← Historia 48998 · de
Historia 48998 — capítulo 31
Hermione sonrió a sus pequeñines, que ya contaban con una semana. Habían permanecido en el hospital porque había que hacerle checkeos y había que vacunarlos, pero ese día, volverían a su casa, para ser una preciosa familia, la familia Malfoy.
-Señora Malfoy- dijo la enfermera, llegando con las criaturas.
Que raro que sonaba "Señora Malfoy"...
-Ya está listo. El señor Malfoy está esperando en su auto, en el estacionamiento, listo para llevarlos a su casa- dijo la joven, sonriendo con afecto, y le entregó sus hijos-. Son preciosos. ¿Cómo se llaman?
-Dylan y Josephine- contestó Hermione-. Mis hijastros les pusieron así.
-Creí que eran suyos... ¿Eran los tres niños rubios?
-Sí.
-Ah... Bueno, la ayudo.
Hermione se sentó en la silla de ruedas, y la llevaron hasta el estacionamiento. Agradeciendo todo, Hermione entró al auto, en el asiento trasero, con sus dos bebés. Draco había comprado dos asientos de bebés, así que puso a Dylan a su izquierda y a Josephine a su derecha.
-Están preciosos- dijo sonriendo Draco.
Condujo hasta la mansión, donde estaban esperando Charity y los niños.
-¡Mama, mama! ¡Hemanitos!- chilló Jessica, emocionada, provocando que los pequeñitos estallaran en un sonoro llanto, al que inmediatamente se unió Brendan. Hermione les chistó suavemente a los bebés, y los balanceó un poco, para que se calmaran, y a Brendan lo tuvo que calmar Draco-. ¡Pedón!
-No pasa nada, pero recuerden que mientras los niños sean pequeños, tienen que contenerse de gritar y hacer escándalos- dijo Draco, mientras que le daba a Brendan a Charity y cargaba a Dylan.
Brendan miró con ojitos llenos de lágrimas a su madre, y cuando entraron, se escabulló a un rincón a llorar silenciosamente, jugando con sus muñecos.
-Josephine- canturreó Hermione, haciéndole cosquillas a la bebé, que gemía y reía.
Dylan miraba a su alrededor, sorprendido. Jessie y Matt dibujaban para sus hermanitos, pero Hermione y Draco no se daban cuenta de que Brendan estaba solo en un rincón, llorando desesperado, por un amor que él creía que estaba perdido.
Media hora después, cuando iban a merendar, Hermione buscó desesperada a Brendan.
-¿Brendan? ¿Dónde está Brendan?
Finalmente lo encontró en el rincón, empapado en lágrimas.
-¡Mi pequeño!
Brendan pataleó y chilló, para que no lo cargara, y le gritó cosas ininteligibles. Preocupada, y agobiada por la tristeza, se apartó de él y fue a hablar con Draco.
-Prepara la bañera- dijo la castaña.
Cargó otra vez a Brendan, que intentó morderla, (dramático, ¿verdad?), y lo llevó dificultosamente al baño, y con ropa y todo, sabiendo que no hacía calor, lo metió al agua congelada y el niño se calló.
-¡Mira, Brendan! ¡Yo te dije millones de veces que te sigo queriendo, pero tienes que saber que cuando tienes unos hermanitos muy pequeños, que tengo que cuidar mucho, porque son débiles e indefensos, tengo que encargarme un poco más de ellos que de ti!- exclamó dolida Hermione, y el pequeño la miró, con los ojos humedecidos-. ¡Me duele muchísimo decirte esto, pero no eres el centro del mundo, existen muchas personas a las que debo cuidar, a tu alrededor!
Brendan bajó la cabeza, mirando como se congelaba.
-¡Así que, vas a tener que aguantar un poco esta situación! ¡Cuando tú eras pequeñito, como una aceituna, cuando Juliette había muerto, Draco tuvo que cuidarte más a ti que a tus hermanos, y ellos lo aceptaron perfectamente, porque sabían que eso se detendría y los cuidaría a todos por igual, sin dejar a nadie aparte!
