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Historia 49202 — capítulo 6

CAPITULO 5

"NOTICIA"

Al día siguiente, Alec volvió a llegar justo a la hora de entrada de su escuela, por lo que no tuvo tiempo de buscar a Isabelle o Nate.

Se encaminó a su clase, que era la de Inglés (N/A: Ya saben que la materia de Inglés para los que hablan esa lengua es como Español para nosotros).

Al entrar al aula, se encontró con la cara de un ángel. La bella Joanne se encontraba en una mesa que solo ella ocupaba, aunque muchas personas también tuvieran su silla contigua vacía.

Cuando Alec se presentó, el profesor le indicó que podía sentarse donde quisiese, por lo que se acercó a Joanne.

- ¿Me puedo sentar? - Preguntó, mirando aquellos hermosos ojos color chocolate.

Joanne le miró con una sonrisa reluciente.

- Claro que si - Aceptó, gustosa

Como el profesor no había comenzado las clases aún, Joanne y Alec comenzaron a platicar despreocupadamente.

- Aún no he hecho amigos - Le comentó Joanne, un poco pensativa

- ¿Ah, sí? - Alec fingió estar ofendido - ¿Y que se supone que soy yo?

Ella rió. A Alec le gustó mucho el tono de su risa. Parecía tan única e inocente, que rió también.

- Está bien - Le dijo, sonriendo ampliamente - ¿Has hecho amigos a parte de mí?

- Isabelle Fellon y Nate Wells - Alec mencionó a sus amigos con felicidad. A decir verdad, se sentía más feliz de lo que había sentido hacía años.

- ¿Isabelle es aquella chica que se encontraba a mi lado en la clase de Historia y que no me dirigió la palabra? - Preguntó Joanne, más para ella misma que para Alec - Parecía creer ser un poco superior a los demás.

Alec sonrió gracias a que todo había sido una confusión, y ambas chicas creían la misma cosa de la otra. Éste pensó que quizá, después de haber hecho que ambas comprendieran aquello, podían ser buenas amigas.

Pero por lo mientras… Alec pensó que debía de ser justo con ambas y, que si había defendido a Joanne de Isabelle, ahora defendería a Isabelle.

- Vamos, quizá ella se sentía demasiado tímida o es quizá porque confundió tu timidez y creyó lo mismo que tu - Le intentó explicar Alec

Joanne asintió, aunque no parecía muy convencida. En aquellos momentos, el profesor comenzó la clase.

- ¿Quieres ir a dar la vuelta por la ciudad después de clases? - Le preguntó Joanne, después de Inglés - Ya sabes, ambos somos nuevos, por lo que estaría bien pasear un poco por la ciudad

Alec asiente con una sonrisa y después se despidió. Su siguiente clase era Química, según el día anterior, Alec sabía que era la única clase que compartía con Isabelle y Nate juntos.

Al llegar al salón, Alec miró que el único lugar vacio era con Isabelle. Alec se presentó hacia el maestro, que, sin mirarle, le mandó hacia el lugar vacío junto a Isabelle.

Nate se sentaba tras de ellos, Alec suponía que con otro amigo, pues platicaban animadamente.

Isabelle se encontraba con una mano apoyada en su mentón, por lo que Alec pensó que algo se encontraba mal. Isabelle le miró y le explicó

- Me siento preocupada - Su voz parecía desganada y triste - Mi tía acaba de fallecer, y mis primos me han mandado un correo electrónico, diciéndome que se encuentran muy tristes.

Alec recordó a las personas con las que se había alimentado, y suponía que sus familiares debían de encontrarse así de tristes que Isabelle. Éste pensó que quizá podría consolarla un poco, aunque no supiera nada sobre los asuntos femeninos.

- Así es la vida, Isabelle. Así es la vida. Las personas mueren todos los días, y aún así hay que soportarlo, ya que la vida es así… - Intentó que su tono fuera cálido, para así compensar a sus palabras.

Pero aquello no pareció convencer a Isabelle, ya que las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

Nate le tocó el hombro, mientras Alec e Isabelle se volvían. El amigo de Nate se encontraba parloteando ahora con una chica de rasgos chinos que se encontraba a su lado.

