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¡Trato hecho! DM/HG — capítulo 63

HOLA A TODOS!!!

POR FIN, POR FIN TERMINE OTRO CAPITULO Y LAMENTO MUCHISIMO LA DEMORA PERO ESO DE ESTUDIAR MEDICINA ES AGOTADOR... ESPERO QUE ESTE CAPITULO LES GUSTE, GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS SON MUY BIEN RECIBIDOS, ESTA VEZ TRATARE DE ACTUALIZAR PRONTO PUES POR EL MOMENTO ME ENCUENTRO DE VACACIONES Y TENDRE TIEMPO.

LOS QUIERO... Y A LEER!!!!

A petición de la castaña ambos se fueron caminando hacía la estación del trenes, apenas entraron se dirigieron a la taquilla para comprar los boletos.

¿Te gustaría ir al centro comercial por un helado? - curioseó Hermione al salir de la estación.

  • ¿A dónde? - preguntó el rubio confundido.

  • Al centro comercial… es un lugar muggle con muchas tiendas - le explicó - antes del nacimiento de Maddy solíamos ir…

Pues entonces vamos - dijo entusiasmado e instintivamente tomó la mano de su esposa, ella solo sonrió ante aquel gesto.

Caminaron algunas calles desde la estación hasta el centro comercial, de inmediato se dirigieron a la heladería, esta vez Hermione se encargó de comprar los helados entretanto el rubio miraba sorprendido lo alrededores. Al verlo así, la chica no pudo evitar recordar la primera vez que había llevado a su esposo al centro comercial y lo bien que la habían pasado, sobre todo en el cinema, así que decidió dar un recorrido con él mientras disfrutaban de su helado, por un momento pensó que eso ayudaría a Draco a recordar…

¿Comprarás algo para nuestra hija? - indagó él al ver que se dirigían a una tienda de bebés.

Así es… necesito un monitor - le dijo la castaña.

¿Un qué? - preguntó confundido.

  • Un monitor para bebés, es una especie de radio… de esa manera puedes escuchar a la bebé en otra habitación - le explicó - Ahora que mis padres se vayan tendré que encargarme de Maddy mientras este en casa.

Pero… contratás a alguien que te ayude también ¿no? - inquirió el rubio.

  • Así es, pero solo será mientras trabaje, el resto de día quiero encargarme de atenderla… porque... - se puso sería.

¿Por qué? - interrumpió él - ¿qué sucede?

Pues no sé… con tantas cosas que han pasado - de pronto sus ojos se inundaron y un par de lágrimas recorrieron sus mejillas - Primero lo del accidente, estaba débil y no podía hacerme cargo de ella, después te fuiste, no sabía donde buscarte, estaba preocupada y… para colmo tu regreso y hecho de que olvidaras todo… no he tenido cabeza para ocuparme de ella como es debido - explotó.

Tranquila - Draco la miró con ternura y extendió sus brazos para abrazarla.

  • Es que… soy una pésima madre - gimoteaba con el rostro pegado al pecho de su esposo - De no haber sido por mis padres… no se que sería de nuestra hija…

  • No es así… yo mismo te visto al pendiente de ella - trató de consolarla - Es normal que delegaras un poco la responsabilidad… has pasado por tantas cosas…

Pero es que… - se aferró a él con más fuerza - a veces siento que no puedo con todo esto y… ahora que se vayan mis padres…

¡Oh Jane! - la tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo - Te juró que quisiera recordar… no me gusta verte así - la miró con cariño, como hace mucho tiempo no lo hacía - Voy a esforzarme para que todo vuelva a ser como antes - prometió.

¡Gracias Draco! - las palabras de su esposo lograron tranquilizarla - ¡Te amo!

  • murmuró.

Él logró escuchar esas últimas palabras, sin embargo, se limitó a sonreír y con una de sus manos limpió delicadamente las lágrimas en el rostro de la castaña…

Habían pasado varios días desde la visista de Herm al ministerio, era fin de semana y, las cosas entre Draco y Hermione cada vez estaban mejor, mas aun ahora que nuevamente lo Zabini iban a visitarlos y conversaban sobre sus anécdotas juntos. Era sábado y por fin, después de casí dos meses en la Mansión Malfoy, los Granger partirían camino a su hogar.

Las extrañare mucho - decía Sra. Granger en la habitación de Maddy.

