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Historia 48493 — capítulo 9

Una noche de desenfrenoRecordaba tanto su pasado, y le dolía tanto que su racional mente se había nublado por completo, cada cosa que había hecho desde la cena hasta la madrugada había sido una total aventura, que no sabía que resultados tendrían.

Había decidido dejar de lado los tantos miedos que la rodeaban y había decidido quitarse de una vezy por todas ese temor absurdo para ella. Pero a veces, por no decir en muchas ocasiones, las personas no son capaces de distinguir lo que las hace felices o lo que les hará mayor daño del que ya han vivido.

Braulio se encontraba ensimismado con sus asuntos de la oficina, y por un momento Catalina también lo estuvo. La linda gatita era feliz siendo acariciada y las cosas esa noche parecían tener el mismo curso que de costumbre.

El había aprendido que si deseaba estar con Catalina, fuera cual fuera la situación debería esperar a que ella diera el primer paso. Una de las cosas que Catalina había dejado claro era precisamente a lo que más temor le tenía.

  • Creo que es hora de que haga algo. No puedo vivir con alguien, sin permitirle que me toque, o que desee tener. Creo que es algo normal.

  • Si claro lo es, pero yo no quiero. No con él. Se que no es malo, pero no lo amo.

  • Quieres dejar eso de una vez, te lo he dicho Armadillo no nos quiere, y será mejor que sigamos nuestro camino.

  • No me mientas, el nos quiere, si no porque está haciendo todo lo que esta haciendo.

  • No lo sé, pero se que no podemos seguir así, teniendo miedo del sexo.

  • Yo no tengo miedo, esa eres tu… y se que tienes muchas razones para ellos, pero eso no justifica lo que quieres hacer.

Dejando de lado lo que su corazón le decía se fue a la biblioteca donde Braulio se enterraba en papeles.

  • Puedes dejar por hoy lo que estas haciendo.

  • ¿Por qué?

  • Porque tengo un poco de sueño y quiero irme a la cama contigo.

Obviamente Braulio no entendió un carajo de lo que la pelinegra decía. Sin embargo la siguió en silencio hasta lahabitación. Una vez allí ella inició una actitud desconocida por Braulio, quien no opuso resistencia a los deseos de la mujer. Puesto que en cierto eran los suyos propios.

Los minutos pasaron veloces y también los besos. Braulio se durmiócasi enseguida después de haber terminado su labor de esanoche, en tanto la pelinegra a su lado se mortificaba por lo que acaba de hacer.

  • Dime que has conseguido con toda esta pantomima que has montado.Una vez mas hacernos daño.

  • Si, pero tenia que hacerlo, era algo necesario.

  • ¿Para que?, para ver si ahora si eres capaz de enfrentar a Armando.

  • Creo que si.

  • Pues ya era tiempo.