- Yo no tengo tacto - Le confesó - Por ello te recomiendo que te quedes callado. Es lo que yo prefiero

Alec le izo caso a Nate, y no le dijo una palabra más a Isabelle, ya que durante toda la clase, se había encontrado con los ojos llenos de lágrimas.

- ¿Quieres posponer mañana nuestra ida al Big Ben? - Nate parecía haberse dado cuenta de que Isabelle no había dejado de tener lágrimas en los ojos.

- No, no lo quiero posponer - Le respondió Isabelle, aunque Alec todavía no comprendía lo que había dicho. Por lo menos, en aquellos momentos, se dijo Alec, Isabelle había dejado de tener sus ojos cristalinos a causa de las lágrimas.

- ¿De qué hablan?

- Por las mañanas, antes de clase, solemos ir por el Big Ben a dar una vuelta y charlar un poco - Le contestó Isabelle

- ¿Podré ir con ustedes mañana?

- Claro - Contestaron Nate e Isabelle al unísono. Ésta parecía más calmada, e incluso, sonreía.

- ¿Quieres tomar algo al Starbucks hoy? - Nate le invitó, mientras los tres caminaban hacia su siguiente clase. Isabelle se despedía de ellos, ya que su clase le tocaba ahí, pero Nate y Alec todavía tenían que caminar un poco más para llegar a su clase.

- No, lo siento - Murmuró Alec, sonriendo ampliamente - Iré con Joanne Kummer a recorrer la ciudad.

- ¿Solos? - Preguntó Nate, con una sonrisa maliciosa

- Sí, ¿Por qué lo dices?

- No, por nada. Solo como amigos ¿Cierto?

- ¿Debería de ser de otro modo? - Alec no entendía porque se sentía algo nervioso. Hasta pensaba que si su corazón hubiera estado vivo, habría llenado traicioneramente a sus mejillas.

Al finalizar las clases, Alec y Joanne, recorrieron la mayoría de las partes de Londres. Ellos pasaron por el London Eye, y así pudieron contemplar la hermosa vista.

- ¡Es tan hermoso! - Exclamó Joanne, mirando desde las alturas a Londres.

"Tú lo eres más" Intentó decirle Alec, pero desechó la idea de inmediato. Joanne era solo su amiga, y no deseaba que fuera algo más ¿Cierto?

No, Alec sabía que no quería nada que no fuera amistad con Joanne. Desechó para siempre tal idea.

- ¿Sabes? Necesito un celular - Le comentó Joanne, en cuanto pasaron frente a la tienda de uno - Mi padre trabaja un poco lejos de la ciudad - Le explicó

Alec asintió

- ¿Por qué vives en Londres, si tu padre trabaja lejos?

- Porque la decisión de mudarnos a Inglaterra, provocó una votación para donde debíamos de mudarnos. Mi padre nos había dicho que en un lugar algo cerca de su trabajo. Los tres votamos por Londres, y no es demasiado lejos, porque solo es media hora de viaje en carro.

- ¿Qué le sucedió a tu madre? - Le preguntó Alec, recordando "Los tres votamos" y también que Joanne había dicho que tenía un hermano llamado Derek

- La asesinaron - Le dijo con algo de tristeza en su voz.

- Lo siento - Se limitó a decir, ya que no quería que terminara como Isabelle en clase de Inglés.

- Era muy pequeña cuando murió - Dijo Joanne - No la recuerdo muy bien

Al final, ambos se compraron un celular cada uno, ya que Alec creía que le podría servir de algo. No conocía muy bien esas cosas de la tecnología, pero creía que se las podía arreglar solo.

Joanne le dio el número de su celular, y Alec izo lo mismo. Éste tuvo que tener un poco de la ayuda de Joanne, ya que jamás había utilizado algún aparato parecido. Joanne no pareció extrañarse, y Alec se alegró de que no hubiera comprado un celular frente a Isabelle o Nate, sabía que les habría tenido que mentir, y aquello no le gustaba nada. Joanne no le preguntó nada, por lo que ése se sintió feliz por ello.

La tarde pareció ser muy tranquila y a la vez hermosa. Alec se sentía más feliz que nunca.

Muy temprano, al día siguiente, Alec se marchó de la casa de huéspedes por la ventana. Era la madrugada, pero Alec necesitaba cazar, ya que en la tarde, el olor de algunas personas le pareció algo apetitoso, por lo que decidió que antes de que se marchara con Isabelle y Nate, iría a cazar a algún pueblo cercano.

