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Historia 48998 — capítulo 11
Con Ámbar en la casa Malfoy, todo era un caos. Lo que Charity cocinaba no le servía por el "colesterol", "grasas trans"... O simplemente decía que no le gustaba. Draco no hacía nada. Se dejaba dominar por esa señorita.
Lucius y Narcissa estaban rebosantes de orgullo porque su hijo les había hecho caso, y ese día los iban a visitar. Llevaron regalos para los novios, pero nada para los niños. Los tres Malfoy, envidiosos y rencorosos, acudieron a su única amiga en esa casona: la niñera.
Hermione estaba muy deprimida, encerrada en su cuarto, con los niños. Jugaba con ellos como siempre, pero dentro, en su corazón, le dolía mucho la decisión que su amado había tomado. Ella no era juguete de nadie, y no iba a permitir que la lastimaran una y otra vez.
Ese día, Narcissa charlaba animadamente con su nuera, mientras que Hermione tocaba el piano en una habitación que los niños habían encontrado, y se trataba de un cuarto donde se guardaban todas las cosas de la difunta Juliette.
Draco no se los había impedido, porque sentía que de esa manera, su difunta esposa estaría más presente en la casa.
Ámbar se quejaba. Decía que el sonido del piano no la dejaba concentrarse y que era un ruido espantoso. Narcissa y Lucius la apoyaban, pero Charity y Draco la defendían.
-Querida, que bueno que ahora estés en esta casa- dijo sonriendo "bondadosamente" Narcissa, y Ámbar sonrió como una tonta-. Ya te has mudado de esa espantosa casita, ¿no?
-Sí, Narcissa. Ya me he mudado de esa casa. Y he ordenado que hagan una demolición, para que nadie más la pise ni viva allí. Es... pequeña... repugnante...- dijo con asco Ámbar. Hermione escuchaba todo, y los niños se horrorizaron.
-¿De qué casa estás hablando?- preguntó Draco. Charity puso una mano en el pecho, con la respiración agitada.
-La de la avenida Vauxhall. Esa que tiene... una fuente en forma de ángel- dijo con dificultad la prometida del blondo, porque le costaba recordar.
-¡No!- gritaron Hermione, Draco, Charity y los niños.
-¿Qué pasa?- dijeron Ámbar y Cissy, nerviosas.
-¡No puedes hacer eso!- chilló Hermione.
-Perdona, Hermione, pero esa casa ya no es tuya. Es mía, y he decidido demolerla- dijo con simpatía fingida Ámbar, y la miró con ojos entornados-. Si quieres volver allí, solo presenta tu renuncia y vete a esa casa monstruosa.
-Hermione no va a renunciar- dijo con los dientes apretados Charity. Narcissa la miró con desdén.
-Y en caso de que lo quisiera hacer, no la aceptaría- agregó Draco.
Ámbar, furiosa, miró a su prometido.
-Draco, Draco... Esa niñera no pone disciplina...
-Porque no la necesitan- cortó Hermione, bajando las escaleras, con un brillo extraño en los ojos que Draco nunca había visto-. Estos niños reaccionan bien con el amor y el cariño, no con la violencia y la disciplina. Si usted pretende ser su "madre", debería de saber que Brendan es un niño especial que requiere mucho cariño. Jessica es muy inteligente y se esmera cada día más por superarse. Matt es un niño muy valiente y capaz, que se está superando día a día y es muy cariñoso. De hecho, todos lo son.
Ámbar la miró con furia.
-Muchas gracias por tus palabras- dijo con odio.
Draco sonrió a Hermione, pero ella subió las escaleras.
-Ah, señor Malfoy- dijo Hermione-. ¿Puedo hablar a solas con usted?
Draco asintió. Ámbar tenía pensado escuchar todo a hurtadillas, pero Jessica entró a la perra doberman, Molly, para que custodiara la puerta del cuarto de Hermione.
Hermione abrazó a Draco, con un llanto contenido.
