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Historia 48507 — capítulo 13
Morderse las uñas, ya sólo le faltaba eso para que todo el mundo supiera lo nervioso que estaba.
Era Nochevieja, un día de fiesta para todo el mundo, y todavía más para los mortífagos: era el cumpleaños de su señor.
Aquel año había decidido dar una cena con todos sus compañeros mortífagos y, por supuesto, con el Lord Oscuro. Debía comenzar a agradarle de nuevo, sino las cosas se iban a poner muy feas para él.
Había ideado una especie de fiesta temática, por animar el ambiente y que no fuera lo típico de todos los años. Y el tema era España, la tierra de la paella y las sevillanas, de la tortilla de patatas y las playitas soleadas, del gazpacho y el toreo.
Pero todo estaba siendo un desastre absoluto. Había contratado un ejército de ineptos elfos domésticos para que preparasen la cena. El arroz de la paella comenzaba a oler a quemado, las patatas fueron echadas a la sartén junto al huevo sin freírlas previamente y el gazpacho tenía una infinidad de grumos desorbitada. Por no hablar de los disfraces, a ver quien iba a convencer a Bellatrix de que se pusiera ese vestido rojo con lunares blancos, y no decir nada de la peineta y las flores. Los disfraces de los hombres no eran mucho mejores, no se imaginaba a su señor luciendo ese traje tan ajustado y brillante, ni tampoco esa tonteratan ridícula que debían ponerse en la cabeza.
Aquel iba a ser su fin. Más le habría valido haber cerrado la boca cuando hicieron la reunión para planificar la fiesta. Más le habría valido no haber tenido tantas ideas descabelladas. Más le habría valido callarse como un muerto.
Los invitados comenzaban a llegar y todo estaba patas arriba. Narcisa no conseguía convencer a su hermana de que se plantara ese traje -algo digno de esperar, por supuesto-, los elfos correteaban como inútiles por toda su mansión poniéndolo todo perdido y colocando los adornos por donde no correspondía. Un caos, no había más palabras para definir aquello.
Y el temido momento llegó, no podría ser de otra forma. Lord Voldemort hizo acto de presencia en la mansión Malfoy.
Miró hacia todos los lados, fulminando cada rincón con su mirada. Pero por extraño que pareciera había algo similar a una sonrisa en su rostro.
-¡España! - Exclamó con su atronadora voz mientras todos le miraban con temor -. ¡Me encanta esa tierra! Una vez fui, y siempre quise volver. Fantástico Lucius.
El peso que el cabeza de la familia Malfoy se quitó de encima fue asombroso, nunca pensó que aquello fuese a suceder. Incluso Bellatrix se puso el traje de sevillana y bailó como una posesa.
Todos cenaron sin rechistar y bebieron hasta la saciedad.
En un momento de la noche, Lucius, vestido de torero, anunció que se retiraría de planificar fiestas, aquella ya le había costado varios disgustos.
-Lucius, querido - dijo el Lord Oscuro al oír esas palabras -, ¿sabes lo que hacen los toreros cuando se retiran?
-No, señor, no tengo la menor idea - Dijo no sin cierto recelo.
-Se cortan la coleta.
Perdón por el OoC pero... ¡Se me antojo escribir eso! xD!