoportunas.

  • Bueno, todo empezó tranquilo, pero solo duró hasta que el auxiliar nos cuido, apenas se iba, Cullen buscaba cualquier cosa paraprovocarme. El muy cínico ponía cara de ángel cuándo el auxiliar se acercaba, pero no perdió oportunidad para molestar.

  • Supongo que no le hiciste coso cierto?

  • No, claro que no, me calmé viéndolo lavar aquellos baños, tendrías que haber visto su cara de asco.

-¿Mike… cuales son las rencillas que tenias con Edward?

No pude aguantar mas esa pregunta en mi boca, me había debatido internamente para no hacerla, mi curiosidad había podido conmigo.

  • ¿Supongo que fue Jessica la que te contó?

  • Sí… pero fui yo la que pregunté, me llamó la atención la manera en que ambos se odiaban.

Tuve que mentirle, no quería poner a Jessica en problemas.

  • Bueno es un poco largo…

Lo miré significativamente, en verdad quería escuchar aquella historia.

  • Nuestros padres tuvieron varios problemas… y nosotros comenzamos a involucrarnos en ellos.- me contestó de mala gana.

  • ¿Pero porque llegó a tan lejos?- le pregunté, aún no entendía porque tanto odio.

  • Los insultos entre ambos fueron creciendo a medida que nuestros padres siguieron peleando, llegamos a extremos muy grandes.- me trató de explicar.

Se veía incomodo con aquello, no quise seguir preguntándole, aunque mi curiosidad no había sido para nada saciada.

Mike me había conducido hacía la siguiente clase, no tenía ni idea de cual era.

Al entrar Jessica ya estaba allí sentada con un puesto vacío esperándome. Eric estaba ya sentado atrás de ella.

Edward también estaba en el aula, al entrar junto a Mike, nos dedicó una mirada cargada de odio, Mike no se dio cuenta.

No quise mirarlo, no quería arruinar mi día.

-Hola Bella.- me saludaron Jessica y Eric.

Les sonreí y tomé asiento.

-¿Cómo te fue en tu castigo?.- le pregunto Eric.

Mike repitió lo mismo que me había dicho a mí, con la diferencia de que esta vez le dirigía una mirada asesina a Edward al hablar.

En una de las tantas miradas que le dirigió, Edward también le miró, si Mike lo miraba con odio, la expresión de él era mucho peor.

De Mike su mirada pasó a mí, tenía el mismo odio en sus ojos. No pude seguir mirándolo, fui yo la más débil. Corrí la vista de sus ojos penetrantes y me dediqué a escuchar a Jessica que hablaba acerca de un trabajo de inglés.

No volví a mirarlo de nuevo.

Solo me dí cuenta de que nos tocaba Trigonometría, cuando vi entrando a la profesa.

No quería girarme, no quería encontrarme con los ojos de Edward nuevamente.

De mala gana me giré, lo hice muy lento, como tanteando el terreno.

Edward no me estaba mirando, conversaba con su compañero de pupitre. Me alivié por aquello.

La profesora de Trigonometría nos puso un examen para la semana siguiente. Eso me preocupó ya que no tenía ni la mitad de la materia para la prueba.

  • ¿Jessica me podrías prestar tu cuaderno por favor? Es que…

  • Claro que sí.- me contestó antes de que terminara.- y si quieres podemos estudiar juntas.

-¿En serio?, sería una gran idea.

  • Entonces hecho.

  • ¿Si quieres puede ser en mi casa?- le pregunté sonriendo, en verdad me agradaba mucho la idea.

  • Sí, me encanta la idea.

Jessica llevaría su cuaderno y algunos libros para estudiar, quedamos el sábado a las 3:00.

La profesora se dedicó a repasar la materia para la prueba, procuré poner mucha atención.

Al término de la hora me sorprendí para bien, de lo mucho quesabía, por muy pesada que la profesora fuera, explicaba

excelente.

  • Esta prueba va a estar tan difícil como las otras.- me dijo Jessica cuando sonó el timbre para la siguiente clase.

  • ¿Hace las pruebas muy difíciles?- le pregunté preocupada.

  • Ni te lo imaginas.- contestó Mike rodeando mi mesa.- por eso odio Trigonometría.

  • Mike, tu odias todas las materias.- le dijo Jessica poniendo los ojos en blanco.

  • No es cierto.

-Sabes que es así Mike.

  • No…

-Hola, soy Ángela, tu eres Bella no?

