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Historia 48998 — capítulo 5
Brendan despertó primero, al amanecer, entre sus dos hermanos mayores. Salió sigilosamente de la colcha, y gateando, fue hasta el cuarto de Hermione. Sujeto a la colcha de la cama de su niñera, se incorporó y miró el rostro cansado y alegre de la muchacha, que dormía profundamente. Alzó una manito pequeña y le tocó la nariz.
Hermione soltó un resoplido, despertó, asustando al niño, que cayó al piso y estalló en un sonoro llanto.
La niñera, desconcertada, vio llorar a Brendan y agitó las manos.
-¡No llores, Brendan! ¡Discúlpame!- exclamó en susurros Hermione. Estiró los brazos, alzó a Brendan y lo metió en su cama, tapándolo con la linda colcha color lavanda.
Durmieron un rato más, hasta que los gritos de Draco los despertaron.
-Mama.
-No soy tu mamá, Brendan. Soy tu niñera- le dijo pacientemente Hermione.
-Mama Emion- le dijo simpático Brendan, y le besó la mejilla, y la abrazó.
-Está bien, juguemos a que soy tu mamá- dijo sonriendo ante la ternura del niño la niñera-. Vamos a despertar a tus hermanos.
Se levantaron, y Hermione vistió a Brendan, despertó a los otros y los ayudó a vestirse.
-¿Por qué gritó tu papá?- le preguntó Hermione a Jessica, que se ponía una carterita por querer ser más linda de lo que era.
-Papa ziempe guita. Ez poque laz zequetaias faltan al tabajo o enuncian- explicó Matt.
Hermione asintió, y bajaron a desayunar.
-Buenos días, niños. Buenos días, Hermione- dijo con un gruñido Draco, y siguió enguyendo sus tostadas.
-¿Puedo ayudarlo en algo, señor?
-No, gracias, Hermione. Con lo que haces está perfecto.
Hermione sentó a los dos mayores en las sillas, y a Brendan en la sillita, y se sentó a su lado para ayudarlo con su desayuno.
-¿Cómo durmieron?- preguntó Draco.
-Bien. Emion nos contó un cuento- dijo atropelladamente Jessica, provocando las risas de los jóvenes.
-El Soldadito de Plomo- especificó Matt.
-Sí, yo lo escuché- asintió Draco, mirando a Brendan-. Y hoy cuando fui a verlos como dormían, un señorito no estaba allí.
Brendan lo miró perplejo.
-El señorito Brendan se presentó en mi dormitorio y se durmió las pocas horas que pudimos conmigo hasta que nos despertaron los gritos- dijo Hermione, con alegría, y le dio con la cucharita un poco de puré-. ¿No es cierto, Brendan?
-Zí, mama- le contestó. Hermione y Draco se miraron, y al blondo se le escapó una media sonrisa. Jessica y Matt miraron a Brendan, sin poder creer lo que oían.
-¿Ahora llamas "mamá" a tu niñera?- preguntó Draco sonriente.
-No ez ieda- dijo Brendan con esfuerzo-. Ez mi mama.
-¡Emion ez la niñeda, no nuezta mama!- chilló Jessica, saltó de su silla y salió corriendo, escaleras arriba-. ¡No ez mama, no ez mama!
Draco soltó su cubierto y fue a buscar a Jessie.
-Matt... ¿Vas a seguir comiendo tu gelatina?- preguntó vacilante Hermione.
-Zi.
Brendan, alterado por el chillido de su hermana, estalló en otro llanto, y Hermione lo sentó en su regazo, intentando calmarlo.
Draco volvió, sin Jessica.
-Está en su cama, llorando.
-Voy a cal...- dijo Hermione, sentando a Brendan.
-No es necesario. Es mejor que se desahogue- cortó Draco-. Me tengo que ir a trabajar, disculpen.
Cogió su maleta y se fue, dejando a Hermione sola con Brendan y Matthew.
-Se nota que Jessica extraña mucho a su mamá- dijo con tristeza Hermione al niño, que asintió, terminando su gelatina.
-Muzo.
-Ven- dijo Hermione, cargando a Brendan y subió las escaleras con Matt detrás. Fueron al cuarto de Jessica, que estaba llorando y gimiendo-. Jessie...
-Vazanze.