-Disculpe, señor. Pero no aguanto más...
Draco la besó tiernamente, y Hermione pasó sus manos por la espalda del blondo.
-¿De qué querías hablarme?- preguntó Draco, después de besarla.
-Brendan. Tiene muchos dolores estomacales ultimamente... ¿No sería conveniente llevarlo al médico, a ver si tiene algo grave?- dijo Hermione, secándose las lágrimas, y Draco la besó otra vez.
-Sí. Mañana, cuando Ámbar vaya a la empresa, vamos nosotros dos con él y los niños.
Hermione se sentó en la cama, y se siguieron besando. Draco la acostó en la cama, y le sacó la chaqueta lila.
-No... Espera...
Draco asintió, y se retiró de la habitación.
Hermione se acostó en la cama, y entraron Molly y los niños.
Molly se subió a la cama, y allí se quedo, quieta. Jessica se sentó en el regazo de su niñera, y Brendan se acostó en la cama.
-Mañana vamos al médico- dijo Hermione, y Brendan asintió. La niñera lo cogió y lo llevó a su cambiador. Le cambió los pañales, cuando vio que Jessica sacaba algo del ropero de Ámbar-. ¡Jess!
Corrió, y vio que era un revólver.
-¡Dios mío!- dijo con un gemido ahogado Hermione.
-¿Eto ez pada matad como en laz peliculaz?- preguntó aterrada Jessica.
Hermione se la quitó y la tiró al piso.
-Llama ahora mismo a tu padre- dijo.
Jessica corrió escaleras abajo.
-¡Papa, papa!
Draco fue con Hermione, y ella le señaló el arma.
-¿Dónde la encontraste?- preguntó Draco a su hija.
-Entde loz veztidoz de Ámbad...
Draco, una vez que todos se fueron, llamó a su prometida.
-¿Me quieres decir para qué diablos tienes un revólver?
Ámbar se ruborizó, nerviosa.
-Por seguridad.
-Esta casa es muy segura.
Al otro día, Hermione estaba aprontando a Brendan y a los otros dos para ir al médico.
-Mama Emion.
Hermione le besó la frente.
Draco estaba en la empresa, pero volvería pronto.
-Hermione- llamó Ámbar.
La muchacha fue hasta su jefa.
-¿Sí, señorita?
-Quedas despedida.
-¿Cómo?- preguntó aterrada Hermione. Jessica escuchaba todo, igual que Matthew.
-Sí... Draco y yo decidimos que pondremos a una niñera más competente. Que sea más ruda, es decir, que no maneje las cosas con tanto cariño como tú.
Hermione abrió la boca.
-No puede despedirme.
-Yo te digo que sí. Ya llevas unos cuantos meses aquí, según tengo entendido. Tienes mucho dinero, vete y cómprate una casa, lo más lejos de aquí posible. Nunca más intentes buscar a mi novio ni a los niños.
Hermione se horrorizó.
-El señor nunca me despediría.
Draco llegó. Ámbar le había inyectado algo que lo volvía algo loco y decía todo lo contrario a lo que pensaba.
-¡Señor Malfoy!- chilló Hermione.
-Ah, hola, Hermione.
-¡Su novia dice que estoy despedida!
-Sí... Es cierto.
Hermione, llorosa, fue hasta su cuarto y abrió el bolso. Metió su ropa, y los tres niños se acercaron a ella, llorando.
-¡No te vayas!- sollozó Jessica.
-Tengo que hacerlo... Pero volveré. Pidan todos los días a Charity que los lleve a la plaza y allí estaré.
Los niños, en especial Brendan, estaban muy tristes. El más pequeño estaba muy angustiado, y no quería moverse de los brazos de la niñera.
-¡Mama, no me ejes!
Hermione, llorando, se despidió de Charity y se fue, tal vez, para siempre.
No podía creer que, el hombre que la amaba tanto, estuviera de acuerdo en despedirla.
