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¡Trato hecho! DM/HG — capítulo 65

HOLA A TODOS!!!

YA LOS EXTRAÑABA, AKI LES DEJO UN NUEVO CAP. ESPERO QUE LES GUSTE, NO SE OLVIDEN DE DEJAR SUS COMENTS.

LOS KIERO, SALUDOS!!!

Era lunes por la mañana, Hermione se incorporaría por fin a su trabajo en el Ministerio de Magia y, a pesar de lo emocionada que estaba por volver, lamentaba separase de Draco y más aún de su pequeña hija, todavía no contrataba a la persona que se haría cargo de Maddy mientras trabajaba y al no estar la Sra. Granger, sería la mucama quien se ocuparía de esa tarea por el momento.

  • ¡Buen día Jane! - la saludó el rubio, acababa de salir de la ducha - Tal parece que no quieres levantarte - le dijo al oído y a continuación tomó asiento en la orilla de la cama.

Mmm - musitó ella sin abrir los ojos - No quiero - murmuró, como si de una niña pequeña se tratase.

  • Ya es hora - se inclinó un poco y besó su frente - Vamos levántate… no querras llegar tarde ¿o si?

¡Ash! - se quejó - Tengo sueño… Maddy se despertó varias veces - abrió los ojos por fin.

  • Lo sé… y es por eso que insisto en que no debiste sacar la cuna que estaba aquí - la tomó de la mano y la ayudó a incorporarse - Ahora tienes que ir y venir de una habitación a otra.

Tal vez… sería mejor si me voy a la habitación de huéspedes con ella - sugirió.

Vaya que eres terca - le reprendió - Ya te dije que no tengo ningún problema con que duerma aquí - le recordó al tiempo que se ponía de pie.

  • Pero…tú aún necesitas descansar… estar tranquilo - objetó y por fin se levantó de la cama - Con la bebé aquí…

  • Yo estoy bien… además así Maddy duerma en el sotáno… podré escuchar su inconsolable llantó - bromeó, logrando dibujar una sonrisa en el rostro de su mujer.

Está bien - accedió por fin - Pero… que conste que te lo adevertí - dijo camino al baño.

Un rato después la castaña salió del baño y se dispuso acambiarse, Draco se encontraba leyendo el profeta, después de la conversación y el "encuentro" que habían tenido en la biblioteca, parecía mucho más relajado. Cuando Hermione estuvo lista, ambos bajaron camino al comedor, el desayuno estaba listo…

¿Perimitirás que te acompañe? - indagó el rubio cuando ambos entraron a la habitación después del desayuno.

  • No lo sé - dijo mientras sacaba su abrigo del armario - Si tú quieres… me encantaría - le guiñó el ojo.

  • Perfecto

  • le susurró al oído mientras la tomaba por la cintura y la atraía hacía él - ¿Ya te dije que te ves preciosa? - inquirió de manera seductora.

Pensé que no lo habías notado - la castaña rodeó su cuello con ambas manos y rozó sus labios con ternura - ¿Nos vamos?

  • Cuando tú quieras Jane - se separó de ella y colocó una de sus manos en su cintura para ser guiado hasta la puerta de la habitación.

Bajaron las escaleras camino al vestíbulo, Hermione le dio instrucciones precisas a la mucama, quien en ese momento sostenía a la princesita Malfoy en sus brazos. La castaña quería asegurarse de que su pequeña se encontraría perfectamente bien durante su ausencia, le dio un tierno beso y salió de la Mansión acompañada de Draco.

  • ¡Por fin llegamos! - anunció el rubio apenas llegaron al despacho de su mujer, abrió la puerta y le cedió el paso a su ella.

¡Gracias por acompañarme! - le dijo mietras tomaba asiento no sin antes dedicarle una gran sonrisa.

¿Eso es todo? ¿Solo gracias? - indagó travieso - Un beso es lo menos que me merezco ¿no crees? - se acercó a ella y la obligó a ponerse de pie.

  • No lo sé… tal vez - dijo juguetona la castaña.

Draco la cogió con una mano por la cintura para atraela hacía él, mientras que con la otra la tomó por la barbilla y la obligó a besarlo. Ella respondió de inmediato tomándolo por la nuca y enredando sus dedos en los rubios cabellos. El beso fue cada vez más apasionado y continuó hasta que el aire hizo falta. Él acarició delicadamente el rostro de Herm, aquellos ojos marrones le hechizaban, rozó suavemente sus labios y posteriormente retomaron el beso.

¡Te amo! - le dijo al oído sin soltarla.

¡Oh Draco! - suspiró conmovida, tan solo hacía unas semanas había pensado en la posibilidad de no volver a escuchar aquellas palabras.