  • Lo sé mamá… nosotros también lo haremos - reconoció Hermione.

¿Prometen que irán a visitarnos pronto? - inquirió.

Claro que si… apenas se soluciones las cosas, lo haremos - le prometió.

¿Nos vamos? - interrumpió Robert en ese momento - Tu marido ya está esperándonos en el comedor.

Si… vamos - dijeron al unísono.

La castaña colocó a la princesita Malfoy en la cuna y salió acompañada de sus padres camino al comedor, tal y como lo había dicho el Sr. Granger, el rubio se encontraba ahí.

  • Y entonces… ¿cuándo vuelven a visistarnos? - indagó el rubio.

  • No lo sé… ya estuvimos mucho tiempo aquí - reconoció Robert - Ustedes deben querer privacidad y bueno…

Ustedes también ¿no? - interrumpió Hermione al tiempo que les dirijía un sonrisa pícara a su padres, logrando que ambos se sonrojaban mientras Draco reía en complicidad con su esposa.

Hija… por favor - le reprendió su madre apenas cesaron las risas.

  • No precisamente… ambos extrañamos nuestra casa y el trabajo - agregó su padre - Ya pasamos mucho tiempo aquí…

Supongo que no es fácil pasar tanto tiempo fuera… de cualquier manera agradezco mucho su visita y ayuda - expresó el apuesto rubio - espero que a pesar de todo su estancia haya sido placentera.

  • Lo fue… muchas gracias - le dijo el Sr. Granger - Además tu auto y esa pantalla de plasma que compraste…

  • Ejem

  • carraspeó Jane para evitar que su marido continuara - Lo único que me duele es alejarme de mi nieta - reconoció.

  • No te preocupes… ya habrá tiempo de visitarlos - la reconfortó su hija.

  • A penas se solucione esto… lo haremos - agregó Draco con una sonrisa y a continuación guiño un ojo a su esposa.

Después del desayuno el rubio ordenó a la mucama que llevara el equipaje de los señores Granger al vestíbulo, mientras tanto Hermione se encontraba en la habitación de su hija, cambiándola y poniéndole un hermoso conjunto rosado ya que, por primera vez desde su llegada del hospital la llevaría fuera de la casa, irían a la estación del tren a dejar a sus abuelos, Draco había decidido no acompañarlos, últimamente no se sentía bien y su esposa le había sugerido que se quedara a tomar un descanso.

  • Es hora de irnos - anunció la castaña a penas entró a la habitación llevando una pañalera y a su pequeña en brazos.

Está bien… iré a despedirme de tus padres - le dijo su esposo, el cual se encontraba recostado en la cama leyendo justo antes de la interrupción.

  • No es necesario… puedo disculparte con ellos - expresó la chica aun cerca de la puerta - les diré que no te sientes bien.

  • No hay razón para preocuparlos… me despido de ellos y ya después descansare - propuso el rubio mientras se ponía de pie.

  • Ok

  • sonrió Herm no muy convencida - Pues vamos… no quiero que se haga tarde - y se dispuso a salir de la habitación.

  • Espera

  • le ordenó Draco al tiempo que caminaba hacia ella - ¿Está dormida? - preguntó dirigiéndose al pequeño bulto rosado que sostenía su mujer.

¿Qué? - la castaña se giró sorprendida - No… aún no - dijo después de un momento.

Dejame verla - una media sonrisa se dibujo en su rostro; hacía casi dos semanas que había salido del hospital y aun no tenía el gusto de conocer a su pequeña hija.

¿Estás seguro? - inquirió ella desconcertada por la petición del rubio - Draco yo no creo que… el medimago… - titubeaba.

  • Es mi hija - interrumpió - Vamos Jane se perfectamente lo que dijo el medico, sin embargo… no se cuando lograré recordar… si es que lo hago…

Claro que lo harás - aseveró Hermione con un dejo de molestia.

Bueno… mientras sucede… quiero conocer a nuestra hija - aseveró - Tal vez eso me ayude a recordar - alegó a su favor para convencer a su esposa.

Pero… está bien - accedió al fin - ¿Quieres sostenerla? - le preguntó.

Mmm… no… no sabría como hacerlo… solo déjame mirarla - le suplicó al tiempo que se acercaba más a Hermione.

