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Historia 49202 — capítulo 5

CAPITULO 4

"CERCA"

Al terminar las clases, Isabelle y Nate invitaron a Alec a un lugar donde solían ir a tomar café… Starbucks, o algo así había oído Alec. A éste no le importaba, puesto que toda la comida, le sabía a tierra agria. Aquello no le hacía gracia, pero creía que se tenía que sacrificar para que ninguno de los dos sospechara algo.

Alec, antes de la invitación de sus amigos, se había puesto los lentes de contacto negros, ya que los otros se habían disuelto y, por poco, Isabelle se da cuenta de ello.

Los tres caminaron mientras charlaban. Alec ya se había acostumbrado al paso humano, a pesar de que solo lo había hecho un par de días.

La nieve cubría todo Londres. Era hermoso. Y el sol estaba oculto, aunque Alec decidió, por si las dudas, quedarse en la sombra, un poco rezagado de sus amigos, que habían comenzado a hablar sobre cosas de su edad. Cosas que Alec no entendía.

Al parecer, Isabelle era novia de un tipo que no le agradaba para nada a Nate, y por ello discutían.

Al llegar al café, Isabelle y Nate pidieron rápidamente un café moka.

- ¿Qué quieres tú? - Le preguntó Isabelle a Alec

- Lo mismo - Dijo éste. De todas maneras, Alec sabía que le sabría tan asqueroso, que no sabía si debía de volver a cazar al día siguiente… o esa misma noche.

Alec pagó con la tarjeta, aunque después se arrepintió un poco ¿Qué pasaría si Aro revisara para qué usaba la tarjeta? ¿Y si descubriera que estaba comprando comida con sabor a tierra?

Cuando la persona encargada les dio sus cafés, Isabelle y Nate le preguntaron a Alec si quería ir a la terraza, que era un lugar donde bebían los cafés o comer cualquier cosa que ahí vendían.

Alec mintió, puesto que no podía decirles que no. Sospecharían. Éste solo esperaba que no hubiera algún lugar soleado en aquél lugar.

Para su alivio, Isabelle y Nate eligieron un lugar que estaba cubierto de sombras, gracias a un edificio que se encontraba cerca de éste local, y que era más alto que éste.

Al sentarse, lo primero que hicieron Nate e Isabelle, fue tomar de sus cafés varios sorbos grandes. Alec, un poco nervioso, un poco asqueado, bebió igual que ellos.

Por poco tira todo el café, ya que hacía siglos que Alec comía algo que los humanos comían, por lo que aquél sabor fue el más horrible de todos. Intentó disimular, mirando hacia las personas que caminaban por debajo de ellos. La terraza tenía una vista estupenda, tuvo que reconocer Alec.

Las calles estaban llenas de personas, carros y algunos perros que pasaban por ahí. Todo lucía muy tranquilo, a pesar de todo.

- …Fue poco amable, ¿Sabes? - Decía Isabelle, cuando Alec dio un respingo. No se había dado cuenta del momento en el que Isabelle había comenzado a hablar. Aquello siempre le había parecido imposible.

- ¿De qué hablan? - Preguntó Alec, sintiéndose un poco torpe el no haber escuchado lo demás

- De la chica nueva - Le contestó Nate - ¿Qué decías, Belle? (N/A: Se pronuncia Bel)

- Esa chica, no me ha agradado para nada - Continuó - Se ha sentado conmigo en historia, y siento que se cree demasiado, no sé si me entienden. Su mirada parecía repasar a todos, como si fuéramos inferiores a ella.

Alec recordó que la chica nueva se trataba de Joanne, el hermoso ángel de las oficinas.

- Vamos, quizá se encontraba demasiado tímida como para hablar con alguien - La defendió Alec - Quizá confundiste su mirada de superioridad como una de timidez total

- Puede que sean imaginaciones mías - Coincidió Isabelle, pensativa

- Es cierto, puede que solo haya sido timidez - Nate también parecía pensativo - Lo que ocurre es que Isabelle siempre confunde las miradas - Le explicó a Alec, mientras Isabelle asentía.

- ¿A dónde vives? - Preguntó Nate

- A las afueras - Alec dijo aquello restándole importancia

- ¿Caminaste de las afueras a la escuela? - Isabelle parecía sorprendida - Es un largo trecho

- No si tienes la cabeza llena de cosas que pensar - Le dijo amablemente Alec.

