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Historia 48503 — capítulo 17

Los ojos grises brillaban relucientes… eran otra cosa, se sentía el hombre más feliz del mundo… casi en la madrugada, los dos regresaron furtivamente, después de darse un beso intenso a la salida, ella entró a su cabaña, sin que aparentemente nadie lo notara, pero no durmió, se duchó, se cambió de ropa y esperó al amanecer, recostada en la cama, con dos terribles incertidumbres…

La primera, le había sido infiel a Ronald… con un muchacho, técnicamente muerto… ¿Cómo había podido pasar? Ella que había estado enamorada de Ron de siempre y ahora, lejos de él, se había encontrado con que… el amor no había sido suficiente… y eso por la segunda, se había entregado a Cedric sin el menor pudor y restricción, habían echo el amor varias veces…

Si, quizás si tenía remordimientos… pero no un arrepentimiento total, porque eran muy diferentes, Ron era rudimentario, poco cariñoso quizás… pero sabía que la quería. Pero Cedric, él era otra cosa, su forma inexperta de hacerle el amor la había enloquecido, sus labios, sus maneras, sus caricias, hasta sus gemidos lograron que ella perdiera la noción y se olvidare de Ron.

Se puso de pie y se fue al escritorio, tomó pergamino y pluma, comenzando a escribir… una carta para Ron, para decirle que se lo diría en persona pero que daba por terminada la relación, ella no se fue con rodeos… técnicamente le dijo que le había fallado, le había sido infiel y que debido a su traición, era necesario e inminente terminar…

Rezó porque él lo entendiera, porque pasara su etapa de rabia y de dolor y cuando ella volviera, hablaran… aún no sabía lo que el destino le esperaba para ella y para Cedric, porque el que estuviese vivo representaba un misterio y un secreto enorme, por eso entendía que estuviesen escondidos en la Patagonia…

Cuando terminó de escribir la carta, la contempló por largo rato, se sentía por un lado, deprimida por tener que ser sincera con Ron, pero por el otro lado, añoraba de nuevo, estar en los brazos de Cedric y se preguntó si al final del día, el sueño se esfumaba y la dolorosa realidad se presentaba…

Con Cedric la cosa era distinta…

Llegó a la cabaña aún a oscuras, puso agua a calentar y con una sonrisa enorme, toda dientes, no deseaba dormir, además, pronto tendría que regresar a la librería, se preparó un café mientras el agua de la tina entibiaba, y se recostó en una mecedora en medio de la oscuridad.

Entrecerró los ojos mientras bebía su café, se mecía suavemente y suspiraba, rememorando toda su odisea, todo el proceso, los besos, las caricias, la experiencia de Hermione que lo había vuelto hombre y lo había enloquecido… tenerla a ella, desnuda, entre sus brazos, hacerla suya, era algo que no se podía comparar ni con el mejor de los paraísos…

-¿Cedric? - la voz de su padre lo interrumpió en las penumbras

-¿Qué pasa papá?

-¿Estás bien?

-Si… muy bien, no te preocupes… solo que no tengo sueño y pronto amanecerá, creo que no tiene caso dormir, pero me dará tiempo de preparar todo y desayunar.

-¿Estuviste con ella, verdad?

Hubo un silencio y el muchacho contempló su café…

-Si…

-Esa muchacha tiene novio hijo…

-Estoy seguro que lo dejará…

-Cedric… No quiero que te rompan el corazón - Murmuró Amos con mucha ternura y los ojos vidriosos - Yo se que ya no tendremos una vida como antes… pero se que podrías encontrar una buena muchacha, con la que tengas una relación bonita y quizás te llegues a casar, pero…

Hubo un suspiro callado, Cedric odiaba tener que regresar a la realidad, porque se le había olvidado ese pequeño detalle, su resucitación nunca sería bien vista, todo lo relacionarían siempre con magia oscura.

