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Historia 48507 — capítulo 15

Olmo. Fue madera de olmo la que utilizó para fabricar su primera varita.

Alguien como él no podía pensar en otra profesión que no fuera la que llevaban practicando durante innumerables generaciones los miembros de su familia, sus antepasados. Y, ciertamente, tampoco quería dedicarse a ninguna otra cosa. Desde muy pequeño había seguido muy de cerca el laborioso trabajo de su padre, y le encantaba. Le gustaba ver que, de lo que parecían insulsos trozos toscos de madera, salían verdaderas obras de arte.

Y por fin, después de arduas e infinitas prácticas, tenía un pedazo de madera delante de él para convertirlo en una espléndida varita mágica. Por supuesto, no sólo la madera estaba a su alcance, también tenía un maravilloso ramillete de fibras de corazón de dragón para incrustarlos en el núcleo de la vara.

Se pensó detenidamente las medidas que debía tener, dio miles de vueltas a la madera antes de atreverse a practicar la más mínima incisión en ella y examinó una por una cada fibra del dragón. Todo estaba preparado para comenzar a preparar una varita. ¿Quién sería la persona que aprendería magia con ella? Era divertido pensarlo, pero no debía distraerse demasiado con ese tipo de cosas si quería que aquella persona que al fin la empuñara, viniera a pedir una reclamación porque no funcionaba como debía.

Después de largas horas, su trabajo se vio recompensado gracias a las alabanzas de su padre y de algunos otros fabricantes que se habían acercado para observarle. La varita había quedado perfecta para ser la primera, y él se sentía especialmente orgulloso por ello. Su padre, delante de aquellos fabricantes, le legó la tienda tal y como había hecho con él. Tal y como llevaba haciendo la familia Ollivander desde hacía largos siglos.