Fue hasta un hotel, con el corazón destrozado, y pidió una habitación. Estuvo allí una noche, mientras imaginaba como debían de estar los niños con ese Draco desconocido para la castaña y esa Jones.
Se tuvo que ir al día siguiente. Un importante miembro político había acudido y necesitaba una habitación en suite, la que tenía Hermione. Ella, deprimida, se fue. Estaba sin casa.
Draco estaba en su despacho, besuqueándose con su novia. Ya habían contratado a una nueva niñera, que era muy dura y no tenía compasión. Los niños sufrían mucho, y estaban tan deprimidos que no les daba ni para hacer bromas. Brendan tenía pesadillas los días que Hermione no estaba, y los dos mayores no tenían el valor para pedirle a Charity que los llevara a la plaza.
Draco volvió en sí por la noche. Lo que le había inyectado Ámbar se había acabado, y escuchó los llantos de su hijo menor.
Fue, sin despertar a Ámbar, y vio que estaban los tres dormidos en la cuna.
-¿Qué sucede? ¿Están bien?
Matt miró con odio a su padre.
-Brendan está mal porque Emion no está.
-¿Cómo que no está...?
El blondo, con un mal presentimiento, fue hasta el cuarto que antes ocupaba Hermione, y vio que en su cama dormía una señora mayor.
Empezó a llover. Pero era una lluvia torrencial. Habían rayos y relámpagos. Llovía como nunca.
Hermione estaba en la plaza de niños, mientras la lluvia la mojaba. Su bolso se mojó, y era probable que hasta su ropa se empapara. Sonó su celular, abrió el paraguas y atendió.
-¡Hermione! ¿Dónde estás? ¿Por qué te fuiste?
-Usted y su novia me despidieron, ¿recuerda?- dijo Hermione, con rencor. La lluvia no amainaba.
-Sea lo que haya hecho, mi culpa no fue. Dime donde estás, que te voy a buscar en el auto. Hay una lluvia espantosa.
-Y yo lo sé mejor que nadie. Estoy en la plaza mojándome como un pez- dijo Hermione, y colgó.
Draco entró al auto Mercedez Benz negro, y fue hasta la plaza. La mujer de sus sueños estaba allí, con aire triste.
Salió del auto y corrió hasta ella. Hermione lo miró.
-¿Viene a decirme que vuelva a su casa?
-Sí, desde luego. Vamos.
Hermione se incorporó, y Draco la besó como nunca antes. Se abrazaron, bajo la lluvia torrencial.
-¡Te amo, te amo!- gritó Draco, y la llevó al auto-. Por favor, nunca más te vayas de mi casa.
Llegaron, y entraron los dos. Los niños le habían pegado con un palote a Ámbar para que no despertara, pues ellos sabían que Hermione volvería.
-¡Emion! ¡Emion!- chillaron Matt y Jessica.
-¡Mama! ¡Mama!
Hermione los abrazó, y Charity salió de su dormitorio.
-¡Hermione!
Estaban muy felices.
-¿Y dónde dormiré?- preguntó Hermione.
-Primero toma un baño, y después ve a...
-Mi habitación- dijo Charity. Draco asintió.
Al otro día, Ámbar se despertó con un notable dolor de cabeza. Fue a despertar a la niñera, pero vio que no había niñera. No había nada de ropa.
Asustada, temiendo un robo, bajó las escaleras y sintió risas de niños.
Vio, con horror y furia, que Hermione jugaba con los niños. ¡Pero ella estaba despedida!
-¿Se puede saber que hacea aquí?- preguntó Ámbar.
-Soy la niñera, señorita Jones- dijo con naturalidad la castaña.
-¡Pero estabas despedida!
-Sí, Ámbar. Estaba- dijo Draco-. ¿Se puede saber qué me hiciste para que ambos despidiéramos a Hermione?
-No sé de que me hablas- dijo la aludida.
-Bien. Por esta vez pasa. Pero no habrá una próxima vez- dijo furioso Draco.
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Prox cap: ¿No me vas a pedir casamiento?