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Historia 48507 — capítulo 14
Nunca había sentido la necesidad de relacionarme con la gente, me gustaba estar solo. Pero como cualquier chico de mi edad sentía curiosidad por las chicas, es algo obvio y natural, aunque no me torturaba por ellas como hacen los demás. Sin embargo, había cierta muchachita fría y altanera que siempre contaba con toda mi atención.
Ella era pura soberbia y egocentrismo, pero parecía que en mi cabeza eso no entraba, o no quería entrar. La miraba y notaba que no era una chica demasiado guapa -como muchas de las otras que rondaban por el castillo- aunque realmente esas cosas a mí no me importaban demasiado, siempre había pensado que la belleza era algo efímero e insustancial que no podría llenarme nunca. De Pansy me gustaba su soberbia, sí, puede parecer extraño, pero creo que en el fondo me gustaba que me dominasen y me guiasen, ya que yo no lo hacía por mi propio pie.
¿Si alguna vez le confesé lo que sentía por ella? No, siempre he sido un poco cobarde, al menos yo me considero así, y por supuesto declararme a una chica no era algo que estuviese dentro de mis posibilidades. Pero tampoco lo echaba en falta. Mi soledad me gustaba, no quería compartirla con nadie.
Quizá lo que realmente me gustaba era imaginarme con ella, sí, es muy probable que pudiera ser eso. Imaginarme con Pansy ocupaba largas tardes de aislamiento en mi cabeza. Me veía junto a ella paseando por la orilla del lago en esas hermosas tardes primaverales de Hogwarts, o tomando algo en Hogsmeade mientras los demás, sobre todo Draco, nos escudriñaban con la mirada.
Tampoco podría decir que hubiera tenido envidia de Malfoy en ningún momento, no. Como ya he repetido, a mí me gustaba mi vida solitaria. Puede que si me hubiera declarado a Pansy y ella me hubiera rechazado por aquel rubio, si que le hubiese llegado a tener celos. Pero sin que yo hubiera hecho nada por cambiar la situación, no tenía siquiera el derecho de tenerle envidia.
Mis años en Hogwarts terminaron, como es lógico, y jamás he vuelto a saber nada de ella, aunque, en ocasiones como esta, aún puedo recordarla perfectamente.