La voz provenía desde una chica alta y delgada, tenía el pelo oscuro amarrado con una coleta y llevaba lentes. Se había acercado en medio de la discusión de Jessica y Mike.

Reconocí el nombre de inmediato, Ángela, era así como se llamaba la ex compañera de puesto de Jessica, la chica no se veía para nada enojada, en vez de eso me sonreía muy amablemente.

-Sí, lo siento por lo de tu puesto, yo…

  • No te preocupes por eso, Laurent se ofreció a sentarse conmigo.- me cortó sonriendo e indicando a la chica morena que había visto ayer mirando o mas bien devorando con los ojos a Edward.

Le sonreí yo también, Jessica tenía razón al decir que Ángela era muy comprensiva, no había exagerado ni un poco, en verdad lo

era.

-Viste Bella, Ángela no tuvo ningún problema.- dijo Jessica uniéndose a la conversación.

-Así veo.

  • Será mejor que nos apresuremos, a la señora Olga no le gustan los atrasos.- Nos dijo Mike poniéndose por delante de nosotras.

La señora Olga era la profesora de gimnasia, todos los miércoles nos tocaba Educación física, según lo que me habían dicho y lo que decía mi horario.

Salimos los 5 juntos del aula, ya no había casi nadie en la sala.

Casi corrimos para llegar a tiempo, Mike y Eric se fueron hacia el camarín de hombres y nosotras al de mujeres.

El uniforme de gimnasia no era para nada feo, consistía en una calza roja, y una polera blanca con cuello rojo también, me abroché las zapatillas en tiempo record y estuve lista.

-¿No hay polerón de gimnasia?- les pregunté mientras me tomaba el pelo en un moño alto.

  • No, pero está permitido traer uno tuyo cuando hace mucho frío.- me contestó Jessica.

-Así como este.- me mostró Ángela.

Ella llevaba un polerón azul marino, Jessica también llevaba uno, pero de color blanco.

  • Lo tomaré en cuenta.- les dije mientras me sobaba los brazos al descubierto, en verdad hacía mucho frío.

Salimos las tres juntas del camarín, y nos dirigimos hacía donde se estaba juntando la multitud. Cuando nos acercamos lo suficiente,

pude ver que detrás de aquella, había una mesa y encima las cosas de la profesora. Supuse que ahí se ganaba la señora Olga a contar los minutos y a mirarnos bien mientras nosotros trotábamos o hacíamos algún deporte.

Mike y Eric se nos acercaron, los hombres llevaban un buzo color azul marino, y una polera blanca con cuello del mismo color.

  • ¿Lista para gimnasia?- me preguntó Mike cuando estuvo lo suficientemente cerca.

  • Sí, eso creo.

Justo en ese momento llegó la profesora, haciendo ruido con sus manos para llamar la atención de los alumnos. Era alta, tenía el pelo corto por donde le asomaban algunas canas, llevaba una tenida deportiva y usaba unos lentes muy grandes para su rostro.

Toda la clase se dirigió hasta la mesa en donde la profesora había dejado el libro de clases y comenzaron a sentarse haciendo un círculo alrededor. Yo solo seguí a Jessica, y también me senté.

-Bien chicos, hoy van a trotar 20 minutos para empezar si?

Se escucharon quejas por todo el gimnasio, a mí tampoco me apetecía para nada trotar.

  • Y luego.- continuó diciendo la profesora, como si nada.-continuaremos con abdominales y zancadas.

Se escucharon nuevas quejas, que se acallaron inmediatamente cuando la profesora se puso en pie, con un cronometro en la mano.

  • Odio gimnasia.- oí decir a Jessica cuando se paraba.

La profesora dio la empezada y nos dispusimos a trotar.

Durante los 5 minutos primeros no tuve problemas, pero a los 10 ya no podía más, deseaba un vaso de agua…

-No doy más.- dijo Eric corriendo delante de nosotras junto a Mike.

-Yo tampoco.- asintió Ángela bajando la cabeza en señal de agotamiento.

Miré a mí alrededor, la mayoría estaba en las mismas condiciones, todos corrían con desgano, y con la cabeza gacha.

-¡Vamos!, ¡Vamos!- decía la profesora desde su puesto atrás de la mesa, claro, para ella era fácil…

  • A ella le resulta muy entretenido, como no se mueve ni un centímetro de su adorada silla.

Edward nos iba pasando y también había hecho la misma apreciación mía, comentaba eso con el chico moreno que iba a su lado.

  • Le haría bien trotar, no duraría ni un minuto.- le respondió el chico de mala gana.