Eso fue lo que izo, esta vez atacó a un joven, aunque aquello no fue lo suficiente. Volvió a morder a otra persona, esta vez a una muchacha más o menos de su edad. Al terminar de beber su sangre, Alec la miró y se horrorizo.

Sus cabellos lacios rubios eran parecidos a los de Joanne, al igual que sus rasgos. Alec, aunque sabía que tenía muchas diferencias con Joanne, no pudo ocultar aquella mala pasada que le jugó una broma.

Se imaginó a Joanne en lugar de aquella chica, y a Alec le dolió el corazón muerto que tenía en el pecho. El sentimiento era tan terrible, que estuvo tentado a ir a la casa de Joanne, y asegurarse de que se encontraba bien. Después recordó que no debía de sentir aquello por su amiga.

Se controló y se marchó hacia el Big Ben, intentando no pensar en aquello durante todo el viaje hacia el gran reloj.

Al llegar al Big Ben, Alec solo encontró a Nate, sentado en una banca cerca de ahí, parecía pensativo. Éste se acercó a su amigo, preguntándose donde se encontraría Isabelle.

- ¿Qué ocurre? - Le preguntó a Nate

- Isabelle no ha llegado. ¿Crees que le haya pasado algo malo? - Nate ni siquiera le miró. Parecía realmente preocupado, como si Isabelle nunca hubiera faltado ni una sola vez a aquél matutino paseo

- ¿Crees que debamos ir a su casa? - Le respondió Alec, con una pregunta

- No, sus padres no reciben visitas a horas tempranas… de chicos. Si fueras una chica, claro que podrías ir.

En la mente de Alec, pasó una chica con rostro de ángel. Joanne. Sin pensarlo más, sacó su celular, y marcó el número de Joanne, aunque con un poco de lentitud, ya que, aunque había intentado practicar toda la noche, debía de admitir que, como cualquier anciano, no se acomoda muy bien con la tecnología.

- ¿Joanne? - Preguntó en cuanto alguien descolgó el teléfono

- ¿Eres tú, Alec? - Su voz sonaba adormilada, como si Alec le hubiera despertado.

- Joanne - Repitió. Se sentía feliz de escuchar aquella voz, aunque estuviera adormilada - ¿Podrías hacerme un favor?

- Claro que sí, Alec. Lo que quieras.

- ¿Podrías ver que es lo que le ocurre a Isabelle? Lo que ocurre es que habíamos quedado en vernos por el Big Ben, Nate, Isabelle y yo. Pero ella no ha llegado, y nos encontramos preocupados por ella. Por otra parte, Nate dice que sus padres no reciben visitas de muchachos a estas horas, y que si fueran chicas, no habría algún problema.

- Yo… - Parecía dudar - Lo haré, Alec. ¿Dónde se encuentra su casa?

Alec le pasó el teléfono a Nate, que le dijo la dirección de Isabelle y al finalizar, le pasó el celular nuevamente a Alec.

- Muchas gracias Joanne - Le dijo Alec, con absoluta sinceridad

- De nada. Adiós.

- Nos vemos en la escuela.

Cuando Alec cortó la llamada, pensó que ellas nunca se habían dirigido la palabra, y ambas no parecían tenerse mucho afecto, a pesar de que solo se habían visto una vez.

Alec rogaba con que no le hubiera pasado algo malo a Isabelle. Aunque él pensaba que podría deberse a que se sentía triste por su tía.

- Lo de Joanne ha sido buena idea - Comentó Nate, pensativo - La tuve ayer en mi clase de Educación Física, y me ha parecido una persona muy simpática.

- ¿Nos vamos a la escuela? - Le preguntó Alec. Creía que ninguno de los dos se encontraba del humor como para dar algún paseo, y que lo mejor sería matar el tiempo en la escuela, haciendo cualquier cosa.

- Sí. Creo que a esta hora llegan los conserjes a la limpieza matutina. Debe de encontrarse abierta.

Alec y Nate se marcharon en silencio. Alec pensaba que él y su amigo pensaban en lo mismo: Que Joanne les dijera lo que ocurría con Isabelle.