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Historia 47652 — capítulo 6

CAPITULO VI

"ANORMAL"

(POV SUMMER)

Tía Susan había llegado muy preocupada a casa. Ella sabía toda la historia, ya que al parecer mi madre se la había contado al llamarla. Ella era, al igual que mi madre, mitad loba, por lo que entendía perfectamente todos nuestros cambios. Parecía como si mi madre hubiera elegido a tía Susan exactamente para eso: Para cuidar de nosotros por siempre.

Ella parecía demasiado alarmada, ya que mi madre no le había dado una explicación exacta de a dónde iba. Simplemente le había encargado que cuidara de nosotros.

Tía Susan era soltera. Tenía el cabello del mismo tono que mi madre y hermana, además de ojos verdes, como mi abuelo materno. Su rostro era muy parecido al nuestro.

- ¿Estuviste ahí? - Preguntó por enésima vez, algo que resultaba de lo más irritante

- Sí, tía, estuve ahí. Por favor, no tienes porque repetírmelo. Es demasiado doloroso como para recordarlo

- Lo sé cariño, pero yo solo pregunto porque estoy muy preocupada por ti. Siento que me estas ocultando algo. Algo grave.

- No es nada tía. De verdad - Dije mientras, bajo la mesa, cruzaba mis dedos.

Podría haberle dicho lo que había ocurrido con el chico que había visto, pero lo más seguro era que me regañara debido a que era una de las personas involucradas en el asesinato de mi padre, y de la partida de mi madre.

Pensaba que mi vida, hasta esos momentos había sido anormal, pero no había sido tan mala desde que… había ocurrido aquello.

Ya habían pasado unos días, por lo que mis hermanos se encontraban más calmados que antes. Parecían madurar conforme a los minutos, mientras que yo me sentía como si nunca fuera a hacerlo. Me sentía culpable, lloraba todo el tiempo… Era un drama si alguien hablaba conmigo, ya que terminaba por derramar un par de gruesas lágrimas.

Pero eso se debía precisamente a aquello: Lo había visto todo. Y me había enamorado de aquél chico. Y eso era lo peor.

Mi tía me miró con sus penetrantes ojos verdes, intentando descifrar la verdad que ocultaba. No pareció encontrar nada, así que desvió la vista, y se concentró en su plato de carne casi cruda, que era como a todos en la casa nos gustaba. No completamente cruda, pero tampoco cocinada. Sabía horrible.

Yo solo me concentré en otro platillo idéntico al de mi tía, solo que con verduras. Ella decía que tenía que alimentarme bien, no solo de carne de animal.

Yo siempre había querido un perro. Pero desde que mi organismo me pedía carne casi cruda, había comprendido el porqué de la negación de mis padres.

Padres.

Esa palabra resonó en mi mente como eco, y terminó por extenderse en toda mi mente. E izo que las lágrimas volvieran a rodas silenciosamente por mi ahora pálido rostro.

˜.˜.˜

Ese día era el primer día de clases, después de las vacaciones.

Después de estar una hora y media enfrente del espejo, intentando arreglar mi rostro, supe que todo el trabajo había sido en vano. Tenía ojeras enormes, y mis ojos parecían rojos por completo. Mi piel de la cara se había vuelto pálida, gracias a que no había salido al sol durante los últimos días. No había nada que me arreglara.

Sabía que mi madre habría tenido la solución perfecta, pero solía no pensar en ella. No quería volver a llorar de nuevo. No sería sano.

Mi tía me miró preocupada, e incluso me preguntó si estaba segura de querer ir a la escuela. Yo solo asentí, mientras me dirigía hacia la puerta para caminar hacia la escuela.

˜.˜.˜

Por el camino no me encontré a nadie conocido, por lo que tuve un gran alivio, para poner las cosas en orden. Tenía una gran oportunidad de despejar mi mente hasta que…

- ¡Hola, Chica Anormal! - Gritó una voz masculina que reconocí al instante

- ¡MATT! - Grité mientras le abrazaba y comenzaba a llorar en su pecho. El había sido mi novio una vez. Mi mejor amigo de la infancia. Mi primer amor. Sabía todos mis secretos, puesto que él era un Hombre Lobo completo.

- No tienes ganas de ir a la escuela, ¿Cierto? - Preguntó. Lo más seguro era que tía Susan le hubiera hablado para decirle que necesitaba a alguien para hablar de todo

- No - Contesté mientras le abrazaba y comenzábamos a caminar hacia un lugar apartado, donde nadie pudiera escucharnos.

"Chica Anormal" Era como siempre me había dicho Matt desde que le conocía. Era anormal para él, ya que parecía que yo tenía más de humana que de hija de la luna, ya que, como había dicho antes, tardaba demasiado en convertirme en luna llena, sin embargo, mis hermanos no tenían tantos problemas.

Quizá estaba destinada a ello. A ser Anormal. Para todo.

Al mirar los azules ojos de Matt me olvidé de todo. Incluso de aquél hermoso chico. Aparecía en unos segundos, pero después se desvanecía, poniendo a prueba mis sentimientos de odio hacia él. Aunque supiera (Y me dolía demasiado), que nunca le podría tocar un solo pelo con la intención de matarlo.

Nunca podría matarlo. También era anormal por ello. Mi raza solía olvidarse de todo para vengarse, algo que no me ocurría a mí. No podía olvidar su rostro, sus ojos, su… su… ¡Debía de dejar de pensar en él!

Matt me miró preocupado cuando llegamos al principio del bosque. Ya debía de haber pasado un par de clases en la escuela.

- Ahora bien. ¿Me dirás lo que te ocurre? - Preguntó mientras asentía. Sí había una persona en el mundo a la cual debía confiar todo, sería a Matt. Mi ex novio, hijo de la luna.

Sabía que quizá él tuviera una explicación acerca de aquél chico que no era humano.