Bueno… no te interrumpo más - se alejó un poco de ella - Te espero para la cena ¿no?

  • Si… aunque me gustaría ir a la hora de la comida - aceptó al tiempo que tomaba asiento - Pero… ha pasado tanto tiempo… debo tener muchos pendientes - frunció el ceño, era la primera vez que se alejaba por tanto tiempo de su hija.

Mmm… no te preocupes por Maddy - trató de tranquilizarla mientras caminaba hacía la puerta - Yo me asegurare de que cuiden bien de ella - prometió y a continuación salió del despacho no sin antes dedicarle una encantadora sonrisa.

Era casi hora de la comida y la castaña no daba señales de querer salir de su despacho, tal y como le había dicho al rubio se había ausentado tanto que su escritorio se encontraba repleto de documentos por revisar y como era de suponerse, estaba dispuesta a avanzar lo mas posible con los pendientes.

¿Se puede? - Ginny se encontraba parada en el marco de la puerta.

Por supuesto… pasa - sonrió apenas la vió - Sientate - le indicó con un seña.

  • Por lo visto no iras a comer ¿verdad? - dijo mientras se sentaba frente al escritorio de Herm.

  • No… bueno… si, en otro momento - le aseguró - La verdad es que no tengo hambre.

  • No debes malpasarte - le reprendió la pelirroja - ¿Por qué no vienes con Blaise y conmigo? - indagó.

  • No sé… tengo muchas cosas por hacer - le dijo, señalando la gran cantidad de documentos que descansaban sobre su escritorio - Además… bueno… supongo que ustedes quieren comer solos.

Sabes que por nosotros no hay ningun problema… anda vamos… tienes que comer - la miró con severidad, Herm no tuvo mas remedio que asentir con la cabeza - Y ¿qué tal las cosas con Draco? - curioseó, aun tenían tiempo para conversar antes de reunirse con el moreno - ¿Ha logrado recordar algo?

  • No

  • respondió tranquila - Pero confió en que pronto todo vuelva a la normalidad… recuerde o no.

  • Me alegra que pienses así, pero… dime ¿qué te ha hecho cambiar de opinión? - indagó la chica.

Ultimamente no se siente bien, constantemente le duele la cabeza - comenzó a contarle - Se esfuerza mucho en recordar todo y comenzó a preocuparme… anoche estuvimos platicando, no quiero que enferme de nuevo - confesó la castaña - Le pedí que tratara de relajarse, después él me dijo que… que cree que se esta enamorando de nuevo de mi - no pudo evitar sonrojarse.

¿De verdad? Eso es maravilloso - Ginny sonrió emocionada - Y ¿luego? ¿Qué pasó?

Pues sus palabras lograron tranquilizarme mucho, me dijo que no hay razón para anular el matrimonio - sonrió al recordar aquello - Después nos besamos y bueno… estuvimos… a punto de… ya sabes - de nuevo sus mejillas se tronaron de color rosado.

¿Es en serio? - preguntó boquiabierta - Eso es grandioso Herm… de a poco las cosas están mejorando.

Pues - de pronto entristeció - Esa misma noche recibimos la invitación para el Gran Baile… no puedo evitar pensar en fue hace un año cuando inició todo, han pasado tantas cosas desde entonces…

¡Oh Herm! - la miró con ternura - Lamento lo que esta sucediendo… justo hace unos meses creí que casarte con Draco Malfoy era un error pero… ahora se que ambos se aman y deseo que pronto las cosas se solucionen.

  • Es que… de verdd estoy feliz de que él me haya dicho que me ama, pero te confieso que no puedo olvidar el hecho de que haya olvidado lo que vivimos juntos antes del nacimiento de Maddy - reveló - Dentro de poco más de un mes será nuestro aniversario y me duele saber que no lo recordará.

Descuida, no es el primer hombre que olvida esa fecha… al menos el tiene un buen pretexto ¿no? - bromeó la Ginny para animar a su amiga y logró dibujar una sonrisa en el rostro de la castaña.

  • ¡Hola Herm! - en ese momento llegó Blaise - ¿Listas para irnos?

  • Si

  • dijeron al unísono y a continuación salieron del despacho camino a un restaurante cercano.

Había pasado casí una semana, Hermione se había incorporado por completo a su labores en el Ministerio, tal y como su esposo había sugerido, habían regresado la cuna móvil de Maddy a su habitación. Draco se encargaba de acompañar todas las mañanas a la castaña a su despacho, ambos se hallaban cada vez más tranquilos y mucho más enamorados.