El niño, dejó escapar unas lágrimas, y asintió. Era un pequeño bastante inteligente para tener esa edad.
-¿Está todo bien, ahora?- preguntó más amable Hermione, y lo secó-. Por favor, no me hagas decirte estas cosas otra vez.
Fue hasta su cuarto y lo acostó un rato en la cuna, mientras que Draco cantaba canciones de cuna a los restantes niños.
Era de noche. Dylan y Josephine dormían en sus nuevas cunas, muy tranquilos, mientras que Brendan pensaba en todo lo que le había dicho Hermione.
Hermione despertó con un llanto proveniente de la habitación contigua, a las cuatro de la madrugada. Se levantó a duras penas, mirando a Draco, que dormía como si estuviera en el campo, muy tranquilo. Se puso la bata y fue a la habitación de los mellizos, en donde antes estaban los aparatos de gimnasia de Ámbar.
-¿Qué pasa, pequeñines?
Alimentó a Josephine, y se quedó un rato, sentada en el piso, aunque terminó durmiendo el resto de la noche allí, y fue allí donde Matthew la encontró, a la mañana.
-¡Mama Emion!
Hermione despertó, muy incómoda, y exhaló un suspiro de protesta cuando vio que estaba apoyada en la cuna de la pequeña.
-Hola, cariño.
-¿Te domiste aquí?
-Sí, Matt... Pero no se lo digas a tu padre, aunque lo debe de saber.
-Sí, mama- dijo Matt, y la ayudó a levantarse-. Ya desayunamos.
-¿Y por qué no me despertaste antes?- protestó la muchacha.
-Porque papá dijo que te dejara dormir- contestó Matthew-. Y Charity salió con Jess y Brendan a distraerlos, porque Brendan está deprimido.
Hermione suspiró, y caminó hasta las escaleras.
-¿Y Dy? ¿Y Jo?
-Papá está con ellos- respondió el niño, mientras bajaban las escaleras.
-¡Hermione! ¡Despertaste!- dijo sonriendo burlón Draco.
-Muy chistoso- espetó Hermione-. Dormí en el cuarto de los niños porque Josephine lloró en la noche y tú no te enteraste.
Esa fue la primera discusión, que tuvieron ambos.
-¿Me estás culpando por no haberme despertado de noche?
Matthew se escabulló.
-¡Sí! ¡Se supone que no son solo mis hijos! ¿No te diste cuenta de ese detalle? ¿Quién puso el condimento especial para crear bebés?- gritó Hermione. El haber dormido mal y ese detalle habían hecho que explotara.
-¡Perdone, señora Malfoy, pero no desperté porque tuve mucho trabajo ayer por la noche, si no recuerdas bien, Hermione, llegué a las tres de la madrugada!- estalló Draco.
La castaña se secó las lágrimas de rabia, y se fue hecha un huracán hasta su habitación. Se dio un baño y no bajó las escaleras. Estaba en la azotea.
-¡Hermione!- llamó Draco, subiendo las escaleras.
-No quiero hablar contigo- dijo la muchacha, y chocándose con él sin querer, bajó las escaleras, puso a los bebés, con cuidado, en el coche, y se colgó la cartera-. Voy a salir con los niños.
Draco quiso decir algo, pero se calló. La culpa era suya, y solo suya. Él la había provocado, y él le había seguido la discusión.
Se sentó en el sillón. Esperaría a que su mujer llegara y se reconciliarían.
Cuando llegó, se dio cuenta enseguida que el encontronazo había enojado mucho a Hermione.
-Hermione, amor...
-Hoy quiero que me dejes tranquila- dijo duramente Hermione, y empezó a jugar con Brendan, que estaba sonrosado.
-Hermione- dijo más duro Draco, y le agarró del codo.
-¡Que me sueltes!
Draco cargó a Dylan, que abrió sus grandes ojos grises, y le sonrió.
-Ojalá que no tengas novia hasta que tengas más o menos cincuenta años- bromeó, y Hermione reprimió una sonrisa.
Finalmente, Hermione fue y lo besó. Era evidente que no podía estar peleada con su esposo.
Dejen comments!
Prox cap: Obstáculos