No se veían tan agotados como los otros, por lo menos no iban con la cabeza gacha moviendo flascidamente las manos hacia los lados.

Mike al verlos bufó, y les dedicó una mirada asesina, Edward ni siquiera lo miró.

  • En algo les encuentro razón.- me susurró Jessica, para que Mike no la escuchara.

Me fijé nuevamente en Edward, en él, el uniforme se veía distinto a como se le veía a los demás chicos. La polera del uniforme se le ceñía al trotar, y se movía con agilidad. Eso me hizo recordar a los modelos de ropa deportiva.

Al término de los 20 minutos de trote la profesora que no había movido ni un dedo, se paro y toco un pito.

Me dio mucho coraje con ella, me miré, me veía hecho un desastre.

Me llevé una mano a la frente para secarme la transpiración.

Me fije en los demás, todos estaban en las mismas condiciones mías, algunos jadeando más que otros. Y ella, parada ahí sin siquierauna gota de sudor, me dieron ganas de agarrar sus impecables lentes y tirarlos al suelo, para ver si así se movía a recogerlos.

-Continuemos con los abdominales.- dijo con las manos en la cintura.- ¿Eric me ayudas con las colchonetas?

Eric asintió de mala gana y llevó consigo a Mike en medio de rezongos.

  • Procura hacer más de 100 abdominales.- me comentó Ángela, quien ya se veía más recuperada.- si no tu nota será menos de 4.0

  • Es un demonio.- me dijo Jessica al ver mi expresión.

Miré a mí alrededor mientras Eric traía las colchonetas junto a Mike.

Sin querer, miré hacia la puerta de salida, Edward se veía en ella junto a sus 3 amigos. Se afirmaban de manera casual en la pared y conversaban entre ellos.

Cuando la profesora entró en busca de más colchonetas, uno de ellos desapareció tan rápido que ni me percaté.

Puse aún más atención, no era mi imaginación, el chico que la profesora de arte había nombrado como Johnson, abrió muy deprisa la puerta y salió por ella al igual que el otro.

El chico moreno siguiendo los pasos de su amigo, abrió la puerta con la misma rapidez y desapareció.

Edward fue el último en salir, le dio un último vistazo al gimnasio

para asegurarse de que nadie los veía y salió fugaz.

Se fugaban, se escapaban en medio de una clase de Educación física y nadie les decía nada.

Mire a mi alrededor para ver si alguien lo había notado también, no, recordé lo que me había dicho Jessica a cerca de sus planes maestros "ellos saben hacerla" y si que era cierto, nadie se había dado cuenta.

La profesora terminó de ordenar las colchonetas, ella tendría que darse cuenta, no podía ser tan estúpida, le faltaban 4 alumnos, tendría que notarlo.

Nos ordenó en pareja, primero fue Jessica quién se colocó en la colchoneta para realizar los abdominales, la idea era que yo le fuera contando todos los que realizaba.

1...2...3…4, por cada abdominal que Jessica hacía, yo miraba a la profesora en busca de alguna señal, lo iba a notar, de eso estaba segura.

Le sobraban colchonetas, 2 para ser exactos, ese era el momento. Seguramente la profesora al ver que le sobraban colchonetas contaría el alumnado, se daría cuenta de que faltaban 4 cabezas. Luego para estar aún más segura de la falta de esos 4 alumnos, pasaría lista, y ¡saldrían pillados!

La miré expectante, casi ansiosa. La profesora miró por unos instantes las colchonetas, movió la cabeza y las tomó. Para mi gran asombro, las guardaba, ¡las guardaba nuevamente!

No podía ser, algo más los tendría que delatar.

Jessica había terminado sus abdominales, me di cuenta de que solo le había contado hasta el abdominal 4…

  • ¿Cuántos hice?- me preguntó con cara de dolor y toda transpirada.

Me quede callada por un momento, no podía decirle que había hecho solo 4, era ridículo.

  • 150.- le inventé.

  • Guau!, mejoré mucho desde la última vez.- dijo Jessica con cara de alegría.

Solo le asentí con la cabeza, me sentí culpable por mentirle así.

Me coloqué sobre la colchoneta, recordé lo que me había dicho

Ángela acerca de hacer más de 100, podría hacerlo o eso creía.

Comencé no muy deprisa, mi antigua profesora decía que la técnica estaba ahí, en no gastar las energías en un principio.

Mientras hacía los abdominales miré nuevamente a la profesora, recorría todas las colchonetas con un cuaderno, miraba atentamente todos los movimientos.

