Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 48503 · de

Historia 48503 — capítulo 18

En aquel restaurantito encontraron una mesa apartada de las demás, escondido entre una pared de madera, en donde pidieron de comer y se tomaron de las manos, muy juntos, dándose besos furtivos y mirándose con pasión…

Después de comer, se escabulleron del restaurante ante la mirada suspirante y decepcionada de un par de chicas al ver a "Albert" de la mano con aquella muchacha castaña a la que consideraron poca cosa pero no por eso de darían por vencidas…

Claro, por mas que Hermy intentaba que el le contara más sobre su resurrección, el solo le contaba lo que recordaba vagamente sobre el estar muerto, pues poco a poco, esas memorias se iban desvaneciendo… y no erraba, siempre mantenía oculto el nombre de Javiera, ya que éste no era su verdadero nombre, aunque… ya ni siquiera lo recordaba.

Regresando a la librería pero se pasaron al lado de la biblioteca en donde primero revisaron que Emilie no anduviera por ahí y luego los dos se escondieron en medio de unas estanterías oscuras en donde se comieron a besos… en donde las ropas cayeron y en donde volvieron a entregarse mutuamente…

Sin duda, la pasión que los dos se tenían iba más allá de toda lógica, sin pensar siquiera que Cho Chang preparaba sus maletas de viaje para ir a Chile y que en pocas horas quizás, Ron recibiría la misiva en donde informaba de su rompimiento.

Cuando cerraron la librería… si, "cerraron" porque Hermy se quedó en ese rincón oscuro, esperando pacientemente a que él cerrara, no se quedaron ahí, se arriesgaban a que los cacharan en plenos actos amorosos, se marcharon rumbo a la cabaña de los Diggory, pero no llegaron, se quedaron junto al famoso riachuelo en donde Cedric acostumbraba a relajarse…

Pero iban con mantas e hicieron una fogata, en donde muchas criaturas mágicas llegaron a bailar alrededor del fuego, también, se acomodaron junto a las rocas, llevaban te en un termo y un poco de pan y frutas, claro, no les importaba no comer, sus besos las alimentaban…

Hermione vio con asombro que la magia de Cedric era muy fuerte, pues los rodeó con un halo tenue para evitar que los mosquitos u otras criaturas los lastimaran, así mismo, hizo otro hechizo en donde parecían llover estrellas en lo alto, una hermosa imagen y los dos, abrazados, se sentían el uno al otro.

-Albert - murmuró Hermy y Cedric sonrió

-No se nos ocurrió otro nombre… no me iba a presentar como Cedric, el hijo…

-Cedric… ¿Nunca han pensado en… regresar a Londres?

-No…

-Pero es tu mundo… yo se que… quizás no sea lo más loable porque ni yo misma entiendo porqué estas vivo…

-Lo estoy - dijo incómodo - soy Cedric, con mi cuerpo, con mi esencia, con mi alma, quizás la carne no sea la mía, ni el corazón, pero ya los hice mío… ya son míos… y yo soy este que vez ahora, de aquí y hasta que la muerte no disponga otra cosa

Hermione se revolvió en sus brazos y lo miró fijamente… ¡Por Dios Santo! Era tan hermoso, su cabello sobre su frente, sus ojos acuosos de lágrimas insurrectas, el gris perlado que era tan brillante, la nariz recta sin imperfecciones y sus labios delgados, que besaban de manera fascinante…

-No me mal interpretes - Susurró ella tomándolo por el rostro - Aunque aún me sorprende, sé que estás vivo… porque te he sentido, porque hemos hecho el amor… pero aún hay cosas que…

Y pegó su frente a la de él y suspiró…

-Te quiero - Mejor le dijo Hermione abrazándolo y buscando su boca, dándole un beso apasionado, con fuerza, con determinación, de modo tan urgente, como si ese momento se fuera a acabar de un momento a otro…

Cedric se dejó querer y besuquear, cerrando los ojos y dejando que ella le besara los labios, su rostro, su cuello y le cuchicheara cosas al oído… luego, lentamente le quitaba el poncho, el suéter y lentamente, le desabotonaba la camisa…

