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Historia 48084 — capítulo 4
Leonard estaba en el laboratorio completamente solo, era la hora del almuerzo, pero no quiso ir a la cafetería ya que sus amigos seguían con la idea de ayudar a Sheldon a convertirse en héroe y atrapar al dichoso ladrón de la escuela que tenía a todos hablando; por esa razón se quedó a comer ahí. La puerta se abrió y entró su buen amigo Sam, un muchacho un poco más alto que él, con una nariz puntiaguda y un cabello oscuro que nunca parecía haberse arreglado.
—Hola Leonard—le saludó.
—Que tal Sam.
Sam entró al laboratorio a sentarse junto a él.
—Que raro que no estés con tus amigos—comentó Sam.
—Pues es que mis amigos están hablando sobre el ladrón de la escuela—Leonard evitó el comentario del héroe pensando que Sam también se alegraría por eso.
—Sí, todos hablan de eso—reconoció Sam—, de hecho entró al laboratorio de biología.
—Eso no lo sabía.
—Pues sí, pero Howard dice tener la solución del problema—explicó Sam.
—Sí, me dijo de su alarma de sensores—respondió Leonard.
—Bueno, te dejo, tengo algo que hacer.
—Oye, ¿nunca te ha pasado que te sientes ignorado?—le preguntó Leonard, pero su respuesta sólo fue el ruido de la puerta al cerrarse.
A unos cuantos pasillos del laboratorio donde estaba Leonard se hallaba la oficina del rector de la escuela, que por el momento no había sufrido algún robo, pero éste estaba preocupado por que fuera a ocurrir; Raj y Howard se encontraban ahí terminando de arreglar todos los detalles de su nuevo invento.
—Apúrate Raj, el rector está por llegar—le ordenó Howard.
—Ya casi está… lo tengo.
Howard terminó de conectar unos cuantos cables y de ajustar otros circuitos.
—¡Ya está!—exclamó contento.
—¿Y crees que estos funcione?—inquirió Raj.
—Por supuesto—contestó Howard muy seguro—, además, si falla, ya tenemos a Sheldoneitor para solucionar el problema.
—Creí que aún no elegía el nombre—respondió Raj.
—No, pero le sugeriré éste, verás que le gustará—contestó Howard.
La puerta se abrió y el rector, un hombre mayor de cabello blanco, algo gordo y rostro redondo los saludó, detrás de él estaba Sam y acompañado por una dulce muchacha más alta que él, su rubia cabellera caía sobre su hermoso rostro y su voluptuosa figura dejó sin habla a Raj y a Howard.
—Hola amor—le dijo a Sam antes de agachar su rostro para darle un beso en los labios.
—Hola cariño.
—Bueno, señores, quiero que me muestren este invento que mantendrá a la
Ninguno de los dos podía concentrarse por la presencia de la bella muchacha que los tenía atrapados por completos.
Howard tragó saliva e intentó dar su breve explicación, pero tartamudeó tanto que no lo logró, así que Raj pasó rápidamente a la demostración, sacó del bolsillo de su amigo un control del tamaño de una cajetilla de fósforos y pulsó el botón rojo que tenía en la parte superior para luego arrogar una manzana que recibió una fuerte descarga eléctrica que la hizo explotar y la pared quedó mancha de puré de manzana. Todos se quedaron asombrados. Raj volvió a pulsar el botón para desconectarla.
—¡Maravilloso!—reconoció el rector—. Me muero de ganas por que explote ese ladrón.
—En realidad eso no ocurrirá, sólo lo paralizara—le corrigió Howard.
—Ah bueno—respondió el rector sin su interés y se fue en dirección a la puerta.
Raj lo detuvo antes de que se fuera para entregarle el control de la alarma.
—Los felicito muchachos, fue increíble—dijo Sam.
—Amor, ya vámonos, el centro comercial está por cerrar—le recordó su novia.
—Chicos, el deber me llama—fue todo lo que su novio dejó decir a Sam antes de llevárselo por el pasillo, seguidos por la mirada de incredulidad de ambos.