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Oscuridad deseada — capítulo 4
Elise no volvió a salir, por largo tiempo. Solamente estaba allí, refugiada entre libros, acurrucada en aquella gruesa manta que él le había dejado. Además, de estar acurrucada con la soledad.
- Pobrecita, lleva días allí encerrada. Es como una hermitaña.
- No hace otra cosa, que llorar. ¿Nadie sabe por qué llora?
- Dicen que alguien se murió, alguien que amaba. Dicen, que se extravió, que nunca más volvió.
Lo mejor que podía hacer, era dejar que los libros la absorbieran. Lo amaba y él, solo la veía como un amor de verano. No le importaba si verlo sufrir, le dolía. Si verlo morir, era su peor temor. Solo le importaba divertirse un poco, con el cuerpo de la bibliotecaria.
- Severus...Vuelve, por favor...
Eso escribía en todas las hojas y esperaba que sus palabras como el viento, volaran hasta sus manos. Pero seguramente, la serpiente en sus brazos, se la tragaría. Se tragaría su memoria y lo demás, sería cuestión de deducir lo que resultaría.
Se iba a despedir de ella, para siempre y luego, tendría ella que tomar el trabajo de recordarlo. Y pese a que esas paredes solo le hicieran pensar en él, ella no se iría. Bueno, no tenía otro lugar a dónde ir.
¿Dónde iba a encontrar a un alma más caritativa, que Albus Dumbledore? Nadie se había apiadado de ella, pese a sus defectos.
Nadie...
- Severus...Vuelve...
Pero él no volvería. Entonces, tenía que aprender a vivir con eso, aunque no le gustara. Tendría que entender, que las cosas se acababan.
¡Cuánto le amaba! ¡Como nadie podría amarle! Siquiera como Lily pudo haberlo hecho, de haberlo intentado.
Sin él, no servía. Y lloraba, con solo imaginarlo.
¿Por qué volvía, ahora? ¿Por qué se empecinaba en hacerla sufrir? Cuando lo único que ella quería, era volver a existir. Feliz.
Pero no podría, ahora que él estaba allí. Ahora que la sensación de dolor, volvía a estar en su cuerpo. Se sentía deprimida, a punto de simplemente, intentar algo imbécil. No iba a suicidarse, pero no quería quedarse allí, para esperar y decidir, qué hacer con su vida.
Si Severus Snape, estaba allí, Elise no estaría para saberlo. Su largo trabajo como bibliotecaria, ya tenía que acabarse.
Para su tristeza.
Pero Severus no quería saber de ella, seguramente. Severus seguramente, no quería saberse atado a una mujer de su pasado.
Estaba condenada a amarlo en silencio.
Estaba condenada a llorar por sus caricias y por su amor. Pero no lo iba a obtener, puesto que no tenía ya un motivo, para exigírselo.
Se volvió mortífago, un hombre cruel y frío. ¿Qué quedaba en su corazón, de ella? Nada. Seguramente todo ya estaba muerto.
Una lástima...Lo amaba realmente.
Y lo perdió de una forma tonta...