Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 48503 · de

Historia 48503 — capítulo 16

Maldita sea… Maldita ropa… ¿Por qué Hermione tenía que llevar tantos trapos encima? Fue el pensamiento de Cedric mientras la arrinconaba en la fría pared rugosa del baño… aquellos besos eran excesivamente escandalosos… el luchaba por bajarle la chaqueta y la blusa, pero parecía que no querían despegar sus bocas…

Por la mente de Hermy solo pasaban las imágenes de Cedric, desde el torneo de los tres magos, tenía el mismo carisma, la misma galanura, jamás pensó en sentir por el nada, ni esa pasión desatada que los consumía.

En cuanto uno de los hombros de la castaña estuvo libre el atacó con urgencia esa parte descubierta, chupando y mordisqueándole, ella se aferraba a su maravillosa y sedosa cabellera… casi, casi arrancaba su ropa para descubrirle lo más que podía, de nuevo los besos ardientes continuaron mientras metía sus manos para acariciarla.

La ropa cayó al suelo y el pudo recorrerla a su antojo… pero resultaba que el grado de excitación era tal que necesitaba tenerla, poseerla, estar dentro de ella, así que ya comenzaba con los jeans y ella miró a todos lados ¿En donde? ¿En el suelo, encima de los lavabos? ¿Sobre la bañera?

-C-Cedric - Masculló Hermy de modo febril, a ella también le urgía

-Lo lamento - Dijo el entre dientes apoyándose en la pared ¡Le estaba costando controlarse!

-Está bien - Sonrió - Bésame… hazme el amor…

Si, si eso era lo que Cedric quería, pero de manera torpe, porque no encontraba el modo, sus manos le temblaban, todo su cuerpo le reclamaba satisfacción, pero dudaba, temía que Hermione de pronto se fastidiara al no poder responderle como un hombre…

Pero ella tuvo que hacerse cargo al principio, porque se quitó los jeans con rapidez mientras que Cedric tiraba toallas al piso y hasta las cortinas del baño… desnuda por fin, Hermione se pego a la piel de Cedric mientras lo tumbaba en las toallas…

Ella no lo dejo de besar, intensificando los besos, la pasión, las caricias, sentía como el muchacho se estremecía y como perdía los estribos por momentos, quería tenerla, poseerla, quería entregarse a ella con toda la adoración que sentía…

Hermione se encargó de que el no errara el sitio, que fuera el correcto, que el entrara en ella, que ella poseyera ese cuerpo tan adorable que poseía Cedric, que con su hombría y virilidad, borrara de su cuerpo, las marcas de sus amoríos con Ron…

-Hermione - gimió Cedric sumamente excitado… estar dentro de Hermy era un sueño tan loco, como cumplido, su diosa castaña se erguía sobre él, mostrando su silueta femenina, mostrando sus redondeces y enseñándole el placer que era, tenerla al fin.

Lentamente, los movimientos, la pasión, el sentir lo que era entregarse por amor, por supuesto, Cedric estaba gozando como nunca, con los ojos entrecerrados, sintiendo como era ella la que arremetía una y otra vez, la que llevaba la voz cantante y de experiencia, la que le arrancaba esos suspiros ahogados y dolorosos de placer.

En ocasiones, se inclinaba y se besaban con descaro, con furia, los dos estaban sonrojados, respirando agitadamente, el chico no se mantenía sin hacer nada, con sus manos recorría el torso de Hermione y apretujaba sus concavidades, acariciando su cuello y otras partes más íntimas…

Fue… Obvio, era su primera vez… con una chica claro… la pasión reprimida que explotaba, el gozo de tener a la mujer con la que soñaba… Cedric no pudo aguantarse…

-¡Oh Hermione, te amo! - Gimoteó con fuerza mientras la abrazaba a su cuerpo con furia y urgencia… y luego su cuerpo dejó de dar espasmos placenteros y todo terminó…

Al menos para él…

Pero ella sabía, así que no le molestó, solo era el principio… y ahora Cedric era todo para ella… le pertenecía en cuerpo y alma, permanecieron abrazados, con sus cuerpos desnudos entrelazados, acariciándose mutuamente… ella mecía el cabello fabuloso que tenía el muchacho…

Se besaban, se saboreaban, los dos exploraban sus bocas, sus lenguas eran como serpientes, los dos se mordían los labios y deseaban comerse uno al otro… luego fundieron sus miradas y sonrieron, los ojos de Cedric brillaban como estrellas… era un hombre, en toda la extensión de la palabra… Hermione era suya…

Ella parecía para el, una diosa, con el rostro transformado, era otra cosa, era una criatura deseosa de más placer, sus ojos castaños eran como el ámbar oscuro, notaba la pasión desatada, notaba el calor excesivo de su magnífico cuerpo… quería más de él, quería que él le diera todo…

-Hermione - susurró el muchacho - Lo lamento…

-Tranquilo - sonrió ella besando entonces con suavidad sus labios y le acarició sus pómulos - No pasa nada… solo es el principio ¿O que? ¿Ya te cansaste?