Lo notaría, Edward era lo suficientemente llamativo para notar su ausencia. Recorrió de punta a cabo todas las colchonetas, pero no mostró señales de extrañeza, solo anotaba concentradamente en su cuaderno.

Me dí por vencida, ella no lo notaría… Edward y su grupo si que sabían hacerla.

  • Bien Bella, hiciste 156.- me dijo Jessica cuando terminé.

La profesora, anotó nuestros nombres en su cuaderno yla cantidad de abdominales realizados.

Luego continuamos con las zancadas, también las anotó en su cuaderno.

Nos hizo elongar antes de irnos, por supuesto ella solo nos mostró como hacerlo una vez y luego se quede parada mirándonos.

Fuimos hasta los camarines nuevamente, estaba toda transpirada así que me dí una ducha rápida.

Cuando Jessica y Ángela estuvieron listas, salimos las tres juntas, ahora nos tocaba Tecnológica.

Casi al salir Mike y Eric se nos unieron, ahora llevaban ropa normal al igual que nosotras.

-Juro que voy a tratar de escabullirme la próxima vez, no se si pueda soportar gimnasia otra vez.- dijo Eric de camino a

Tecnológica.

Recordé a Edward y a sus amigos escapándose del gimnasio, no habían vuelto en toda la hora. Quizás aquí era común escabullirse de ED. Física…

-¿Alguna vez lo has hecho?- le pregunté en un tono casual.

-No, lo hemos intentado.- me contesto Eric apuntando a Mike.- pero siempre nos pillan.

  • Nos rendimos al tercer intento.- me dijo Mike encogiéndose de hombros.

No, de hecho no era común escaparse de una clase, claro que no lo era, si no, no hubiesen puesto tanto cuidado en que no los vieran.

Eran unos pillos.

¿Pero se habrían escapado de solo la clase de ED, física? ¿O también de todas las otras clases?

Al entrar a la sala de tecnológica mi curiosidad era tan grande que ni disimule cuando busque con la mirada a Edwardy a sus amigos.

Estaban sentados en sus habituales puestos, conversando y sonriendo como si nada.

Solo se habían escapado de gimnasia y habían vuelto tan campantes como siempre a su siguiente clase.

Estaban vestidos con sus habituales ropas, y no mostraban señales de agotamiento, me pregunté como lo habrían hecho para sacar su ropa de los camarines, cuando los había sorprendido escapando, no llevaban consigo ninguna mochila…

Me dio una repentina rabia, yo y todos mis compañeros habíamos hecho 1 hora y media de ejercicios y ellos con su tan acostumbrado descaro se habían escabullido de la clase, no habían hecho ni un maldito abdominal ni una estúpida zancada, y nadie lo había notado, no se habían llevado ni un reto ni menos el castigo que se merecían.

  • ¿Por qué te ves enojada Bella? - me preguntó Jessica cuando tomamos asiento.

-No, no es nada, solo pensaba.- le contesté tratando de sonreírle.

  • ¿Segura?

  • Sí, no te preocupes.

Traté de cambiar mi expresión, no debía ser la más agradable, traté de respirar. Odiaba las injusticias.

La clase de Tecnológica pasó muy rápido, puse a medias atención, por una extraña razón me mantuve ocupada mirando cada cierto tiempo a Edward y a su grupo. Conversaban y reían, Edward simulaba algo, me di cuenta de que estaba simulando jugar basketball, boteaba una pelota imaginaria, hacia canastas, sus amigos igual lo imitaban, me imagine que estaban practicando en clases, a eso le llamaba fanatismo…

Cuando sonó el timbre, nos dirigimos de inmediato al comedor, el postre era primordial según decía Eric.

El grupo de Edward también se estaba alistando para ir al comedor, rogué para que salieran antes o después de nosotros, no quería producir otro altercado.

Para mi desgracia llegamos juntos a la puerta del aula, Edward miró fieramente a Mike y luego a mí.

Vi a Eric darle unos golpecitos en la espalda a Mike, pero ninguno de los 2, ni Mike ni Edward quería ceder.

-Creo que te sentiste a gusto lavando baños Newton, estabas como en casa no?- le provocó Edward.

Me fijé en que uno de sus amigos, el chico moreno de grandes ojos, le tomaba por el hombro, Edward no se safo, pero continuo con los ojos llenos de desafió hacia Mike.

  • No podría decir lo mismo de ti Cullen.- le dijo Mike acercándose mas de lo debido.- tu cara de asco me regocijo en lo mas profundo.