Los tres pasaron un rato agradable, mientras Alec bebía de aquella tierra agria. No era agradable, pero Alec coincidía en que no era el fin del mundo si se podía tomar todo aquél enorme vaso de café.

Cuando terminaron sus cafés y se dirigieron a la calle, Nate decidió comprar un periódico.

- ¿Qué haces? - Preguntó Isabelle, cuando Nate solo tomó una parte de éste, la parte de deportes, y lo demás lo iba a tirar por un cubo de basura

- ¿Lo quieres? - Inquirió éste. Isabelle le arrebató el periódico.

- ¿Por qué tirar algo que puede servir? - Se limitó a decir ésta, y comenzó a hojear el periódico, mientras los tres se sentaban en una banca, ya que habían llegado a un parque - Noticias locales - Musitó y se sumió a la lectura

Nate se encogió de hombros e izo lo mismo con su parte de periódico.

- No puede ser… - La voz de Isabelle sonaba preocupada

- Lo sé… ¿Cómo es que Inglaterra no ganó en aquél juego contra Francia? - Se quejó Nate, a su vez

- Es algo serio - Le dijo Isabelle, pálida como la misma nieve que se encontraba en todos los lugares.

- ¿Qué ocurre? - Nate dejó el periódico a un lado, y miró lo que Isabelle tenía en las manos

- Han muerto dos personas… A las afueras de Londres - Dicho eso, miró a Alec, que parecía confundido.

Alec entonces recordó a los primeros ingleses que había cenado al llegar. Tenía ganas de decirle a Isabelle que ella no se tenía que preocupar por él, y que los humanos cerca (Incluidos ellos) debían huir de Alec. Éste sabía que no podía decirles nada, aunque lo había deseado con todas sus fuerzas.

- Me cuidaré - Le prometió a Isabelle. Aquello era verdad, ya que Alec pensó que debía de irse a un lugar un poco más lejos para matar a las personas, y así no preocupar a nadie cerca. Alec sabía que sería peligroso.

- "Las personas han quedado sin una sola gota de sangre" - Leyó Isabelle - "Y lucen una marca en forma de media luna cada uno. Aquellas marcas parecen ser de unas mordidas" - Terminó de leer, con el ceño fruncido

Nate rió a carcajadas, ante las miradas de incredulidad de Alec e Isabelle.

- Lo más seguro es que se trate de Vampiros - Dijo, ahora en un tono más serio

Alec se quedó rígido. ¿Había dicho Vampiros? Alec creía que lo decía enserio, puesto que su cara de seriedad era tal, que éste no creyó que se tratase de alguna broma. Alec pensaba en aquello, sin poder moverse ni un solo milímetro.

- Tranquilo, Alec - Le dijo Isabelle, mirando severamente a Nate - Él solo está bromeando. Quiere hacerse el gracioso.

Nate volvió a reír a carcajadas.

- ¿Crees en los Vampiros? - Le preguntó después de ello

- No, no creo en Vampiros - Le afirmó Alec, pensando que las mentiras eran horribles. Él no deseaba mentirles más a sus amigos.

Después de irse del parque, los tres se dirigieron hacia la casa de Nate, donde Alec le ayudaría con las clases de literatura, e intentaría hacerlas un poco más divertidas. Nate les había asegurado que nadie se encontraría en la casa, a excepción de su pequeño hermano, Jason, pero también les había dicho que no les molestaría, ya que era como Isabelle. A Alec le causó gracia que Nate dijera "Cerebrito" para referirse a Isabelle, aunque por la cara de la chica, no se rió de aquello.

Todo aquello, Alec creyó que se lo decía solo a él, puesto que Isabelle le había contado que Nate y ella eran amigos desde que eran unos pequeños niños.

Cuando llegaron a la casa, Alec comenzó a instruir a Nate en aquello de la literatura.

- ¿Acaso viviste en el siglo XIX? - Le preguntó Isabelle, después de un par de horas de estar estudiando la materia. Nate bromeaba con Alec, pero por lo menos parecía comprender - Ya sabes, es un poco difícil…

- Lo que ocurre es que hacía un tiempo había vivido con mi abuelo, quien solo tenía libros de aquél siglo para entretenerse, así que… - Le contestó Alec, mintiendo con fluidez.