La castaña sonrió y con un movimiento de cabeza incitó a Draco para que descubriera a la princesita Malfoy, quien se encontraba perfectamente envuelta con un par de cobijas rosadas. Él, temeroso, tomó un pequeño extremo de la cobija que cubría una parte del rostro de la bebé y así logró ver a su pequeña hija por primera vez, la primera que recordaba.

  • Es… muy… linda - señaló después de unos minutos de observarla y nuevamente sonrió, esta vez de oreja a oreja. La nena lucía mas hermosa cada vez y a sus casi 3 meses de edad, era toda una Malfoy, de tez blanca y con unos hermosos ojos que al parecer serían grises.

  • Si… lo es - reconoció su esposa - Es muy parecida a ti - ella también sonrió conmovida por escena, incluso sus ojos se tornaron vidriosos como si fuera a llorar en ese momento.

Pobre de ella entonces - bromeó Draco sin dejar de sonreír mientras la pequeña lo miraba con atención, como si supiera que ese hombre era su padre, aquel que la había sostenido y dicho lo linda que era por primera vez en el hospital.

  • No digas eso - lo reprendió Herm - Es hermosa y encantadora… igual… igual… que tú - musitó.

Bueno… si tú lo dices - accedió y sin más inclinó su cabeza para besar la frente de si preciosa hija - Entonces… vamonos… tus padres deben estar esperando.

Pues vamos - dijo la castaña ya continuación ambos salieron de la habitación camino al vestíbulo.

Los padres de Hermione, al igual que su equipaje, se encontraban ahí listos para salir camino a la estación de trenes. El rubio se despidió afectuosamente de sus suegros, no sin antes invitarlos a visitar la Mansión Malfoy en otro momento, además se disculpó con ellos por no poder acompañarlos en la estación, los Zabini y Molly Weasley los verían allá.

Por cierto… no te lo había dicho pero… iré a San Mungo para visitar a Harry - le comentó Herm justo antes de salir - Espero que no tengas ningún inconveniente…

  • No… me parece bien - le dijo - Solo espero que estes aquí para la cena - le dedicó un sonrisa, una de esas solo él lograba ofrecer y que tenían un efecto embriagador en la castaña (n/a ya lo imagino y me encantaaa).

  • Lo haré - prometió no sin antes corresponder de la misma manera, y a continuación salió camino a la estación en compañía de sus padres.

Cuando llegaron a andén se sorprendieron al ver que tanto Molly como el matrimonio Zabini se encontraban ahí. Aun faltaban unos minutos antes de que los pasajeros comenzaran a abordar el tren así que conversaron un poco antes de despedirse…

¿Cómo se encuentra Draco? - preguntó Molly, ya que hacía días que no sabía nada de él.

Pensé que estaría aquí - reconoció Ginny.

Pues… está mejor, quiero decir más tranquilo - le explicó la castaña - aun no recuerda nada…

Ultimamente no se ha sentido bien - intervinó Robert - Frecuentemente tiene dolor de cabeza - añadió preocupado.

  • Es por eso que decidió quedarse a descansar - comentó la Sra. Granger, Herm solo asintió con la cabeza.

¡Oh Hermione! - la madre de Ginny la miró con ternura - Ya verás que pronto se solucionarán las cosas.

Mamá tiene razón - coincidió su pelirroja amiga - En menos de lo que te imaginas volverá a ser el de antes.

Amor… espero que te refieras al Draco Malfoy de hace unos meses y no al de Hogwarts, porque si es así… pobre Herm - bromeó Blaise para animar a la castaña y así fue, ella no pudo evitar reírse al igual que los demás.

En ese momento anunciaron la partida del próximo tren, era la hora de abordar, asi que los padres de Hermione comenzaron a despedirse de la Sra. Weasley y los Zabini y, entre abrazos y lágrimas se despidieron de su hija y su nieta, felices por volver al fin a casa y tristes por dejarlas justo ahora. Aún con el tren en movimiento continuaban las despedidas a través de la ventana, fue hasta que el tren se perdió de vista que la castaña y sus acompañantes decidieron irse.