Esa mañana como de costumbre, el rubio se encargó de acompañar a su mujer al Ministerio, a penas la dejo fue camino al despacho de su amigo Blaise para charlar y permaneció ahí hasta casí mediodía. Llegó a la Mansión Malfoy estaba a punto de ir a la biblioteca, pero decidió no hacerlo, estaba aburrido, pasaba gran parte de tu tiempo ahí, así que esta vez decidió ir al jardín. Paseó un rato por los alrededores de la casa y después camino hasta el garaje, su Lamborghinise hallaba estacionado, lo contempló un instante, relamente tenía buen gusto. Obviamente no recordaba como manejarlo sin embargo sintió un enorme deseo por subir en el, asi que fue camino a la casa para coger las llaves, suponía que la mucama sabría donde estaban.

¡Por Merlín! - clamó Draco apenas entró a la casa - ¿Qué es ese escándalo? - los berridos de la princesa Malfoy se escuchaban por toda la casa.

El rubio se detuvo en el vestíbulo y de inmediato comenzó a llamar a gritos a la mucama, suponía que su hija tendría hambre y precisaba ser atendida; sin embargo, fue inútil, la mujer nunca apareció. El ruido era tal que, después de un momento decidió subir las escaleras camino a la habitación de su hija, comenzaba a dolerle la cabeza.

¡Por Melín Maddison! - se quejó en cuanto llegóa la habitación, era la primera vez que estaba ahí desde de su regreso - Lloras como si te hubieran lanzado un Cruciatus- antes de sostener a la pequeña dio un rápido vistazo al lugar, extrañamente la decoración le parecía familiar - Ven aquí… tranquila - le dijo con voz suave y en el momento justo en que la tuvo en sus brazos, lo inundó una sensación extrañamente placentera.

La bebé comenzó a tranquilizarse al sentir el abrazo de su padre, él empezó a balancearla de una lado a otro para calmarla, la sensación fue aun más extraña cuando miró fijamente su pequeño rostro, sus pequeños ojos grises… dio un suspiro, instintivamente cerró los ojos y sin siquiera imaginarlo, pudo visualizar poco a poco aquel día en que la sostuvo por primera vez en San Mungo, pudo ¿recordarlo?

¿Qué? - se preguntó a sí mismo sorprendido, abrió los ojos y echo otro vistazo a la habitación, no solo le resultaba familiar sino que estaba seguro de conocerla, de comenzar a recordarla.

Recordaba haberle mostrado su antigua habitación a Hermione, recordaba haber ayudado a limpiarla y acondicionarla para su hija, aun mejor, recordaba haberse disculpado con ella justo frente a la mesedora, para después declararle su amor…

¡Por Merlín! - musitó aun más sorprendido - ¡Lo recuerdo! - sonrió emocionado.

Sr. Malfoy¿se encuentra bien? - preguntó la mucama preocupada, al ver la extraña expresión en el rostro de su amo justo al entrar a la habitación.

  • ¿Qué?... si… si - dijo después de un momento - ¿Se puede saber donde carajo estabas?... ¿Acaso no escuchaste llorar a la bebé? - inquirió con seriedad.

Si… lo siento - se disculpó la mujer - Estaba en la cocina… preparando su biberón - confesó y a continuación estiró los brazos para recibir a la pequeña y comenzar a alimentarla.

Dejálo ahí… yo me encargo… retírate - le ordenó.

La mucama obedeció sin objeción, dejó el biberón donde había sugerido el rubio y salió de la habitación. Draco por su parte, tomó asiento en la mecedora, murmurando el hechizo accio atrajó el biberón hacía él y comenzó a alimentar a la hambrienta rubiecita. Nuevamente una gran sonrisa se dibujo en su pálido rostro, de a poco al ver a su hija, la causante de todo cuanto había vivido ese año,iba recordando más y más momentos de su vida con Hermione Granger, y a pesar de lo agobiante que resultaba revivir todos esos momentos y tratar de recordar cada detalle, sentía un profundo alivio…

¿Qué tal se portó Maddy? - curioseó Herm en cuanto llegó a la Mansión a la hora de la comida.

Bien Sra. Malfoy - respondió cortésmente la mucama.

Menos mal… y… el Sr. ¿está en la biblioteca? - indagó.

No… se encuentra en la habitación de la pequeña - dijo la mujer quien se encogió de hombros ante la mirada atónita de la castaña.

Que extraño - murmumó Hermione - Puedes retirarte… ¡Gracias!

De inmediato subió camino a la habitación, tomó la manija de la puerta y entró sigilosamente. El rubio se encontraba sentado aun en la mecedora, sostenía a la pequeña que dormía profundamente y la miraba con suma atención.

¿Draco? ¿qué haces aquí? - preguntó su esposa confundida...