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Historia 48507 — capítulo 9
Imágenes de antaño volaban precipitadamente por mi cabeza, imágenes horribles que ansiaba desechar de mi mente. Mientras, la Marca, aquella que amé, aquella que temí ardía con fiereza en mi brazo.
El Señor Tenebroso había regresado, no sabía cómo, tampoco por qué. Pero no hubo peor época que aquella para regresar, me encontraba demasiado cerca, estaba en Hogwarts.
Sé que Snape también pudo sentir esa ardiente y desesperante llamada, le miré, sus ojos también parecían expresar el terror apaciguado durante largos años.
Ambos estábamos rodeados de la muchedumbre ansiosa que deseaba ver quién era el ganador del Torneo de los Tres Magos, aquello que me había hecho viajar hasta la cuna del mal de mi antiguo amo.
No debía abandonar a mis alumnos a su suerte, pero no veía escapatoria posible. Tenía que escapar de aquel lugar sin dejar rastro, tenía que huir lejos de la marabunta y esconderme. Si el Lord Oscuro me encontraba, ya podía darme por muerto.
Le había traicionado. Había traicionado a mis propios compañeros en aquel juicio, pero yo necesitaba salir de Azkabán o me volvería loco.
Jamás pensé en las consecuencias de mis actos, jamás lo hice. Tan sólo por el hecho de que nunca imaginé que Él iba a regresar. Lo creía muerto, sin ninguna posibilidad de volver al mundo de los vivos, sin ninguna posibilidad de que viera mi traición.
Escapé tan silenciosamente como pude entre el griterío formado en aquel campo de quidditch. Al fin y al cabo, mi campeón ya había sido descalificado, no había nada que me retuviese allí por más tiempo. No obstante, un sentimiento de culpa aporreaba mi interior. Huía. De nuevo estaba traicionando de alguna forma a mis compañeros, pero en esos instantes, lo único que me importaba era mi propia supervivencia.