-No me voy a ir porque soy tu niñera- dijo firme Hermione. Dejó al bebé en el suelo y se acercó a Jessica, le besó el cabello rubio y la miró fijamente-. Comprendo que no te guste que Brendan me llame "mamá", pero es pequeño y necesita...
-Mama ze fue, pada ziempe- dijo hipando Jessica. Se sentó y se lanzó a los brazos de Hermione-. Mama ze fue pedo voz zoz lo maz padecido a ella...
Hermione la abrazó, y Matt se les unió. Brendan los miró, y gateó hasta la niñera, y la abrazó desde atrás.
-¿Quieren ir a la plaza?- preguntó Hermione, intentando animar a Jessica. Asintieron, y preparó el coche para Brendan, y les puso el abrigo a los tres. Salieron de la Mansión y se dirigieron a la plaza, donde muchos niños jugaban-. ¿Su padre los trae aquí?
-No- dijeron Matt y Jessica.
-Papa pefiede tenenos en caza y estad en zu dezpacho- dijo la niña.
-Yo me sentaré aquí con Brendan- indicó la castaña, sentándose en un banco y sacando del coche a Brendan, y lo colocó en su regazo-. Y ustedes jueguen, pero no se alejen mucho.
Jessica y Matt salieron corriendo al tobogán, mientras que Brendan abrazaba a Hermione.
-Mama, mama.
-¿Qué pasa?
-Mama, mama. Te iedo- le dijo con dulzura Brendan, y la besó en la mejilla.
Hermione sonrió.
Unas señoras miraban incrédulas a los tres niños y a la niñera.
-Por fin alguien mete en cintura a los Malfoy- comentó con desdén una a su amiga.
-Es obvio que esa chiruza es novia del señor Malfoy...
Hermione las escuchó, pero las ignoró.
-Ella es la domadora, y ellos los domados- dijo la primera-. Yo misma me presenté para ser niñera, pero esos monstruos me ahuyentaron. Es lógico que, siendo novia del jefe, ella quedaría.
-Para su información, señora, yo no soy novia de nadie- dijo en voz alta Hermione, y se paró. Tenía todavía en sus brazos a Brendan Malfoy, que estaba a punto de dormirse-. Me gané el empleo porque soy una buena niñera, y les doy mi cariño a los tres.
-No juegues con ellos dos, Frank- le dijo la segunda mujer a su hijo, de la edad de Jessica-. Nos vamos.
Jessica y Matthew jugaron por unas horas, pero tuvieron que volver a almorzar.
-¿Se divirtieron?- preguntó Hermione.
-¡Muzo!- dijeron ambos. Brendan dormía en el cochecito.
-Entonces, después de desayunar, todos los días, sin excepción, iremos allí y podrán jugar- decidió Hermione, y miró un retrato de su jefe-. Pero con el permiso de su papá, obvio.
Matt subió a lavarse las manos, y Jessica se quedó con Hermione.
-¿Conoces a esas dos señoras?
-Fuedon nueztaz niñeaz pod una hoda y media- explicó Jessie-. Zon bujas.
Hermione sonrió, y sirvió el almuerzo con ayuda de la nueva mucama, Charity Burbage.
-La verdad, es que haces un gran trabajo con ellos- dijo asombrada Charity, que era mayor que Hermione.
-Gracias.
-Diez niñeras pasaron por aquí y no lograron lo que tú has logrado- explicó Charity, sirviendo la comida-. Eran todas unas brujas, como dice Jessie, que solo querían conquistar al señor Malfoy y amargar a los niños.
-Oí a dos señoras, que fueron niñeras aquí de prueba, decirme que yo era la domadora y ellos los domados- le dijo Hermione, cuando se sentaban todos.
-Ah, seguro que fueron Mandy y Sallie- comentó desdeñosa Charity-. Mandy olvidó sacar a Brendan de la bañera, y Draco lo descubrió un rato después, casi ahogándose porque el grifo estaba abierto.
-Que horror- dijo Hermione-. Decidimos con los niños que iremos todos los días a la plaza.
-Está perfecto- dijo Charity-. Así conocen a más niños y se divierten más. Aquí solo se encierran en la casa, hacen travesuras y no tienen mucho a su padre.
-Mama- repitió Brendan, cuando Draco volvió para almorzar-. Mama Emion.
Draco puso cara de pena, y se sentó a comer.
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