-Yo la quiero - dijo Cedric calladamente

-Y yo lo se, si no me pasa desapercibido - sonrió tristemente Amos - Te enamoraste de ella desde que la viste por primera vez…

-No…

-¡Oh, si que sí muchacho! Eres mi hijo, te conozco, somos los mejores amigos ¿No es así? Y es lógico, ella pertenece a tu pasado, es la mejor amiga de Potter, siempre añoras las cosas de antaño… te comprendo Cedric… Pero… es que con ella no tendrás nada serio…

El chico terminó de beber su café…

-No quiero pensar en eso…

-Tienes qué, sobre todo si los dos ya pasaron a otro tipo de relación, por lo visto… es genial, no lo dudo, porque yo quiero que vivas y recuperes todo lo que te perdiste, pero, hay cosas que son imposibles de recuperar, como el estar en nuestro país sin ser acosados…

-Quiero estar con ella, mientras esté aquí…

-¿Y cuando se vaya?

Cedric no respondió, aún no estaba preparado para pensar en ello.

-Bien - sonrió Amos - No pensaremos en eso ahora… anda, vete a bañar que el agua ya debe estar hirviendo, tu madre no tarda en levantarse para prepararte desayuno

-Gracias papá…

-Te quiero - le dio un beso en la frente y se retiró

El muchacho se metió en la bañera y disfrutó del agua caliente, estaba perfecta, cerraba los ojos mientras se introducía bajo el agua, sintiendo su rostro hervir y sin embargo, su mente volvía a retroceder y recordaba todo de nuevo…

Ella era tan sensual, una diosa, el un pobre mortal, un resucitado que la amaba como nunca, que la quería por encima de todas las cosas, que tenía la esperanza que se quedara con él, en la Patagonia y que renunciara a todo, tal como él lo había echo, eso lo haría muy dichoso, los dos juntos para siempre… para siempre…

Al otro lado del mundo…

Cho veía y veía la foto que su amiga Kelly había bajado de la web, la impresión digital era perfecta y amplificada mejor… por lo que los ojos de la chica recorrían una y otra vez la foto… era idéntico… era imposible que existiera otro igual

Bueno, por un lado, su lado racional le decía que si había esa posibilidad, pero la esperanza quizás, de que un antiguo amor hubiese fingido su muerte y viviera… su corazón galopó con fuerza, y se decidió… iría a Chile y lo buscaría por todo el país si era necesario, hasta dar con el…

Y saldría de dudas, solo quería… solo deseaba que se pareciera… y esa misma tarde se entrevistó con su jefa, para decirle que tomaría al fin sus vacaciones y volvería en tres semanas… sola… o con la imitación de Cedric o con Cedric…

En tanto el susodicho llegaba muy temprano a la librería, con un café de moka en la mano, su mochila y luciendo más guapo que nunca, no sé, quizás mas varonil, mas hombre, ya no iba tan descuidado y lucía con el rostro tan limpio con el rostro rasurado, ya no usaba el gorro para cubrir su cabeza por lo que su cabello genial lucía en su esplendor.

También por su parte, Hermione pasó su día entre los volcanes y pensando en Cedric, avanzando con su investigación para terminar lo antes posible, porque en esos momentos ella solo tenía un solo deseo, estar con el de nuevo por la tarde…

Hasta Emilie se sorprendió de lo rápida que era Hermione para resolver algunas situaciones, por lo que de lo atrasada que iba, ahora la adelantaba en las investigaciones… Pero sin duda, era por sus otras urgencias… quería ver a Cedric a la hora de comer…

Quizás para comérselo a él…

Sin pensar en que la carta que aún dudaba en mandar, estaba siendo vista por la chica que hacía el aseo en las cabañas y al verla, supuso que no le había dado tiempo a Hermione de enviarla, por lo que fue a las lechucerías y la envió sin dudar…

Quizás Hermione aún no lo tenía pensado, pero cuando ella bajaba de los volcanes, buscando encontrarse con Cedric, la carta para Ron iba en camino, sin duda, el chico la recibiría esperanzado sin pensar en lo que contenía…

Mientras que ella, llegaba a las puertas de la librería, en donde él ya cerraba y sonrió al verla, tímidamente, Hermy se acercó y los dos se dieron un beso tierno en los labios, rápido y fugaz.

-Te invito a comer - murmuró la castaña

-Acepto - sonrió Cedric. Y tomados de las manos, los dos se encaminaron al interior del pueblo, para buscar un lugar adecuado para comer… en donde tuvieran un poco de intimidad…