En aquellos momentos, mientras seguía instruyendo a Nate, Alec deseó poder no mentirles a sus amigos, ya que las mentiras le dolían a él como si fueran dolorosos puñales que le apuñalaban, aunque sabía que aquello era imposible, ya que no le creerían, y de otro modo, Alec sabía que, si les daba pruebas, lo más probable era que le odiarían y temerían, ya que él bebía sangre humana. Mataba humanos, y ellos lo eran.

Alec también pensó que habían estado muy cerca de la verdad, por la broma de Nate sobre los Vampiros, y lo que le había preguntado Isabelle acerca de que si había vivido en el siglo XIX, aunque ambas habían sido bromas, habían estado muy cerca.

- Nate - La voz infantil izo que Isabelle diera un respingo, aunque Alec ya había notado la presencia de aquellos pequeños pasos acercarse a ellos - Mira lo que le he hecho a tu muñeco

Al llegar, el pequeño hermano de Nate, que parecía una miniatura de él, por los cabellos rubios y ojos azules, le mostró a Nate una figura de acción de Darth Vader. Alec no era fan de Star Wars, pero había visto la película, por lo que reconoció el personaje sin ningún problema. Nate parecía a punto de desmayarse, pero Alec no sabía por qué.

De repente, Nate comenzó a correr tras su hermano, mientras Alec e Isabelle reían. Alec no lo comprendía, pero aquello le había hecho reírse como loco. Él había pensado que la cara que había puesto Nate había sido divertida. Al parecer, Isabelle creía lo mismo, por lo que seguía riendo.

- ¿Por qué ha perseguido a su hermano? - Preguntó Alec a Isabelle, cuando terminaron de reír.

- Porque Nate tiene aquello desde que era pequeño. Sé que no le gusta que abran sus muñecos. Pero ese es el motivo por el cual Jason les abre.

Nate regresó, con su muñeco de Darth Vader.

- ¿Te gusta coleccionarlos? - Alec preguntó lo primero que se le vino a la mente, gracias a la expresión algo triste de Nate.

- Tengo Varios, pero aún no los completo - Le contestó - Éste ya no es de colección - Dicho eso, tiró al muñeco al suelo - Tendré que volver a comprarlo.

Alec le miró como si estuviera loco.

- ¡No me mires así! - Dijo Nate, un poco ofendido - Es mejor coleccionar cosas de Star Wars que zapatos

Alec le miró entonces confundido, pero Nate señaló a Isabelle.

- No es colección - Se extrañó ella

- Vamos ¿Cuántos tienes? ¿Seiscientos?

- Exagerado - Le dijo Isabelle, mientras le daba un codazo juguetón

- ¿Tienes hermanos? - Le preguntó Nate a Alec, cuando Jason se asomó por la puerta de la sala, que era el lugar donde se encontraban.

- Tengo una hermana gemela y un hermano mayor - Contestó Alec, pensando en Jane y en Demetri

- Nate desearía que su hermano fuera mayor - Afirmó Isabelle a Alec - Para que él no le molestara con que sabe más que él, porque sería lógico. Así tampoco le tomaría sus muñecos

- Créeme, preferiría un hermano pequeño que a Jane. Ella es tan malvada en todo el sentido de la palabra

" Termina de una buena vez con esto, Alec " La voz de su hermana retumbó sus oídos, como aquella aguda voz que le molestaba de vez en cuando, desde que se había marchado de con los Vulturi. Jane era malvada, y Alec desearía que Isabelle y Nate no la conocieran jamás.

- No te creo - Le dijo Isabelle - En fin, a mi no me habría importado si hubiera tenido hermanos, fueran chicos o grandes. Soy hija única, pero lo más cercano que tengo a hermanos, son unos primos que viven en Bristol. Ellos antes vivían en Londres, pero decidieron mudarse a Bristol. Aún así, siempre les había visitado cuando tenía tiempo, aunque hace mucho que no les visito.

Alec sintió una corazonada, como aquella vez en la que había visto a Nate e Isabelle por primera vez. El sentía como si todo aquello tuviera que ver con los primos de Isabelle y con Joanne, aunque Alec no le encontraba lógica a aquellos pensamientos, y los desechó, mientras seguía intentando que Nate lograra comprender algo de la literatura del siglo XIX, cosa que conocía de memoria, ya que antes solía quedarse en el castillo de Volterra, cuando tenía algún tiempo libre, y solía leer obras de aquél siglo.