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Oscuridad deseada — capítulo 6

Elise no podía comprenderlo. De todas formas, Severus Snape encontraba su cuerpo, algo muy deseable. Se arriesgaba por ella. De ser vistos en la biblioteca, perdería su nuevo trabajo. Pero no le importaba. Sonrió con suavidad, mientras acariciaba por debajo de la corta falda.

- Las bibliotecarias, no deberían usar este tipo de ropa tan provocativa.

- Severus... Basta...- dijo, cuando sus dedos exploraban la ropa interior. Debajo de todo eso; estaba la mujer que esperaba.

*No la tonta recatada; que siempre veía durante las mañanas y los turnos. Sino aquella a la que amaba hacer el amor. Y la cambiaría. Simplemente necesitaba un poco de su "juego", para perturbar su pensamiento.- Sí, tú me necesitas- dijo, cuando sus dedos dijeron más de lo que estaba pensando ella- me necesitas ahora mismo.- Detente... Por favor. Perderemos, nuestros empleos.**- Al diablo con eso, Elise. Te deseo aquí y ahora.No fue capaz de negarse nunca y no aprendería, con el correr de los años. Ladeó la cabeza, mientras apartaban sus cabellos y hacían un pequeño recorrido, con labios alrededor de piel. Sostenía un pesado libro, que cayó a sus pies y el eco, hizo revolotear a las lechuzas que dormitaban dentro de los oscuros rincones de aquel palacio.- No te detengas- le susurró, cuando sus caderas intencionalmente se rozaban con su pelvis. Lo sabía, ella lo necesitaba.*Elise sonreía, suavemente. Tenía entre sus manos, un pequeño sobre con un pergamino. Lo abrió y miró lo que estaba escrito. Era un hombre, un hombre joven. Escribía de forma estilizada y se trataba de un largo mensaje, en un pequeño pergamino. Hablaba sobre el amor que le tenía, sobre la sensación que tenía, cada vez que pensaba en ella y en lo que representaba para él. No dejó de sonreír; hasta que abrió la puerta de la biblioteca y se encontró con Snape. La miró, sonriente. ¿Por qué se debía? Quizá fingía estarlo.

  • Buenos días, Severus. ¿Necesitas algo?
  • Un libro sobre pociones avanzadas para cuarto curso- le dijo y ella asintió, caminando. Sacó su varita y en poco tiempo, el libro cayó entre sus manos. Pero se distrajo y al caer sobre sus manos. El sobre resbaló de ellas y Snape lo miró, casi sin desearlo. Solo leyó un par de líneas; que ella se apresuró en ocultar. Sin embargo; no encontraba nada extraño en ello.
  • Aquí tienes. Nada extraño, puesto que él la había abandonado y seguro ella ya había hecho su camino de regreso a la felicidad. Tomó el libro en sus manos y la miró. Estaba apoyada en el mostrador y se reía, mientras miraba el pedazo de pergamino que antes le había dado. ¿Qué otra cosa, podrían estarle escribiendo? le hablaban de amor.  Por supuesto.
  • Severus, espera- escuchó y se detuvo en silencio. No se había dado la vuelta, sino hasta que ella se detuvo a su lado.
  • ¿Necesitas algo?
  • ¿Podrías decirme qué libros regalar, para una niña de seis años? Sé que tú lees mucho y me gustaría saber... Bueno, yo trabajo en una biblioteca pero apenas he leído unos pocos y no he tenido tiempo de.
  • Bueno. Los cuentos de Beedle el bardo...
  • Muchas gracias. Con una sonrisa, ella se alejó de él y entonces... Sintió sensaciones que jamás había experimentado. Sensaciones de malestar momentáneo que bien se podían asociar, con celos. ¿Por qué estaba celoso? Había sido su culpa, que ella hiciera su vida nuevamente y no lo incluyera en esa planificación. Su entera culpa. Aunque tampoco esperaba que ella pensara en él, luego de tantos años de sufrimiento y desesperación por su culpa.