  • Eso es porque no soy una basura como tu Newton.

  • No claro que no, eres mucho peor.

Edward terminó de safarse de la mano de su amigo que lo detenía, y se le acercó mucho mas a Mike desafiándolo. Por su parte Mike no acobardó y también se le acercó mirándolo con los ojos brillantes de ira.

El ambiente estaba tenso, tenso a más no poder.

  • Mike ya vámonos, por favor.- le dije mirándolo a los ojos para ver si me funcionaba como la vez pasada.

  • Por que no le haces caso a tu protegida eh?, te está dando una orden.- le dijo Edward acercándose aún más.

Un profesor iba pasando por nuestra aula, iba distraído pero se voltio al ver tantos alumnos en una sala en hora de almuerzo.

Me alcancé a dar cuenta muy tarde, el profesor ya iba entrando.

  • ¿Pasa algo chicos?- dijo con el entrecejo fruncido.

Uno de los amigos de Edward lo tomó por los hombros y lo acercó hacia sí, sujetándolo firmemente, supuse que para calmarlo.

  • Nada profesor solo…- se adelantó Jessica, pero se quedo sin palabras, no sabía que inventar. Buscó mi mirada en busca de ayuda, yo tampoco sabía que decir.

  • Solo, conversábamos con Isabella, nuestra nueva compañera.- dijo el chico de pelo castaño de ojos azules, desde detrás de Edward. Me miró significativamente, como para que yo dijera algo.

  • Ehhh… sí, me… les contaba acerca de Phoenix.- le dije al profesor con el tono mas convincente que logré.- mi antigua ciudad.

  • Es una ciudad maravillosa.- continuó Jessica, aprovechando la mentira.

  • Sí en verdad lo es.- asintió el chico moreno que sostenía a Edward.

Eric y el otro amigo de Edward asintieron sobre actuando un poco, rogué para que el profesor no notara eso y se la tragara.

-Muy bien…- dijo el profesor aún un poco desconfiado.- ¿Y que te ha parecido Forks?

  • Maravilloso, realmente un cambio de ambiente.- mentí.

El profesor asintió y posó su mirada en Mike y luego en Edward, los miró por unos instantes pero luego desistió.

-Buen partido el del Jueves Edward.- le dijo antes de salir.

Edward solo hizo una mueca, que supuse debía ser una sonrisa y asintió.

Me miré con Jessica y Ángela, tenían los ojos como plato, miré a los demás todos estaban igual.

Eric se acercó a Mike y lo tomó por los hombros.

-Vamos Mike.- le dijo tratando de llevárselo fuera.

Jessica lo cogió por un brazo también, ayudando a Eric.

Ángela los siguió muy preocupada.

Yo fui la última en salir, me fijé en Edward seguía sujeto por el chico moreno y me miró fieramente, temí de que perdiera el control o hiciera alguna estupidez.

Salí apresuradamente tras los demás.

-Es un imbécil.- decía Mike de camino al almuerzo.

  • No tenías que hacerle caso Mike.- le dijo Jessica.

  • Me saca de mis cabales…

Entramos muy rápido al comedor, hicimos la cola y nos sentamos en la misma de los 2 días anteriores.

  • Lo que yo no entiendo, ¿es porque se han vuelto a pelear?- dijo Ángela mientras masticaba un trozo de pizza.

  • Te perdiste un gran espectáculo Ángela.- le contestó Jessica.

Entre Eric y ella le contaron detalladamente la riña entre Edward y Mike, mientras Ángela ponía cara de espanto.

-¿Entonces por eso terminaste lavando baños?- dijo Ángela una vez que terminaron el relato, dirigiéndose a Mike.

Mike asintió con la cabeza de mala ganahaciendo muecas.

-Edward si que es mal educado Bella, no tienes que hacerle caso.- me dijo Ángela.

  • Suele ser así con todo el mundo.- continuó Jessica tomando un sorbo de su bebida.

  • ¿Siempre hace ese tipo de cosas?- les pregunté muy curiosa.

  • Claro, cree que por ser capitán de un equipo de basketball y por ser guapo, tiene derecho a ser como es.- me contestó Ángela echando un vistazo en donde se encontraba el grupo de Edward.

  • Sus amigos son iguales.- continuó Jessica.- son unos engreídos…

-Engreídos no.- le cortó Mike.- son unos descerebrados estúpidos.

Los miré atentamente, se encontraban entre medio de toda la multitud nuevamente, Edward ya se había recuperado, al igual que sus amigos y conversaban alegremente.

