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Historia 48998 — capítulo 12

Con Hermione otra vez en la casa, los niños estaban más felices que nunca. Draco estaba más animado, Charity cocinaba con más entusiasmo pero... Ámbar era Ámbar y nunca iba a cambiar.

La castaña salía a escondidas todas las noches con Draco a la azotea, donde pasaban quince deliciosos minutos, a la luz de la luna, abrazados y besándose. Después, volvían a sus vidas, rogando que el día pasara volando para volver a verse como novios, o amantes.

-¿Qué va a pasar con Ámbar?- preguntó Hermione, esa noche, cuando estaban en la azotea.

-No lo sé.

-¿La vas a dejar o me vas a dejar a mí?- insistió Hermione, dándole un corto beso en los labios.

-Por ahora no sé. Tenemos que cubrir bien esto antes de poder presentarte como la "novia de Draco Malfoy, el empresario más importante de los Estados Unidos", ¿no crees?

Hermione se levantó. Escuchaba los llantos de Brendan.

Corrieron, y vieron que el niño se agitaba incontrolablemente.

-¡Llama al médico, Draco!- gritó Hermione.

Draco corrió hasta el teléfono, mientras Hermione le hacía los acostumbrados masajes, pero no se calmaba, y los niños, despiertos, fueron a ver que pasaba.

-Tranquilos, tranquilos- les dijo Hermione-. Quédense tranquilos.

Brendan seguía llorando y gritando, y Charity y Ámbar aparecieron.

Hermione repitió el masaje, que lo calmó apenas.

-¡Señor! ¿Y el médico?- gritó nerviosa Hermione.

-¡Ya viene en camino!

El doctor Thomas fue, y examinó a Brendan, que no paraba de llorar.

-Apendicitis.

-Pero... otras veces le dolía la panza y con unos masajes calmaba- dijo Hermione.

-Eso no tiene nada que ver. Esas veces podrían ser gases, flatulencias, pero esta vez es apendicitis. Hay que extirparle el apéndice lo más rápido posible. Hay que internarlo- dijo Dean Thomas, mirando a Draco-. ¿Alguno más en su familia tuvo esto, señor Malfoy?

-No que yo recuerde... Solo mi esposa difunta, Juliette, tuvo de pequeña- dijo Draco.

-¿Quiere decir que es hereditario?- preguntó Hermione.

-No, no es hereditario. Solo tenía la duda.

Fue una ambulancia, y solo se permitió a dos personas ir con él hasta el hospital. Fueron Draco y Ámbar, ya que si dejaba a los niños con la señorita Jones, podría ser un caos.

Hermione vistió a los niños, y con Charity y ellos dos fueron al hospital. Cuando llegaron, Brendan iba a ser llevado al quirófano.

-¿Cómo estaba?- preguntó Hermione a Draco, que llegaba con Ámbar.

-Está bien, supongo. Lloraba sin parar, pero con la anestecia que le dieron se durmió. Dicen que la operación tomará unas dos o tres horas...

Hermione se contuvo de abrazarlo, y se sentó con los niños.

Esperaron unas horas, hasta que los doctores salieron con Brendan en una camilla. Lo llevaron a una sala normal, y quedó internado un día. Como era pequeño, era peligroso dejarlo ir a casa sin control médico.

-¿Quién es la madre?- preguntó el doctor-. El niño murmuraba algo así como "mama Emion".

-La madre murió, señor- dijo Charity. Draco estaba tomando un café-. Pero le dice "mama Emion" a la niñera.

Hermione miró a su pequeño, que dormía.

-¿Cuanto tendrá que estar internado aquí?- preguntó fingiendo preocupación Ámbar.

-Mañana ya puede irse. Solo necesitamos hacerle placas y un control médico de rutina- dijo el señor Thomas.

Hermione y Draco se quedaron con Brendan, y los niños, la mucama y Jones volvieron a la casa.

Draco le tomó la mano a Hermione, y después se abrazaron.

Brendan despertó, lentamente, y vio a su "mama" y a su papá.

-Ma... ma...

Hermione se sobresaltó y le besó la frente.

-Mañana estarás en casa otra vez, Brendan... ¿Estás mejor?

-Zi...

Al otro día, Brendan estaba mirando televisión con sus hermanos.

Ámbar miraba la foto del casamiento de Juliette y Draco. ¿Cuando se iba a casar ella?

Tal vez pasaran unos meses pero... ¡Ella quería ser Ámbar Malfoy!

Draco miró a su novia, con la fotografía en las manos, y suspiró. Todavía faltaba el casamiento... Pero él amaba a Hermione. Era como que si estaba un día sin ella, el mundo se acabara, el cielo se desplomara o si como tuviera que suicidarse. Era un amor raro. Era la primera vez que le sucedía.

Hermione miraba desde la distancia a Draco. Cuando ellos dos se casaran, el mundo se le iba a acabar. Para peor, si tenían hijos... Ella tendría que cuidarlos, encargarse de ellos... Había soportado ver el compromiso, pero creía que si veía su casamiento, era mejor suicidarse. Eso. Antes muerta que ver al amor de su vida casándose con otra, a la que ni siquiera ama. Solo por presión de los señores Malfoy.

Cuando Ámbar se casara con él, haría lo posible para permanecer a su lado unos meses, un año, quizá, y lo mataría o se divorciaría. Tal vez, la primera opción era la correcta. Matarlo para que Hermione sufriera y para quedarse con todo el dinero. Matarlo para entregar a los niños a un orfanato, y deshacerse de ellos para siempre.

Hermione miró a Draco, con una nota de tristeza, y miró a los niños, que reían por la película para niños, Alicia en el País de las Maravillas.

"Por qué, Draco... Si tú me amas, debes de estar conmigo, no con ella... Recapacita, Draco, y ven conmigo..."- pensaba Hermione.

"Te amo tanto, Hermione... Pero no puedo estar contigo, debo estar con ella..."- pensaba Draco.

Jessica miró a su padre y a su niñera, que se miraban con tristeza. Ella comprendía cuanto se querían, entendía todo lo que pasaba allí.

-Emion, Emion.

-¿Sí, pequeña?

-Tú quiedes a papá, ¿vedad?

-¡Shh!- chistó Matt-. ¡La buja no sabe nada!

-Sí, claro que lo quiero. Es imposible no querer a una persona como tu padre.

-¿Lo quiedes como mamá quedía a papá?- sonrió Jessie.

-No sé como lo quería ella, pequeña.

-Lo quedía como novio- dijo Matthew.

-Sigan mirando la película- dijo ruborizada Hermione. Brendan se había quedado dormido en el sofá, con la cabeza apoyada en la pierna izquierda de Hermione.

Era de noche.

Ámbar se acerco sensualmente a Draco, cuando vio que él no estaba. Subió a la azotea, y los vio besarse. ¡Demonios!

Esperó a que él volviera, mientras se hacía la dormida.

Despertó, y miró al blondo.

-¿Cuándo nos casaremos?

-Ahora no...

-Yo quiero casarme contigo, amor- dijo Ámbar, persuasiva.

-Hablamos mañana.

Ámbar lo agarró del hombro.

-¿Y no me vas a pedir casamiento?

-Algún día.

-¡Draco!

-Está bien, está bien... En un tiempo te lo pediré- dijo adormilado Draco.

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Prox cap: Te amo