El sonrió al sentir el fresco de la noche y sus vellos se erizaron, emitió una débil protesta que calló cuando la castaña se quedó igual, con el torso desnudo… mientras le sonreía amenamente… sin duda, la pasión era descontrolada, tanto de ella, como de él, en medio de aquel bosquecillo, sin importar las inclemencias, los dos volvieron a amarse en las penumbras sin que les importaran que las criaturas del bosque lo presenciaran…

Cuando Hermy fue devuelta a su cabaña, su sonrisa era de satisfacción, cerró la puerta tras ella, sonrió ampliamente, como nunca y se tumbó a la cama cerrando los ojos, estirándose y retorciéndose como un gusanito en comal…

-¡Oh, Cedric! - Casi gritó y luego abrió los ojos mirando el mundo de modo distinto… hasta que se acordó de algo y se puso en pie, fue al escritorio y buscó, pero no encontró la carta… se extrañó y se quedó quieta un momento.

Rebuscó por todos lados sin dar con ella y le quedó la duda ¿La había destruido después de escribirla? Porque no recordaba haberla enviado y además… no podía preguntar a nadie por las horas que eran… Emilie no se lo perdonaría…

-No recuerdo que hice con ella - suspiró Hermione sentándose y rascándose la cabeza - ¡Bueno! Por la mañana le pregunto a Emilie si la vio de pura casualidad…

Pero la casualidad no se dio, porque muy temprano, sonriente, bella, jovial y con unos ojos castaños muy brillantes, ella se marchó a realizar sus investigaciones, cargando sus montones de libros y los utensilios para recabar muestras e informaciones de piedras, plantas o energía mágica irradiada por los volcanes.

Cedric por su parte, desayunó muy contento, su madre le preparaba siempre sus platillos preferidos y no le preguntaban nada sobre dónde había estado o con quién, Amos ya le había comentado y puesto de acuerdo que con la vida íntima de Cedric no se meterían, lo dejarían vivir…

Una criatura extraña lo había devuelto a la vida y como tal, el muchacho debería vivirla… por más extraño que pareciese, finalmente no regresaba cambiado, era él, era Cedric… claro, un poco más melancólico por la vida errante, pero ahora, estaba feliz…

El único problema era que por ser tan "llamativo", por que era fino, elegante, hermoso como el solo, se corría la voz que en el pueblo, había un muñequito atendiendo la librería, y ya no solo llegaban de los alrededores… si no de otros pueblos más alejados o de otros campamentos mágicos…

Y es que ¿Acaso no habían visto a un chico como el? ¿Por qué las chicas se obsesionaban con verlo y desearlo? Sin duda, alguna explicación habría…

Bien, solo porque esto se esta descontrolando, debí imaginarlo, Cedric se fue al cielo siendo inocente, era un ángel, al volver a la tierra, esa parte esta en su ser, por eso llama tantísimo la atención, no es que hubiese más guapos que él, pero quizás el carisma, o esa aura angelical que las llamaba como moscas a la miel…

Lentamente los días avanzaron… una carta llegó a manos de Ron en la tienda de bromas que tenía junto a su hermano George. Al principio se alegró, porque era de Hermione, de inmediato se apartó de todos para leer…

Y su rostro se ensombreció… sus ojos se dilataron, y arrugó la carta en sus manos, los labios temblaron y la respiración disminuyó, se hizo un silencio sordo a su alrededor, mientras a lo lejos, el bullicio de los compradores y las risas se apagaban…

Hermione Granger, lo dejaba…

Y en esos momentos, ella jugueteaba con Cedric en su habitación, era su día libre y lo aprovechaban, finalmente, Amos y Elisa no la miraban con malos ojos, les preocupaba, sin embargo el que ella tuviera compromisos… hasta ella se había olvidado de Ron, o simplemente quería no pensarlo.

-¡Ah! - Saltaba Hermy cuando se encargaba de meterle mano a la ropa de Cedric y sacarle notas de amor que las muchachas le ponían entre sus cosas, esperanzados con que el dejara a la castaña con la que salía mucho…

El reía afanosamente, se dejaba manosear y luego le tomaba el rostro y la besaba con intensidad, luego jugaban luchitas y ella siempre quedaba sobre él, con la llama de la pasión ardiendo en sus ojos, pero se controlaban, ya que estaban en casa de los padres de Cedric y ante todo ¡El respeto a sus canas!