La siguiente clase pasó muy rápido, me sentí muy alegre por ello, tenía deseos de irme a mi casa, ver algo en la TV. o leer.

Esta vez se nos unió Ángela cuando salimos todos juntos, caminamos hasta la esquina del negocio de muebles, nos despedimos y los perdí de vista.

Caminé de prisa, no quería encontrarme con ejem… cierta indeseable persona.

La lluvia había cesado así que camine con el pelo al viento, no había necesidad de la capucha.

Sin siquiera mirar hacia atrás saqué las llaves lo mas rápido que pude y las metí en la cerradura, entre precipitadamente en la

casa. Me sentí como una prófuga, escapando de algo… eso era realmente una estupidez….

No había nadie adentro, hoy el turno de Renée terminaba tarde, era solo los martes y viernes que salía temprano.

Me saqué la chaqueta y la colgué, deje mi bolso en los sillones y subí a mi habitación para cambiarme las botas por pantuflas.

Una vez en mi habitación me encontré con la cama deshecha de nuevo, me recordé mentalmente que mañana antes de irme la

haría.

Me costó sacarme las botas, tuve que tironear un poco, hasta que al final las desprendí de mis pies con un fuerte tirón.

Me coloqué las pantuflas y bajé dispuesta a ver alguna programación el la televisión, mientas hacía unos ejercicios de

Física que tenía como tarea.

Prendí el televisor, estuve un rato con el control en la mano y cambiando de un canal a otro. Me decidí por los Simpson, siempre los veía en casa de mis abuelos, también los vería aquí.

Saqué mi cuaderno de Física y me dispuse a hacer los ejercicios, eran fáciles, los terminé pasado un rato.

Me quedé tendida en el sofá durante un buen tiempo. Me reí con las estupideces que hacían los personajes de los Simpson, hasta que sentí tocar la puerta.

Me puse de pie, y miré la hora. Eran pasado de las 8.00, Renée tenía que estar por llegar, pero ella tenía sus llaves, no tenía por que estar golpeando.

-Bella, ¿estas ahí?, soy yo Renée.

Era Renée después de todo, pero ella debería tener llaves…

-Se me quedaron las llaves Bella, soy tan distraída.- alcancé a oír que me decía antes de abrirle.

Abrí la puerta, detrás de ella estaba Renée con un paraguas en la mano.

-Gracias, sin ti me habría quedado afuera.- me dijo limpiándose los pies antes de entrar.

-Renée!!

Ambas nos giramos para ver de donde provenía aquella voz.

Me quede en blanco, cuando me di cuenta de quién era…

-Esme! ¿Cómo estás?- le dijo Renée casi gritando y con una gran sonrisa en su cara.

La vos provenía de dos casas más aya, era la mamá de Edward quién había hablado.

La madre de Edward se acercó sonriendo a saludar a Renée, al parecer se conocían.

  • Bien Renée, veo que tu estás muy bien eh?

  • No mejor que tú.- le contestó sonriendo Renée.

De pronto su mirada se posó en mí, me recorrió con la vista y luego miró muy feliz a Renée.

  • ¿Es ella Bella?

  • Sí, ¿no es preciosa?- le dijo Renée sonriendo también.

  • Es igual a ti Renée, igual de hermosas. Dijo acercándose a mí.- que bueno que estés aquí.

-Gracias.

  • Ella es Esme, la vecina.- me dijo Renée indicándome a la mamá de Edward.- llegamos juntos al vecindario y nos hicimos amigas desde el primer día.

Genial, mi madre y la de aquel engreído, no solo se conocían, sino que eran amigas, realmente genial.

  • Tengo un hijo de tu misma edad.- continuó Esme.-va al instituto de la vuelta.

Le asentí con la cabeza y traté de sonreírle. De hecho eso ya lo sabía.

La puerta de la casa de Edward se abrió repentinamente…

  • Mamá, por teléfono preguntan….

Nuestros ojos se encontraron, estábamos ahí parados en medio de mi madre y la suya. Él a una distancia de dos casas de la mía.

Renée sonrió y lo miró.

  • Edward! Edward!- le dijo dándose vuelta y caminando hacia él.- ven, ven.

Edward la miró de malas ganas, su madre le agarró por un brazo suavemente y la atrajo hacía sí.

  • Mira, ella es la hija de Renée.- le dijo sonriendo dulcemente cuando estuvo a nuestro lado.- Isabella Swan.

Edward me miró y yo le devolví la mirada.

  • Sí, ya lo sé…