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Historia 48998 — capítulo 33
Ya 33 capitulos! No lo puedo creer...
Lo maxio que puede abarcar esta historia son 45 o 40 capitulos, queridos lectores... Pero vendrá una secuela y tal vez una precuela de La niñera de los Malfoy, en los tiempos del Draco adolescente y la llegada de Juliette...
Disfruten su leida!
La casa era muy diferente con los mellizos. Los tres mayores se sentían algo abandonados, pero como Jessica y Matthew ya habían pasado por eso hacía un tiempo atrás, con la llegada de Brendan, no se preocuparon mucho. El que sí se preocupaba era Brendan.
-¡Hola!- saludó alegremente Kim, cuando Charity le abrió la puerta con incredulidad.
-Perdón, señorita Bar...
-Vine para ver a Draco y a los pequeños- aclaró la Barbie, mientras que dos chicos (Harry y Ron) entraban con multitud de bolsas con colores brillantes.
-Señorita...
-¿Kim?
-¡Hola, Draco!- exclamó entusiasta Kim, y miró a Harry y a Ron, que bufaban por todas las bolsas-. Ah, chicos, muchas gracias... Les agradezco su ayuda.
-Como diga- dijo entre dientes Harry, y salieron de la Manión.
-¿Se puede saber que es todo esto?- preguntó perpleja Hermione, bajando con una bata y una toalla en la cabeza, acababa de salir del baño.
-Regalos.
-¿Regalos?- dijeron Draco y Hermione.
-Para sus hijos- dijo rebosante de felicidad Kim.
-Draco, quiero hablar contigo- dijo con dureza Hermione.
En el despacho
-¿Se puede saber que es lo que quiere tu ex noviecita cara de Barbie hueca?- preguntó irritada la muchacha, mientras que pensaba en sus mellizos, que dormían la siesta.
-No lo sé, te lo juro.
-Draco... Ninguna persona es capaz de gastarse tanto dinero en cosas para niños que ni siquiera son sus hijos, a no ser que fueran sus ahijados, pero en ese caso, ella no lo es.
-Lo sé, lo sé, amor...
-Ve y dile que no aceptaremos todo eso- dijo cortante Hermione.
-Es para los niños, no para nosotros.
-Ellos están en clase de natación y cuando vuelvan, yo misma los llevaré al shopping a comprarse juguetes y...
Draco se acercó a su esposa.
-Me parece que alguien está celosa- canturreó.
-¡Sí, es posible! ¡Cada vez que estamos en paz en esta casa, siempre aparece una muchachita con el poder de la hermosura y la seducción sin límites, con ganas de quedarse con el amor de mi vida!- explotó Hermione.
Draco rió entre dientes y la besó.
-Nunca te dejaré, ¿de acuerdo? Tú eres mi esposa y eso no lo cambiará nadie- le aseguró, y Hermione miró al techo, colorada de ira.
-Dile que se vaya y que no vuelva- exigió la castaña.
-Perdóname, cariño, pero eso no lo voy a permitir- dijo en tono duro Draco, y Hermione se sobresaltó-. Ella es una amiga de mi adolescencia...
-Ex novia- interrumpió entre murmullos Hermione.
-...y tiene todo el derecho de venir a visitarnos- dijo como si no hubiera oído nada Draco.
Hermione se cruzó de brazos y caminó hasta la puerta.
-Si no lo haces tú lo hago yo- amenazó.
Draco se escandalizó y agarró del codo a su esposa.
-¡Deja de comportarte como una chiquilina!
Hermione abrió la boca, terriblemente ofendida.
-¿Conque chiquilina, eh? ¿Por qué no le dices eso mismo a tu amiguita cara de No-Me-Sé-La-Tabla-Del-Uno?
Hermione salió de la habitación, pateó sin querer una caja con colores flúors y se fue a la habitación.
Draco se mordió el labio, rabioso.