-No - Murmuró - Pero creo que te esperan y…

-No me espera nadie - le puso sus dedos en los preciosos labios de Cedric - Ahora estoy contigo solamente…

-Yo… yo tengo que…

-¿Qué?

-Tengo que enviarle un mensaje a mis padres… no avisé, no quiero que se preocupen… ¿Me esperarás?

-No pienso irme a ninguna parte, además… en la estancia hay un sofá grande y cómodo… - Y se puso de pie, mostrando su espléndida anatomía a Cedric - Ahí te espero - y se dio vuelta, saliendo desnuda del baño…

Cedric se puso de pie inmediatamente… enviaría esa nota de una vez y se iría con Hermy, al cómodo sofá… sin pensar tampoco en vestirse, si ella se iba así ¿Por qué el no? Además, quería repetir…

Si Emilie viera la escena, dos individuos desnudos profanando su sacrosanta biblioteca, en su vida le hablaría a Hermione, o la dejaba entrar…

Cedric volvió a sentir que la sangre le hervía al ver a Hermy recostada en el sillón, esperándolo, quizás era hora de que él fuera el que se encargara de satisfacer a su dama… claro, no es que se volviera experto con solo una vez… y un poco fallida, pero si ella estaba dispuesta y él también…

Su cuerpo tembló del deseo, jamás, jamás había visto a la castaña tan mujer, tan sensual, tan voluptuosa (¡Ay la imaginación masculina!) y no pudo sentirse excitado de nuevo, sin que ella lo tocara, solo con la mirada aterciopelada con ella lo veía…

A ella también se le secó la boca, ver a Cedric, mirándola de modo febril, de pie, excitado, como un semental principiante, como un Casanova indeciso… los ojos de la castaña volaron de nuevo a otros lados, a eso que había sido suyo por primera vez, que ninguna otra le había puesto la mano encima…

Se sintió un poco culpable por no entregarle a él su primera vez, por lo que se había propuesto hacerlo dichoso, gozar como nunca, hacerle ver que ella valoraba su entrega… el se acostó en el amplio sillón a un costado de ella, contemplándola y acariciándole el cabello largo y alborotado.

-Te recuerdo en el baile del torneo de los tres magos… aunque yo solo tenia ojos para Cho… te noté, te veías hermosa, muy, muy hermosa…

-¿Por qué estaba peinada?

El soltó una risita encantadora mostrando sus dientes perfectos mientras inclinaba su cabeza para abrazarla y besarla, ella pasó una pierna alrededor de su cadera, dándole la pauta para que él, fuera el que comenzara con la posesión…

Cedric la estrechó aún más y se introdujo en su cuerpo de nuevo, haciéndola gemir de placer, ella se arqueó más, mientras se hundía en su cuello y mordisqueaba sus orejas… a él, le gustaba todo de ella, hasta su olor tan particular. Pero claro que aquello era solo el principio, porque el se acomodó de tal modo, de quedar sobre ella…

Y así, ser el, quien llevara la pauta de la relación, lentamente, en ocasiones agitadamente, luego igual de lento… perdiéndose dentro de ella, dentro de su alma, de su corazón, haciendo que los dos gimieran placenteramente… No era solo sexo, era más que eso, era amor… un amor que estaba ahí, dando vueltas…

-Te amo Hermione - le dijo a su oído

-Yo también te amo - Murmuró la castaña, casi cuatro horas más tarde, dormitando en sus brazos… habían echo el amor hasta decir ¡basta! En pocas horas, sin que a Cedric le importara el cansancio.

Ella no lo notó, y puede sonar ridículo quizás para que un hombre lo haga, pero una lágrima rodó por las mejillas de Cedric, rozando el rostro de Hermione… la amaba, de eso, no había ninguna duda.