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Historia 47652 — capítulo 2
CAPITULO II
"LOCURA"
(POV SUMMER)
Aquélla persona (¿Era siquiera humano?) había… Había arrancado un árbol de su sitio, y lo había intentado destrozar, como si se quisiera desahogar.
Me había dado mucho miedo, ya que se había acercado a mí demasiado y, aunque no era nada feo, no quería saber lo que podía hacerme a mí si le había hecho aquello a un árbol.
Sus ojos eran negros, parecía que eran así gracias a su furia. Vestía una capa gris oscura. Sus cabellos claros parecían sedosos, y su mirada parecía incluso de sincera preocupación. Era hermoso, pero… No podía confiar en él.
Caminé por el bosque, hasta que llegué al pequeño campamento que mi odioso hermano nos había obligado a asistir.
- ¿Qué ocurrió? - Preguntó mi padre, realmente preocupado
- Nada - Mentí mientras me sentaba junto a la fogata. Mi hermana me veía con una expresión escéptica. Pudiera que mis padres no hubieran captado mi mentira, pero ella sí. Ella siempre lo hacía.
- ¿Por qué gritaste, entonces? - Comenzó a cuestionarme mi hermana, con sus ojos azul pálido que me hacían temblar. Y no era exactamente que hiciera frío en aquellos momentos - Sum, dímelo.
- No ha ocurrido nada Lisa. No sé qué cosa podría decirte más que la verdad, y ya le he dicho - Le mandé una mirada que tenía dos significados: Cuidado y Luego te lo cuento. Yo nunca guardaba un solo secreto a ella. Siempre sabía todo lo que me ocurría. Era la única que me entendía perfectamente, pero no sabía si mi pequeño hermano o mis padres pudieran comprender aquello. Lo más seguro era que me dejaran en un manicomio. Y no me llamaban la atención aquellas cárceles para locos.
- Si tu lo dices - Dijo mi hermana, sin quitar los ojos de mí
Sí, sabía que debía estar en shock, y no preocuparme por cosas como aquella, pero me resultaba difícil.
Federik, mi hermano, me miraba con curiosidad. Él no tendría que saber absolutamente nada, ya que era un chismoso de lo peor.
Quizá me estaba volviendo loca. En esos momentos, levanté mi cabeza hacia enfrente, donde se encontraban varios árboles juntos. Sabía que era una locura, pero habría jurado haber visto moverse una sombra.
- ¿Sum? - Preguntó mi hermano, mirando hacia la misma dirección que yo
Me giré un poco para verlo
- Nada - Parecía que me decía esas palabras a mí misma y no a mi hermano - No era nada - Repetí con firmeza
Apreté mis labios, formando una fina línea con ellos. Quería creer que mis palabras eran verdaderas.
Temía estar perdiendo la cordura. Deseaba con todas mis fuerzas que él no hubiera sido verdad. Solo una ilusión óptica.
Mi corazón se encogió de repente, y dudé. No sabía si era eso lo que en verdad quería.
˜.˜.˜
Al intentar dormirme en la tienda de campaña, cerré mis ojos y lo vi.
Su hermoso rostro parecía haberse grabado completamente en mis párpados. Aquél angelical rostro estaba crispado de dolor. A su vez parecía demasiado maduro, como si hubiera vivido varios cientos de años.
¿Cuál sería su nombre?
Estaba segura de que sería igual de angelical que su rostro.
"Pero… ¿Qué es lo que estás pensando?" "¡Estás loca!" "¡Ha arrancado un árbol y destruido por completo!" Pensaba mi parte más razonal.
La parte menos razonal no quería oír aquello. Quería que volviera a adentrarme al bosque y encontrarlo, además de quedarse con él toda la eternidad. Aunque fuera algo imposible.
No. Él solo está haciendo que termine pensando cosas raras. Locuras. No debía verlo nunca más.
Al mismo tiempo que pensaba eso, sentía un dolor punzante en el lugar donde se supone que se encontraba mi corazón. Era un dolor especial. Horrible.
El no volverlo a ver jamás me dolía. Y eso que ni siquiera conocía su nombre. Tal vez eso era la locura.
Con decisión (Y con la certeza de que el dolor no pararía si no lo intentaba) me levanté y caminé sigilosamente. Tratando de hacer el menor ruido posible para no despertar a mis hermanos, mis padres no se encontraban ahí. Una preocupación menos, a no ser que me encuentren.
Salí de la tienda de campaña con un poco de duda, pensando una muy buena excusa por si alguien me veía o escuchaba.
Intenté no pensar que era una total insensatez ir en busca de un tipo que probablemente no era humano… A menos que fuera solo un espejismo, claro estaba.
Caminé entre los árboles, dirigiéndome hacia el lugar donde lo había visto antes, rogando con que estuviera ahí.
El lugar se encontraba completamente desierto. No había nadie más que el árbol destrozado, el demás paisaje y yo.
Una lágrima comenzó a rodar por mi mejilla, al mismo tiempo que me sentía completamente loca. ¿Acaso lloraba por un extraño?
Un ruido me sobresaltó mientras miraba hacia arriba. Hacía la luna llena que resplandecía a lo alto. La veía gracias a un gran hueco que estaba entre los árboles.
Me giré y volví a la realidad para observar al causante del ruido estrepitoso.
Aquella visión me dejó sin aliento por unos momentos. Cuando pude reaccionar, grité de horror y de mucha preocupación. Me llevé las manos a la boca en cuanto vi como un par de ojos rojos me miraban fijamente, con expresión dolida.
Como lo había hecho antes, retrocedí con horror, viendo como una batalla épica se estaba formando frente a mí. Y no podía detenerlos.