Después de eso se dirigieron a San Mungo, Molly y Hermione visitarían al ojiverde y tanto Blaise como Ginny, habían accedido a acompañarlas. Al querer a Harry como a un hijo, tanto Molly como su esposo se encontraban al pendiente de la salud del chico, lo mismo hacían el resto de los Weasley, incluso Blaise había estado visitando al pelinegro en compañía de su esposa. Era la castaña quien con tantas cosas en que pensar, no se había ocupado de visitar a su mejor amigo, la ultima vez que lo vió, había sido el mismo día que su esposo fue dado de alta.

Cuando llegaron a la habitación de Harry, se encontraron con Luna también, la rubia permanecía gran parte del tiempo cuidando de su esposo, tanto que se encontraba muy desmejorada, más pálida que de costumbre.

  • ¡Hola!

  • saludaron al unísono los Potter.

¡Hola! - respondieron Hermione y Ginny, Blaise solo movió la cabeza en señal se saludó mientras Molly sonreía.

¿Cómo están? - preguntó la castaña - ¿Cómo te has sentido? - se dirigió a su amigo el pelinegro.

Mucho mejor - respondió él - Y dime… ¿a qué se debe la sorpresa?

  • Ni lo digas… siento no haber venido antes - se disculpó ella, - Es que con lo de Draco…

  • No te preocupes - intervinó Luna - Ya estás aquí… y es lo que importa - le dedicó una sonrisa.

Así es… además esta vez vino a visistarte alguien más - comentó Ginny sonriente, la pelirroja sostenía a la pequeña Maddy y se la entregó a Herm para que pudiera mostrársela a sus amigos.

Dejame cargarla - le suplicó Luna y extendió los brazos para recibirla.

Por suspuesto - le dijo la castaña mientras se la entregaba.

Cada vez esta mas linda - comentó la Sra. Potter conmovida y a continuación se acercó a Harry para que pudiera mirarla.

Tienes razón amor… es preciosa - reconoció el ojiverde.

  • Los siguientes son ustedes - por primera vez habló el moreno - Maddy necesita un primo para jugar - les dijo.

Blaise tiene razón - coincidió Herm.

  • En todo caso… ustedes también deberían darme un nieto pronto - intervinó Molly dirigiéndose a su hija y su yerno.

Mmm… bueno… nostros - de pronto el moreno parecía nervioso - Creo que aun esperaremos un poco... ¿no es así Ginevra?

Así es… tal vez uno o dos años más - confesó la pelirroja, que se había sonrojado ante el comentario de su madre.

¿Tanto? - inquirió la castaña.

Pues si… por ahora solo queremos disfrutar a nuestra ahijada - aseguró Blaise, trantando de dar por terminada aquella plática…

Vamos Luna… es hora de comer - le dijo Ginny, ella y su esposo se disponían a salir de la habitación.

  • Lo siento… prefiero quedarme aquí con Harry - se excusó - Vayan ustedes…

Por supuesto que no - la reprendió la Sra. Weasley - Necesitas alimentarte… además Harry puede quedarse solo un momento ¿no es así hijo?

Claro - admitió el pelinegro - Aunque de hecho me gustaría hablar a solas con Herm.

¿Conmigo? - se sorprendió la castaña.

Así es… espero que no te importe - le dijo.

Pues… no… no te preocupes - accedió.

Anda amor, ve con ellos… últimamente no has comido ni dormido bien - reconoció el ojiverde - No quiero ser el causante de que enfermes - le dedicó una linda sonrisa a su mujer.

Está bien… iré - la distraída rubia se acercó a él para darle un tierno beso.

Entonces vamos… no alcanzas allá ¿verdad? - preguntó Blaise a la castaña.

  • Si… en un momento los alcanzó - les dijo.

Está bien… si quieres dame a la niña - le sugirió Molly - Así podrán platicar tranquilamente.

Hermione le entregó su hija a la señora Weasley y a continuación tomó asiento cerca de la cama donde se hallaba Harry, impaciente por saber que era eso que quería decirle.

  • ¿Sobre que quieres hablar? - curioseó a penas se quedaron solos.

Bueno pues… es… sobre… Draco - comenzó el pelinegro.

  • ¿Qué hay sobre él? - preguntó confundida, no tenía idea de a que se refería su amigo.

Herm… yo… sé cual es la razón por la que Malfoy y tú se casaron - le confesó - El mismo Draco me lo dijo después de tu accidente…

¿QUÉ? - la castaña se quedó boquiabierta al escuchar aquella confesión…