Horas después, fue a la habitación matrimonial, y le sorprendió ver que habia una gran maleta encima de la cama de fierro color dorado.
-¿Se puede saber que es esto?
-Creo que debemos distanciarnos unos días- dijo Hermione. Llevaba una camisa blanca, con los puños desprendidos, un chaleco de jean, escote en V, unos jeans chupines y botas de cuero negras.
-¿Qué?
-Eso mismo. Ya veo que mientras haya mujeres rondando en tu cabeza, no estaremos en paz- dijo Hermione, y cogió la maleta con una mano y una cuna doble portátil con la otra, donde estaban durmiendo sus mellizos.
-¿Y te llevarás a Dylan y a Jo?- preguntó indignado Draco.
-Sí. Sin la madre no pueden vivir y además no podría dejártelos a ti, ya que de seguro aparecerían las gemelas de Kim y harían cualquier cosa con los cinco.
-¿Y los otros, qué?
-¿Quieres que me los lleve? Con mucho gusto lo haría pero no puedo separarlos de su padre, ya que yo no soy su madre real- dijo con ironía Hermione, y salió por la puerta.
-Ellos son mis hijos- dijo señalándolos Draco.
-También míos, y te aseguro que unos niños sin la madre es algo horroroso de ver.
Hermione bajó las escaleras con la maleta, mientras que veía a sus hijo jugar con los muñecos, obsequio de Kim.
-¡Mama!
Jessica y Matthew corrieron hasta ella, y Brendan empezó a llorar.
-¡Mama, mama! ¿Te vas?
Jessica hizo pucherito.
-Lo lamento mucho, hermosos, pero... Tengo que irme durante unos días- dijo Hermione, tan triste como ellos, y tan irritada como Draco.
Draco miró a Brendan.
-No llores, Brendan... Mamá volverá en unos días.
Hermione besó y abrazó a sus tres hijitos, y salió por la puerta principal.
Tomó un taxi, y se fue a un hotel.
-¡Hola Draco!- exclamó Kim, al otro día.
-Que plaga- dijo sin molestarse en susurrar Charity. Kim borró un poco su sonrisa por la frase de la mucama y porque vio que no estaba Hermione.
-Draco, Draco... ¿Qué pasó?- preguntó, horrorizada, al ver que tampoco estaban los mellizos.
-Hermione se fue con los mellizos- dijo con voz apagada Draco-. Por una discusión.
-Espero que se arregle todo entre ustedes- dijo con sinceridad la Barbie.
-Mmm... ¿Kim?- Draco había decidido terminar con todo.
-Sí.
-Es tu culpa.
Kim miró confundida a Draco.
-¿Qué cosa es mi culpa?
-Hermione está celosa y tiene razón- continuó Draco, paseándose por la habitación-. Ella tiene razón en lo que cree. Tú no eres nadie para hacerles tantos regalos a los niños, puesto que no eres ni su madrina. Estás intentando ganarte mi corazó y el de los niños, seguramente para desterrar de esta casa a Hermione y...
Kim lloraba.
-¿Tú de veras crees eso solo porque tu esposa lo dice? ¡Cuando te conocí no eras así!
-Vete de aquí- dijo duramente Draco.
-¿Qué?
-¡No quiero arruinar mi matrimonio!- gritó Draco.
-¡Yo no tenía la intención de separarlos, Draco, créeme por favor!- chilló Kim.
Jessica fue con un trozo de manteca hasta la puerta, sigilosamente, y la colocó allí.
Kim, rabiosa pero herida, corrió hasta la puerta y pisó con sus tacones la mantequilla. Soltó un chillido y cayó al piso.
Jessica soltó una carcajada, y Draco sonrió a modo de disculpa.
-Mmm... ¿Kim?
-¡¡¡Qué!!!
-Creo que te ensuciaste los zapatos.
En el proximo capitulo, Draco irá a buscar a Hermione y le pedirá perdón...
No se lo pierdan!
Prox cap: Es todo lo que dije